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¡¡¡En la cama con mi jefe!!! — capítulo 21
Bueno chicos, como lo prometido es deuda y en vista de que se estan muriendo por saber si herms se va o no, aqui esta el capitulo nuevo esta buenisimo como el anterior... esta un poco largo pero bueno en vista que no podre escribir hasta el miercoles aqui le dejo este lindo regalito... espero y le guste.
a leer.....
La reconciliacion
En el silencio que siguió a sus palabras, lo único que oía era los golpes de su corazón, una lágrima corrió por su mejilla, y se la retiro bruscamente. ¡No permitiría que la tratara como si fuera una subalterna imbécil! Aquel había sido un truco de Ron y no permitiría que Draco lo repitiera.
-Me voy a New York mañana en la mañana ¿recuerdas?-le dijo con voz grave, teñida de frustración.
-Pues bien que te aprovechen por allá- le corto Hermione.- ¡es mas espero que te quedes allá y no vuelvas nunca!
A Draco le cayó eso como balde de agua fría.
-No… no lo dices en serio- contesto con voz algo quebrada será que a ella no le importaba si regresaba o no.- déjame entrar, necesitamos hablar.
-No quiero hablar contigo. No tenemos nada más que decirnos.
-¡tenemos mucho que decirnos aun! ¡Abre esa maldita puerta!-grito Draco desesperado.- Hermione por favor déjame entrar.
Colocándose el bolso con firmeza en el hombro, rodeo la llave con sus dedos:
-Voy abrir la puerta, pero no pienso hablar contigo, me voy a ir directo a mi casa con mi hija.
En cuanto abrió la puerta, Hermione se vio metida de nuevo en la pequeña habitación, con Draco observándola y cerrando la puerta de un puntapié. La masculinidad de Draco dominaba todos los sentidos, y, bajo la luz naranja de la habitación, podía ver su cara severa e implacable.
-¿Qué… que crees que estás haciendo Draco?, ¡abre esa puerta y muévete!
-No pienso moverme de acá, hasta que hables conmigo.
-Tu madre te está esperando en el despacho. Vuelve con ella. Yo iré a dar un paseo y volveré en un rato. Realmente no quiero renunciar. Sabes que necesito este trabajo no puedo darme el lujo de…
-¿Qué es lo que tanto te asusta, Hermione?- la interrumpió sin importarle ya nada.
La repentina suavidad en su voz la tomo desprevenida.
-No quiero hablar de eso. Y no me gusta la forma en que me has hablado, como si aun pensaras que soy inferior a ti. Por favor apártate de mi camino y déjame salir.
-Lo siento si te he hecho sentir así.- se disculpo Draco con un tono de voz lastimera.-me he dejado llevar por la frustración. No quería decir nada de aquello. Y ahora, por favor, responde a mi pregunta: ¿Qué es lo que tanto te asusta? Pienso quedarme en donde estoy hasta que me contestes.
Todo en el era implacable. Hermione trago saliva para aliviar la sequedad en la garganta.
-¡Me asustan mis sentimientos hacia ti! ¡Feliz!, no quiero quererte con tanta fuerza, pero lo hago. Me asusta Draco. Tu estas acostumbrado a estar al mando, a dar órdenes. Estas en la plenitud de tu carrera, tienes éxito y dinero. Ya estuve casada con un hombre que también tenía esos atributos, y que creía que por eso, era superior a mí. Menosprecio mis orígenes y me decía como solías llamarme sangre sucia. ¿Puedes creerlo, precisamente el que me defendía de ti, me llamo cuando su éxito estuvo en su esplendor igual que tú? ¡Pensaba incluso que era mejor que nuestro bebe! Sus padres… sus padres le dieron la espalda a Scarlett, ¿sabías eso? ¡A su propia nieta! ¡A mí que tanto di por ellos!, cuando nuestro matrimonio termino, yo no tenía una opinión muy buena de mi misma. No quiero volverme a sentir así en mi vida. ¿Lo entiendes?
