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¡¡¡En la cama con mi jefe!!! — capítulo 17

Hola chicos, disculpen la tardanza pero ayer se me fue imposible escribir por que la uni me llevaba loca, pero bueno ya me repuse el dia de hoy, espero y le guste el proximo capitulo, gracias a todos por sus dulces comentarios, me alegra que mi historia llegue a otras personas fuera de venezuela, esa es la idea de esta pagina....

bueno sin mas que decirles a leer....


Besame

Cuando Hermione apareció en el salón con el desayuno, Draco estaba dormido. Sus piernas, moldeadas por los vaqueros, sobrepasaban el brazo del sofá, el sedoso cabello rubio le caía en la frente y sus rasgos estaban relajados por el sueño. Mostraba una vulnerabilidad que despertó en Hermione todos los instintos de cuidarlo.

Dejo el desayuno en una mesita y se sentó al frente del sofá, no pudo evitar reconocer la verdad; estaba enamorada del rubio, hasta la medula en definitiva loca por él.

Cuando Juli apareció en la mañana indicándole lo que le había pasado a Draco, Hermione supo que su vida no sería la misma si algo malo le pasara a Draco. Pero no estaba segura de estar preparada para comprometerse con él, veía demasiados obstáculos para que su relación funcionara.

Pero como deseaba estar junto a él. Solo el hecho de saber que el existía la hacia sentirse bien. En la cama, había compartido una pasión salvaje y Hermione se había sentido hermosa y deseada.

Pero, ¿Qué pasaría cuando la presentara antes sus amigos como su antigua secretaria? Es mas ¿Qué pasaría cuando la reconocieran como la sangre sucia? Y ¿Qué pasaría cuando su familia es enterara? Ella recordaba que los Malfoy nunca la quisieron, la despreciaban por su sangre, y eso la hizo estremecer, luego el cambio repentino que surgió en la familia Weasley con ella, finalmente apoyaron a Ron en todo y decidieron excluirla de la familia a ella y a la niña. Por ello se juro que nunca más permitiría que alguien la hiciera volver a sentir tan indigna.

Draco se removió en el sillón, y Hermione volvió a la realidad. Se puso en pie y volvió a la cocina. Decidió hablar a la oficina a ver si no había algún mensaje. Tan pronto como Draco se despertara, vería lo que podía hacer él, y volvería a la oficina en cuanto fuera posible. Poner un poco de distancia entre ambos la ayudaría a aclararse.

A las cuatro y media de la tarde, Draco llamo a Hermione a la oficina por tercera vez.

-¿Hermione?

-Hola, Draco

Tomo un bolígrafo y dibujo una carita feliz en una hoja.

-Necesito que vengas.

-¿Por qué?- pregunto, tensando la espalda ante la idea de que estuviera sufriendo.

-Quiero verte antes de que te vayas a tu casa.

-¿Por qué?

Lo oyó maldecir, y tuvo que morderse el labio para no reír.

-Preguntas demasiado, ¿lo sabías?

-Es parte de mi trabajo, estoy preparada para cubrir cualquier necesidad de mi jefe.

-veo que empezamos a entendernos… - susurro Draco con voz grave, y riendo después.

-No ese tipo de necesidades. Además, estas herido. No quiero arriesgarme a que te hagas daño de nuevo.

-Cariño, hablar contigo en este tono me hace daño como tú no te imaginas.

Hermione se lo imaginaba, y sintió como su cuerpo respondía ardorosamente.

-si realmente necesitas verme, saldré media hora antes de la oficina y pasare por tu casa antes de ir a la mía. Esta noche no puedo llegar tarde: tengo que llevar a Scarlett a natación.

-Te prometo que no te retendré más de lo necesario. Verte aunque solo sea unos minutos me hará bien.

Hermione dibujo otra carita feliz pero esta vez un poco más grande.

El delicioso aroma a café recién hecho llenaba el piso. Draco espero a que Hermione se quitara el abrigo y luego insistió a que se sentara junto a el en el sofá. Se había afeitado y perfumado.

-¿Todo va bien en la oficina?

