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Un Amor Para Demetri Vulturi. — capítulo 4

¿Quién eres?

Hoy era miércoles, miércoles de ir por la despensa al súper mercado, hoy no les había dejado venir a los niños porque tenía que limpiar su habitación. Gracias a la señora simón que se había quedado con ellos para cuidarlos.

Ella era una señora no muy mayor, pero ya tenia algunos años enzima, los niños la querían mucho ya que cuando me pedían permiso se la pasaban en casa de la señora simón, ella les daba dulces y les orneaba pasteles, era una vieja amiga de mamá.

Gracias a ella el tener que cuidar a mis hermanos no fue tan duro, cuando me mas veía negras por el dinero, ella se encargaba de darle de comer a los niños, abecés yo pasaba días sin alimento, pero prefería que ellos comieran.

No llevaría muchas cosas ya que aun tenia la mitad de la despensa de la semana pasada, solo llevaba pan, leche, huevos, algunas sopas y unas verduras, también les llevaba unas golosinas a los niños, si, me daba el tiempo para consentirlos.

Cuando encontré todo me dirigí a la fila para pagar, creo que no era mas de doscientos  por todo esto, asiendo a un lado las golosinas claro.

-buenas tardes- me saludo  la vendedora.

-buenas tardes- le conteste.

Acomode todo el mandado en la banda, mientras ella lo pasaba para checar el precio, ella me dio la cuenta mientras yo acomodaba las bolsas, le pague y Salí del súper mercado.

Había traído mi auto, así me era mas fácil para llevar las cosas, solo me faltaba ir a una tienda de ropa, para comprarles unas cuantas camisitas para los niños, ya les hacia falta de perdido unas dos para cada quien.

Subí las bolsas a la cajuela de mi auto y cerré de nuevo, guarde las llaves en mi bolsillo de mi pantalón mezclilla y metí las manos a mi sudadera. La tienda de ropas estaba del otro lado de  un callejón, me encantaban los callejones, pero solo cuando estábamos en pleno día, ahorita ya estaba empezando a obscurecer, la puesta de sol ya se dejaba ver. 

Camine un poco mas rápido para darme prisa en llegar con los niños,  de repente sentí como alguien venia tras de mi, al voltear no vi nada. Tal vez era mi imaginación.

Apresure un poco mas mis pasos, pero las mismas pisadas se escucharon, esta vez voltee mas rápido, y observe a un hombre siguiéndome, me miraba a mi fijamente, voltee de nuevo al frente y empecé acorrer al callejón para salir rumbo a la tienda.

El señor me seguía y yo corría, estos callejones eran algo largo, asique corrí todo lo que pude.

Una mano tomo de mi brazo y me jalo a la obscuridad del pasillo, con otra mano me tapo la boca, trate de pelear pero fue inútil. Me quede quieta, sentí como lo que sea que me allá agarrado del brazo me apretaba más hacia él, asiéndome "invisible" para el hombre que me seguía.  

Este hombre se paro en medio del callejón, la mano que me sujetaba me soltó pero no destapo mi boca, solo sentí como se acercaba su boca a mi oído.

-no grites… ¿quieres?-  me susurro lento y… seductor.

Yo solo asentí, me destapo la boca pero yo solo me la volví a tapar con mis manos para no gritar.  Observe como una sombra se acercaba al hombre que me seguía, este volteo al sentir una presencia, retrocedió unos pasos pero no fue suficiente… la sombra lo tomo en brazos y después… todo seso, el hombre que me seguía murió en brazos del hombre, solo había visto como la sombra se acercaba a el cuello del hombre.

 La sombra volteo a verme, yo trate de correr pero… en segundo estuvo en frente de mi, quise gritar pero me tapo de nuevo la boca, lo empuje con mis brazos pero él no se movió ni un pelo.

Se acercó a mi cuello, oliéndolo y su nariz roso mi piel suavemente. Subió su boca a mi pido y me susurro…

-hueles tan… delicioso, pero me es imposible hacerte algo-  su voz era tan angelical, era como el canto de sirenas.

Me destapo la boca y yo jadee por el miedo que sentía en este instante.

-déjame ir- gimotee.

-ahora te encontré… y no creo que te pueda dejar ir-

-yo no e echo nada, quiero regresar a casa, quiero mi vida- solloce, estaba apunto de soltarme a llorar, no me preocupaba por mi, sino por mis hermanos, ellos se quedarían solos si yo muero.

-no te are nada…- susurro algo más, pero esta vez no lo escuche.

-unos niños me necesitan, déjeme ir, por favor- suplique, esto era rebajarse.

-yo también te necesito ahora-

-¿Quién eres?- pregunte, era también mi curiosidad la que me carcomía, ¿Por qué tanto en querer que me quede con el?

-soy algo que no debería existir, algo tan  horrible-

-¿Qué eres?- repetí.

-soy un… vampiro-  mi respiración se agito… la señora simón había contado que ella vio uno… pero que le toco suerte  ya que no la habían visto.

-no… puede… ser…-