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¡¡¡En la cama con mi jefe!!! — capítulo 4
Bueno chicos aqui va otro capitulo de esta historia, me da mucho gusto que la hayan leido y que le halla gustado, espero que me comenten mucho y me vayan indicando si le va gustando o no!!!, acepto cualquier tipo de critica ya sea constructiva o no!!!!, bueno ya escribi mucho ahora a leer.....
Llámeme Draco simplemente
-Srta. Granger, he organizado una reunión a las cuatro de la tarde con los contratistas de la zona portuaria, y como no estoy muy familiarizado con ello como lo está usted necesito que me acompañe para que me ayude con toda la información al respecto, ¿le parece a usted bien?
Hermione no estaba nada contenta con esa petición, ella pensaba pasar la tarde con su pequeña Scarlett y contarle muchos cuentos para hacerla dormir, pero por lo visto tendría que acompañar a Draco a esa reunión y seguramente se alargaría demasiado.
-Por mí no hay problema Sr. Malfoy.
-Muy bien, me iré a la mansión Malfoy y tomare una ducha rápida y me cambiare para pasar por usted a las tres y media.- y sin decir más nada salió de la oficina dejando a Hermione completamente enojada pues una cosa era trabajar allí con él y otra era ir con él a ningunas reuniones pero bueno todo lo hacía por conservar su empleo.
Por la tarde a las tres y media, Hermione se acerca a los lavabos para refrescarse un poco antes de salir, cuando vio la imagen que le devolvía el espejo, frunció el ceño, al contemplar las ojeras que la delataban en lo cansada que estaba. Lo único bueno de ese día es que su mama le había comunicado que ya la niña se encontraba bien y que podría volver al colegio al día siguiente y por su puesto su madre a su casa.
Comenzo a recordar cuando se caso con ron y como comenzaron sus problemas cuando las fans del trio famoso comenzaron a acosarlo, es increíble como un amor como decía tenerle se desquebrajo fácilmente por unas insulsas que no le llegaban a los tobillo, increíblemente cuando le dijo que estaba embarazada no le importo y solo alejo que el aun no estaba preparado para ser padre y que no lo quería que era mejor que lo perdiera, y por ello ella había tomado la determinación de irse muy lejos de el y rehacer su vida en el Londres muggle. Cuando nació prefirió no decirle nada era mejor que se olvidara que algún dia Ronald Weasley existió en su vida y gracias a merlin la niña solo había sacado los ojos azules de su padre pues en cuanto a los rasgos y carácter eran de ella. Hermione miro al espejo y trato de controlar el arrollador deseo de llorar que la invadió en ese momento.
-¡Ni se te ocurra Hermione Granger!-se dijo a ella misma, mientras devolvía el lápiz labial a su bolsa de maquillaje.-si no te hundiste cuando aquel bastardo te dijo todo eso y se marcho, ¡no vas a derrumbarte ahora!
El cansancio la hacía más vulnerable y sensible, eso era todo. Pero igualmente le dolia el corazón por su adorada Scarlett, a la que su padre había rechazado desde un principio.
Se fijo en el reloj y ya era la hora de irse y ella aun recordando cosas estúpidas en el baño, ¡por Merlín! No pensaba llegar tarde y menos cuando la reunión seria con su adorable jefe, esperaba no tener problema con él, con lo malhumorada que estaba eb esos momentos, seguramente le diría que se metiera el trabajo por donde quisiera; y entonces ¿qué haría Scarlett y ella?
Pero la suerte de Hermione no estaba de su parte precisamente; Malfoy estaba junto el ventanal observando el tráfico de Londres, se giro al oírla entrar, lo que hizo que el corazón de Hermione se acelerara aun más. Se había duchado y aseado y llevaba otro impecable traje a medida de color gris oscuro que le hacía resaltar sus hermosos ojos ¡un momento que hago yo pensando esto!, todo lo que llevaba puesto dejaba claro que era un hombre serio. Iba bien afeitado, increíblemente estaba bronceado y a pesar de su rabia increíblemente guapo. Cuando Draco le devolvió la mirada Hermione sintió que todo su alrededor se movía, lo que la hizo sentirse molesta y ponerse mejor a la defensiva.
-no le habré hecho esperar, ¿verdad? Tan solo me he escapado un momento al baño. ¿Está listo para salir?
-parece cansada Srta. Granger. ¿Está segura que puede con esto?
¡Así que ahora no solo cuestionaba su habilidad para hacer su trabajo, sino que también su aspecto! Atravesando la habitación e ignorándolo por completo, Hermione tomo los papeles y los planos del escritorio de Malfoy y los coloco en su maletín y se dirigió a la puerta:
-¿nos vamos Sr. Malfoy?, son casi las cuatro de la tarde, llegaremos tarde.