Por fin, Draco lo entendió. Al verla llorar, alargo la mano delicadamente, enjugo sus lagrimas y deposito un dulce beso sobre su boca entreabierta.
-primeramente, discúlpame por lo de nuestra infancia en Hogwarts una vez más, y si alguna vez te he hecho sentir menos de lo que eres en lo que llevamos viéndonos de nuevo, lo siento con toda mi alma. Siempre te he tenido como mi igual en todos los sentidos. Haces sombras a todas las mujeres, ¿lo sabías? Eres simplemente perfecta a mis ojos. Eres bella, inteligente y la forma con la que cuidas a tu hija me hace sentir que quiero y debo protegerte y hacerte feliz. Eres una persona extraordinaria, Hermione. Y por eso quiero que seas mi esposa.
Unos golpes en la puerta los sobresaltaron.
-Por favor quédate con esa idea.- Propuso Draco.
-¿Draco? ¿Estás allí con Hermione? ¿Por qué no vienen a tu despacho y les preparo un café?
-Madre…
Sacudiendo la cabeza Draco tiro suavemente de la mano de Hermione:
-No se irá hasta que no llegue hasta el fondo de todo esto. En la familia la llaman "sabueso" por algo.- explico- será mejor que volvamos. Siento mucho lo de esta mañana, esta de un humor de perros. No tenía ningún derecho de pagarlo contigo.
-Disculpa aceptada.-contesto Hermione, sonriendo tímidamente.
-¿Tienes alguna fotografía de tu hija para verla?
Sentada junto al escritorio de Hermione, Narcisa Malfoy se inclino hacia delante con interés mientras que Hermione buscaba en su bolso.
Cuando se trataba de su pequeña, lo cual era su orgullo y felicidad, Hermione no tenía problemas en mostrar fotos a quien se las pedía. Llevaba siempre una abundante selección de fotografías en su cartera. El hecho de que la madre de Draco se mostrara genuinamente interesada en su hija y que no pareciera tener prisa por marcharse hizo que Hermione sintiera aun más simpatía por ella.
-¡Vaya es preciosa!- exclamo Narcisa.
Levanto la vista hacia Draco, que acaba de entrar a la habitación. El sonrió, se coloco detrás de la silla de su madre y hecho un vistazo a la fotografía por encima del hombro.
-Igual que su madre.- comento.
El comentario hizo sentir a Hermione como si estuviese volando en el espacio. Su mirada se cruzo con la de Draco y una ola de ternura le inundo su interior.
Narcisa percibió el deseo en aquella mirada dirigida a su hijo, y sonrió. Había esperado mucho tiempo a que su hijo se enamorara realmente y, en aquel momento, estudiando a la encantadora mujer que tenía delante, rezo por que Draco hubiera encontrado a la única mujer de su vida. Su alma gemela.
Pues cuando Draco decidía algo, mantenía su decisión, y Narcisa estaba segura de que su hijo se mantendría junto a Hermione en la prosperidad y adversidad si así lo decidían. Así que, decidió que haría todo lo posible para que el asunto se resolviera satisfactoriamente.
Después de devolver la foto a Hermione, Narcisa se levanto y tomo a Draco de la mano:
-Aun hay tiempo para invitar a Hermione a comer, ¿sabes querido?
Draco sacudió la cabeza y suspiro:
-Es una buena idea madre, pero realmente no tengo tiempo. Cuando venga de New York, te prometo que lo primero que hare será invitarla a comer. ¿Te parece?
-Se que harás lo mejor hijo.- contesto, con una sonrisa confiada.
