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¡¡¡En la cama con mi jefe!!! — capítulo 22
Bueno chicos realmento lo siento, por la espera, pero la semana pasada se me hizo imposible actualizar pues estaba culminando las clases de la uni y estaba en examenes, pero no por ello me olvide de ustedes aqui el penultimo capitulo ya mañana se termina esta bella historia. Solo queda la boda de esta dulce parejita.
Bueno sin mas a que hacerle referencia espero que disfruten del capitulo haci como yo al escribirlo. Sin mas chachara a leer....
Te quiero.
-¿Qué es esto? ¿Estás haciendo trabajo extra, Draco?, Blaise Sabini, arquitecto y amigo fiel de nuestro rubio, miro con ojos experto los planos sobre la mesa de Draco, y espero su respuesta con interés.
-Se puede decir que sí.
-Inexplicablemente molesto por la curiosidad de su amigo, Draco enrollo los planos y los metió en su funda y, tomando un bolígrafo, se pudo a tamborilear con él sobre una carpeta.
Blaise frunció en seño.
-Y bien, ¿Qué hay? Todavía no me has dicho la verdadera razón por la que te mudas para Londres, y no trates de engañarme, se cuando ocultas la verdad, te conozco desde hace demasiado.
Draco no le había contado a nadie que estaba enamorado, ni que pensaba casarse pronto, pues lo del matrimonio ni siquiera se lo había comentado a su madre. Sentía que no estaba bien contarle sus intenciones cuando Hermione todavía no le había dado una respuesta. Habían compartido una noche de sexo inolvidable sobre el escritorio de su oficina, pero ella todavía no le había dado el "si". Le había tentado con la promesa de que, cuando volviera de Nueva York, tendría su respuesta.
Por el momento, Draco había pasado las tres agónicas noches sin poder dormir, preguntándose si, al final, lo rechazaría. También soñaba, con una casita de su propiedad en una importante zona londinense, con Hermione y Scarlett, y tal vez una mascota mágica para Scarlett. La idea había despertado su imaginación hasta el punto de que se levantaba en medio de la noche para hacer un boceto de la casa que les quería construir a sus pequeños amores.
-¿Draco, estas aquí?
Blaise pasó la mano por delante de su cara y se paro abruptamente.
-Ya lo tengo: es una mujer fabulosa la que me contaste de ojos castaños y cabello negro, ¿no?
Poniéndose en pie de un salto, Draco se llevo las manos a las caderas y sonrió:
-¿Tan obvio es?
-¿Qué otra cosa haría que te quedaras mirando al vacio como si estuvieras drogado? Bueno, cuéntamelo todo. ¿Es ella? Y ¿realmente es tan guapa y bella como me la describiste? ¿Sigue trabajando para ti?
Draco camino despacio hasta el enorme ventanal. Contemplo la gran ciudad y respiro hondo pensando en Hermione.
-Si aun trabaja en mis oficinas de Londres. Y bueno como supones bien es Hermione Granger y esta convertida en todo un ángel de cabello negro liso, y no enmarañado castaño, por lo que está realmente buena ¿satisfecho?
-¡Lo estaría si tuviera la suerte de encontrar un bombón como ese!- exclamo Blaise, sacudiendo la cabeza sin dar crédito.- las mujeres de New York van a ponerse de luto cuando se enteren, ¿estás consciente de ello?
-Bueno, no puedo estar siempre disponible.
-Es cierto hermano, ¡pero un hombre puede pasárselo en grande intentándolo!- rio Blaise- ¿Estás seguro de que realmente es "Ella" la indicada?
Draco no dudo en responder.
-Estoy más que seguro, es la "única". De ahora en adelante, amigo mío… seré un hombre fiel.
-Bueno amigo te deseo toda la suerte con eso.
El vuelo de Draco llevaba retraso. ¡Retraso! Hermione levanto la vista hacia los dígitos verdes intermitentes del panel de llegada y trato de acallar su creciente frustración.
