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¡¡¡En la cama con mi jefe!!! — capítulo 2
Hermione Granger heroína del mundo mágico, la mejor alumna de Hogwarts y la mejor amiga del reconocido Harry Potter, era lo que toda oficina del ministerio de magia quisiera tener a su alcance, pero luego de su fracasado y arruinado matrimonio con Ronald Weasley y su separación, no le había quedado de otra que incluirse nuevamente en el mundo muggle, para rehacer su vida como pudiese, puesto que luego de las infidelidades del pelirrojo en su primer año de matrimonio (obviamente se la había subido la fama a la cabeza), decidió divorciarse a cuanto antes, puesto que su salud mental y su bienestar era lo primero, y a pesar de estar embarazada de su marido (al cual no le importo lo mas mínimo), decidió huir y vivir sencilla, tranquila y honradamente en el Londres muggle.
Luego de nueve meses había dado a luz a una bella castañita a la cual nombro Scarlett Alessandra Granger, lo cual era hasta los últimos 5 años su mayor prioridad y su locura, a pasar de no tener riqueza y que por supuesto no era conocida en Londres trabaja tranquilamente en las empresas Conall, lo que no sabía a ciencia cierta en los últimos 5 años era quien era realmente su jefe inmediato, puesto que cuando comenzó en las empresas Conall como secretaria ejecutiva de presidencia no había conocido a su jefe ya que este se la pasaba viajando por todo el mundo y hasta los momento nunca había asistido a sus oficinas en Londres, ella solo le ordenaba y hacia todo vía internet por lo que nunca se imagino que el que sería su jefe seria precisamente el peor de sus enemigos (claro después de Ronald), el gran Draco Lucius Malfoy.
Había una apremiante voz en lo más profundo de su cabeza que resonaba constantemente en su subconsciente que interrumpía su plancentero sueño, Hermione irritada trato de apartarla de su mente, pero su sueño se disipaba y el hormigueo en sus manos la trajo de vuelta a la realidad en su oficina, ¡oh, oh!, se había quedo dormida sobre la mesa de su trabajo, alzo la cabeza que había apoyado sobre sus manos y comenzó a mover los dedos y frotarse las manos para que volviese a circular su sangre por ellas. Su corazón comenzó a latir rápidamente por el despertar tan inesperado, pero se acelero aun mas al percatarse de que, al otro lado de la mesa, un hombre rubio de edad aproximadamente joven e increíblemente conocido la contemplaba con expresión glacial por sus impresionantes ojos grises. Su boca hizo un gesto de desaprobación y Hermione inmediatamente se levanto al imaginarse quién era, pues el único que tenia llave de esas oficinas era ella y su jefe inmediato al cual aun no conocía (aparentemente), pues lamentablemente fue un enemigo suyo en el colegio y para su horror debía de servirle pues necesitaba el trabajo por su hija…
-Disculpe… yo…
-¿mmm… estaba malgastando el tiempo de la empresa querrá decir?.-completo Draco sin importarle quien fuera, él era el dueño de esa empresa y no aceptaría tal comportamiento y más si era ella Hermione Granger…- que yo sepa, aun queda una hora para el almuerzo. Por lo que me han dicho la mayoría del personal solo trae un sándwich y se lo come en su mesa de trabajo. Pero es obvio que usted tiene ideas más relajadas sobre cómo utilizar su escritorio. ¿No es así Srta.… Granger?.
Este Huron sigue siendo tan odioso y prepotente como siempre… durante unos momentos Hermione esperaba que no la reconociera con su cambio de look, pero al parecer no lo logro, en ese instante se apodero de ella una rabia y humillación, pero respiro profundamente, conto mentalmente hasta diez, se coloco el mechón suelto de su cabellera ahora lisa detrás de la oreja, enderezo los hombros y recobro su postura. ¿Cómo osaba a ponerla entre dicho con esa insinuación de que lo habitual era que durmiera en la mesa? Y además aun no estaba segura, ¿quién era el exactamente en esa empresa?, tenía sospecha pero hasta que no se lo dijera no estaría cien por ciento segura de ello.
-Sepa usted que es la primera vez que me quedo dormida señor… Malfoy.
Con un gesto de impaciencia, el chico se paso la mano por su hermosa cabellera rubia, Hermione se dio cuenta que necesitaba urgentemente un corte de cabello ya que ella lo recordaba de otra manera y no así de alborotado y largo como lo llevaba, y por su puesto también un buen afeitado aunque así lo veía… mmm… ¿sexy?. Salvo por eso, había algo en el rubio que le hizo que sintiera un nudo en el estomago. Quedaba claro que el nuevo Draco que estaba al frente de ella nunca pasaría desapercibido, y no solo por su imponente aspecto.
-Dígame una cosa Srta. Granger, además de estar empleada en esta empresa para, mmm, según parece, hacer más bien poco, trabaja usted para el Sr. Draco Lucios Malfoy ¿no es así?.
Hermione trago saliva con dificultad y noto que se le encendía las mejillas.
