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¡¡¡En la cama con mi jefe!!! — capítulo 3

El enfrentamiento.

Draco saco un montón de papeles de su portafolios y se acerco la mano a la sien, realmente necesitaba dormir un rato o tendrían que sacarlo de allí en camilla. Su cuerpo estaba acostumbrado a muchas horas de trabajo al día, incluso siete días a la semana, ese no era el problema; había sacado adelante esa empresa que su padre le dejo casi en banca rota a punta de quitar horas y horas de sueño. Pero ahora, tras cinco días seguidos de reunión en reunión, dos vuelos de larga distancia consecutivos, primero a California, a New York y finalmente a Londres, su cuerpo ya clamaba por un poco de sueño.

Bebió un poco de café y levanto la vista del papel que estaba a punto de firmar, sus pensamientos volaron por un momento hacia la mujer que había hecho ese café, Hermione Granger, de donde el venia sabia que la clasificaban como Sangre Sucia, sin embargo su nuevo aspecto la hacía clasificarla como "ardiente", pues tanto su rostro como su figura eran ahora puro fuego, y podía notar como sus hormonas empezaban a funcionar y de qué manera solo al recordarla.

Cuando la chica entro al despacho horas antes y obsérvala directamente a esos ojos color miel se le hizo olvidar quien era ella realmente, luego siguió por su cuello pues la blusa blanca se le había abierto ligeramente sin que ella se diera cuenta lo suficiente para que Draco pudiese observar su delicioso escote y el sujetador de encaje color blanco que llevaba ese día. La descarga de deseo sexual había sido tanta que no pudo evitar mirarla de forma picara y arrogar un arrogante comentario sensual que por su puesto ella esquivo y replico como era ella.

Desde luego no podía evitar molestarse un poco en haberla contrato sin siquiera revisar su curriculum y observar que se trataba de Hermione Granger y por su puesto también le había molestado el haberla encontrado durmiendo en la oficina, el tenia una reputación de jefe estricto, pero finalmente justo con sus empleados, incluso había aprendido a ser compresivo con quien realmente lo merecía, pero si algo no le gustaba de los empleados era que fuesen holgazanes y no movieran ni un dedo. Con un solo vistazo pudo darse cuenta que Hermione Granger llevaba una vida frenética, ¡cómo no iba a estar cansada!, con esa presencia que se gastaba seguramente no le faltaban pretendientes, así que, ¿Por qué se iba a quedar en casa deprimida, cuando podría salir todas las noches a disfrutar de su vida?, por lo que seguramente no le importaba como afectase su vida en el trabajo al día siguiente. Esta idea le hizo hervir la sangre. ¿Por qué sería?

Sin darse cuenta las horas habían pasado y por supuesto Hermione ya se encontraba en su escritorio trabajando en su computador al percatarse que eran las tres de la tarde y su jefe aun no salía de la oficina decidió ser un poco atenta.

-¿quiere más café sr Malfoy?

Aquella mujer era realmente deslumbrante y no sabía en qué momento se había puesto así, pero le agradaba lo que veía, un precioso color sonrosado tenia en sus mejillas y su largo cabello negro estaba suelto y sedoso. Draco tuvo la sensación de que había hecho algo.

-¿a quién ha telefoneado?-hizo la pregunta pausadamente, mientras aprovechaba de hacer un nuevo inventario de su cara y su figura.

Es increíble como ese hombre se quería entrometer en todo pensaba la chica, o era que sencillamente ella era demasiado transparente en hacer las cosas.

-creo que eso no es de su incumbencia en estos momentos.-contesto la chica sin un mínimo de pena.-yo solo vine a preguntarse ¿si desea más café?

-Por su puesto que es de incumbencia todas las llamadas que salgan de mi oficina y de mi empresa.

-Bueno ya que desea saberlo, he llamado a mi madre para decirle que probablemente llegue un poco tarde a casa.

-¿vive con su madre?

Ahora sí que había quedado sorprendido, Draco estudio cada rasgo con sumo interés, deteniéndose momentáneamente en aquella boca tan sexy de labios llenos que poseía la chica. Draco dejo un momento lo que estaba haciendo y se acomodo mejor en la silla.

-no precisamente, ella está pasando conmigo unos días por qué no se ha sentido muy bien de salud.

Hermione había dudado si contarle que su madre se había mudado con ella para cuidar de su pequeña hija, que había estado enferma últimamente, se le encogía el estomago solo de pensar que su beba aun se encontraba enferma y ella allí en el trabajo sin poderse despegar de la oficina y menos ahora que había llegado su gran "jefe", para pegársele a ella como chicle para buscar la mínima razón seguramente para botarla de la empresa. Hermione no quería que creyera como muchos otros jefes que por tener una niña pequeña iba a ser irresponsable e informal en su trabajo, más bien por el contrario ella era una de sus razones para dedicarle más tiempo y eficiencia a su trabajo.

-De veras que lo siento, pero si cree que voy a ser indulgente por tener problemas personales, me temo que voy a decepcionarla, Srta. Granger.

¿Es que acaso iba a despedirla?, la rabia se apodero de ella solo con pensar en esa posibilidad. ¡No era justo! Desde que empezó a trabajar nunca se había tomado un día libre, y muchos días se había quedo hasta tarde en la oficina con la finalidad de terminar el trabajo para enviárselo a tiempo, menuda suerte la suya de haberse quedado dormida un solo instante justamente cuando el llegaba a la oficina, ¡pero que podía saber el Sr. "me-creo-muy-importante" de todo esto!, no como siempre él se había fijado primeramente en lo malo de ella, pero bueno ella ¡no iba a darse por vencida así de rápido!