Habían pasado seis días desde la partida de Draco a New York, y Hermione no había podido dormir bien ninguno de esos días. Merodeaba por la cocina a primera hora de la mañana, hacia te, escuchaba la radio, se pintaba las uñas… cualquier cosa para no pensar en Draco, supo que no estaba bien cuando metió la gelatina preferida de Scarlett en el horno en vez de la nevera, y cuando tiro el correo de la mañana junto con la basura de la oficina.
Peinándose el cabello con la mano, Hermione exhalo un suspiro dramático y, sin ganas, se dirigió a las sillas de esperas. Se había fijado en una señora que estaba a su lado la cual estaba realmente arreglada con sus uñas largas y bien pintadas de un color rojo, y un elegantísimo traja de sastre, al observarla la mujer solo atino a devolverle una sonrisa, Hermione recordó que no había tenido tiempo de ponerse guapa para Draco, le había dado la merienda a Scarlett corriendo, antes de llevarla a casa de su abuela, volver a casa para quitarse la ropa del trabajo, y llegar al aeropuerto de Londres para recoger a Draco, puesto que niño estaba empeñado en utilizar ese aparato muggle que ahora le fascinaba. Y por ello ahora estaba toda mal arreglada, ni siquiera se acordaba si se había peinado antes de salir.
-¿Espera a alguien?- pregunto la mujer amablemente.
-sí.
La respuesta se escapo de su boca, y Hermione trató de calmarse un poco. No era fácil, con el estomago dándole vueltas cada vez que pensaba en que iba a ver a Draco.
-¿Es alguien especial?
"Tan solo el amor de mi vida" pensó Hermione, y noto que el corazón se le aceleraba.
-Sí, es alguien muy especial.
-Me lo imaginaba.
-¿Por qué?- Hermione inclino la cabeza por curiosidad.
-La he estado observando caminar de arriba y abajo la última media hora, con esa expresión en su cara cada vez que mira el panel de llegadas.
-¿A qué expresión se refiere, exactamente?
Las cejas perfectamente delineadas de la mujer se elevaron un poco acompañado su sabia sonrisa.
-La expresión de una mujer que está enamorada y no puede esperar a ver al hombre que ama.
Hermione relajo los hombros, y se sujeto el cabello detrás de la oreja.
-¿Tan obvia soy?
-Solo para alguien similar. Mi marido Stefan y yo acabamos de celebrar los veinte años de casados, y sigo tan profundamente enamorada de él como el día en que lo conocí.
Viendo el interés de Hermione, la mujer se presento como Faye Mortier y le confesó que Stefan era su segundo marido: se había divorciado del primero porque era un mujeriego, siguió contándole que pensó que nunca encontraría la felicidad. Pero parecía que si una no se permitía amargarse y volverse en contra del amor, el amor pagaba la confianza con creces.
Hermione relajándose por la espera del vuelo, le relato a Faye que ella también había tenido un matrimonio fallido, y que pensándolo bien ella se había amargado y vuelto en contra del amor, hasta justamente el día que apareció Draco Malfoy a su vida, no sabía si fue el día de la oficina o si fue el día que lo vio esperarla en el Chiki park viéndola jugar con Scarlett, como si no quisiera estar en ningún otro lugar del planeta.
Hermione miro el reloj, y se fijo que había pasado una hora y se voltio nuevamente a ver a la Sra. Feye.
-Voy a ver si ya llego el vuelo.-se disculpo- ha sido un placer muy agradable hablar contigo Faye. Ojala y dentro de veinte años todavía este con el hombre que amo.
La mujer sonrió.
-Si Draco, se parece remotamente a lo que me has descrito, no tengo ninguna duda de que estarás descorchando una botella de champan en su vigésimo aniversario, y deseando que lleguen los próximos veinte años para disfrutarlo con sus nietos. Cuídate Hermione, a mí también me ha gustado hablar contigo durante esta espera.
