Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← ¡¡¡En la cama con mi jefe!!! · de

¡¡¡En la cama con mi jefe!!! — capítulo 20

Bueno chicos aqui el capitulo del dia de hoy, espero le guste...


Dimision.

-Srta. Granger, quiero que llames a este número y me reserve un vuelo matutino para New York.

Hermione miro el papel que Draco había tirado sobre su mesa, y trago saliva, sin contar que no le gusto para nada que volvieran a las formalidades "como que Srta. Granger". El sábado no había salido como habían planeado. Después de decirle que no se casaría con él, las cosas habían ido cuesta abajo. ¿Pero que podía esperar ella? Draco estaba sentido y eso se le notaba a leguas, jamás pensó que se pondría así, se dio cuenta cuanto le hirió, pues en vez de terminar en la cama juntos, como ambos habían anticipados deseosos, Hermione se encontró sola en la sala del departamento solicitando un taxi para volver a su casa sola. Draco estaba enfadado sin embargo no dejo que la chica se fuese sola a la casa insistió en llevarla hasta allá. Cuando Draco llego solo le dijo adiós y arranco el carro sin mirar a tras ni intentar hablar de nuevo con ella. Hermione se encontró con la casa vacía y fría, sin ni siquiera la compañía de su pequeña para consolarla.

-Lo hare enseguida.

-Estaré fuera toda la semana. Si ocurre algo importante, llámame directamente, te deje allí el teléfono de mi casa.

-De acuerdo Sr. Malfoy.

Finalmente con valor Hermione miro el rostro de Draco, la ira que vio en sus ojos la hizo contener el aliento. No quería que las cosas siguieran así entre ellos pero, ¿Cómo resolver la situación? Pensar en matrimonio la aterrorizaba. La idea de que su unión terminara en un amargo divorcio de nuevo era su peor pesadilla.

-Tengo una reunió esta tarde con Richard Akers. Prepare un refrigerio, por favor.

Hermione asistió en silencio, odiando el tono formal y frio en que se estaba dirigiendo a ella.

-Lo tendrás preparado.

-De eso no tengo ninguna duda Hermione, si en algo eres buena es en el trabajo eres toda una profesional.

Antes de que Hermione descifrara que quería decir con ello, Draco había cerrado la puerta de su oficina, dejándola sola contemplando la pantalla de su ordenador en una especie de trance.

Draco miro de nuevo por la ventana, no podía concentrarse, su ira crecía a cada segundo. ¿Por qué no quería casarse con el? ¡Cualquiera diría que la había insultado! Obviamente no se creía que iba en serio. ¿Qué diablos le había hecho su ex marido para que desconfiara así? ¿Y que era todo aquello de que el pertenecía a ambientes diferentes, si bien era cierto ya esa época había pasado ya nadie era más que nadie y ella debía de saberlo así?, debían de haber hablado mas, pero en vez de eso Draco se había dejado llevar por el dolor y el sentimiento de rechazo tomaran posesión de él y le hiciera comportarse como un niño mimado que siempre había sido en su pasado. ¡No le extrañaba que no quisiera irse a su casa antes de compartir su cama!

Aquel pensamiento y la actitud de Hermione le dejo deshecho. Desde que la había dejado en su casa, la frustración sexual y emocional le había hecho perder todo sentido: con solo mirarla, se excitaba hasta niveles dolorosos. ¿Cómo podía reparar el daño antes de irse al día siguiente a New York? ¡No quería irse enojado con ella, a pesar de todo la amaba con locura! Al menos debía de intentarlo o pasaría su estadía en New York terriblemente deprimido y sin contar que no podría trabajar ni un segundo.

Sonó el timbre de su teléfono, Draco se lanzo agresivamente hacia él:

-¡Sí!

-Narcisa Malfoy está en recepción y quiere verlo, ¿La hago pasar?

¿Qué demonio estaba haciendo su madre en la oficina? Draco dejo escapar un suspiro.

-De acuerdo, ve a buscarla y hazla pasar.

En la oficina, Hermione se aliso nerviosa la falda, se estiro la chaqueta, se miro en un espejo que había en la pared, y se encamino con un pretendido aire resuelto hacia la recepción.

-¿Sra. Malfoy? Soy Hermione Granger… la secretaria del Sr. Malfoy si hace el favor de acompañarme, la llevare hasta el.

Hermione estaba súper nerviosa, a pesar de conocerse no dijeron nada solo se trataron amablemente, pues a pesar de todo la Sra. Malfoy nunca le había hablado a la chica pero quería darle una buena impresión, ella iba bien vestida con su cabello rubio muy bien arreglado, unos ojos impresionantemente azules, ella solo le estrecho la mano a Hermione y la siguió por el pasillo.

