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¡¡¡En la cama con mi jefe!!! — capítulo 14
Bueno chicos, aqui el proximo capitulo tan esperado del dia de hoy les advierto que esta largoooo pero buenisimoooo tambien, espero que les guste y que le haya sucedido nada a nadie por la espera no quise ser mala con ustede solo los deje un poco en suspenso... pero como se dice lo bueno se hace esperar y por ello su recompesa es este capitulo que esta dedicado a todas esas 11 personas que me dejaron sus comentarios maravillosos.
sin mas chachara que decirles a leer.....
De acuerdo, vamos allá.
-¿Puedo ayudarte con eso?
Sobresaltada, Hermione levanto la vista de los platos que acababa de lavar y se pregunto qué geniecillo malo la había empujado a invitar a su jefe a cenar. Estaba convencida de que tendría mejores cosas que hacer un sábado por la noche que pasarlo con Scarlett y con ella, pero él la había sorprendido nuevamente.
Aparecer inesperadamente en el Chiqui Park era una cosa, pero estar de acuerdo a compartir pasta con albóndigas frente al televisor, con Scarlett, era algo para lo que Hermione no estaba preparada. En aquel momento, contemplando su figura perfecta monopolizando el hueco de la puerta de la cocina, se pregunto cuánto tiempo se quedaría antes de decirle que se tenía que ir. La alarmo profundamente el hecho de que no tenía ninguna prisa en que se marchara.
-Solo lo estoy mojando un poco, antes de meterlos al lavavajilla.- le contesto, colocándose un mechos suelto detrás de la oreja y enrojeciendo ligeramente.
-Ha sido una cena estupenda, gracias.
Hermione se fijo en el hoyuelo sexy que se le hacía junto a la boca. Draco sonrió y Hermione deseo que no lo hubiera hecho, era un arma que siempre daba en el blanco, estaba segura, y podía tentarla y meterla en problemas. También estaba segura que no era la primera mujer en sucumbir en aquella tentación. ¿Cuántas mujeres habrían sido expertamente seducidas por aquella fantástica sonrisa? ¿Zisa, por ejemplo…? ¿Cómo se habría sentido aquella mujer cuando Draco no había aparecido en la cena la otra noche, y en su lugar le mando rosas amarillas? Hermione sabía como se sentiría ella: Destrozada.
-Debes de ser fácil de contentar.- bromeo tímidamente- no era nada del otro mundo. Pero la pasta con albóndigas es el plato preferido de Scarlett.
-Eso es que tu hija tiene buen gusto, cariño.- comenzó Draco mirándola con seducción.- la película también estuvo genial. Creo que no me había divertido tanto desde hace mucho tiempo.
-¿De verdad?
Secándose las manos en una toalla limpia. Hermione se dio la vuelta y se apoyo en la pila que quedaba al frente de él. Cada nervio de su cuerpo vibraba ante la manera de cómo la miraba aquel hombre.
-¿Qué es lo que te sorprende tanto?
-Son placeres tan sencillos…- contesto, encogiendo los hombros y lanzando la toalla a la pila.- un hombre como tu debe…
-¿Un hombre como yo?
Para alarma de Hermione, Draco atravesó en ese momento la cocina en dirección a ella. Su mirada era directa y tremendamente potente. Hermione sintió que su columna se derretía como cera caliente.
-Dime, ¿Qué clase de hombre crees que soy, Hermione?
-No del tipo de hombre que como pasta con albóndigas frente a un televisor con una niña de cinco años y su madre muggle, por lo menos no habitualmente. Seguramente estas más acostumbrado a hoteles cinco estrellas y restaurantes con categoría. Eres dueño de una importante empresa de arquitectos y es obvio que te mueves en círculos muy diferentes a los míos.
-¿Y eso te molesta?- pregunto Draco.
Con la garganta seca, Hermione deseo que los fantasmas del pasado la abandonaran de una vez, Ronald era historia. Debería haber superado hace tiempo lo mal que la hizo sentir; no debería de permitir que el sentimiento de inferioridad que él le planto arruinara su futuro… o su presente. Pero más fácil decirlo que hacerlo.
-Uno empieza pensando que esas diferencias no importan…- su voz se rompió.- pero importan, claro que importan a la larga.
