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¡¡¡En la cama con mi jefe!!! — capítulo 9
Bueno como lo indique en el cap anterior aqui va otro capitulo de la historia, espero que le guste y muchas gracias por comentar tan rapido eso me inspiro a seguir adelante con el capitulo y por supuesto con la historia.
Espero mañana porder actualizar dos cap mas asi que sigan leyendo y comentando, hasta mañana.....
Modelo
Hermione estaba tumbada en la cama contemplando el techo cuando, sin avisar, la puerta se abrió y entro Draco. Llevaba un vaso con poción en una bandeja, y tenía el cabello mojado y alborotado, como si acabara de ducharse. Su mandíbula empezaba a oscurecerse con una incipiente barba. Con la camisa desabrochada hasta el centro del pecho, sin la corbata ni la chaqueta, estaba demasiado atractivo para describirlo con palabras. Era como el hombre de la portada de un calendario, pero aquel estaba allí adelante, podía tocarlo.
Hermione se quedo sin habla durante unos instantes y, como si fuera posible, su temperatura aumento aun más. Por lo que parecía, había pasado la noche allí, tal y como dijo que haría. Hermione no podía creerlo.
-¿Cómo te sientes hoy?
-como si hubiera resucitado, realmente.
-toma aquí tienes la poción del día de hoy.
Draco cuidadosamente coloco la bandeja al lado de la cama de Hermione y espero a que ella se terminara toda la poción.
-Todavía estas muy caliente.- índico Draco luego de examinarla nuevamente.
-por lo que de ninguna manera puedes ir a trabajar el día de hoy. ¿Llamo al médico para que examine?
Hermione no estaba acostumbrada a tantas atenciones cuando estaba enferma, y aun no podía creer que su jefe siguiera allí, y que allá pasado la noche en su casita. ¿Lo hacía para proteger alguna inversión en su empresa? ¿O sus razones eran más básicas? La frase de que la deseaba más de lo que tenía derecho la había rondado en la cabeza toda la noche.
Bueno el podría desear lo que quisiera pero no implicaba que tendría lo que deseaba. Para ella su hija era lo primero, mas importante que volver a meterse en líos del corazón, y hacia allí se encaminaba si se liaba con él.
Además, recordó su antigua relación con Ronald y el pasado de los Malfoy, y se le quitaron todas las ideas tontas de tener una relación seria con Draco. Los hombres de demasiado nivel como Draco estaban solo pendientes de su trabajo como para volcarse en una relación, y menos si la mujer tenía hijos. ¿y no había dicho el mismo, que nunca dejaba que una mujer se le acercara lo suficiente? La prioridad de Hermione era criar a su hija y no estaba dispuesta a perderse en un breve y apasionado romance que pusiera en peligro su trabajo y su relación con Scarlett. Aunque la idea era cada vez mas difícil de entender.
-no quiero que llames al médimago, no va a indicarme nada de lo que no hayamos hecho ya. Esperare hasta la hora del almuerzo a ver cómo me encuentro y, si me siento mejor, me meteré en el coche rumbo a la oficina.
-¡Por encima de mi cadáver!- la corto Draco, fulminándola con la mirada.- gracias a dios tu carro sigue en la oficina, ¿recuerdas? Y aunque estuvieses mejor, ¡sería capaz de hechizarte a la cama para que no fueras!-grito furioso- no te precipites Hermione, quédate tranquila el resto del día y no te aventures mas allá de esta habitación y del baño. Por desgracia tengo varias reuniones urgentes que resolver el día de hoy, sino me quedaría contigo. ¿Tienes algún teléfono por aquí? Si ya el gran Draco Malfoy sabia utilizar ese tipo de artefactos muggle, ya que eran mucho más prácticos y rápidos que las lechuzas.
Hermione le acerco un pequeño teléfono inalámbrico que había sobre la mesilla.
-si este.
-ok tenlo a mano. Voy a estar llamándote a lo largo del día para asegurarme de que estés bien. Puede que te pregunte una que otra cosa de la oficina, ¿te importa?
-Desde luego que no.