Hermione trabajo mucho para que Draco dejara todos sus asuntos resueltos antes de irse a New York. Eran ya las seis y media cuando apago su ordenador, recogió su chaqueta del respaldo de la silla. Miro nerviosa a la luz que salía por debajo de la puerta del despacho de Draco. Tendría que entrar y decirle que se iba a su casa. No iba a ser fácil y mas sabiendo que no lo vería en unos días, que le serian eternos. El dolor en su corazón era casi físico. ¿Por qué no le había respondido cuando le dijo que quería que fuese su esposa? Draco le había dicho que se quedara con la idea, pero como ella no había sacado más el tema, ¿pensaría que ya no estaba interesada? Hermione había encontrado la seguridad que estaba buscando en Draco. "Por Merlín que no se haya arrepentido".
Draco masajeo el puente de la nariz y restregó los cansados ojos, solo sonrió cuando llamaron a la puerta previendo de quien se trataba. Al entrar la chica él se levanto de la silla, aflojándose la corbata de seda y tirándola sobre la mesa.
-Solo he venido a decirte que ya me voy a mi casa.
Su intento de sonrisa abandono sus labios, como si no estuviera segura de si debía bajar la guardia. Aquella visión fugaz sedujo a Draco, cuyos sentidos ya estaban excitados, y la anticipación hizo que su sangre empezara a hervir, borrando todo rastro de fatiga.
-Entra y cierra la puerta.- le ordeno.
Draco esperaba que ella protestara como siempre, pero no lo hizo. Una vez dentro, Hermione se dirigió hacia él, colocándose el cabello cuidadosamente detrás de la oreja, mirando con interés hacia los planos que estaban sobre la mesa.
-¿aun no has terminado?- le pregunto.
-Cariño, ya he hecho todo lo que iba hacer esta noche.
Sin más, Draco enrollo los planos y los metió dentro de una funda. Mirando el escritorio vacio, dirigió a Hermione una sonrisa arrebatadora.
-Bueno, espero que tengas buen viaje. Te mantendré informado si hay algo importante.
-siempre tan eficiente.
-trato de hacer lo mejor que puedo.
-Ojala dijeras que te gusta agradar.
-me gusta.
Tratando de entender a donde quería llegar, Draco, Hermione cruzo la solapa de su chaqueta por encima de su blusa.
-si es cierto eso, por favor no hagas eso.
-¿el qué?
Draco miro a Hermione con tanto deseo que despertó en ella su sensualidad.
-No me escondas tu cuerpo.
Dejando caer las manos a los lados del cuerpo, Hermione desvió su mirada de la de Draco antes de que empezara a echar chispa. Se obligo a mirar a Draco de nuevo y, sin darse cuenta, se humedeció los labios con su lengua.
Draco, receptor de aquel inocente gesto tan erótico, sintió que se le desataba el deseo.
-Necesito que tomo unas notas para mi, Srta. Granger.
El tono susurrante de su voz deshizo a Hermione.
-Creí que había terminado por esta noche… Sr. Malfoy.
-Hay algo que he querido hacer durante todo el día. ¿Le importa?
Hermione se movió lentamente hacia donde él estaba, y se quedo sin aliento cuando él la guio suavemente hacia el escritorio y le quito los zapatos. Su tacto era cálido y seguro, y Hermione se sintió como una gata tumbada en la repisa d la ventana, esperando que el sol la mimara con sus rayos.
Para ser sinceros ella también había estado deseando aquello durante todo el día, había sido un tormento verlo trabajar sin ni siquiera poder tocarlo. Hasta su cara fría, profesional y educada la había seducido.
Hermione hizo además de enlazar sus brazos alrededor de la cintura de Draco, pero el movió la cabeza, indicándole que se quedara donde estaba. Sonrió pícaramente, y le bajo las medias y las braguitas con una maestría impresionantemente erótica que hizo estremecer a Hermione. Estaba profundamente excitada y húmeda.
Draco, la riño dulcemente.
-llevas demasiada ropa.
Hermione alargo su mano para desabrochar los botones de su blusa, pero Draco la detuvo;
-Permíteme.
