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¡¡¡En la cama con mi jefe!!! — capítulo 19
bueno chicos, aqui el proximo capitulo, esta para chuparse los dedos de lo bueno que me quedo... sinceramente es el que mas me ha gustado Draco se impone y hermione vera que hace....
no le dijo mas mejor a leer....
La propuesta… Fallida.
Cuando salieron del restaurante, avanzada ya la noche del sábado, llovía suavemente. Era una noche especialmente fría, y el viento era cortante. Draco condujo a Hermione hasta el auto y la ayudo a acomodarse.
-¿Estás bien?
Al ver que Hermione se acomodaba el cuello del abrigo dirigió una mirada de preocupación.
-Estoy bien, entrare en calor enseguida.
Durante la cena habían hablado de todo un poco, de la oficina, sus vidas personales, de Scarlett, entre otras cosas, sin embargo evitaron hablar de otra conversación sexual antes de que fuesen más allá en aquel restaurant.
Una vez dentro del piso de Draco, la luz tenue los acogió, creando una atmosfera de calidez e intimidad que hizo estremecer a Hermione pensando en lo que sucedería en unos momentos. La asustaba desearlo con tanta fuerza. Entre ellos había una conexión, y ya no podían negarlo.
Ahora, tras quitarse el abrigo y alcanzárselo a Draco, se alarmo al comprobar cómo le temblaban las piernas. Percibiendo su escalofrió, Draco dudo antes de hacerse cargo del abrigo:
-¿Aun tienes frio?
-No, aquí se está muy bien, es muy agradable.
-Siéntate y ponte cómoda, voy a traer unas copas.
-Más alcohol no, por favor.- rogo con una sonrisa.- si bebo más, me veo rodando por el suelo.
-Gracias por avisar- dijo con voz grave y sexy- ¿Qué tal un café?
-Estupendo.
-Hermione se froto los brazos, se dejo caer en el sofá y se quito los zapatos, mientras jugaba con sus pies en la lujosa alfombra, hecho una mirada alrededor, deteniéndose en las fotos familiares de la repisa, todo era muy bonito y elegido con buen gusto, seguramente gracias a su madre.
-¿Por qué no tienes tu una casa?
Impulsivamente fue hasta la cocina. Draco estaba rellenando el bol de azúcar. A pesar de su repulsión alguna vez por los muggle ahora parecía tan a gusto haciendo las tareas domesticas como un elfo, increíblemente había cambiado para bien. Hermione lo contemplo y le fascino lo que veía, su camisa se movía y mostraba el contorno de sus músculos, bajo la vista hacia sus nalgas y las largas piernas, era todo un bombón.
-Siempre me ha gustado vivir en alquiler, pues nunca sentí la necesidad de tener un lugar permanente. En los últimos años he viajado mucho Norteamérica, Canadá, Australia… ¿Qué sentido tenía tener un sintió que iba a estar cerrado todo el tiempo?
-¿Y ahora has decidido quedarte en Reino Unido un tiempo?
Draco paro su actividad, se dio la vuelta y se apoyo en la encimera, sus esplendorosos ojos grises contrastaban con la blancura de su camisa.
-Estoy pensando comprar una casa.
-¿No la vas a diseñar tu?
Si Hermione tuviese las envidiables cualidades de Draco, le encantaría diseñar su propia casa.
-La idea se me ha pasado por la cabeza.
Antes de que Hermione pudiese reaccionar, ya Draco estaba frente a ella, deslizando sus manos por los brazos, anegando sus sentidos con su potente virilidad.
-Pero depende si voy a tener o no a alguien con quien compartirla.
-Ya encontraras a alguien.
Hermione aparto su mirada de la sonrisa sensual de Draco.
-Creía que ya la había encontrado.
-Puede que quisieras pensártelo de nuevo.
La voz de Hermione era un susurro. Levanto la vista hacia los ojos de Draco, y el corazón le latió con fuerza ante la masculinidad de aquel hombre.
-Tengo una hija ¿recuerdas?, esto no va solo contigo y conmigo. ¿Tienes idea de cómo cuidar a un niño? Toda tu atención se centra en él, y nunca dejas de preocuparte. De eso es de lo que te vas hacer cargo, Draco, y de algún modo…- se aparto de él y se apoyo a la puerta de la cocina.- de algún modo creo que no estás preparado para eso.
Draco enmudeció ante la sorpresa "hijos…" honestamente no había pensado en eso, hasta aquel momento, había relegado la posibilidad a un futuro muy lejano.
