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¡¡¡En la cama con mi jefe!!! — capítulo 15

Bueno chicos sorpresa de nuevo, al ver que no me iba hoy sino mañana temprano a la playa, decidi hacer el capitulo correspondiente al dia de mañana y colocarlo de una vez para que lo disfruten.

Muchas gracias por sus comentarios, ellos hacen que siga la historia y actualize mas pronto de lo que planeo, igualmente les doy las gracias a esas personas que leen la historia y no comentan lo importante es que la sigan si le gusta.

bueno sin mas que decirle a leer...


Comportamiento….

El Lunes Hermione abrió la puerta de la oficina y sintió un gran alivio al comprobar que era la primera en llegar. Colgó su abrigo con presteza y se sentó, dándose un momento para recuperarse.

Se había acostado con su jefe y para colmo esa era Draco Lucius Malfoy, y había sido una experiencia mágica, e inolvidable, pero ese día tenía que trabajar con aquel hombre y pretender que nunca sucedió. El domingo en la mañana, al despertarse, el espacio junto a ella en la cama estaba vacío. No encontró ninguna nota, no hubo ninguna despedida… NADA. Que tonta había sido tendría que haber supuesto que ese ser despreciable seguía siendo el mismo, finalmente había obtenido lo que había deseado y se había ido. Por respeto hacia sí misma, Hermione decidió que no mostraría que su deserción la había dejado dolida y confusa, aunque seguramente no podría ocultarlo.

Con treinta y un año, divorciada y con una hija de cinco años, Hermione ya no era ninguna ingenua. Sabía cómo funcionaban esos romances de oficina: Uno se liaba con un compañero asumiendo el riesgo de que tarde o temprano la relación personal influía en el trabajo, uno de los dos terminaba por marcharse cuando las cosas se ponían difíciles, o si se quedaba, el trabajo se convertiría en un infierno, lo único bueno es que si había podido con ese Huron Albino por siete años en el colegio, también podría con el allí en la oficina.

Hermione no tenía ningún deseo de que aquello le sucediera a ella, así que le aseguraría a Draco que ella no iba a reclamarle nada ni hacerle sentir incomodo. Toda aquella charla sobre establecerse en Londres había sido eso: CHARLA.

Hermione ahogo un suspiro. Draco podía haber tenido un poco de dignidad… no podía marcharse como si nada, aunque con ella no hubiera significado nada para él.

De todas formas, no tenía sentido tomárselo a la tremenda. Se obligaría a decirle a Draco que todo estaba bien, así no tendría que andarse con miramientos, ni sentiría que se había aprovechado de ella. Ella era adulta y se comportaría como tal. Aunque se le partiera el corazón.

Al oír voces en el pasillo, se irguió en la silla y se puso a ordenar la pila de papeles que había sobre su mesa. Draco entro seguido de RichardAkers.

-Buenos días, Srta. Granger.

La formalidad del tono de su voz no pillo por sorpresa a Hermione, pero le dolió igual, diciéndose que probablemente era mejor así, los sentimientos de Hermione se vieron envueltos en un nuevo torbellino cuando vio a Draco guiñarle un ojo, y le dirigía una adorable sonrisa aunque disimulada.

-Buenos… días.- le respondió Hermione descolocada.

Dirigió su respuesta a los dos hombres, pero no le sorprendió que Richard Akers no le respondiera ni la mirara siquiera, aquel hombre se caracterizaba por ser una persona amargada, pero por una vez a Hermione no le preocupo. Su cabeza estaba en las nubes porque Draco le había guiñado un ojo. Patético.

La reunión con Richard se eternizo durante dos interminables horas. ¡No le extrañaba que Dereck saliera corriendo cuando tuvo la oportunidad cuando se trataba de ver todos los días Richard Akers!

Draco había empezado el día sintiéndose optimista y lleno de alegría, pero en aquel momento estaba de bastante mal humor y necesitaba urgentemente tomarse un par de tazas de café que preparaba Hermione. Por no mencionar la necesidad de ver a aquella mujer. Claro si aun le dirigía la palabra.

Debería de lanzarse un avada el mismo, por haberse marchado el domingo tan temprano, sin siquiera despertarla para despedirse. Si quería darle a Hermione la impresión de que era un interesado sin corazón, que jugaba con los sentimientos, sin duda alguna lo había conseguido. Se había comportado de manera casi automática, reconoció avergonzado, pero le había invadido un absurdo pánico al sentir que su vida estaba tomando una dirección para la que no estaba seguro de estar preparado. Había necesitado caminar y pensar, y después caminar y poco más. El ejercicio le ayudaba a centrase.

