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¡¡¡En la cama con mi jefe!!! — capítulo 12

Hola chicos, muchas gracias por sus comentarios me hace muy feliz el leerlo y saber que le va encantando la historia igual que a mi, y disculpen por no actualizar ayer, pero estuve super full y no pude ni prender mi maquina para escribir, por ello comenze desde temprano el dia de hoy para que pudieran seguir disfutando de la historia, aqui un nuevo cap, espero que les guste, para asi recibir sus fabulosos comentarios. En la tarde subo el capitulo que toca del dia de hoy.

Sin mas que decirles un saludos y a leer.


Reconociendo sus sentimientos.

Draco decidió que ya había examinado suficiente sus sentimientos así que se acerco al teléfono que había en la mesa de Hermione. Mientras marcaba el número, se fijo en un cuaderno que había sobre la mesa. En la primera pagina que abrió estaba escrito: "Sábado, comprarle los zapatos Scarlett, llevarla al Chiqui Park de 2 a 4 pm". Draco estaba intentando descifrar la última parte de la nota cuando oyó que al otro lado descolgaban.

-¿Dígame?

-¿Madre? Soy Draco. ¿Vas a estar en la casa esta noche?

-¡Draco eres tú! Me preguntaba cuando ibas a aparecer. Claro que voy a estar en la casa, justamente ahora estaba en la cocina, preparando la cena (a Narcisa siempre le había gustado cocinar, pero el loco del Lucius nunca la dejaba),¿Por qué no te pasas por la casa y cenamos juntos?

-De acuerdo, te veré en una hora. Llevare una botella de vino.

-¿Draco?

-¿Si, madre?

-¿Estás bien, cielo? Te noto un poco tenso.

Por la frustración sexual, sin duda. Con una sonrisa, Draco suspiro y respondió:

-Estoy bien, solo que hay demasiado trabajo.

-Bueno vente para acá y descansa un rato. Será maravilloso disfrutar de tu compañía un rato.

Sin decir más tomo su chaqueta y se desapareció rumbo a la mansión Malfoy.

-Bueno dime, ¿te gusta estar de nuevo en casa?

Los ojos azules y cristalinos de Narcisa Malfoy, observaron cuidadosamente al hombre corpulento que ocupaba todo el sillón frente a ella.

Draco percibió un toque de esperanza en la voz y no pudo evitar hacer una mueca. Sabía demasiado bien a donde llevaría esa conversación. Pero había disfrutado de una maravillosa cena casera y dos generosos vasos de vino, y estaba dispuesto hacer amable con su madre.

-Sí, me gusta estar de nuevo en casa. Hay cosas que he echado mucho de menos.

-Entonces, ¿Por qué no estudias comprarte una casa en la ciudad ya que no quieres vivir acá conmigo? Por más que rentes un lugar digno no es lo mismo que una casa propia. ¿No te parece?

-La idea se me ha pasado por la cabeza madre…

De hecho, de camino a casa de su madre no había pensado en otra cosa… bueno, aparte de Hermione. De alguna manera, comprarse una casa y sus sentimientos por esa mujer estaban inexplicablemente entrelazados y era preocupante, pero a la gratificante.

-¿Lo dices en serio cariño?- pregunto Narcisa, sonriéndole- ¿Estas considerando venir a trabajar a la oficina de Londres permanentemente?

-Yo no he dicho eso- contesto Draco contrariado, levantándose y dando vueltas por la habitación.- tengo que considerar muchas cosas antes de tomar una decisión como esa.

"Como por ejemplo, como decirle a los de New York que me establezco en el Reino Unido". Se pregunto qué diría Hermione de aquello, eso quería decir que podría ascenderla, después de todo no solo sería su secretaria sino su mano derecho ya que sabía muy bien las partes del negocio, y la idea le parecía fabulosa aunque a ella a lo menor no le gustara. Después del conmovedor beso que habían compartido, no tenía ninguna prisa en poner un océano entre ambos. Incluso aunque pensara que sus motivos no eran validos.

-¿En que están pensando hijo?- Narcisa se le acerco por la parte de atrás.- se que algo te sucede y te preocupa, llámalo intuición de madre.

-No me preocupa nada. Al menos, nada que un buen sueño no pueda quitar.

Narcisa le coloco la mano sobre el brazo:

-Es una mujer, ¿Verdad?

¿Intuición de madre? Lo próximo seria que le sacara una bola de cristal.

-Eres como un perro con un hueso madre, ¿lo sabías? Eres muy perspectiva.

Aunque frunció el ceño, había una nota de humor en los ojos de Draco. Encantada su madre no trato de ocultar el placer que le producía saber que su hijo había encontrado por fin alguien con quien plateara la idea de ir enserio.

-¿Quién es? ¿Dónde vive? ¿La conozco? Debe de ser una chica de acá si tienes pensado venirte a Londres.

-Para, para, mama, no saques conclusiones apresuradas. No soy de los que sientan cabeza y lo sabes.

-De tal palo, tal astilla ¿no?-comento Narcisa poniendo los ojos en blanco.

