← ¡¡¡En la cama con mi jefe!!! · de
¡¡¡En la cama con mi jefe!!! — capítulo 11
Realmente no pude parar de escribir al comenzar hace rato con este capitulo, las letras y las conversaciones me estaban matando por que las escribiera y por ello Sorpresa aqui esta el proximo capitulo antes de irme a clases....
El beso / Idiota...
Draco no tuvo oportunidad de hablar con Hermione en todo el día, para frustración suya, tuvo una reunión detrás de otra, y además había pasado la tarde en el puerto con Ritchie y el constructor en jefe, solucionando unos problemas algo graves de último momento con la obra, cuando llego a la oficina como a las seis, y Hermione estaba descolgando su gabardina de la percha.
Se sorprendió cuando Draco apareció en la puerta, y sus mejillas enrojecieron. Draco sonrió al ver aquella reacción, y dejo su maletín sobre una de las sillas de espera.
-¿todavía está aquí, Srta. Granger?- bromeo- si no supiera que es falso, diría que intenta impresionar al jefe.
-Dado que la mayoría de los días me quedo hasta las seis o seis y media, eso sería una conclusión incorrecta por su parte, Sr. Malfoy.- contesto Hermione sonrojándose por completo y colocándose apresuradamente la gabardina.- si piensa quedarse un poco, he dejado la cafetera encendida al mínimo en su despacho. Acuérdese de apagarla cuando se marche. Bueno… que tenga un buen fin de semana. Lo veré el lunes.
-¡Eh, no tan rápido!
Draco la agarro por la muñeca, cerró la puerta del despacho y, hábilmente, apoyo a Hermione contra ella.
Hermione creyó que el corazón se le salía del pecho, y sus ojos verdes se abrieron alarmados. Draco estaba demasiado cerca, ¿es que no se había dado cuenta? Rompía todas las reglas con total desparpajo. Si alguien entraba en aquel momento… pero, ¿Cómo iban a entrar si ella estaba apoyada a la puerta?
Su mente funcionaba a mil por hora mientras intentaba no fijarse en aquellas largas pestañas que tenía tan cerca, aquellos pómulos bien formados y aquella sombra de barba que empezaba a aparecer rodeando la mandíbula perfecta del hombre… y en cuanto a su boca, bueno, no había ninguna razón para fantasear con que la besaba, ¿verdad? Solo porque los labios eran carnosos y suaves y prometían una sensualidad que solo rechazaría una mujer que hubiera perdido las ganas de vivir… menuda excusa para justificar que se deshacía ante él.
-¿Qué… que quieres?
-Quiero verte esta noche. Cena conmigo.
-No puedo.
El pánico le impedía proferir palabra. Aquello era imposible… era jugar con fuego. Empezaba a experimentar el tipo de urgencias y deseos que podían meterla en un buen aprieto, iba justito en la dirección correcta para complicarse la vida.
-¿Por qué no?
Draco levanto una ceja mientras se acercaba aun más, Hermione trago saliva.
-Porque… porque siempre paso el viernes por la noche con mi hija. Pedimos pizza y vemos la tele juntas.
-Suena bien, ¿Qué tal mañana por la noche?
-Ya te dije cuando nos conocimos que no salgo con gente del trabajo, es una norma que no rompo.
Levanto la barbilla, desafiando a Draco a que pusiera pegas a su razonamiento. Seguro que entendía por qué lo hacía. Algún día se lo agradecería.
-¿nunca te has tentado a hacerlo?, ¿ni siquiera una vez?
Con voz grave, Draco recorrió el perfil de su nariz con un dedo, y a continuación apoyo la yema de su pulgar sobre su abultado labio inferior, como si estudiara algo exquisito y único.
Hermione se sintió inundada por un calor como si estuviera en la playa con el sol dando de plano. Una gota de sudor bajo lentamente por su espalada. "tentada" era la palabra mágica. Al oírla se le había escapado un gemido, así que luchaba por recuperar el control, por actuar con la cabeza. "sal de aquí", le decía una vocecita en su cabeza, y obedeciéndola, Hermione acerco la mano a la muñeca de Draco para que la soltara.
Aquel fue su primer error. La piel de Draco era firme y cálida, su vello parecía seda. El contacto la paralizo. Desesperada, elevo sus enormes ojos mieles hacia los de él.
-No, no quiero que me tiene algo de lo que me pueda arrepentir después. No quiero perder mi trabajo cuando las cosas se compliquen, y te aseguro que lo harán. Nunca sale nada bueno de los romances de oficina, y yo tengo una hija de la que ocuparme.
-¿Siempre vas sobre seguro?- pregunto Draco, molesto- eso no deja mucho sitio para la espontaneidad… rompe algunas reglas en tu vida Hermione.- la animo.- no se lo diré a nadie… lo prometo.