-mmm bueno, realmente no lo sé, no conozco personalmente a mi jefe, pero espero que no sea su secretaria… y que mi jefe sea otro y no tu!!!- realmente no podía aguantarse a pesar de todo.
-mmm, eso es algo interesante entonces…
Que es lo quería decir con eso el "señor-don-estupendo-soy-mucho-mejor-que-tu", que tenia adelante era impronunciable y que estaba completamente enfadada con él.
-Que quiere decir con eso Sr.
-Bueno Granger nada más y nada menos que soy Draco Malfoy su JEFE y dueño de esta empresa y por lo visto usted.-y la mira de arriba abajo.-es mi secretaria personal.
Al oír eso se le corto la respiración, no era posible que precisamente el fuese su jefe supremo. Ella sabía que era un ser despiadado con cualquier persona "incluyéndola", era realmente aterrador el panorama que se le pintaba. Realmente tenía dos alternativa al enterarse de que era su jefe, renunciar o quedarse, por ser madre divorciada y tener una niña pequeña de cinco años con una hipoteca que pagar de su hogar, no le permitía quedarse sin trabajo. Todo en ese día había salido realmente mal, a primera hora se estera que su niñera había amanecido resfriada y por consiguiente no podía cuidar muy bien a Scarlett puesto que la niña había estado toda lo noche mal y ella por supuesto cuidándola, se había quedado dormida en el trabajo exhausta por la noche en vela. Se preguntaba si su día podía ser peor a esto. Pero la mirada glacial de unos ojos grises la hizo salir de sus pensamientos.
-Bueno en ese caso… pues bienvenido sea Sr. Malfoy a su oficina de Londres. ¿Qué le parece si le traigo un café y algo de comer?-ofreció a regañadientes Hermione tendría que ser una muy buena secretaria sino quería que la reemplazaran.
-Ok, tráigame café negro sin azúcar, y por la comida no se preocupe tenía un almuerzo a la una de la tarde y pienso mantenerlo.
Y diciendo eso se adentro a su oficina desplomándose en la silla principal dejando la puerta abierta para fijarme muy bien en lo que hacía su secretaria "personal" ya que su escritorio quedaba al frente de la puerta. Hermione lo noto sentado en la silla y con su voluptuoso cuerpo hacia ver a la silla mucho más pequeña por lo que se dio cuenta o imaginaba que en ese precioso cuerpo no debía de haber ni un gramo de grasa.
Hermione se sintió liberada de la mirada calculadora del rubio cuando salió por el café, no gustaba en absoluto del carácter de Malfoy su peor enemigo por lo que no sabía cómo lo soportaría. Se agacho y tomo de la estantería la vajilla VIP y comenzó a servir el café a su "adorado jefe". Al entrar a la oficina lo vio con los ojos cerrados.
-mmm, mmm, disculpe sr Malfoy aquí le traigo su café sin azúcar como lo pidió.
Malfoy se enderezo en la silla y le envió una mirada llena de picardía sinceramente Hermione se había puesto realmente hermosa y solo hasta esos momento se había fijado, llevaba el cabello completamente liso y como cosa rara era completamente negro con toques como azulado se veía realmente hermosa pues la hacía ver mucho mas blanca de que realmente era o como la recordaba, ya no tenía esos diente de pastor ahora tenía una dentadura perfecta y las curvas de su cuerpo entallada a esa falta corta y a esa camisa abotonada blanca dejaba mucho que desear.
-Mmm señorita Granger realmente parece ser que es una secretaria muy… como lo diría… complaciente y rápida, me gustaría saber si así es con todo y con todos o solo será así conmigo…-Draco había dicho todo esto con un tono que no le gusto nada a Hermione que le quería decir con eso que era ¡fácil y rápida!, no se quedaría con eso sería sutil pero dura.
-no me molesta en lo más mínimo sus burdas insinuaciones sr Malfoy, si me conociera realmente en lo que llevo trabajando para usted, sabría que una de mis reglas primordiales de oro es no liarme nunca con nadie del trabajo.
-¿Nunca?
La boca entreabierta de Malfoy, dejaba entrever la perfecta dentadura blanca que hacia contraste con su piel bronceada. Hermione tuvo que hacer un gran esfuerzo para no distraerse. Cruzo los brazos por delante del pecho y deliberadamente lo miro sin devolverle la sonrisa. ¿Cómo se atreve a insinuar algo sexual cuando estaban hablando en la oficina y no en un bar? De repente se acordó que pocas personas le harían frente a Malfoy pero se había encontrado con la horma de su zapato, era cierto que necesitaba ese trabajo pero no por eso permitiría esas insinuaciones solo porque era un ser intimidatorio.
-ahora si me disculpa ya es hora del almuerzo por lo que me voy… regreso a la una sr Malfoy.- y sin decir más nada no fuese hacer que metiera la pata y realmente la despidieran salió lo más rápido posible de la oficina tomo su bolso y se marcho sin mirar atrás.