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En Llamas. ¿Qué pasaría si...? — capítulo 8
Está sonriendo. Tiene una pequeña sonrisa dibujada en susrnlabios de tono rojizo. Supongo que debe ser por la cara de susto y miedo querntengo ahora mismo. Intento borrarla, pero no soy capaz. ¿Me va a matar él conrnsus propias manos, aquí, en su mansión? ¿Me va a amenazar? ¿Se va a reír de mirnsituación actual? Comienza con un elegante saludo, con voz alta y clara.
rnrn-Buenas noches, señorita Everdeen.
rnrnSilencio. Espero unos cuantos segundos antes de contestar.rnAún mirándole a los ojos a través del espejo, le devuelvo el saludo con una vozrntemblorosa.
rnrn-¿Está disfrutando de la fiesta?-pregunta, aún sonriendo.
rnrn-Así es.-contesto yo, atreviéndome a dar la vuelta y arnmirarle a los ojos de serpiente directamente.-¿A qué viene su visita aquí, enrnel baño?.-pregunto sin rodeos.
rnrn-Oh, con que no quiere charlar, ¿eh? Entiendo, entiendo. Elrnmotivo de nuestra reunión en un sitio tan particular como este, señoritarnEverdeen, es su ¿amigo? Gale Hawthorne, es ese su nombre, ¿verdad?
rnrnYo asiento y me agarro a una de las estructuras de losrnlavabos, porque me comienzo a marear.
rnrn-Bien… ¿se sorprendió usted, señorita Everdeen cuando saliórnel nombre de su "amigo", en La Cosecha?
rnrn¿Cómo diablos se supone que debo contestar a eso? Por supuestornque estaba sorprendida, pero ¿a qué punto quiere llegar Snow con mi respuesta?
rnrn-No le dé vueltas a la cabeza, señorita Everdeen, contestarérnyo por usted…más que sorprendida estaba furiosa. ¿Puedo saber el motivo?
rnrn-Creo que usted amañó La Cosecha para que saliera el nombrernde Gale.-digo yo, firme y sin miedo.
rnrn-¡Oh!-pone cara de sorpresa.-¿En serio cree usted que yornpodría hacer algo así?
rnrn-Sí, y lo ha hecho.
rnrn-Vaya, vaya, vaya… ¿Así que ya sabes lo que te voy a decir,rnverdad?
rnrnSilencio otra vez. Él continúa.
rnrn-Sólo quiero decirte que no malgastes tiempo y esfuerzo. Élrnestá acabado. Lo estará desde el momento en el que suene el gong. Ningún actornqueda impune y sin consecuencia, señorita Everdeen. Cuanto antes aprenda esornmejor.-ha cambiado totalmente el gesto de su cara, ahora no es de broma, ahorarnes serio, amenazador, y por qué no, terrorífico.
rnrnA continuación, deja la habitación silenciosamente. En elrnmismo momento en el que se cierra la puerta, no aguanto más y me tiro al suelo,rnllorando. Estoy mareada, desorientada yrnaterrorizada. Me pregunto por qué. La verdad es que ya sé desde hace mucho quernlos Vigilantes de los Juegos van a ir a por Gale, pero oírlo directamente de larnboca de Snow, lo hace algo más seguro y oficial. Gale va a morir. Por mi culpa.rnPor mi estupidez. Se abre la puerta del baño. Es Peeta. Tiene rostro preocupadorny tuerce la cara cuando me ve acurrucada en una de las esquinas del baño,rnllorando. Atranca la puerta para asegurarse de que no entre nadie y se sienta arnmi lado.
rnrn-¿Qué ha pasado, Katniss?-me pregunta con voz calmada yrnsuave.
rnrnYo, entre sollozos, le empiezo a explicar la visita de Snow.rnÉl me escucha y no me interrumpe ni una sola vez. A mitad de mi relato sernlevanta y coge una toallita húmeda de las que hay al lado de los lavabos pararnsonarme los mocos. Mientras continúo, el me acaricia el pelo, suavemente, y alrnfinal, consigue tranquilizarme. Acabo apoyando mi cabeza sobre su hombro, y mernpermito respirar tranquilamente y descansar.