Veinte minutos después Hermione, se encontraba esperando en la puerta de llegadas, intentando visualizar a su hermoso rubio, cuando lo vio, a lo lejos, se le acelero el corazón. Draco sobresalía por encima de casi todos los demás pasajeros, y era sin duda el hombre más atractivo. Hermione no pudo evitar estremecerse al pensar en que más tarde estaría con él a solas.
Abriéndose camino entre la marea de gente Hermione olvido que normalmente no le gustaba mostrar sus emociones en público, y echo a correr por el pasillo, gritando su nombre.
Draco se paró en seco, con la gabardina que había usado en la fría y lluviosa nueva york en una mano, y su bolsa de viaje en la otra. No podía creerlo cuando la vio ir hacia él. Dejo la bolsa en el suelo y se quedo quieto, disfrutando de la visión. Hermione llevaba unos vaqueros azules desteñidos, una camisa blanca de algodón y una chaqueta negra de cuero, y su largo cabello ondeando con el aire. Era todo lo que siempre había soñado encontrar en una mujer y aun más. ¡Dios cuanto la había echado de menos!, había volado de New York a Londres muchas veces, pero jamás se le había hecho tan largo el vuelo, ahora estaba de nuevo en casa, y Hermione acudía a darle la bienvenida. Tal y como soñaba que seria.
Hermione recorrió corriendo la poca distancia que los separaban, y sin dudarlo se le arrojo a los brazos de Draco, que casi se cayó y se quedo sin aire por el ímpetu del abrazo. El lleno de besos su cabello limpio y sedoso para luego buscar su boca desesperadamente y besarla hambriento y apasionado, alimentando mas su deseo por ella y haciendo que casi se desesperara por estar con ella a solas tan pronto como fuese posible.
-Te quiero.
-¿Cómo?
Draco hizo como que no había oído.
-He dicho que te quiero, ¡y por eso quiero casarme contigo!- Hermione deslizo una mano por la camisa de Draco, sin importarle que la geste los estuviera viendo.- no podía esperar más para decírtelo.
-Ya lo veo, cariño.
-Siento haber tardado en darte una respuesta. No era por hacerme la difícil.-le dijo, plantándole un beso en la boca.- quería hablarlo con Scarlett, lo de casarnos… ¿te importa?
Draco rodio con un brazo a Hermione y sacudió la cabeza.
-Claro que no me importa, en absoluto. Me gusta que lo hicieras. ¿Y… que le pareció?
Su sonrisa fue como un beso de la luna en un jardín de verano: sublime.
-Le pareció bien. Incluso ayudo a su abuela a cocinarte un pastel. Esta en nuestra casa, esperando a que lo disfrutemos junto con un poco de té.
-¿Nuestra casa?- pregunto Draco, entornando los ojos.
-Mi casa. Te quedaras con nosotras hasta que encontremos algo para todos, ¿no? Sé que es un sitio bastante pequeño, pero es cálido y acogedor. Pero si prefieres quedarte en tu apartamento, lo entenderé.
Draco sonrió al ver un destello de ansiedad en sus encantadores ojos.
-Tu casa estará bien ángel mío, lo importante es que estemos juntos.
Era excelente era la respuesta que Hermione esperaba escuchar.
-Y en cuanto tengamos cinco minutos, quiero enseñarte los planos en lo que he estado trabajando.
-¿Qué planos son esos?
-los de la casa que voy a construir para ti, nuestra hija y los futuros bebes que vendrán en camino algún día.
-¡Ohhh Draco! Me haces muy feliz…
De nuevo se abalanzo sobre los brazos de Draco, dejándolo sin aliento, y beso a su futura esposa una, otra y otra vez… cuando llegaron a la puerta de salida no había casi nadie, pero ello ni lo notaron pues estaba embelesado uno con el otro.
Como siempre mis querido lectores espero sus dulces comentarios, para poder lograr la boda perfecta para Draco y Hermione. Los quiere y se despide hasta mañana.
Perla.