Draco se había pasado todo el día tratando de ordenar sus pensamientos. Al caer la noche, había tomado la decisión de que iba a dar una oportunidad a la relación que tendría con Hermione. Entonces había tenido la urgencia de llamarla para que supiera que lo de la noche pasada había sobrepasado todas sus expectativas de lo que sería hacerle el amor. Desafortunadamente, Hermione no estaba cuando llamo, y aunque había seguido intentando comunicarse con ella a lo largo de la noche no lo logro. A Draco le fastidio que no tuviera ni siquiera un contestador para dejarle un mensaje, así que decidió que hablaría con ella cuando la viera al día siguiente en la oficina.

En consecuencia, se había pasado el resto del domingo preguntándose donde estaría ella todo ese tiempo, y lo más importante con quien…era consciente de que se estaba enamorando profundamente de ella, pero estaba absolutamente decidido a dejar que las cosas siguieran su curso.

El panorama que encontró Draco al salir de la oficina dibujo en su cara una sonrisa de oreja a oreja; el voluptuoso y encantador trasero de Hermione, dentro de su ajustada falda negra, se movía bajo la mesa, donde Hermione buscaba algo.

-¿Necesitas ayuda?

El sonido de la voz divertida de Draco sorprendió a Hermione, que se golpeo la cabeza con la mesa. Sintiendo que enrojecía, salió de la zona de peligro y se puso rápidamente en pie.

Su oscuro cabello escapaba de nuevo de las ataduras de la coleta, y sedoso mechones le caían sobre su cara. El deseo que se había apoderado de Draco al ver el trasero bajo el escritorio aumento hasta niveles casi dolorosos.

-Estaba buscando mi bolígrafo.

Levanto un bello bolígrafo negro, para que él lo viera, y lo dejo sobre la mesa, tratando de ocultar su vergüenza; ¡qué momento tan indigno para que Draco la hubiera sorprendido!

-fue regalo de Scarlett el día de las madres, y no quería perderlo.

-Lo entiendo perfectamente.

Acercándose, Draco hizo ademan de acariciarle el cabello.

Sobresaltada, Hermione dio un salto para atrás, y nerviosamente se aliso la falda y se arreglo el cinturón mientras intentaba calmar su confusión.

-Estaba a punto de preparar café. Antes no tuve tiempo de hacerlo cuando estabas con Richard Akers.

-Gracias a Merlín que se ha ido.- sonrió- ese hombre aburriría a toda Inglaterra.

Hermione intento sonreír, pero los músculos de su cara no funcionaban. Draco la abrumaba, ese era el problema: con solo mírala, ella dejaba de pensar con claridad. No estaba dispuesta a que se le fuera la cabeza por unhombre para quien solo había sido una diversión, nada más. Tantos años sin disfrutar de las carisias de un hombre que la habían dejado vulnerable al primer hombre que le había atraído de verdad desde Ronald, ahora tendría que pagar el precio. Ojala el no siguiera allí delante mirándola, con aquella sonrisa tan sexy volviéndola loca.

-¿no me merezco ni un pequeño beso de buenos días?

Con gran desenfado, Draco cubrió la distancia que los separaba y deslizo sus manos sobre los brazos de Hermione. Temblando de nervios, Hermione echo una mirada preocupada a la puerta y otra de enfado a Draco.

-No, por supuesto que no te lo mereces. El mensaje del domingo, cuando me levante y vi que te habías ido, fue alto y claro: lo que tuvimos fue solo una noche de sexo desenfrenado, solo una aventura de una noche como lo suponía yo. Pero no te preocupes, Draco, no voy a complicarte la vida algunos sabemos actuar con un poco de dignidad.

-Se la impresión que te di.- enrojeciendo, sacudió la cabeza.- pero tenía muchísimo que pensar acerca de ti y de mi.

-¿Y a que brillante conclusión has llegado?

No pudo evitar el tono mordaz. Su acción la había hecho sentirse como si ella no valiera nada, el la había utilizado. No importaba que el sexo hubiera sido fantástico.

-He decidido que quiero intentar una relación seria contigo. Eso incluye conocer mejor a tu hija Scarlett. Te estuve llamando el domingo por la noche para decírtelo, pero, no di contigo…

-me dolía la cabeza, por lo que desenchufe el teléfono y seré mi conexión de localización para las lechuzas.

Su tono fue frio y distante. Draco no se inmuto:

-¿Y bien? ¿Qué te parece lo que te acabo de decir?

-¿Qué, que me parece?- Hermione se aparto de él, cruzo los brazos- que estás jugando conmigo Draco Malfoy. ¿Sabes lo cruel que eso, Draco? Tu ríete de gente como Dereck, que se preocupan demasiado, pero el por lo menos no creo que haya utilizado a nadie conscientemente.

-¡Yo no te he utilizado Hermione!

-¿Ah no? - inclino la cabeza hacia un lado y lo miro amargamente.- ¿Entonces como llamas a tener sexo con una mujer, que por cierto es "tu" secretaria y luego marcharse a la mañana siguiente sin ni siquiera decir adiós? ¿Qué creías que al decirme eso me iría a echarme a tus brazos, Draco? ¡Ya no tengo dieciocho años como para hacer una cosa así, por bruta! ¡Insultas mi inteligencia!