-A mi no, bueno ya no.
De repente su cuerpo musculoso estaba muy cerca. Hermione sintió que se quedaba sin aliento cuando aquellos ojos grises la miraron nuevamente con deseo.
-Eres una mujer hermosa e inteligente, sumamente inteligente Hermione, cualquier hombre estaría orgulloso de conocerte, no importa de dónde viniera, ni a que se dedicara, siempre serás mucho más inteligente que él, por algo eres una de las heroínas del mundo mágico aunque no hagas alardeos de ello. ¿No te das cuentas lo mucho que vales?
El labio inferior de Hermione comenzó a temblar y lo mordió con sus dientes para detener el temblor. Viendo aquel gesto Draco, la tomo de la barbilla y la beso con ternura. Hermione cerró sus ojos automáticamente, pues quien no cae después de semejantes palabras y de ese increíble beso. Aquel beso tan suave resonaba en todo su cuerpo como una pequeña explosión, y la hacía desearlo tanto, que se estremeció ante la fuerza del deseo. Cuando abrió los ojos, Draco la contemplaba como si su alma hubiera quedado desnuda ante él.
-Sea lo que sea lo que tienes, Hermione Granger, podrías embotellarlo y hacerte rica.
Hermione coloco sus pequeñas manos en el pecho del rubio, y al notar su calidez sintió que se deshacía por dentro. El calor de aquel cuerpo la quemaba.
-¿le dices lo mismo a todas tus mujeres?
-Puedo afirmar honestamente que nunca se lo había dicho a otra mujer en toda mi vida. Y no estoy saliendo con nadie en estos momentos, si es eso lo que preguntas.
Hermione dudo antes de hacer la pregunta que había estado rondándole la cabeza toda la tarde.
-¿Y qué hay de Zisa, la mujer a la que me hiciste enviar flores el otro día?
-¿Quién?- pregunto, mientras una amplia sonrisa se dibujaba en su cara y los ojos le brillaban risueños, Hermione tenía celos de su madre.- Narcisa o Zisa como yo la llamo es mi madre Narcisa Malfoy.
-¿Lo dices en serio? ¡Puede ser una coincidencia y me quieras mentir con eso!
-En serio Hermione, Zisa diminutivo de Narcisa, que otra Narcisa conoces que pueda estar emparentada conmigo, sino mi madre a la que amo con locura y por la que hice todo aquello en el pasado.
Hermione sintió que el alivio le recorría el cuerpo. El tenia razón no sabía de ninguna otra Narcisa en la vida de Draco, deseaba a aquel hombre que estaba al frente de ella, pero no hubiera sucumbido a sus encantos si él estuviera viéndose con alguien. Había algunas cosas que nunca podría transgredir.
-¿Ya estas feliz?
-La felicidad es algo tan efímero…. No dura.
-Entonces vive el momento, ¿no?
Deslizando los brazos seductoramente alrededor de las caderas de Hermione, Draco deseo poder hacer desaparecer cualquier rastro de tristeza de sus preciosos ojos mieles. No recordaba haber sentido nada igual por otra mujer, y eso que había estado con muchas.
-Y bien, Srta. Granger… ¿y ahora, adonde vamos?
Era difícil pensar con claridad con el sofoco que tenia encima. Hermione miro nerviosa a Draco, con la ansiedad rebosándose por los ojos:
-¿A dónde quieres ir?
Abrumándola con otra arrebatadora sonrisa, Draco abrazo su cintura un poco mas fuerte:
-¿Quieres que te sea sincero?
Hermione asistió.
-Tu cama estaría muy bien.
Ella bajo la mirada, con el corazón latiendo a toda prisa. Sabía que lo inteligente era decir que no, pero estaba cansada de su autoimpuesta contención. Después de cinco años de celibato, su cuerpo se moría por las atenciones de un hombre, y no de cualquier hombre. Solo aquel hombre podría hacerlo… en aquel momento, Hermione sintió que merecía la pena arriesgarse.
-De acuerdo, vamos allá.