-¿Me está amenazando sr Malfoy?

-La encontré dormida en su sitio de trabajo Srta. Granger, para mí, eso es objeto de despido.

Hermione recordó cuando estaba en tercero en la escuela, y deseo poder golpearlo como en aquel entonces.

-¿a usted el concepto de "inocente hasta que se demuestre lo contrario", le dice algo?

La pelinegra temblaba de tal manera que las palabras le salían con dificultad.

Draco se inclino hacia delante y dejo definitivamente los papeles sobre el escritorio, luego se echó hacia atrás y enlazo las manos detrás de la cabeza divertido.

-¿y qué es lo que hay que demostrar?, no me cabe la menor duda de que la encontré dormida en su escritorio cuando entre a esta oficina en horas de la mañana. Desgraciadamente para usted en mi última revisión en san mungo me dijeron que tenía una excelente vista.

-Existe una buena razón por la que me quede dormida, ¡y por el amor de dios Malfoy, solo fueron cinco minutos!

Draco se quedo embobado, pues al Hermione tomar aire, la blusa que llevaba puesta se había tensado tanto que parecía que los botones se le fueran a disparar en cualquier momento, quería pedirle que tuviese piedad con el y no mostrara sus atributos así de fácil, la chica había logrado que anulara su profesionalidad y hacerlo arder de deseo. Volvió a posar su mirada sobre aquel rostro iluminado por unos brillantes ojos mieles, por supuesto que no tenía ninguna intención el despedirla, pero quería jugar un rato al gato y al ratón.

-Muy bien. Convénceme.

Hermione no podía mas con aquella actitud arrogante y petulante de superioridad del rubio, no tenia por que convencerlo de nada que pensara lo que le viniese en gana, ya le daba igual. Había mas trabajo a parte de ese, tendría que empezar de nuevo, pasar el tiempo de prueba, esperar a que la hicieran fija… la idea no le agradaba mucho pero era eso o seguir aguantando las estupideces de ese rubio narcisista.

-sabe que he decidido que no quiero seguir hablando.

Y después de acomodarse nuevamente la camisa con manos temblorosas, dio media vuelta y tomo el pomo de la puerta con la cabeza bien alta para irse con dignidad de aquella oficina.

Atónito ante lo que acababa de pasar, Draco se levanto, se aflojo el nudo de la corbata y fue detrás de ella. La encontró en su escritorio inclinada un poco hacia abajo dejando ver sus largas y bien torneadas piernas pues estaba sacando un archivo del gavetero inferior del escritorio para luego colocarlos en la mesa.

-He dicho que me convenza Srta. Granger.

-¡Váyase al demonio!-le espeto Hermione.-y si esto es también objeto de despido, ahora ya está plenamente justificado, ¿no?

-¿le importa tan poco perder su trabajo?

Hermione continuo haciendo su trabajo como si nada, por lo que Draco la observo con preocupación, pues tal vez la había presionado demasiado. Algo en su interior le decía que se había equivocado con la chica, y si ese fuese el caso no quería por nada del mundo perderla como empleada.

-¡ya está otra vez sacando conclusiones de cosas que no conoces en absoluto!-le grito exasperada, dejo el fichero de lado y se coloco las manos en la cintura.-mi trabajo es muy importante para mi sr Malfoy, y si se tomara la molestia le preguntarles a mis compañeros aunque la mayoría son hombres, seguramente le dirían que soy la mejor secretaria del lugar, y hasta los momentos a pesar de su ausencia en la empresa por estos cinco años jamás ha tenido una queja de mi o ¡sí!

-¿De verdad cree que la buena opinión que tengan los demás de usted tienen algún valor?.-decía Draco enmarcando una ceja. Estaba muy interesado en escuchar la respuesta.

-pues claro que si muchos de estos empleados llevan lo mismo o muchos más años que yo acá y su palabra le debe de bastar a usted porque si no, no los tuviese acá trabajando.

-por supuesto pero no por ello le tomare cien por ciento su palabra como algo valido. Además esta es una empresa seria y como tal su personal se debe de portar.

En la mente de Hermione se agolparon infinidad de pensamientos, pero uno sobresalía por encima de los demás; aquel hombre seguía siendo alguien despiadado e implacable, solo le importaba el bienestar de la empresa y los dividendo que ella pudiese otorgarle no la parte personal de sus empleados. La idea de dejarlo plantado allí mismo en señal de protesta le estaba pareciendo demasiado tentadora.

-entonces Srta. Granger… ¿se va o se queda?

-No pienso dejar todo mi trabajo acá tirado.- respondió con firmeza apartando finalmente la mirada de aquel hombre.

-bien ahora que ha dejado claro que no quiere perder su trabajo. ¿Podemos comenzar con el trabajo?

Draco podía ver la ira en el rostro de Hermione. Decidió salir de esa situación como mejor lo hacía, con un gesto y una sonrisa en los labios, señalo los ficheros que Hermione había sacado y estaban sobre la mesa.

-¿eso son los proyectos que están en curso?- pregunto, tras el gesto de asentimiento de Hermione, se deslizo nuevamente a su escritorio y se sentó en su silla de cuero negro.- tráigame más café, voy a echar una ojeada a estos proyectos.

Hermione deseo soltarle "no soy su criada", pero se contuvo y se obligo a ir por el café, conforme con sus manos temblorosas servían el café en la tasa VIP, se pregunto por cuánto tiempo más podría mantener su empleocon ese jefe tan dictador.