Draco observo que Hermione se había recogido su cabello, como que con si ese gesto intentara recuperar el control. La idea lo intrigaba; se pregunto si habría algún área de su vida donde dejara a un lado la necesidad de mantener el control: ¿sería tal vez en la cama con su amante?
Aunque a Draco preferiría que llevase su precioso cabello suelto, de cualquier manera que lo llevara llamaría la atención, pensó, porque realmente la Sangr… Hermione Granger era toda una mujer con todo el sentido de la palabra. Su traje ajustado acentuaba una figura que tenía más que voluptuoso, y como era alta y con esos tacones seguramente llegaba a medir metro ochenta, podría llevar hasta las bolsas de basura e igualmente se vería hermosa. Aunque a él no le había pasado desapercibido el tomo purpura debajo de sus hermosos ojos, y estaba seguro que quería matarlo al haberse dado cuenta. ¿Habría acertado en su primera impresión?, el no recordaba que ella fuese fiestera, ¿pero la gente cambia tan así? ¿Sería que ahora era una chica alocada tratando de exprimir la vida cada noche después del trabajo? Y lo que más le interesaba, ¿habría algún hombre en su vida?, quizás el tarado del cara rajada o el pobretón Weasly o algo así.
-así me gusta, que haya entusiasmo por el trabajo. Todo indica que va hacer una tarde larga. -advirtió.- ya he hablado con el cliente. ¿Ha tratado usted con el Sr. Stephen Ritchie alguna vez, no está muy contento con nosotros por lo que pude apreciar?
-Solo por teléfono.- fue la respuesta cortante de la chica.
A Hermione se le tensaron los hombros al recordar las airadas llamadas de esa semana por no hablar de la demanda que quería poner el Sr. Ritchie por falta de incumplimiento por no terminar a tiempo la obra, pero que se podría hacer con ese tiempo tan malo que habíamos pasado desde hace días.
-Bien no exagero cuando digo que él quiere nuestra sangre, o por lo menos de algún arquitecto en especifico el Sr. Dereck Obrien, ¿lo conoce?.
Por el semblante de la chica pudo notar que si, ese sonrojamiento a que se debería ¿será que tendrán algo? ¿serán pareja?
-Si lo conozco es un excelente arquitecto, pero con este tiempo ni siquiera el mejor arquitecto de este mundo puede terminar una obra en menos de dos semanas como desea el Sr. Ritchie.
-Bueno vamos a tener que hacer malabares para salvar la situación ¿cree que podremos lógralo, Srta.… Hermione Granger?
Se detuvo en la puerta, llenando el espacio junto a Hermione con su impresionante físico, la expresión de su cara se hizo más intensa y Hermione se dio cuenta que se le estaba erizando el vello. La fragancia de su perfume, junto a su sutil esencia del propio hombre, entraba y salía de su nariz haciéndole difícil pensar con claridad. Hermione tomo aire, aquella seductora mirada gris se había convertido en un peligro océano glacial y ella se encontraba en peligro mortal de perderse en esas aguas.
-Desearia que dejara de emplear mi nombre con ánimo de amenazarme, Sr. Malfoy. No me gusta que me intimiden.
-¿cree que es eso lo que estoy haciendo?, ¿intimidarte precisamente a ti?
Frunciendo el seño, estudiando a Hermione con verdadera sorpresa.
Hermione no daba con las palabras para contestarle, ni siquiera un simple sí o no, pues sus sentidos estaban abrumados por la cercanía del rubio.
-¿Preferirías que te llamara simplemente Hermione?-pregunto pausadamente con voz ronca
Desconcertada con lo que acababa de decir Draco (un momento Draco ¡no!, Malfoy), comenzó a andar por el pasillo para ocultar su confusión.
-Ese es mi nombre de pila Sr.
-Pues pensándolo bien te llamare así pues te digo un secreto siempre me gusto tu nombre.-comento como si nada Draco, por lo que Hermione casi se tropieza con sus propios pies por lo que le dijo el rubio.
Draco la alcanzo con facilidad y pensó en lo bien que le sentaba su nombre realmente aunque la chica no lo supiera el nombre de Hermione en el mundo mágico era de una increíble mujer hechicera que vivía hace siglos; por lo que definitivamente había algo cautivador en esa mujer que antes no se había dado cuenta.
-Dígame Hermione, ¿llevas todo lo que necesitamos?-pregunto señalando el maletín que llevaba la chica.
Los ojos mieles a penas lo miraron.
-Llevo todo lo que usted necesita Sr. Malfoy.
Cielos santo, no podía con aquello….
-llámeme Draco simplemente no quiero formalidades entre nosotros Hermione finalmente nos conocemos de hace tiempo no como quisiera, pero nos conocemos.- dijo Draco saliendo por la puerta principal directo a su auto dejando atrás a Hermione completamente anonadada ¿Cómo era eso de "no como quisiera"?