Draco observo como Hermione comenzaba a quitarse la camiseta y, movido por la impaciencia, se acerco a ella y la ayudo. Un sensual sujetador de encajes blanco presentaba sus curvas como un exquisito manjar. La visión de aquella delicia aumento la excitación de Draco, y atrajo hacia si a Hermione.
Su beso fue salvaje, todas las buenas intenciones de ir despacio se olvidaron al ardor de la pasión. Draco acaricio el cabello de Hermione y la sujeto por la nuca. Luego fue recorriendo y moldeando esas curvas celestiales, y solo el pensamiento de que iba a poseer aquel cuerpo hermoso lo volvió loco de pasión. Había logrado lo que tanto deseaba. Sintiéndola temblar de excitación, Draco noto la fuerza de su virilidad y su único deseo fue que los dos experimentaran tanto placer, que tardaran mucho en olvidarlo. Hermione era la imagen de sus mejores fantasías.
Draco, deslizo sus manos por la espalda de Hermione, acariciándola, y le desabrocho el sujetador, los pechos de Hermione eran tan deliciosos como se los había imaginado. Voluptuosos y femeninos, con los pezones oscuros que clamaban suplicando placer. Con un gemido que proclamaba su necesidad, Hermione rodeo el cuello de Draco con sus brazos y apretó sus pechos fuertemente contra él.
-Déjame que termine de desvestirte.- susurro Draco, apoyado sobre su cuello.
Hermione le concedió el deseo, estremeciéndose cada vez que el la tocaba. Cuando estuvo desnuda, Draco la tumbo sobre la cama y se desvistió el también.
Hermione se maravillo al contemplar el cuerpo de Draco, hombros anchos y rectos, con una musculatura muy marcada, gracias al Quiddich, aquel increíble pecho que desembocaba en un estomago liso y fibroso, caderas pequeñas, y una piernas largas y bien formadas, que se entrelazaban con las suyas. Hermione tomo aliento y se dejo devorar por el beso de aquel hombre mientras con sus manos exploraba el portentoso cuerpo masculino, tan deseosa de darle placer como él de dárselo a ella.
Draco, se movía por instinto, hábilmente, y parecía que sabia donde tocarla exactamente para provocarle el mayor de los placeres. También sabia la presión exacta que la hacía gemir, y Hermione se arqueo sobre la cama, creyendo que perdería el sentido si no la poseía allí mismo.
Pero Draco se detuvo. Hermione sintió que aquellos ojos grises parecían traspasarle el corazón con la intensidad de su mirada:
-Odio ser la voz de la razón, pero necesito protegerte.
-¿tienes una…? quiero decir, ¿has traído….?
Enmudeció de vergüenza. ¿Cómo podía haber sido tan inconsciente de no haber pensado en ello?, ¿tantas ganas tenia de meterse en problemas?
Pero Draco alcanzo sus vaqueros, saco la necesaria protección de un bolsillo y se la coloco hábilmente. El corazón de Hermione comenzó a latir en un ritmo normal. Gracias a Merlín que Draco había sido precavido antes de que las cosas fueran demasiado lejos.
Colocándose encima de ella nuevamente, Draco cubrió a Hermione con su cuerpo, ella pasó los brazos alrededor de su cuello y, con un suspiro hambriento, recibió ansiosa el beso de Draco. Mientras su boca se movía sobre la de ella, lamiendo y chupando, mordisqueando y besando, Draco deslizo una mano entre las piernas de Hermione y las abrió suavemente. Ella estaba preparada para el prácticamente desde que Draco había sugerido que fueran a la cama, y ahora Draco se introdujo dentro de ella, llenándola con su firmeza mientras Hermione enloquecía de placer.
Draco se movió expertamente y hasta el fondo, apretando sus caderas contra las de ella mientras que suboca se apoderaba primero de su pezón y luego del otro. Hermione clavo las uñas en aquella espalda musculosa y fuerte, y las yemas de sus dedos se escurrieron sobre la piel bañada en sudor, en el instante en que Draco la llevo más allá de un gozo intenso como no había experimentado antes. Con un poderoso gemido que le pillo a él también por sorpresa, Draco se unió a ella un momento después. Hermione disfruto de la sensación del peso de su cuerpo aplastándola contra la cama.
