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¡¡¡En la cama con mi jefe!!! — capítulo 5
Persona "Favorita"
Al llegar a la edificación en construcción estaba callendo un torrencial de agua por lo que todo esta lodeado, Hermione le dio de todo solo pensar en que se iba a ensuciar, levanto la vista y quedo impresionada de que a Malfoy no le importara ensuciarse los exquisitos zapatos italianos hecho a mano que llevaba en esos momentos.
Hermione solo al entrar los hombres de la construcción la miraban con cautela, desgraciadamente pensó Hermione irritada a algunos hombres aun tenían opiniones desfasadas sobre el hecho de que hubiesen mujeres en el sector de construcción.
-La Srta. Granger es mi secretaria, ha venido a tomar notas.-explico Draco mientras acercaba una silla a la chica para que se sentara.-desgraciadamente el arquitecto Dereck esta indispuesto y no podrá asistir en los momentos a esta reunión por lo que yo tomare el cargo.
La reunión había sido todo un éxito increíblemente Malfoy había sabido llevar a buen término las disposiciones del Sr, Ritchie y al finalizar la tarde el cliente y los contratistas estaban estrechándose las manos e invitándose a tomar unas cuantas copas cuando quisieran. Sinceramente Malfoy había dado evidencias de quien era quien mandaba allí y había dado una clase magistral de habilidad, diplomacia y elegancia que todo Malfoy lleva consigo.
De vuelta al coche de Malfoy a las siete de la noche Hermione se paso la mano temblorosa por su cabello rehaciéndose su cola y suspiro como si acabasen de soltarla de Azkaban,finalmente había completado el día laboral y solo deseaba llegar a su casa y estar un rato con su hija para luego darse un baño caliente y degustar una buena copa de vino. Mirando de reojo al conductor se sintió abrumada, Malfoy no mostraba signos de fatiga o cansancio, en vez de eso sonreía mientras sus manos descansaban sobre el volante, como si todo en su mundo estuviese perfecto.
-creo que ha salido bien ¿tú qué opinas Hermione?
-Creo que ha sido un ejemplo de resolución de conflicto. Recuérdeme que lo lleve conmigo cuando tenga que negociar el seguro de mi automóvil.
-pues la mayoría de la gente vive guiada por el miedo, Hermione. Hasta que te das cuenta de que así lo llegas a ninguna parte. Tienes que dejar a un lado tu propio ego para poder calmar el suyo. -wuao Draco Malfoy diciendo eso precisamente este si que ha cambiado pensaba la chica.- y si eres capaz de hacerlo tienes la victoria asegurada, puedes conseguir prácticamente todo lo que quisieras.
Hermione no contesto era realmente increíble escuchar esas palabras del Gran Draco Malfoy Ex_Mortifago. La idea de que él estaba dispuesto a dejar a un lado su propio ego para calmar los temores de otras personas era suficiente material para reflexionar por aquel día.
-No pretendo apurarlo Sr. Malfoy, pero….
-Llámeme Draco, ya te lo dije.-termino de hablar el rubio. Había un toque travieso en su mirada que hizo desvanecerse durante unos instantes todo pensamiento coherente de la cabeza a Hermione.
-muy bien, no quiero apurarte, pero me encantaría poder irme a mi casa si ya hemos terminado por hoy. Si me dejas en la oficina tomare mi carro y me iré.
-¿vas a salir esta noche?-le pregunto mientras apartaba el enorme coche del bordillo.
-No- respondió Hermione y suspiro largamente.- definitivamente hoy no. Ahora mismo lo que deseo es acurrucarme en el sofá junto a mi persona favorita y relajarme frente al televisor.
¿Su persona favorita? Los celos le quemaron la garganta como cuchillos calentados a fuego. ¿Así que si había un hombre en su vida? ¡Seguramente era Dereck!, había sido un estúpido al pensar que no lo hubiese.
Aquello le sucedía porque hacía tiempo no salía con nadie, si era increíble pero se había hartado de las mujeres huecas e interesadas, todo hombre tenía necesidades y Hermione era una tentación para cualquiera incluso para él, había algo singular en ella que lo atraía profundamente, su calidez y su forma de ser como de una niña hacia que el deseara conocerla mejor. De acuerdo, también se moría de ganas de llevársela a la cama. Era mala suerte que estuviera con ese Dereck.
-¿y tú que vas hacer?- pregunto Hermione sacando de sus pensamiento a Draco.
-¿Cómo dices?
-¿tienes planes para esta noche?-insistió.
Echando una mirada furtiva a su lado, Draco vio como Hermione esperaba una respuesta.
Claro que tenía planes: se serviría un gran vaso de vino y se enteraría todo lo que había sucedido en su empresa de Londres durante su ausencia.