Una vez dicho esto, Hermione se quedo en blanco. No ayudaba el hecho de que Draco siguiera al frente de ella observándola sin marcharse. Podía apreciar como su mandíbula se tensaba y destensaba desencadenando unas sacudidas de sensualidad en su cuerpo contra lo que no pudo hacer nada. La imaginación de Draco encima de ella en esos momentos era poderosa, se advirtió a ella misma que Draco Malfoy podía conseguir a cualquier mujer que deseara. ¿Por qué iba a interesarse en una madre soltera, con todo el lastre que conllevaba? Y encima la había visto en sus peores momentos, ¡qué mal! Ni siquiera se había mirado al espejo aquella mañana, por no hablar de lavarse los dientes o cepillarse el cabello, ¡Debía parecer la madre de Dracula!
-Gracias por traerme a casa, y por pasar la noche. Espero que el sofá no fuera muy incomodo.
-Estuve bien. He usado tu ducha, espero que no te importe. Y ahora me voy a casa para darme un afeitado rápido y cambiarme de ropa. He hecho sopa por si tenías hambre, está en la cocina. Te vendrá bien comer algo. Y llámame si necesitas de cualquier cosa, ¿de acuerdo?
Hermione sonrió agradecida, aunque sintiera que la cabeza le iba a estallar.
-¿te preocupa tanto por todos los empleados?
A Draco le incomodo esa pregunta, así que, ignorándola, se encamino hacia la puerta:
-Y llama a tu madre, para que sepa que no estás bien. Te veré en la noche.
Y diciendo esto, se marcho. Hermione apoyo la cabeza en la almohada y cerró los ojos, sintiéndose enormemente agradecida con aquel hombre.
La secretaria de su socio era agradable y servicial, pero no era Hermione. Y no era capaz de hacer un café decente. Observo a la rubia entrar con otra taza de café o lo que ella llamaba café por lo que se forzó a esbozar una sonrisa.
-gracias Juli, has encontrado los archivo que te pedí.
- Aun no Sr. Malfoy, pero estoy en ello, ¿le importaría esperar un poco más?
-necesito de ese informe para mi próxima junta en media hora. Trate de encontrarlo por favor.
Cuando cerró la puerta detrás de ella, Draco se desperezo y paso una mano por su rubio cabello, he inconscientemente tomo el teléfono por tercera vez, pero sin lograr realizar la llamada. Puesto que ya había molestado tres veces a Hermione y la ultima la chica tenía voz soñolienta y sintió haberla despertado. Como siempre incomodando a la chica seguramente ella pensaba de él que era una persona fría, arrogante y egoísta.
La idea lo hizo estremecer. Hermione era una madre divorciada que se apañaba sola. Aquello debería de ser duro. Aparte de que hubiera removido su conciencia Draco la había echado de menos. Era una locura tan solo hacia unos días que la conocía realmente como era y, no entendía como, pero sentía una profunda atracción por ella.
Cada vez que cerraba los ojos, la veía con aquel pijama rojo de seda sumamente sexy, la noche anterior se había acercado a ver como estaba, hacia la una de la madrugada. Hermione estaba fuera de las sabanas, y la parte de arriba del pijama se le había enrollado justo hasta debajo de sus pechos. Draco se había quedado sin aliento ante la visión de su estomago tremendamente sexy.
Su amigo Blaise que se encontraba en las oficinas de New York, le había confesado que se la llevara a la cama lo antes posible antes de que perdiera su control y terminara con aquella atracción salvaje que lo embargaba. Y a lo mejor era lo que debía de hacer… tal vez a Hermione el no le gustara ni sintiera admiración por él, pero Draco sabía que tampoco le era tan indiferente o inmune a sus encantos. No sería muy difícil seducirla, sobre todo para un hombre con su experiencia.
-¡Concéntrate Draco Malfoy! ¿Qué diablos te pasa!- se dijo en voz alta.
La puerta de su despacho se abrió y apareció la rubia cabellera de Juli.
-¿quería usted algo Sr. Malfoy?- me pareció oírlo hablar.
"Lo que quiero no puedo tenerlo…" pensó Draco, con la vista perdida. Se sacudió el pensamiento mentalmente y dirigió una amplia sonrisa a aquella secretaria temporal que llevaba ropa muy ajustada.
-No, gracias, solo estaba pensando en alto.- se disculpo, y al ver cerrada nuevamente la puerta se voltio hacia el ventanal pensando en la silueta de Hermione con el conjunto de pijama rojo.