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El cuarteto: Harry, Ron, Draco y Hermione — capítulo 4

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Los tres amigos se quedaron helados. Ni Draco, ni Ron, ni Hermione se habían imaginado que Dumbledore les dejó algo en herencia. En todo caso, solo a Harry.

-Voy a hablar con ustedes por separado, si me lo permiten. Así que quisiera examinar primero a Ronald Weasl...

-Ni hablar -masculló Harry-. Habla con los cuatro juntos o con ninguno.

Hermione, Ron y Draco asintieron.

-Mmm... está bien. Si nos haces el favor -dijo a Ginny que seguía ahí.

La pelirroja carraspeó y salió de la casa.

Scrimgeour sacó un pergamino enrollado. Le quitó el lazo violeta que tenía atado y el papel se desenrolló por si mismo.  Empezó a leer:

-<> [...] Si, aquí está. <<A Hermione Jean Granger le dejo mi copia de "Los Cuentos de Beedle el Bardo" con la esperanza de que la lectura de los mismos sea amena y educativa.>> Ahora, dime, Granger, ¿porqué crees que Dumbledore te dejó este libro?

Hermione, que tenía lágrimas en los ojos, dijo:

-P... porque sabe que adoro los libros y me encanta leer.

Scrimgeour sacó un paquetito arrugado. En realidad, era un gran pañuelo color vino firmemente doblado. Lo desdobló y de el tomo un librito que se veía muy viejo por lo desgastado que estaba. Se lo dio a Hermione.

-<<A Ronald Bilius Weasley, le dejo mi desiluminador, para que en tiempos difíciles y oscuros, le ilumine el camino correcto>> Y tu, Ronald, ¿porqué crees que Dumbledore te dejó un objeto tan exclusivo? Hasta dicen que lo creó el mismo.

-Pues... no sé... La verdad, el que tenía relación con el era Harry. Hermione y yo no...

-No digas mentiras, Ron -exclamó la castaña mientras Rufus Scrimegour le daba a Ron el pequeño encendedor de plata.

-Bueno, continuemos: <<A Draco Malfoy le heredo mi Pensadero...

-¿¡¿Qué?!? -gritó Draco.

-¿E...el Pensadero?

-No lo puedo creer -dijo Draco-. Eh, no lo veo por aquí ¿dónde está?

-No te lo puedo dar, sigue pasando las pruebas puestas por el ministerio.

-Hemmm... está bien.

-Continuemos: <<Y finalmente, al señor Harry James Potter le dejo la snitch que atrapó en su primer juego de quidditch, para que recuerde las recompensas de la habilidad y la pericia.>>

Le entregó a Harry la pequeña pelotita dorada y guardó el pañuelo, que raramente, habñia vuelto a su estado original.

-Es todo, ¿verdad? -dijo Harry.

-De hecho, no -respondió Scrimgeour-. Dumbledore te dejó otro legado. La espada de Gryffindor. Pero no le pertenece a Dumbledore, de modo que no le correspondía regalarla. La espada es una reliquia muy valiosa y le pertenece al...

-¡No! Le pertenece a Harry. Cuando la necesitó, fue hasta ella -replicó Malfoy.

Empezaron a discutir con Scrimgeour. El ministro no cabía en si de cólera y empujó con un brazo a Hermione, lo que provocó que Draco le intentara pegar un puñetazo en la cara. Harry lo detuvo.

-Draco, no vale la pena. No le des una excusa para arrestarnos a todos.

-Has recordado que no está Dumbledore, ¿verdad? Ya no puede protegerte. Lástima.

Entraron el señor y la señora Weasley, resoplando.

-Escuchamos... gritos -dijo el señor Weasley sin aliento.

-No se preocupen -dijo el ministro-. Lamento su actitud. Espero que reflexionen sobre lo que hicieron. A sus pies -dijo dirigiéndose a los señores Weasley-. Mi enhorabuena por la boda de su hijo.

Y salió majestuosamente.

El resto del día hasta la boda transcrurrió sin incidentes. Todos los Weasley tocaron la herencia que Dumbledore les había dejado, lamentando que el ministro no hubiera querido darle el Pensadero a Draco y la espada a Harry. Luego llegó el momento de la boda.

 Harry, Draco, Ron, Fred y George se encargaron de la recepción de los invitados. La misa empezó y cuando terminó la mayoría de los ahí presentes lloraban de alegría.

Empezó el baile, y cuando los recién casados estaban a punto de terminar su primera pieza, un patronus con forma de lince habló:

-El ministerio ha caído. El ministro fue asesinado. Vienen hacia aquí.

Fueron momentos de confusión. Se oyó un fuerte -¡Crack!- y la gente empezó a desaparecerse. Los sortilegios que protegían a "La Madriguera" se habían roto.

Gente encapuchada apareció al tiempo que lanzaban hechizos tenebrosos a diestra y siniestra. Bill y Fleur se besaron y sacaron sus varitas mágicas, lidiando con uno de los recién llegados cada uno. La Orden del Fénix también llegó a rescatar a los pocos invitados que quedaban. Draco fue corriendo a Hermione y se puso delante de ella, pues también luchaba con otro mortífago. Entre los dos lo derribaron.

Al igual que Draco, Harry fue corriendo hasta Ginny y derribó al mortífago con el que lidiaba, junto con Luna Lovegood.

-¡¡Ginny!! ¡Sal de aquí! ¡Ve a un lugar seguro! ¡Tu también, Luna!

-¿¡¿Harry?!? -dijo Lupin que llegaba corriendo hasta él- ¡Vete de aquí! Y lo empujó, obligandolo a irse con Ron.

Draco y Hermione, con diversas heridas, fueron a reunirse con ellos. Hermione tomó a los tres chicos y giró sobre si misma, en un remolino de luces y colores.

Travesura realizada. ¡Nox!

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En primer lugar, siento haber dividido el capítulo en tantas partes. Pero se me hacía muy pesado en uno solo, además de que no me lo dejaba publicar.

Les recalco, que sean buenos o malos, las puertas de mi autoestima (¿¡¿¡¿¡Eso qué?!?!?) están abiertas a sus críticas. Una vez más... ¡Los amo!