Tener a Hermione y a Scarlett iba a cambiar completamente su vida. Draco nunca había compartido piso, y mucho menos vivir con una mujer. Había muchísimas cosas nuevas a las que tendría que acostumbrarse, pero no era algo que lo atemorizara. Seria agradable tener a dos lindas mujeres en casa, esperándolo. Y levantarse todas las mañanas con Hermione a su lado era un sueño que quería cumplir. No, Hermione estaba equivocada con respecto a él. El era mucho más adaptable de lo que ella se imaginaba, y estaba enamorado de ella. Se sentía muy feliz, entusiasmado.
Contemplándolo, Hermione decidió, que entre todas las cualidades que poseía, su sonrisa era el arma más poderosa de todas.
-Te equivocas conmigo Hermione. Quiero que Scarlett y tu sean parte de mi vida. Quiero cuidarlas a las dos. Puede ser que no sepa mucho de niños, pero puedo aprender ¿no te parece? No te voy a fallar. Si realmente crees que esto es un capricho por mi parte, es que no me conoces. Nunca antes me había sentido así por una mujer.
-quitando a Hermione de la puerta, Draco sujeto su rostro entre las manos:
-¿Qué te parece si nos casamos?
Si una bomba hubiese atravesado el techo, Hermione no se habría sorprendido tanto. Sintiéndose mareada durante unos instantes, elevo la mirada hacia los sonrientes ojos grises de Draco y quedo sin habla. ¿Casarse? Era algo que nunca se había imaginado que volviera a plantearse ni por un segundo. Cuando Draco había hablado de comprar una casa y compartirla con ella y con Scarlett, Hermione había asumido que se refería a vivir juntos sin ataduras de papeles.
Colocando sus manos sobre las de Draco, Hermione las aparto suavemente;
-Nos conocemos realmente desde hace poco tiempo. No deberíamos precipitarnos. Probablemente lo haces por mí, pero no tenemos que casarnos para estar juntos.
-no era la respuesta que Draco quería oír. Había encontrado la persona con la que quería compartir el resto de su vida, y no estaba dispuesto a dejarla marchar.
-Te he pedido que te cases conmigo porque estoy enamorado de ti, Hermione.
Hermione, se mordió la lengua:
-También Ron dijo que me quería. Palabras como esas salen fácilmente al principio de un romance, y tú siempre has admitido que tu pasado con las mujeres no es bueno.
Atónito, Draco maldijo entre dientes y se aparto:
-Así que, ¿no voy a tener la oportunidad de redimirme? Es cierto nunca antes había querido comprometerme con nadie, pero me duele profundamente que me compares con el estúpido de tu ex marido. ¿Es que no ves que esto es diferente?
Hermione quería creerle pero, ¿Cómo explicarle que no podía evitar hacer comparaciones con su relación con Ron, después de lo que le costó recuperarse de aquel rechazo? ¿Qué pasaría si la familia de Draco la trataba como antes, en su época estudiantil?
-Has visto donde vivo Draco. ¿Qué van a pensar tus amigos cuando sepas que te has enamorado de una simple secretaria sangre sucia, y para rematar madre divorciada?
-¡No puedo creer que te preocupes por algo así! Sí, he visto donde vives, y lo que he visto es un hogar, no una estructura vacía equipada con muebles de diseño, sino un verdadero hogar; algo que nunca he tenido. Y aunque es cierto que algunos de mis amigos pertenecen a ambientes como los que has insinuado, no me importan nada lo que puedan pensar, sino les gusta que no se me acerquen y punto. Aprendí a aceptar a la gente como es Hermione, y a los que no le guste mi nueva forma de ser que no me traten.
En dos zancadas furiosas fue hasta el fregadero, abrió el grifo y lleno un vaso de agua, después de un largo trago, se volvió hacia Hermione y la observo:
-Y para tu información, tampoco me importa lo que piense la gente. Estamos hablando de ti y de mí: Tú decides si quieres estar conmigo o no. Lo único que me importa es que este segura.
-Por supuesto que quiero estar contigo.- le confesó en un susurro.- de acuerdo, me planteare seriamente el vivir contigo, pero no me casare.
En aquellos ojos mieles había un destello metálico, y Draco sintió el pecho oprimido por la decepción y el dolor. Era la primera mujer a la que le pedía matrimonio, y ella simplemente lo había rechazado. Aquello era un duro golpe para su orgullo. Dejo el vaso de agua sobre la mesa y se cruzo de brazos por delante de su pecho.
-Si no quieres casarte, entonces tampoco vengas a vivir conmigo, !esa es mi propuesta tu veras si la aceptas o no!.- con dolor en sus ojos y con indignación Draco le paso por un lado y desapareció por el pasillo sin mirar atras.
Enrojeciendo de frustración y con incredulidad en los ojos a punto del llanto, Hermione se dio la vuelta y se marcho.
espero que le haya gustado, y como siempre quedo atenta a sus comentarios.... que son los que me inspiran como siempre a seguir.
Hasta mañana Perla