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¡¡¡En la cama con mi jefe!!! — capítulo 10

Bueno chicos como lo protedido es deuda, aqui subo el proximo capitulo de la historia, espero que les guste.

Si me lo permite mi profesora de hoy como la de ayer, subo otro capitulo esta noche, asi como tambien espero sus fabulosos comentarios que me hacen seguir adelante con la historia, como siempre gracias a todos por leerla. Bueno sin mas chachara a leer....


El regreso

-No he visto tu carro aparcado afuera.

Jane Granger revoloteaba alrededor de la cama de su hija, colocando el vaso en la bandeja y acomodando las sabanas.

Hermione capto el ligero tono de sospecha de su voz:

-Un amigo del trabajo me trajo a casa. Mi auto está todavía en el aparcamiento de la oficina.

-deberías haberme llamado, habría ido a buscarte. ¿Se le ocurrió a ese "amigo" tuyo llamar a un medico de eso de los suyos?

Era típico de su madre dar por hecho que nadie más que ella sabía hacer algo bien. Cerrando los ojos un instante Hermione se dijo así misma que no caería en su anzuelo, cuando abrió de nuevo los ojos su madre se había cruzado de brazos y la contemplaba con los labios ligeramente apretado.

-No quise que viniese el medimago. Seguramente será un virus y se irá en un par de días.

-¿Y qué pasa si necesitas alguna medicación especifica? Seguramente te vas a tratar con alguno de esos remedios tuyos, ¿No?- jane descruzo los brazos, suspirando.- ¡Eres la persona más cabezota de este mundo! ¿Has comido algo?

-Mi amigo me hizo una sopa.

Había tomado un poco, pero en realidad no había tenido mucho apetito.

Se preguntaba qué diría su madre si supiera que ese "amigo" suyo, se trataba de su jefe. El dueño de la empresa, nada más y nada menos. En el fondo, Hermione estaba teniendo problemas para aceptar que Draco parecía realmente preocupado por ella, la había llamado tres veces aquella mañana, y lo peor de todo era que ella había esperado ansiosa aquellas llamadas. El hecho de oír su voz la llenaba de más energía que cualquier medicina, y aquello era realmente peligroso…

-Bueno te prepare algo más fuerte, Scarlett ya ha comido, pero se le puede dar mas tarde un poco, si tiene hambre.

-¿qué está haciendo ahora?

-Viendo tv, le he dicho que necesitas descansar. Ya ha hecho sus deberes, y lo tiene preparado todo para mañana. Ahora le diré que suba a verte. Mientras tanto, ¿Por qué no intentas dormir un poco más?

-No quiero dormir más, creo que mejor me pongo la bata y bajo con la niña.

-Bueno, pero luego no digas que te sientes peor, yo te lo he avisado ¿eh?

-¡Por dios santo, mama!, ¡tengo veintinueve años, no cinco! Si dejas de tratarme como a una niña y me dejaras tomar mis propias decisiones, las cosas nos irían mejor a las dos.

Apoyando los pies sobre el suelo, Hermione se puso la bata y se fue hacia la puerta. Jane se quedo mirándola, con las cejas arqueadas y una expresión dolida en su rostro que ponía cada vez que su hija no seguía sus consejos.

-Te dejaría en paz si tomaras alguna buena decisión de vez en cuando.- murmuro.

Hermione sabía que era sabio ignorar ese comentario, pero el dolor y la rabia la desbordó, con ira en sus ojos, se llevo las manos a las caderas y se enfrento a su madre.

-¿A qué te refieres con eso? Por casualidad, no estaremos hablando otra vez de Ronald, ¿Verdad? ¿Cuándo entenderás?, el me dejo, fue él quien no quiso asumir las responsabilidades de ser padre, así que no sigas comportándote como si yo fuera la única culpable.¿Crees que yo quería ser una madre divorciada? ¡Sabes lo duro que está siendo para Scarlett y para mi, y todavía sigues dándome lata con el maldito de Ronald, como si él fuera la víctima en todo esto!

-Podías haberle retenido si realmente hubieras querido, ¡el te amaba!

Jane hizo frente a su hija haciéndose la ofendida.

-Sabes que no lo digo porque no quiera cuidar de la niña, ¿verdad? Quiero tanto a esa pequeña como cualquier abuela quiere a su nieto. Solo parece que ella y tu necesitan pasar más tiempo juntas. Crece tan rápido, Hermione… y no quiero que te pierdas esos momentos únicos, porque ya no vuelven. Solo quiero que las dos estén felices.

Hermione la abrazo con lágrimas en los ojos:

-Ya lo sé, mama, ya lo sé, tratare de hablar con mi jefe y solucionare eso, te lo prometo.