rnrn-Katniss…en realidad él no te ha dicho nada que no sepamosrnya, ¿verdad?-dice Peeta después de unos minutos, cuando estoy más calmada. Yornniego con la cabeza.-Además, ya tenemos un plan respecto a eso, que es mejorrnque no tener nada, ¿a que sí?-yo asiento, aunque no muy convencida.-Vamos arnsalvar a Gale, Katniss. Al menos lo intentaremos. Te vas a sentir peor si terndas por vencida desde ya. Estás demasiado centrada en los juegos, Katniss.rn¿Sabes lo que vamos a hacer mañana?-yo niego con la cabeza de nuevo.-Mañanarntú-me hace cosquillas en la mejilla, y sonrío.-y yo vamos a pasar el día en elrnCapitolio, viendo todo. ¡Tengo ganas de ver mundo! ¿Qué te parece?-pregunta,rnmuy animado.
rnrn-Oh, Peeta…no…no sé. No es el mejor momento, ¿sabes?
rnrn-Exactamente por eso, porque este es un momento terrible.rnNecesitamos salir de aquí, respirar aire fresco y olvidarnos tan sólo por unasrnhoras de Los Juegos. Lo peor aún no ha empezado, Katniss. Esto es sólo larnpromoción, los Juegos serán muchísimo peor. Estaremos 24 horas al díarnencerrados en una sala viendo cómo asesinan gente. Pero…aún queda tiempo antesrnde eso…-añade, al ver mi cara de preocupación.-Así que, señorita Everdeen,rnmañana tienes una cita. A las 17:00 en el salón, ¿de acuerdo?
rnrn-Pero Peeta…
rnrn-¡No hay peros que valgan, señorita Everdeen! Ahora levanta,rnun vestido tan bonito por los suelos…-exclama, hablando con el acento delrnCapitolio, imitando a Effie. Él se levanta y me coge las dos manos y me ayuda arnlevantarme.-Mañana. Cinco de la tarde. Salón principal. Tú, yo, y un Capitoliornentero por descubrir.
rnrnAbro la boca para repetirle que no me apetece salir, pero elrnpone dos dedos en mis labios para impedirlo. A continuación me da la mano y losrndos salimos del baño. La fiesta acaba unos cuarenta minutos después, y mientrasrnvolvemos al centro, Haymitch nos felicita por nuestra actuación. Ya tenemosrncuatro patrocinadores como mínimo.
rnrnCuando llegamos al centro, Gale y Emily ya han ido a susrndormitorios. Me gustaría ver a Gale, pero él ya debe de estar durmiendo. Nosrndamos las buenas noches y cada uno va a su habitación, excepto Haymitch, que sernqueda tomando una bebida en el mini-bar. Mis sueños son confusos esta noche.rnLas imágenes de Snow confirmando la futura muerte de Gale, Peeta acariciándomernel pelo, Cinna marchándose con los agentes de paz y las de la señora de ochentarnaños que parece de veinte se mezclan en mi cabeza. Me levanto algo mareada.rnDebe de ser temprano, porque cuando bajo a la cocina no hay nadie desayunando.rnNadie excepto…
rnrn-Cinna.-susurro yo. Mi estilista está tumbado en el sofárncircular negro, donde vimos La Cosecha. Parece otra persona, tiene magulladurasrny moratones por todas partes. Le han quitado todo el maquillaje tan suave quernsuele llevar, así como los pendientes que le hacían tan característico. Tienernla ropa rasgada, pero respira. Está durmiendo, su tórax sube y baja de formarnrítmica y pausada. Sé que estará agotado, pero no dudo en despertarlo.
rnrn-Cinna, Cinna, despierta.-digo yo, zarandeándolo levemente.
rnrnFinalmente el abre sus ojos un poco, y al ver que soy yo larnque intenta despertarle se incorpora bruscamente y me abraza.
rnrn-Cinna…-susurro yo de nuevo, aferrándome a su abrazo.-¿Quérndiablos ha pasado?
