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El cuarteto: Harry, Ron, Draco y Hermione — capítulo 5
¡Lumos! Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas.
Los amigos se aparecieron en un callejón. En un callejón de una ajetreada calle de Londres por la noche. Por suerte, nadie se dió cuenta de que cuatro magos acababan de materializarse en uno de sus numerosos callejones.
En eso, vieron que un hombre vestido de negro asaltaba a una pubre mujer. Harry disimuladamente sacó su varita.
-¡Harry, no! ¡Si nos damos a notar, sabrán que estuvimos aquí y nos seguirán el rastro! -chilló Hermione- Lo mejor será pasar inadvertidos.
Salieron a toda prisa del callejón, tratando de ignorar a la mujer y su asaltante.
Caminando entre vendedores y todo tipo de personas, lograron llegar a un puesto de periódicos.
-Disculpe, humm... señor. ¿Sabe dónde nos podemos alojar? -preguntó Hermione al dependiente mientras sus amigos le lanzaban una mirada severa.
-¿Eh? Ah, sí. Por aquí hay una posada. Está aquí, torciéndo a la derecha, camina derecho una cuadra...
Solo Hermione prestaba atención. Harry, Ron y Draco estaban siendo criticados por los transeúntes, obviamente por su manera de vestir.
-Bueno, ya está -dijo Hermione, volviéndose hacia ellos-. Ufff... está un poco lejos, pero al menos tendremos donde dormir. ¿Qué pasa? -preguntó extrañanda al ver las caras sonrosadas de sus amigos.
-Hermione -murmuró Draco entre dientes-, todos nos están viendo. ¿Quién hablaba de pasar inadvertido?
-Oh, cállate -espetó Hermione-. Solo pedía indicaciones, ¿qué tiene eso de malo?
-Déjalo -dijo Harry-. Ya, Draco, vámonos.
Ron los siguió sin decir palabra. ¿Lavender se encontraría bien? De hecho, la chica vivía cerca de ahí, quizá podría ir a visitarla...
-Eh, Ron, ¿en qué piensas? -preguntó Draco.
-Mmm... en nada, en nada -mintió el pelirrojo.
Siguieron caminando.
Después de mucho andar, al fin llegaron a una posada tipo El Caldero Chorreante, pero ésta se llamaba Posada La Soledad. Entraron y fueron a pedir dos habitaciones, una pequeña para Hermione y otra más grande para los chicos.
Hermione les dió una sorpresa: había agrandado el bolsito de cuentas que llevaba y metido dentro todas sus pertenencias.
-¿Encantamiento de extensión indetectable? Amor, eres un genio -dijo Draco besándola en la frente.
Después de cambiarse las túnicas de gala y ponerse ropa de muggle para cualquier improvisto, durmieron. Todos excepto Ron, que estaba fingiendo.
Después de asegurarse de que Draco y Harry estaban completamente dormidos, salió con sigilo de la habitación.
Su novia vivía en dirección al Caldero Chorreante, en un departamentito que había adquirido hacía poco, así que se dirigió hacia ahí.
Tocó la puerta.
-¿Ho...hola? -dijo la joven bruja bostezando- ¡Ro-Ro! ¿Qué haces aquí? Pasa, pasa.
Al entrar, Ron no dió mas explicaciones y la besó y la besó y la besó.
Al día siguiente, al entrar en la habitación que compartía con sus dos amigos, descubrió que sus ausencia no les había pasado inadvertida.
-¡¡RONALD WEASLEY!! ¿Dónde estabas? -gritó Harry, fuera de sí.
Al momento siguiente, oyeron gritos en el dormitorio de al lado.
¡Travesura realizada! Nox.
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Antes que nada, lo siento por no actualizar ayer, pero por motivos personales, no me pude conectar ayer.
Una vez más, sus comentarios serán recibidos. ¡Los amo! (Creo que esa frase empieza a a hartar)