Por desgracia el no tenia aun persona favorita que lo esperara en casa para acurrucarse en el sofá y ver la televisión (en la mansión Malfoy ahora habían aparatos muggle), vivía solo ya que su madre que era la única que le quedaba en este mundo se había ido a vivir con su hermana Andrómeda y cuidaban del pequeño teddy. Quizás podía hablar con ella por vía flu, pero seguramente tendría que calarse un sermón de que debía sentar cabeza e instalarse definitivamente allí en Londres, por lo que solo contesto.
-Probablemente solo trabaje un rato más.
Hermione al llegar a casa tuvo que soportar una reprimenda por parte de su madre que estaba cuidando a su hija, ella no entendía el horrible día que había tenido la chica con la llegada de su jefe Draco Malfoy, luego su interrogatorio, y finalmente la interminable reunión en la zona portuaria, por ello al llegar a casa solo le grito a su madre que se fuera y la dejara en paz que había tenido un día muy desagradable.
-Mami ¿por qué te has enfadado con la abuelita?-comento la pequeña Scarlett
-la abuelita y yo hemos tenido una pequeña diferencia de opiniones cielo, a veces le cuesta entender que necesito trabajar para que podamos mantenernos. Créeme que si hubiese otra forma de hacer las cosas, ya lo habría intentado.
-la abuelita dice que hiciste que papa se fuera y nos dejara ya que eres muy cabezota. Cree que, si hubieras sido más agradable con él se habría quedado.- Scarlett se mordió el labio inferior.
Sintiendo un enorme peso en el estomago, Hermione tomo las manitas de su hija y forzó una sonrisa.
-Mi amor la abuela no tenía ningún derecho de decirte eso, ella no quiere aceptar que tu papa no estaba preparado para ser padre. Yo no podría haber hecho nada cariño para que se quedara a nuestro lado.
Aunque hubiese sido agradable con Ronald, el nunca las hubiese aceptado de eso no tenia duda. Noto como se le hacia un nudo en la garganta al ver la confusión de su niña. ¿Cómo explicarle a una niña de cinco años que su padre la había abandonado?, ¿Cómo podría su madre ser tan egoísta y estúpida de decirle todo eso a la niña?
-alguna personas no estar hechas para ser padres mi vida, es duro aceptarlo pero es la verdad.
-entonces ¿Por qué tu y mi papa me tuvieron?
-los dos queríamos un bebe, aunque más tarde tu papa se asustara y se marchara. Pero cuando te tuve entre mis brazos la primera vez, pensé que eras la cosita más bella hermosa, perfecta y alucinante personita que había visto en mi vida, y te quise con todo mi ser y siempre te querré mi vida.
-yo también te quiero mama, eres la mejor mama del mundo y la más guapa. ¡Cuando sea mayor quiero ser igual de guapa que tu mami!
Hermione le sonrió y la arropo con su cubrecama de princesitas.
-eres buena para subirme la moral ¿lo sabías?
-¿Qué es la moral, mami?
-La moral es la confianza en ti mismo, lo que piensas de ti.-le explico Hermione a su hija.-haces que me sienta bien cuando me dices esas cosas tan dulces. A eso me refiero.
-genial mami, quiero que te sientas bien, odio cuando la abuelita te hace molestar y poner triste- añadió bostezando.- y ahora me voy a dormir, mama, tengo sueño.
-de acuerdo, preciosa. Ahora acurrúcate en tu camita calientita y te veré mañana princesa, buenas noches.
-buenas noches mami.
Se fue directo al salón y recogió un osito de peluche, una barbie y unos cuentos ya muy gastados que eran los preferidos de su hija, y se desplomo en el sofá a tratar de ver una película romántica que estaban pasando en esos momento por el televisor, pero no pudo prestarle nada de atención puesto que en menos de diez minutos a solas ya comenzaba a pensar en Draco Malfoy, prefirió subir un poco más el volumen para ahuyentar los pensamientos del sr Malfoy pero nada daba resultado. Pensándolo bien no había nada en el que le gustara. Ello no sería la próxima en el club de fans simplemente porque era guapo, atractivo y adinerado. A la par de sus cualidades era autocrático, y dominante, poseía un corazón hecho de piedra o algo similar. Menos mal que estaba en Londres temporalmente o bueno eso creía ella. A pesar de tener a un guapo protagonista eso no la hizo dejar de pensar en el bello jefe que se gastaba ella.
-tenga lista estas cartas para firmarlas dentro de una hora Srta. Granger.
La mirada de Hermione fue desde el montón de papeles hasta Malfoy, y no entendió eso de los apellido ¿Dónde había quedado aquello de no quiero formalidades entre nosotros por eso te llamareHermione? Se pregunto desolada.
Obviamente le habían hecho cambiar de opinión durante la noche, sinceramente Malfoy era una persona maleducada, seguramente le salía espontáneamente.