rnrnÉl me lo explica todo, su voz suena débil, pero esrntranquilizadora, como siempre. Cinna debería estar muerto ahora mismo. Se harnsalvado de milagro. Cuando se lo llevaron, lo interrogaron en una pequeña salarndurante horas, en la cual le agredieron físicamente, aunque no me da demasiadosrndetalles sobre ello, sin embargo, viendo el estado de su cuerpo, los agentes dernpaz debieron de ser bastante duros con él. Después del interrogatorio, que nornfue muy sustancioso para Los agentes, lo llevaron a una pequeña sala, donderndebería esperar a que le vinieran a buscar para ejecutar su sentencia dernmuerte. Cuando fueron a buscarle, no se trataba de los agentes de paz que lorninterrogaron, si no de un par de agentes de paz más jóvenes, reciénrnincorporados a la asociación. Le dijeron que sabían que era inocente, y que surnejecución sería injusta. Le dirían a Snow que lo habían ejecutado y que sernhabían deshecho del cadáver. Cinna no podría vivir más en el Capitolio, yrnobviamente no podría seguir ejerciendo como estilista. Los Agentes jóvenes lernayudaron a llegar hasta aquí, y ahora está aquí mismo conmigo. No me darndemasiados detalles porque está cansado, sólo me cuenta lo necesario. Yo lerndejo dormir, y le dio lo feliz que estoy porque vuelva a estar aquí. Lornacompaño a uno de los dormitorios libres, para que pueda dormir en una cama yrnahí lo dejo, tranquilo.
rnrnHoy es un día libre para los tributos. Mañana empezarán lasrnsesiones de entrenamiento. Desayuno con Gale, en su cuarto, no hemos podidornhablar mucho en los últimos días. Sorprendentemente, él está bastante animado,rnpasamos un buen rato juntos.
rnrnPor la tarde, mientras yo esté en mi cita con Peeta, losrntributos tendrán que visitar el centro de entrenamiento y escuchar las reglasrnpara que todo salga bien mañana. Eso durará unas dos horas.
rnrnTodo el equipo come junto, y la noticia del regreso de Cinnarnes muy bien recibida. Estamos todos bastante contentos, incluso Effie, querndesde nuestro pequeño interrogatorio no estaba muy habladora, hoy nos cuentarnnuestros próximos horarios.
rnrnLas cinco de la tarde llegan antes de lo esperado. Cinna,rnque ya está algo recuperado me ayuda con el vestuario. Elegimos un vestidornsimple, con volantes, y de color rosa palo con adornos de color crema pálido.rnLo conjuntamos con unos zapatos con algo de tacón del mismo color del vestido. Recojornmi pelo en una trenza sencilla, y la decoro con un adorno color beige en formarnde flor. Finalmente, Cinna me arregla el maquillaje, también con coloresrnpálidos.
rnrnCuando por fin estoy lista, Cinna me acompaña hasta el salónrnprincipal, donde Peeta y sorprendentemente Haymitch, me están esperando. Peeta,rnal verme sonríe. Está espectacular. Lleva una camisa de color negro, conrnbotones blancos y un pantalón vaquero de tono oscuro, adornado con un cinturónrnmarrón. Por simple que parezca, ese conjunto le hace realmente atractivo.
rnrnEsta escena me recuerda a las películas cursis y ñoñas quernla televisión de Panem emite dos veces al año y que a mi madre y a Prim lernencantan. La chica, con un vestido espectacular, baja las escaleras, donde lernespera el chico, le ofrece un brazo y le dice "Estás preciosa". La únicarndiferencia, es que yo no bajo de manera tan magistral las escaleras, y quernPeeta, en vez de decir "Estás preciosa" me dice "Estás muy guapa, chica enrnllamas". Supongo que el "preciosa" ya estaba cogido por Haymitch.
rnrnAsí pues, Peeta me ofrece su brazo y Haymitch y Cinna nosrndespiden y nos dicen que lo pasemos bien. Se acerca una tarde muy, muy, muyrnimportante.