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¡¡¡En la cama con mi jefe!!! — capítulo 16

Bueno chicos, despues de venir repotenciada de la playita, aqui el proximo capitulo.

muchas gracias por sus comentarios, y veo que tengo seguidaras venezolanas igual que YOOOO... que fino, estos capitulos son dedicados a todos lo que leen mi historia y a los que comentan que sin ustedes no pudiera seguir con la historia. Asi mismo le voy contanto que ya falta poco para que se termine como uno cuatro o cinco capitulo a lo mucho. ¿No se si le gustaria una continuacion de esta historia? Sin embargo tambien les digo que ya tengo otra idea en mi cabecita para otro Dramione espero que lo sigan igual que este, no sera con magia pero si con mucho amor, pasion y anectodas de esta parejita tan buena....

Bueno sin mas chachara a leer.


El accidente.

Por la noche, a las ocho menos cuarto, ataviada con su vestido negro favorito y maquillada lo mejor que sabía, Hermione se sentó en el sillón bebiendo nerviosamente de una copa de vino blanco. Draco, se retrasaba, pero aquello no significaba que fuese a aparecer, ¿no?

Antes de salir de la oficina, Draco la había avisado de que iba a pasar por ella a la hora pautada de que iba a pasar por la zona del puerto para ver al contratista antes de ir a su casa. Tenían mesa reservada a las ocho y había prometido que sería puntual.

-Estoy preparada, Sr. Malfoy- dijo en alto, rompiendo el silencio de su casa.- ¿Y usted donde esta?

Pasaron las ocho sin que Draco diera señal de vida. Hermione fue resignada a la cocina a tirar en la pila lo que quedaba de su copa de vino. ¿Por qué no había acudido a la cita? ¿Pensaría el también que una relación entre ambos no era tan buena idea, después de todo?

El dolor del rechazo la golpeo como un pulo en el estomago. Se apoyo en el fregadero, y trato de contener las lagrimas. Por lo menos las cosas no habían ido muy lejos. Al menos Scarlett no se había encariñado con Draco, y el todavía no formaba parte de su familia.

Finalmente, se seco los ojos con el dorso de la mano, apago la luz, tomo su chaqueta y las llaves del carro para ir a buscar a su hija a casa de su madre.

Llego pronto por la mañana, y se alegro de que no hubiera rastro de Draco, Hermione trato de distraerse sumergiéndose en el trabajo: encendió el computador y se concentro en las notas de la junta que le quedaban por transcribir y que Draco le había pedido.

Empezó a especular sobre aquel hombre. ¿Dónde estuvo la otra noche, y por qué había faltado a su cita? Ni siquiera había tenido la decencia de llamarla para cancelarla. La había decepcionado por segunda vez. No le daría una nueva oportunidad.

Mordiéndose el labio distraídamente, Hermione leyó al menos tres veces lo que había en el monitor, sin entender lo que estaba leyendo. ¿Era aquello un avance de lo que vendría después? ¿Estaba destinada a pasar sus días laborales con aquel hombre, sintiéndose como una adolecente enamorada?, ¿inmersa en confusión cuando él estaba cerca, con un nudo en el estomago cuando no lo estaba?

-Hola, Hermione.

Levanto la vista y vio a Juli la secretaria de otro de los socios de la empresa entrar corriendo en la habitación, nerviosa.

-¿Qué pasa?

-¿No te has enterado?

-¿De qué?

-De lo que le ha pasado a Draco.- Hermione hizo mala cara como que "Draco" para ella debía ser el Sr. Malfoy y no llamarlo como si lo conociera. Pero pasando por alto eso sintió como su estomago se le alteraba:

-¿A qué te refieres?

-Fue anoche en la zona del puerto. Se escurrió de un andamio y se cayó. Ha pasado la noche en un hospital con una costilla fracturada y un profundo corte en el hombro por el que te tuvieron que dar veinte puntos.

-¿Dónde está ahora?

Poniéndose de pie, Hermione miro ansiosamente a la mujer rubia, ¿Por qué nadie le había informado de aquello? Pero ¿Por qué debían haberlo hecho? Ella era tan solo su secretaria personal. Y pensar que había pasado la noche entera castigándolo por no haber acudido a su cita…. No soportaba la idea de que aquel hombre fuerte y sano hubiera estado adolorido y solo en un hospital muggle pues como la zona del puerto era muggle no podían llevarlo a San Mungo y con tantos muggle alrededor el no podía decir nada de su mundo, ni mucho menos mejorarse de un día para otro luego de una caída de ese calibre.

-Esta es su piso arrendado en Highgate.- le anuncio juli, alargándole un papel con la dirección del edificio.- me llamo a mi móvil esta mañana y me encargo que te dijera que vayas allí.