Draco aparto la ropa con la boca, capturo entre sus labios un pecho a través del sedoso sujetador de encaje negro, y calentó el pezón con su aliento. Luego hizo lo mismo con el otro pecho. Hermione experimentó una conexión electrizante.
Consumida por la excitación, gimió cuando Draco deslizo la mano por la parte interna de su muslo, acariciando y masajeando la suave piel. Ella le paso las manos por el pelo y busco hambrienta su boca. Cuando sus labios se encontraron, la pasión estallo entre ellos, dejándolos jadeante y temblorosos cuando al fin se separaron para tomar aliento.
-Draco, por favor…
-¿Qué sucede, Srta. Granger?-bromeo con voz grave, susurrándole al oído.
Hermione busco su boca para otro beso salvaje, su lengua entrando y saliendo del calor sensual de Draco, sintiendo la aspereza de su mandíbula sin afeitar sobre su piel sensible y con el olor masculino invadiéndola hasta el punto de que su propio cuerpo parecía una extensión viviente del de Draco.
-Hazme el amor… por favor hazme el amor.
Los seductores labios de Hermione estaban húmedos y enrojecidos por la pasión de sus besos, y Draco sintió que todas las mujeres a las que había deseado en algún momento desaparecían en el olvido, como si nunca hubiesen existido. Draco se había excitado a penas Hermione entro a la habitación, y ahora entraba en ella. Era lo mejor que había hecho en el día sin dudarlo. Acomodando sus caderas a las de él, y hundiendo su rostro en el musculoso pecho, Hermione recibió con gusto las embestidas urgentes y apasionadas, con el corazón latiéndole con fuerza, y la necesidad en su interior ascendiendo hasta crear una tensión tan profunda que tendría que liberarse pronto. Y lo hizo. Con sus músculos contrayéndose casi violentamente alrededor de él, gimió con fuerza, y le clavo las uñas en la espalda cuando una embestida final dio paso al poderoso clímax y su calor liquido se derramo dentro de ella con mucho placer, finalmente está completamente segura de él.
Abrumada por la profunda conexión entre ambos, Hermione elevo su cabeza para mirar a Draco, el amor que vio en sus ojos la sobrecogió, incorporándose un poco, deposito un beso en la comisura de sus labios, y luego otro y otro. Todavía abrazados, con la falda enrollada en la cintura y sus piernas alrededor de las caderas de Draco, Hermione se dejo llevar por la sensación de deliciosa maldad que la invadió durante unos momentos; habían hecho el amor… ¡Sobre su escritorio! Ya no podría volver a ver esa mesa sin acordarse de aquello.
-¿Le he dicho lo maravillosa que es usted Srta. Granger?
Deslizo su mano entre sus suaves pechos y la introdujo en una de las copas del sujetador, y masajeo y pellizco el pezón, despertando de nuevo deseo en Hermione.
-Ahora que lo dices, creo que no lo has hecho.
-Pues bien, lo eres y estoy loco por ti cariño. Por eso quiero casarme contigo.
Antes de que Hermione se diera cuenta de sus intensiones, Draco se coloco a su espalda. Le quito la blusa y le desabrocho el sujetador. Los pechos de Hermione se ofrecieron libres y sin pudor, y Draco los recorrió con las manos y luego con la boca.
-¿Cómo llevas lo de vivir el momento?
Hermione no pudo contestar, extasiada por lo que Draco le hacía. Echando la cabeza hacia atrás, se sintió poseída por una feroz necesidad y decidió que iba a amar a Draco como nunca nadie lo había hecho, para que no hubiera ni un minuto de su estancia en New York en que dejara de pensar en ella, y volviera cuanto antes a su lado.
Bueno como siempre espero leer el miercoles cuando llegue sus impresionantes comentarios a ver si le gusto le regalo, tambien le cuento que ya la semana que viene esta historia termina, asi que espere el final con ancias, y tambien espero que comienzen a leer mi nuevo historia la cual tendra como titulo "Todo ocurrio en una noche apasionada"...