Cuando Draco levanto la cabeza, para contemplarla, el corazón de Hermione estalla de alegría al verlo sonreír.
-Sin duda es usted lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo, señorita Granger.
-Usted tampoco está mal, señor Malfoy.
-Solo tengo una pregunta.
-¿Cuál?- pregunto Hermione, que había capturado un dedo con su boca y lo chupaba y lo besaba.
-¿Por qué nadie me había informado que la mujer de mis sueños trabajaba delante de mis narices?
-delante de tus narices no, tú estabas en la sede de New York.- le respondió Hermione.
-¡qué gran erro!- exclamo, y le robo otro beso apasionado. Cuando levanto la cabeza de nuevo, su expresión era más seria.- tan pronto como pueda terminar mis asuntos en la oficina de Nueva York, me trasladare a Londres definitivamente, ¿te lo había dicho?
Hermione lo miro sorprendida.
-No, no me lo habías dicho, ¿puedes hacer eso?
Su cerebro considero rápidamente todo lo que implicaba el que Draco trabajara permanentemente en Londres mientras, distraída, acariciaba sus bíceps-
-Cariño, puedo hacer lo que apetezca: soy el dueño de la empresa.
Algo en la mente de Hermione reclamo su atención ¿Qué era eso de estar encantada con que Draco se estableciera en Londres? Habían hecho el amor, y había sido lo mejor que le había pasado en años, pero no podía permitirse dejarse arrastrar por ello. Draco acaba de recordarle quien era, y Hermione no se hacía ilusiones de que su relación iría más allá de una breve y apasionada atracción temporal.
-¿Cómo llegaste hacer el dueño de la empresa?
-Hermione buscaba cualquier dato que respaldara su certeza de que una relación entre ambos nunca podría funcionar. Porque Draco había despertado en ella tal deseo, que ya no podría ignorarlo.
-Bueno… al llevarse a mi padre a Azkaban.- comenzó Draco, vio que la chica iba a disculparse e interrumpirlo pero la corto.- no te preocupes ya no me afecta. Como te decía al llevarse a mi padre a Azkaban y dejarnos a mi madre y a mí en libertad las empresas Malfoyiban en picada y alguien debía de mantenerlas a flote, mi padre me había enseñado desde pequeño las actividades que realizaba y como se llevaban todas y cada una de las cosas de esas empresas, por ello cuando me vio en libertad y con una nueva vida decidí terminar de estudiar arquitectura en el mundo muggle que tanto deprecie pero que ahora me gusta y respeto ya que tienen tecnología ty cosas que nuestro mundo aun no son capaz de hacer, y bueno al graduarme me quede al frente de todas la empresas.
-¿y no te resulto difícil asumir la responsabilidad de continuar con las empresas de tu padre?
-No, sabía que podía hacerlo.- respondió sonriendo ante la pregunta.- ¿Por qué iba a resultarme difícil?
-Obviamente nunca te ha fallado la confianza en ti mismo… ¿Cuándo te hiciste tan seguro de ti?
La mirada hambrienta de Hermione recorrió el rostro de Draco, examinando un rasgo perfecto detrás de otro, sin encontrar ningún defecto.
-La verdad es que nunca había pensado en eso.- frunció el ceño.- imagino yo que fue todo lo vivido en esa guerra y en lo que me todo vivir. ¿Por qué me preguntas todo eso, eh?
-Bueno acabamos de hacer el amor.- contesto, encogiéndose de hombros y tratando de ignorar el repentino deseo que comenzaba a apoderarse de nuevo de su cuerpo.- y no se apenas nada de ti. Solo lo malo que recuerdo y al parecer eres completamente otro y a mi parecer mucho mejor.
-mmm bueno hagamos un trato, después de haberte hecho el amor por lo menos dos veces más esta noche, podrás preguntarme todo lo que quieras… ¿hecho?
La pasión de Draco, aplaco cualquier miedo.
-Hecho- susurro, mientras los labios de Draco descendían hacia los suyos.
espero que me comenten este cap como hicieron con el otro. Que fue lo que me inspiro de hacer el cap tan temprano el dia de hoy y subirlo.
un beso y abrazos hasta el lunes ya que manana voy a la playita y no podre escribir ni tener internet a donde voy.