-Todo bien, no hay nada nuevo.

-¿Todavía te duele?

Solo cuando aquellos ojos grises se oscurecieron Hermione se dio cuenta de que su pregunta inocente podía entenderse por otro lado.

-¿Estas preparada para que te conteste eso?

Los dedos de Draco recorrieron la solapa de la chaqueta de Hermione y se deslizaron entre la blusa, deteniéndose a poco centímetros de sus turgentes senos.

-Has hecho café, ¿traigo un poco?

Levantándose de un salto, Hermione se escapo a la cocina antes de que él pudiera responder. El la siguió, tal y como ella esperaba que hiciera.

-¿No quieres que te toque?- Pregunto compungido, con una mirada de frustración.

A Hermione se le encogió el corazón al darse cuenta de que lo estaba haciendo sufrir.

-De verdad, necesitas concentrarte en cuidarte las heridas, no en preocuparte si quiero o no que me toques.

Enrojeciendo rápidamente, Hermione se dio la vuelta para servir el café en dos tazas que saco de la alacena. Pero no llego ni alcanzar la cafetera.

Con paso seguro. Draco se pudo detrás de ella, con su calido aliento agitándole el cabello. La agarro firmemente por las caderas y se acurruco en su cuello., acariciándolo con los labios, Hermione se arqueo hacia el, convencida de que se derretiría allí mismo si el seguía tocándola de aquella manera. Dejando escapar un gemido de placer y apoyo la cabeza en el pecho de Draco.

-¡Ay!

El repentino grito no había sido de éxtasis, supo Hermione. Sintiéndose culpable, se dio la vuelta y lo encontró sacudiendo la cabeza y con la mano cuidadosamente el pecho.

-¡Te he hecho daño! Lo siento Draco, ¡Debería haber tenido más cuidado!

-Cállate y bésame cariño.

-¿Cómo?

-Ya me has oído.

Draco sujeto el rostro de Hermione entre sus manos, y con presión y experiencia, la beso. Había anticipado su sabor y su calor todo el día, pero nada podía prepararlo para la desbordante sensualidad de su beso. La respuesta de Hermione lo sorprendió y elevo aun más su deseo, enredo su lengua con la de Hermione, mordisqueo el carnoso labio inferior, hasta que estuvo tan excitado que tuvo que parar. Sin ganas, se desengancho de Hermione.

-¿Por qué te has detenido?- pregunto Hermione perpleja.

-¿Que por qué…? Cariño, te deseo tanto, que podría subirte ahora mismo encima de la mesa de la cocina, y hacerte el amor como un salvaje, pero creo que ninguno de los dos querría eso, ¿no?

Le gusto, verla enrojecer, y se alegro de observar que el ardiente deseo era mutuo, sonrió:

-además, tienes que recoger a Scarlett. No quiero que hagas esperar a tu hija. En cuanto consigas que tu madre se quede con ella, quiero que vengas aquí y pases la noche conmigo. Con castillas lastimadas o sin ellas, eso no me detendrá de hacerte el amor esta noche cuantas veces yo quiera.

-¿Ah no?

Con la respiración aun agitada, Hermione no pudo ocultar el deseo en sus ojos.

-Siempre hay formas y medios. Distraeré mis horas solitarias ideando algo, para hacerte pasar otra noche inolvidable.

-de acuerdo.

Hermione le regalo una dulce sonrisa, y sintió el corazón lleno de alegría, el hecho de que en medio de su apasionado abrazo Draco se hubiese parado a pensar en Scarlett, eso le hacía ganar puntos. A lo mejor si había esperanza para una relación entre ambos después de todo…

-¿Qué quieres cenar? No tengo tiempo de cocinas pero si puedo pedir que traigan algo.

-Estoy bien, mi madre va a venir a prepararme una de sus especialidades. Le encanta cocinar.

-Parece ser una buena mujer después de todo.

-lo es, a lo mejor las presento dentro de poco…

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Espero como siempre sus valiosos comentarios para seguir con mi tarea de escrirles a ustedes.

Besitos

Perla.