Las cosas no iban exactamente como había planeado, pensó Draco con frustración

-Nunca había perseguido a una mujer como lo hago contigo. -admitió, con voz grave- ¿No te parece que si estoy yendo detrás de ti con tanta insistencia es porque creo que hay algo más que sexo? ¿Creo que no soy yo quien insulta tu inteligencia? ¿Qué otro hombre iría a buscarte a un parque de juegos infantil? Estoy hablando en serio de nosotros, Hermione, quiero que tengamos una relación en condiciones iguales, ¿Por qué no me crees?

-Por qué no confió en ti.

Ya estaba dicho, y curiosamente no se sentía mejor. Observo a Draco: Era un buen actor por lo visto parecía destrozado…

De repente Hermione se sintió terriblemente cansada de aquellos juegos y discusiones:

-Tengo trabajo que hacer.

Miro hacia la puerta de nuevo, deseando que se acabara aquel momento tan incomodo para los dos. El corazón le latía con fuerza ante la idea de que su relación no iba a ningún lado después de todo. Algo le dijo que no iba a poder recuperarse tan fácilmente de aquel desengaño.

-Entonces, ¿no vas a darme la oportunidad de enmendar mi error?

-no hay nada que enmendar. Ambos somos adultos. Sabía lo que estaba haciendo tan bien como tú. Olvídalo. Yo lo voy hacer.

-mentirosa, no es por vanidoso, pero luego de lo que hicimos no podrás olvidar nada.

Repentinamente, Hermione se encontró atrapada fuertemente contra el pecho de Draco, y todos sus sentidos se centraron en el. Hermione sintió sus pezones duros, anticipando sus caricias, recordando aquella boca sobre ellos, su calor, la forma en que la había hecho estremecer…

-¿de verdad crees que puedes olvidarme tan fácilmente?

Bajando la cabeza, Draco deposito un beso en el hueco entre el cuello y la clavícula de Hermione. Ella sintió un apasionado ardor recorrerla hasta la punta de los pies y de vuelta, y tuvo que morderse el labio para ahogar un gemido.

-Eres un hombre implacable, Draco. Hasta ahora no me había dado cuenta.

Soltándose con dificultad de sus brazos, se sentó detrás de su escritorio y se puso a examinar papeles nerviosamente.

-¿Por qué? ¿Por qué voy detrás de lo que quiero?- pregunto, frunciendo el ceño.

Hermione tomo aliento:

-por qué no te importa si haces daño a alguien durante el proceso.- dijo suavemente.

Estaba equivocada de pies a cabeza, pensó Draco amargamente. Se arreglo el cuello de la camisa y suspiro:

-No quiero hacerte daño, Hermione. Si actué como un bastardo el domingo fue porque, hasta ahora, la idea del compromiso no me entusiasmaba precisamente. Pero realmente no quiero perderte. ¿Qué dices, nos damos otra oportunidad? Iremos poco a poco, ¿eh?

La expresión de ella mostraba su conflicto interior. Draco esperaba impaciente la respuesta.

-¿entonces no me estas utilizando? Conozco tu reputación.

Incomoda por el giro que había dado su conversación, Hermione volvió a mirar la puerta.

-Mira, Draco, sé que no te van las relaciones a largo plazo, y no te culpo por ello. No voy a complicarte la vida. Lo pasado, pasado. Lo mejor será olvidarnos de todo.

La mirada gris de Draco se torno glacial.

-Creía que no te gustaba los chismes de pasillo… es evidente que has oído cosas que te hacen dudar de mis intenciones, y no crees que pueda querer ir en serio contigo.

-Ahora mismo no se qué creer.

De nuevo, Draco se maldijo a sí mismo por haberse marchado. Ahora iba a costarle mucho convencerla de que no era el bastardo inmoral que obviamente ella creía que era.

-¿Puedes conseguir que tu madre cuide de Scarlett esta noche?

Hermione lo pensó rápidamente, notaba su frente sudando-

-Casi seguro… si, seguro que no le importara. Pero, ¿Por qué?

-Voy a llevarte a cenar para que podamos hablar como adultos civilizados, lejos de la oficina y lejos de cotilleos. Te recogeré hacia las siete y media, ¿te parece bien?

Hermione asistió.

-bien. Hasta entonces, te agradecería muchísimo si hicieras café… ah y te agradecería también, si transcribieras las notas de las juntas anteriores y dármelas.

La puerta se cerró detrás de él con rotundidad. Dejando a Hermione sola contemplando los papeles sobre su escritorio sin ser capaz de leer ni una sola línea.


Ahora si hasta el lunes, espero ver muchos comentarios en mi historia cuando llegue de la playita :) jijijijijiji.