Juli se sorprendió ante el ímpetu con que Hermione le quito el papel de las manos.

-Gracias, Juli. ¿Puedes contestar el teléfono por mí? Te llamare cuando este en camino para acá.

Agarrando su abrigo y su bolso, Hermione se apresuro hacia la puerta.

-Dale nuestros saludos- juli se acerco a Hermione sonriéndole tímidamente.- Dile que todas las chicas de la oficina desean que se recupere pronto.

-Lo hare.

Y no muy segura si le daría tal mensaje tan osado, Hermione corrió al pasillo hasta donde estaba el ascensor.

Le abrió la puerta en vaquero y una camisa azul claro abierta hasta la mitad, que dejaba ver el vendaje que le cruzaba el pecho. Tenía ojeras y parecía que no se había peinado en todo el día. Pero para la preocupada mirada de Hermione era todo lo que quería en un hombre y mucho más.

Tratando de sonar natural, sonrió.

-¿Así que es esto lo que te pasa cuando te dejo solo? Ser arquitecto en estos tiempos es un trabajo arriesgado… seguro que no llevabas el calzado adecuado, ¿te caites por eso? La última vez que estuvimos allí el lugar era un lodazal.

No podía dejar de hablar, estaba tan contenta de verlo allí de pie, ¡Podía haberse matado!

-Siento haber faltado a nuestra cita. No tenía tu número a mano, si no, hubiese hecho que alguien del hospital te llamara.

Inusualmente sumiso, Draco se aparto de la puerta dejándola entrar.

Ese apartamento tenía todas las comodidades de un hogar y eso era raro para un piso en alquiler, tenía un hermoso suelo de parquet, sus muebles suntuosos y una consola de ordenador último modelo, pero la idea de Draco tumbado en aquel enorme y lujoso sofá, solo y dolorido, despertó el instinto materno y algo más de Hermione.

-No importa eso ya. Lo único realmente importante ahora es que te tienes que cuidar. ¿Te duele algo? ¿Te dieron algo para aliviar el dolor? Sé que no son como los remedios de nuestro mundo pero son efectivos a la larga, y lamentablemente no te puedo preparar una poción pues levantaríamos sospechas con los demás trabajadores muggle de la empresa y los clientes que te vieron en el puerto.

Mientras le preguntaba y aclaraba los puntos de la magia, se fue quitando la chaqueta, lo lanzo a una silla y se volvió a examinar a Draco más de cerca, el corazón le salto en el pecho cuando Draco le sonrió.

Nada mas mirara a la chica en la que estaba pensando toda la noche, Draco advirtió que el dolor en las costillas, que apenas le había dejado dormir un par de horas, desaparecía milagrosamente como si se tomara una poción restabilizadora. Al contemplar a Hermione con su hermoso cabello ahora negro, y sus ojos mieles llenos de preocupación por el, pensó que era la criatura más hermosa que había visto en su vida. No necesitaba hospitales mi muggle ni mágicos para aliviar su dolor, tan solo necesitaba a Hermione Granger.

Parecía que de repente todos los cabos sueltos de su vida encontraban acomodo. La idea era muy excitante, pero también lo aterraban. Después de haberse marchado el domingo en la mañana y verla al día siguiente en la oficina, realmente pensó que había echado todo a perder. Y así como sabia que ella lo perdonaría por no haberla llevado a cenar la noche anterior, a causa del accidente, no estaba tan seguro de que fuese tan magnánima con sus errores anteriores.

-Lo llevo bastante bien. ¿Puedes prepararme algo de ese delicioso café que preparas? La cocina esta por allí.

-¿Has comido algo? Puedo hacerte algo de desayuno también. ¿Por qué no vuelves al sofá y descansas?

-No quiero descansar, quiero hablar contigo.

Draco, siguió a Hermione hasta la cocina, y sintió cuando se sentó en una silla, mientras preparaba el café y unas tostadas. Cada vez que se volvía ansiosa a mirar a Draco y lo veía sujetándose las costillas cuidadosamente, su estomago se contraía. Se pudo de espaldas al tostador para hablar de frente con él.

-¿Qué fue lo que te paso?

-Exactamente como tú lo has dicho- contesto, elevando los enormes hombros como un chico travieso, y sonrió.- calzado inadecuado, suelo lleno de barro, sigo al contratista que sube a un andamio y resbalo. Fue una suerte que estuviese a poca distancia del suelo. Si hubiese sido un poco más alto, podría haberme quedado en el sitio, lo que no logro Voldemort lo iba a lograr una simple caída.- y volvió a reír.

-Eso no tiene ninguna gracia Draco.

-No, no la tiene.