La boca de Draco se apretó fuertemente con la de Hermione antes de que se diera cuenta. Una sensación cálida se extendió por su cuerpo y todo su mundo se concentro en los labios flexibles y jugosos de Draco, que le provocaban una respuesta que no podía ocultar por más tiempo. Su beso era arrebatador, y la lleno de una sensación maravillosa y sensual que nunca había imaginado. Un constante hormigueo de placer subía y bajaba por su columna vertebral.
Abriéndose a una exploración más profunda, la lengua de Hermione se enlazo con la de Draco en cuestión de segundos, despertándole un erotismo de fuego y terciopelo con sabor a café molido. Hermione sintió retumbar su corazón como un tambor lejano cuando su cuerpo se acomodo contra la firme virilidad de Draco.
Separando sus labios de los de ella, Draco comenzó a besarla en el cuello, sumergiendo sus dedos en aquel pelo negro y deshaciendo el lazo rojo que le sujetaba la coleta. Gimió cuando sintió la masa de pelo libre y le sujeto la nuca con su mano.
-Creo que el deseo de poseerte se ha convertido en una obsesión para mí.- le confesó en un susurro.
Aquellas palabras despertaron un profundo temor en el corazón de Hermione. Ronald siempre había criticado su respuesta sexual. La había acusado muchas veces de falta de pasión. Decía que, así como era inferior a nivel profesional, también era inútil en la cama, otro punto más para que no la quisiera más como esposa. El recuerdo de aquello hizo desaparecer toda sensación de placer. Y ahora estaba en aquella situación demasiado intima con Draco. Habían ido demasiado lejos, habían traspasado la barrera entre lo profesional y lo personal, y nunca debía haberlo hecho. ¿Era demasiado tarde para frenar la situación?, se pregunto Hermione, presa del pánico. ¿podría ella escapar de aquella imposible atracción salvaje sin provocar situaciones embarazosas o difíciles en el futuro?
-Lo siento, Draco.
Respirando acelerada, lo aparto de ella. Agradeció el hecho de que el pelo le cayera sobre la cara, porque así podía esconderse tras él.
-Eres un hombre muy atractivo, pero no me interesa tener sexo contigo. No dudo que puedas conseguir a la mujer que quieras, eres joven, tienes éxito y no te ata nada, pero yo soy una madre divorciada que intenta llegar a fin de mes. No puedo permitirme tirar por la borda todo aquello por lo que he trabajado por un momento de pasión. Tengo una hija, Draco. Necesito trabajar para mantenernos a las dos. Necesito este trabajo, ¿crees que lo pondría en riesgo por una noche de sexo contigo, mi jefe?
-¿Cómo se te ocurre pensar que tu trabajo se vería amenazado si te acostaras conmigo?
-Porque sucedería, inevitablemente. Complicaría las cosas, ¿no lo vez? Tendríamos que vernos cada día y seria… seria demasiada distracción para mí, no podría trabajar aquí. No soy el tipo de mujer que se toma el sexo a la ligera, Draco. Si crees lo contrario, habrás sacado otra conclusión errónea sobre mí.
-¿Y qué te hace pensar que todo lo que pueda haber entre nosotros sea una simple noche de sexo?
Frustrado y enfadado, Draco se retiro hacia atrás y se aflojo el nudo de la corbata.
Hermione lo contemplaba apoyada en la puerta:
-¿A qué te refieres?, ¿estás buscando una relación?
Draco no podía contestarla porque ni el mismo lo sabía. Sus pensamientos no habían ido más allá de llevarla a la cama y cumplir la fantasía que lo había poseído desde que la había visto por primera vez. Apenas dormía por las noches pensando en ella, y quería terminar con aquella tortura. Sabía que su historial con las mujeres no era muy bueno, y no tenía ninguna experiencia en relaciones largas. Pero hasta el momento no era algo que le preocupara, no cuando "corto y dulce" había siempre sido su lema. Así que, ¿quería una relación seria con aquella mujer?, ¿estaba preparado para romper con una de sus normas más importantes y comprometerse a largo plazo? Ella tenía una hija. Si quería tener a Hermione, tendría que pensar también en la niña…
-No, ¡verdad!…
Hermione había respondido por él, sonriendo para ocultar su dolor, y se agacho para recoger el lazo rojo del suelo. Cuando se levanto, sus ojos mieles tenían una mirada que Draco nunca había visto antes.
-Es lo que yo creía. Bueno, mejor, porque yo tampoco busco una relación. Ya tropecé una vez en mi vida, y no tengo ninguna prisa por que vuelva a sucederme. Buenas noches, Draco. Que disfrutes del fin de semana. Yo lo hare.
Draco la dejo marchar, maldiciéndose a si mismo porque su ingenio parecía haberlo abandonado. ¿Por qué había tardado tanto tiempo para responder a aquella pregunta tan lógica? El no era un bruto insensible. Debería haber sabido desde el principio que ella no era la típica mujer que va de romance en romance, aunque su primera impresión dijera lo contrario. Sinceramente luego de un auto examen se dio cuenta que era todo un idiota.