Draco admiraba a sus progenitores a pesar de todo lo malo del pasado, pero en cuanto a relaciones amorosas había salido a su padre. Lucius Malfoy el cual no había sido capaz de dejar de tener sus aventuras amorosas a pesar de estar casado. Y por ello finalmente harta de que su marido siguiera siendo un mujeriego, Narcisa había solicitado el divorció hacía varios años, con dolor en su corazón ya que aun amaba a Lucius.

-No vamos a discutir, ¿verdad?- sintiendo frustrado e irritado Draco se dio la vuelta.

-Ya sé que no te gusta que te compare con tu padre, pero mira la forma en que te comportas en tus relaciones amorosas, por favor, y también se que has evitado verme porque odias que te diga estas cosas.- Narcisa bajo la voz.- yo hubiese hecho cualquier cosa por ese hombre Draco, cualquier cosa, pero las cosas no funcionaron a la final a pesas de mis esfuerzos, pero él prefirió seguir engañándome. ¿Es que no quieres tener una persona especial en tu vida?, ¿alguien que comparta contigo y solo contigo? ¿Cuánto tiempo piensas seguir siendo un playboy? ¿Dónde está la satisfacción en eso?- le pregunto- tienes treinta y dos años. Ya es tiempo de que pienses en casarte y tener familia. Voy a cumplir sesenta en mi próximo cumpleaños y no quiero ser demasiado vieja para poder jugar con mis nietos.

¿Qué pensaría su madre si supiera que la mujer de la que estaba locamente enamorado (si ya lo acepto), tenía una hija de cinco años y era justamente Hermione Granger. El pensamiento apareció súbitamente, y con una ola de ira la rechazo.

-Cambiemos de tema ¿de acuerdo?- propuso. Simulando un bostezo, volvió a sentarse en el sillón que había dejado libre.- hablemos mejor de tu vida sentimental para variar, madre. Un pajarito me ha dicho que un atractivo viudo de tu club de te muestra un interés más que pasajero por ti…

Enroje siendo como una colegiala, Narcisa se abanico las acaloradas mejillas con la mano:

-¡la próxima vez que vea a Pansy le voy a cantar sus verdades. Traicionera! Y ¡desde luego que es un viudo muy atractivo!

Draco, se sentía completamente fuera de lugar. Mientras rebuscaba con la mirada entre el colorido caos que lo rodeaba, se dijo que, si sus amigos de la oficina pudieran verlo en aquel momento, dirían que se había vuelto loco. Y sin duda tendrían razón: Ir en busca de una mujer que llevaba a su hija a un parque infantil, simplemente por estar loco por ella, no era que se planteara normalmente. Pero Draco había decidido dejar a un lado sus normas en lo a Hermione Granger concernía y, en aquel momento, estaba en territorio desconocido, incluso había mentido a la chica de la puerta para poder entrar, diciéndole que él era el novio de Hermione Granger y venia a buscar a la niña y a ella.

-¡Eh, ten cuidado!

Casi se cayó cuando un robusto jovencito se abalanzo sobre el salido de no sabe dónde.

-¡Perdone, señor!

Dirigiéndole una sonrisa de disculpa, el chico se marcho corriendo detrás de su amigo antes de que Draco pudiera darse cuenta de lo que había sucedido.

-Nadie me dijo que iba a poner en peligro mi vida al entrar a este sitio.- murmuro para sí mismo mientras estudiaba la enorme sala de juegos llenas de cuerdas, escaleras, toboganes y columpios.

¿Dónde estaba Hermione y su hija? Había probado llamar a casa de ella, rezando por que hubiera alguien; afortunadamente la madre de Hermione se encontraba en casa. Una vez que Jane Granger se había asegurado que él era quien decía ser, le había dado gustosamente la dirección del parque de diversión y le había asegurado que Hermione estaría allí como hasta las cuatro.

Viendo que había mesas vacías cerca de la zona de juegos, Draco fue hacia ellas, preguntándose como los padres podían soportar aquel ruido y el caos, pero sintiendo un placer inesperado ante la imagen de todos aquellos niños pasándolo bien. Estaba a punto de sentarse cuando algo llamo su atención.

En un castillo inflable, entre niñas y niños, estaba Hermione. Vestida con un vaquero azul, un cinturón de ante rodeándole las caderas y una camiseta rosa ajustada que dejaba ver su vientre, saltaba y rotaba aquí y allá con los niños como si fuera una de ellos, con el cabello flotando y las mejillas rosadas por el calor. Draco no pudo dejar de notar también en que sus excepcionales pechos saltaban y rabotaban rítmicamente con ella. Una ola de calor le invadió la ingle y Draco creyó que se le iba a salir el corazón por la boca, ¿Acaso había una mujer más sexy o más hermosa sobre la faz de la tierra?

Notando la silla detrás de sus rodillas, Draco se sentó lentamente, feliz de estar ahí y simplemente mirar. Que diría ella cuando lo viera, no lo sabía, pero en aquel momento no le importaba. Tenía suficiente con sentarse y contemplar el objeto de su deseo a su aire, y cuando oyó el comentario apreciativo entre dos hombres sentados detrás de el, Draco sonrió para sí, sabiendo que no era el único que estaba disfrutando del espontaneo show.