Aguantando una mueca de dolor, Draco trato de no prestar atención a la sensación de dolor en las costillas.

-No debías de haber corrido un riesgo como ese ¿en que estabas pensando?

Hermione, se dio cuenta de que lo estaba regañando como si fuese su mujer, bueno lo fue solo una noche, pero le preocupaba que fuera tan descuidado que no pudo ocultar su enfado, así que mejor se dio la vuelta y se puso a comprobar cómo iban las tostadas.

Desde atrás, llego la voz dulce de Draco.

-Estaba pensando en ti, Hermione. Estoy empanzando a creer que me has hechizado o algo así.

Hermione trato de restarle importancia a sus palabras.

-¡No digas tonterías! Yo no sería capaz de algo así.

-¡Maldita sea mujer! ¡Estoy hablando en serio!

Con el corazón latiéndole con fuerza, Hermione se giro ante la reprimenda, pero llego a ver la mueca de dolor en los ojos de Draco, y los remordimientos la invadieron.

-Por favor Draco, cálmate, es evidente que te duele.

-Me duele más porque parece que no me tomas enserio- juro pausadamente- el que el estúpido de tu marido zanahorio jugara con tus sentimientos y no te respetara, no significa que yo vaya hacer lo mismo. Quiero una relación contigo Hermione… una relación seria.

Hermione se quedo helada.

-Nunca funcionaria Draco, tú eres quien eres, y yo… yo… además, no sería justo con Scarlett.

-¿Tu qué?- la interrumpió Draco, sin preocuparse en disfrazar su frustración e irritación.- ¿Qué me dices de tus necesidades Hermione? ¿Vas a vivir soltera durante los próximos quince años, hasta que Scarlett sea lo suficientemente grande para irse de casa y tener su propia vida?

-Eso sería mejor que confundirla con montones de hombres diferentes saliendo y entrando a mi vida.

-¿Montones de hombres diferentes?- pregunto Draco, levantándose lentamente de la silla.- ¿Has estado escuchando algo de lo que te he dicho? Estas tan segura de que todo lo que quiero de ti son unos cuantos revolcones y nada mas… sé que mi pasado con las mujeres no es buena referencia, pero ahora te he encontrado a ti, ¿No lo vez? Yo era un mujeriego empedernido en cuanto a las relaciones largas, vi como el matrimonio de mis padres se desintegraba delante de mis ojos, y me enfureció no poder ayudarlos. Después de haber visto sufrir tanto a mi madre por las infidelidades de mi padre y sus maltratos, pensé que lo mejor era hacer lo mismo o simplemente tantear el terreno antes de ir enserio con alguien. Ahora me doy cuenta de que me equivoque al tomarme aquellas relaciones a la ligera, seguramente lastime a muchas de esas mujeres, y realmente lo lamento ya que no se lo merecían.

Se encamino hacia la puerta.

-Pienso Hermione, la próxima semana me voy a New York unos días bueno eso espero para cerrar algunos negocios y cuando vuelva espero que me des una respuesta si quieres que estemos juntos o no, pues sabré respetar tu decisión.

-¿Juntarnos?-Hermione lo miro sorprendida y asombrada.- ¿Te refieres a… vivir juntos?

-No inmediatamente, pero esa es la idea. Sé que te preocupa el efecto que pueda tener sobre Scarlett, pero te prometo que pienso precipitarme. Me gustaría que nos fuéramos conociendo mutuamente, incluida Scarlett. Luego, pasado un tiempo, me compraría una casa en Londres.

Hermione se dio cuenta que había quemado las tostadas y se voltio para votarlas a la basura cuando se giro a ver de nuevo a Draco estaba sumamente pálido y apoyado a la puerta.

-Hare otras tostadas. ¿Por qué no vas a tumbarte al sofá y ahora te llevo una taza de café? Por favor, Draco no deberías estar parado.

-¿Has escuchado algo de lo que te he dicho?-le pregunto con el seño fruncido, cansado de todo aquello.

El corazón de Hermione se moría por él, pero debía de ser cautelosa, su pasado con las mujeres no eran buena referencia. ¿Por qué iba a ser ella la excepción a la regla?

-Claro que te he escuchado. Y te prometo que lo pensare. Pero ahora tu salud y tu comodidad es lo único que me preocupa.

-qué pena no haberme robado un uniforme de enfermera del hospital. ¡Verte vestida con eso, con unas medias negras y un liguero le hubiera venido muy bien a mi salud y a mi comodidad!

Divertido al ver la reacción de Hermione, tanto como excitado por la fantasía que acababa de crear, Draco se volvió obedientemente al salón y se tumbo en el sofá.


Bueno como siempre espero sus dulces comentarios a ver si les agrado el cap.