Muy bien no le importaba por que había cambiado de opinión solo tomo el montón de cartas que había y se dijo que era imposible tenerlas todas listas en una hora. Pero bueno se dijo así misma le gustaba el desafío, se quito la chaqueta negra que llevaba ese día sobre un top color rosa sin mangas, se acomodo en su silla frente al ordenador y por supuesto frente a Draco Malfoy.
Draco nunca habría imaginado que iba a sentir aquella intensa y totalmente incomprensible atracción hacia su secretaria Hermione Granger. Hacia un momento cuando había dejado las cartas sobre el escritorio de su secretaria, no había podido evitar fijarse en aquel cuerpo voluptuoso cubierto por un ajustado traje negro que, aunque lo intentaba no lograba ocultar unas curvas muy sexys. Entonces se vio asaltado por un deseo salvaje completamente inapropiado, que tomo todo su cuerpo y lo paralizo. Tuvo que concentrarse muy bien para controlarlo. Anoche no pudo pegar un ojo en toda la noche y le quiso echar la culpa al jet-lag (el cambio de horario), pero la verdadera razón era que había pasado la noche teniendo pensamientos lujuriosos y eróticos con la Srta. Hermione Granger.
El día no iba muy bien ya todos Londres sabia que hay llegado y por supuesto querían quedar con el para reuniones, fiestas, trabajo entre otras boberías como solía llamarle, incluso su madre ya sabia y quedo en cenar con ella esa noche, pero con la cantidad de trabajo acumulado que tenia no podría asistir por lo que tomo un papel garabateo un mensaje de disculpa y se lo llevo a Hermione para que le enviara el mensaje junto a un ramo de rosas (las preferidas de su madre).
-Por favor Srta. Granger envié una docena de rosas amarillas de tallo largo a esta dirección, y que las entreguen a la hora de la comida.
-¿incluyo algún mensaje?
Aunque se dirigió con él con frialdad, Hermione noto que la temperatura de su cuerpo aumentaba bajo la mirada de aquellos ojos grises.
-por supuesto coloque este mensaje y le entrego un papelito que decía "lo siento, no puedo pasarme esta noche, te llamare pronto. Un beso te quiere Draco."
Tras comprobar el nombre y la dirección escrita en el papel Hermione asistió ligeramente. Zisa quien seria esa ¿su novia, amante u otra persona significativa?, por primera vez considero el hecho de si fuese casado o no. Aquel pensamiento despertó en ella sentimientos encontrados, pero ahora no era el momento adecuado para investigar al respecto. Aunque se hubiese sentido atraída hacia él y desde luego no era asi, Draco Malfoy estaba completamente fuera de su alcance.
-Me ocupare de esto ahora mismo Sr. Malfoy.
-Bien.- se dio la vuelta pero solo de recordar algo se giro de nuevo.-imagino que paso usted una noche muy agradable con su persona "favorita".-lo volvió a decir con aquel mismo tonito de arrogancia y ¿enfado?
Por unos instantes Hermione no supo a que se refería, entonces recordó lo que le había comentado en el carro la noche anterior, y no entendió por que había enfado en el tono de la pregunta.
-pues sí, fue muy agradable y placentero.- contesto.
-supongo que una mujer como usted tendrá "numerosas personas favoritas"...- le sugirió.
¿Qué diablos quería decir con aquello? Hermione tuvo que hacer un gran esfuerzo para mantener la calma.
-si está sugiriendo lo que creo, y le aviso que es poco halagüeño, será mejor que se guarde sus comentarios sino le importa.
-¿Por qué tanto secretismo? ¿Quién es esa persona "favorita" de la que no quiere hablar?
La sien de Draco le palpitaba mientras estudiaba a Hermione, revelando que, a pesar de las sensaciones de serenidad que aparentaba, en aquel momento había perdido completamente el control.
-¡No soy ninguna secretista! Por todos los cielos, además ¡a usted que le importa!-protesto Hermione.- ¿es que no tengo derecho a tener una vida privada?
-No lo dude.- respondió Draco secamente.- tan solo mostraba un poco de interés eso es todo, ¿o es que "no tengo derecho" a eso?
Hermione noto su cuerpo tenso ante el cinismo y la determinación de aquel hombre para obtener información, y suspiro irritada. Tal vez, si le contaba que había pasado la noche sola con su hija acabaría aquel absurdo interrogatorio de una vez por todas.
-La persona con quien pase la noche es….
-Buenos días a todos. -interrumpió una voz.- ¿hay café hecho Hermione? Voy a necesitarlo el día de hoy.
Los dos se volvieron hacia la figura de Dereck Holden el arquitecto bonachón de la torre, que entraba tranquilamente por la puerta a saludar a Hermione y Draco no pudo más que maldecir mil veces la falta de oportunidad en la que llegaba ese individuo ¿y por qué tanta familiaridad con SU secretaria?