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El cuarteto: Harry, Ron, Draco y Hermione — capítulo 7
¡Lumos! Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas...
Harry despertó al cabo de unas horas. Los cuatro (Ron, Hermione, Draco y él) se habían quedado a dormir en la salita de lo que antes había sido la casa de Sirius Black. Habían contemplado la posibilidad de quedarse cada uno en un cuarto, dado que la casa era amplia, pero comprendieron que lo mejor era quedarse todos juntos, para disgusto de Hermione.
A todos les costó dormir esa noche. Draco se había empeñado en que Hermione durmiera sobre el apolillado y viejo sillón, pero la chica tenía tanto asco que dejó que Ron se quedara ahí, pero con la condición de que el pelirrojo le dejara los cojines.
Al ver a Draco y a Hermione abrazados mientras dormían, Harry no pudo evitar el acordarse de Ginny. Ginny...
Y pensar que solo hacía unas horas, Ron, Draco, los gemelos y él habían recibido a los invitados a la boda de Bill y Fleur. Por algún extraño motivo, la boda le parecía muy, muy, muy lejana, como si fuera otra vida. En ese momento eran felices, sin ninguna carga. En cambio ahora... se tenían que ocultar en la casa de la familia Black para evitar que los mortífagos los encontraran y asesinaran.
Ron, que hablaba en sueños, se incorporó poco a poco, en el viejo sillón de Sirius, frotándose los ojos. Se volvió a acostar (al parecer tenía un mal sueño) y empezó a roncar. Harry sonrió.
El azabache se puso en pie rápida y sigilosamente y salió de la habitación. Subió las escaleras que tan bien conocía gracias a las anteriores visitas al número 12 de Grimmauld place, hasta llegar a una placa en donde se leía:
Sirius.
Al recordar que nunca había entrado en el dormitorio de su difunto padrino, reunió la fuerza de voluntad suficiente y abrió la puerta.
El dormitorio de Sirius era amplia, y en su tiempo debió de ser bonita, pero por ahora lucía desordenada. Parecía como si la hubieran registrado sin ningún escrúpulo.
Cuando Harry empezó a decidir sobre quién lo había hecho, escuchó que alguien gritaba su nombre varios pisos más abajo.
-¡¡Harry!! Harry, ¿dónde estás?
-¿Eh? Ah, ¡estoy aquí arriba en el dormitorio de Sirius!
-Ah, me alegro... ¡Eres un idiota!
Extrañado, Harry bajó las escaleras de dos en dos y saltó los últimos cinco escalones.
"Soy un gimnasta", pensó divertido.
-¡Harry, no te desaparescas así! -exclamó Ron.
-No lo hagas Harry -empezó Draco-. ¡Nos asustamos mucho! Oye, por cierto, mira quien ha venido.
Harry se dio la vuelta y se fijó en el individuo que estaba de pie frente a la entrada a la casa de la familia Black. Harry inmediatamente sacó la varita y apuntó al hombre.
-¡No dispares! ¡Soy yo, Remus John Lupin! Estoy casado con Nymphadora Tonks, que prefiere que la llamen por su apellido, miembro de la Orden del Fénix, amigo de tu padre y tu antiguo profesor de DCAO.
-Oh, está bien -aceptó Harry.
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¡Hola! Bueno, el capítulo aún no está terminado, pero está un poco largo, así que decidí dividirlo. Ustedes han sido mi inspiración. ¡¡LOS AMO!! Por cierto, es posible que no actualize por unos días, dado que estaré de viaje. Pero me esforzare ñ_ñ