-¡Buenos días!

Draco está inmerso en una importante conversación con Richard Akers, uno de los socios, y tardo en reaccionar cuando Hermione se asomo brevemente por la puerta.

-Perdona Richard, estoy contigo en un momento…

Salió del despacho y observo maravillado a Hermione, que se afanaba por revisar la correspondencia. Llevaba una chaqueta roja ajustada por encima de un top color blanco de seda y una falda negra por la rodilla y se había recogido el cabello en una cola de caballo adornada con un lazo rojo. ¿Estaba más delgada?, se preocupo Draco, encantado de volver a verla.

-¿Qué estás haciendo hoy en la oficina si se puede saber? Creí que quedamos en que no volverías hasta después del fin de semana.

-Esta mañana me sentía mucho mejor, asi que pensé que ya podría volver a trabajar. ¿Preparo café?- contesto Hermione como si nada con una gran sonrisa, lo cual descoloco a Draco.

-Olvídate del café Hermione.- gruño Draco.

Era consciente de que en su oficina estaba esperándolo Richard Akers, y que no estaba caracterizado por su paciencia, pero primero se cercioraría que Hermione se encontraba realmente bien.

-¿Puedes parar un momento?, por favor.- le pidió mientras se pasaba la mano por el cabello platinado.

Hermione se dio cuenta que se lo había cortado, desde la punta del pelo cortado por el mejor estilista, hasta la suela de sus mocasines italianos, daba la impresión de ser el exitoso arquitecto que era, y el aire a su alrededor vibraba con la sensación de poder que destilaba. El corazón de Hermione dio un vuelco.

-¿hay algún problema?

El radar de Draco capto que el labio inferior de Hermione temblaba. Parecía que todo su cuerpo se había puesto en alerta. ¿Por qué el trabajo era lo último, cuando tenía a Hermione cerca?, tendría que prestar más atención a ese asunto si quería seguir trabajando juntos con buen ambiente.

-No hay ningún problema. Tan solo quiero cerciorarme que te encuentras realmente bien para estar acá. ¿Qué ha dicho el medimago?

-No lo he llamado. Soy perfectamente capaz de saber por mi misma si me siento mejor o no. Damos demasiados créditos a los medimagos.

-bueno a mi me parece que estas aun un poco pálida.

-me pondré bien en cuanto vuelva a la vida normal.- afirmo, desviando la mirada de esos increíbles ojos grises.

Hermione realmente se sentía mejor, a pesar de no haber comido bien y por ello se encontraba un poco pálida no era nada para que no volviese al trabajo, además Scarlett se encontraba todo el día en el colegio y no le apetecía quedarse más tiempo en casa con su madre, por lo que lo mejor para ella fue regresar y ocupar su tiempo en algo más que solo pensar en Draco.

-Hablaremos cuando acabe la reunión con Richard Akers.

Dirigiéndose hacia el despacho. Draco volvió a echarle un vistazo a Hermione. Satisfecho con la idea de que estar allí no supondría ningún daño para ella, le lanzo un sonrisa.

-Tómatelo con calma. Y si, me encantaría tomar un café, cuando puedas.

-Enseguida.

Hermione se sentó en su silla antes de que sus piernas cedieran, se llevo las manos a las mejillas ardiendo y suspiro, ¿Cómo era posible que una sonrisa inocente de aquel hombre la hiciera temblar como una hoja? Ni siquiera Ronald, tan guapo como era con sus ojos azules, había provocado una reacción tan poderosa en ella.

Una cosa era estar contenta de volver al trabajo porque necesitaba salir de casa y volver a la rutina, pero otra muy distinta era estar contenta de volver a causa de un hombre de metro ochenta y cinco, hombros anchos y magníficos ojos grises, que resultaba ser su jefe. Si tendría que trabajar a diario con ese hombre tendría que poner algo de distancia entre ellos.

Iba a tener que olvidar que Draco la había llamado cada día a casa mientras estuvo enferma, y no solo por trabajo. Aquellas llamadas le habían subido el autoestima. Pero nunca se lo diría de frente pues aquello convertiría su relación en algo más personal de lo que ella podía controlar, y Hermione no podía correr ese riesgo. Social y profesionalmente Draco y ella Vivian a años luz, al igual como había pasado con Ronald todo su mundo eran distintos. Se había jurado que nunca volvería a sentirse incomoda. Cuando, en el futuro, se planteara tener una relación, si es que pasaba, buscaría a alguien de su mismo nivel. Alguien con quien pudiera ser ella misma.

Hermione recogió el correo de la mañana, abrió la primera carta con fervor desacostumbrado y se obligo a concentrarse en lo que ponía y no es esos increíbles ojos grises y la bella sonrisa en su rostro.