-Me imagino que no estará muy contento de verme.- confeso alegremente, pues finalmente ella nunca tuvo nada contra Hermione, por muy amiga de Potter ella siempre la considero como igual además de que ellos estaban en el bando correcto y gracias a ellos, su familia había seguido adelante y no fueron metidos en Azkaban y seguían con su mismo prestigio, sorprendiendo a Hermione.- seguro piensa de que voy a soltarle otro sermón cuando lo único que quiero es invitarlo a comer. Espero que no tenga ninguna cita importante. Sé que debería haber avisado antes, pero, bueno, estaba aquí y me he dejado llevar por el impulso.

Hermione se sintió inmediatamente cómoda con aquella mujer, no era ni la sombra de lo que era. Narcisa Malfoy era inesperadamente maternal, a pesar de su apariencia glamurosa, con razón Draco llego hacer todo por ella.

-Tiene una reunión a la una, pero seguro puede posponerla.

¿Por qué había dicho aquello?, Draco la mataría, por no mencionar al engreído de Richard Akers.

-¡Bueno eso suena esperanzador! Gracias, querida.

Para sorpresa de Hermione, Draco las esperaba fuera del despacho.

-¿Cuál es el problema madre, sabes que estoy ocupado?- dijo Draco descargando el mal humor en su madre.

-¡Menuda bienvenida! Mejor me voy a la casa.- contesto Narcisa con expresión ofendida, y comenzó a moverse hacia la puerta principal de nuevo.

Horrorizada por la grosería, Hermione salió en defensa de aquella mujer.

-Tu madre había venido a invitarte a comer, Draco, y creo que deberías de ir. Puedo posponer tu reunión con Richard Akers para primera hora de la tarde.

-¿Por qué debería de hacerlo? ¿Y quién te ha pedido a ti tu opinión? ¡No te metas en lo que no te incumbe!, además sabes de sobra que mañana parto a New York, y estoy hasta el cuello de trabajo.

-¡Draco Lucius Malfoy Black! ¿Es que se te ha olvidado la educación que te enseñe?- grito Narcisa fuera de sí, mientras se colocaba frente al gigante de su hijo.- ¡Quiero que en este mismo instante te disculpes ante tu secretaria! Es cierto que venía para invitarte a comer. Ella solo hablaba en mi favor.

-Lo siento bien.- dijo Draco sin ni siquiera mirar a Hermione.-pero estoy demasiado ocupado para salir a comer contigo, madre ¿Por qué no te tomas un café con Hermione, y te relajas unos minutos antes de irte a casa?

-¿Es eso una disculpa? ¿Me he perdido de algo?- pregunto Narcisa, mirando con el ceño fruncido a Draco y seguidamente a Hermione.

Noto que Hermione tan hermosa como se había vuelto, con aquel cabello ahora sedoso y negro se sonrojo levemente, además sus manos temblaban ligeramente cuando comenzó a ordenar los papeles de la mesa. ¿Sería ella de quien se había enamorado su hijo? Y podía entender por qué. Su rostro ceñudo se torno en una deslumbrante sonrisa.

-Incluso aunque estés terriblemente ocupado, eso no es motivo para ser grosero con ella.- riño a Draco.- pero si realmente no quieres que te saque a comer, a lo mejor a Hermione le gustaría tomarse mejor un te conmigo y charlar un rato.

Como un sabueso percibiendo el olor o en este caso un presentimiento Draco elevo las cejas con sospecha:

-A ver, ¿Por qué querrías charlar un rato con mi secretaria?- pregunto irritado esta vez.

¿Qué podría tener en común con ella?, Hermione termino la frase de Draco en su cabeza.

Aquello, fue demasiado para ella, aquella nota de insultante desdén en su voz. Soltando furiosamente sobre su mesa los papeles que había ordenado con tanto cuidado, se volvió hacia Draco con los ojos echando chispa:

-¿Te sale natural lo de menospreciar a las personas que te rodean como siempre, o es que vas a clases? Mira, para que te enteres, Sr. MALFOY, llevo toda la mañana aguantando tu mal humor y tu mala educación, ¡y no me lo soporto ni un minuto más! ¡A ver cómo te las apañas si me tomo el resto del día!

-Espera un minuto, ven yo….

Hermione advirtió ira en su voz y, agarrando su bolso, se encamino hacia la puerta lo más rápido que sus pies se lo permitían. Lo oyó correr detrás de ella y, sin saber muy bien adónde iba, abrió una puerta y se deslizo tras ella, echando la cerradura. Busco a tientas el interruptor de la luz, y al pulsarlo observo que estaba en el almacén de materiales de papelería.

-¡Hermione!

Al otro lado, Draco golpeaba la puerta y accionaba el picaporte.

-¿Se puede saber qué diablos haces allí? ¿A qué estás jugando? Sal ahora mismo, es una orden.- no pudo evitar sacar en ese momento su arrogancia.

-¡Déjame en paz! No quiero hablar contigo, ¡ve a humillar a otra a mi no!, ¡Tendrás mi renuncia mañana por la mañana en tu oficina!


Bueno chicos, como siempre espero sus dulces comentarios al respecto.

Como no podre escribir mas hasta el miercoles, mas tarde o en la noche coloco otro capitulo claro solo si ustedes quieren jijijijiji...