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Domestique a su Merodeador. 2.0 — capítulo 16
16
Cuando la clase de pociones va al bosque prohibido
Silbaba, el viento silbaba con sutileza en las inmediaciones del bosque prohibido. Lily Evans se cruzó de brazos y restregó sus manos sobre el suéter de lana rojo que traía puesto; hacía un frío que colaba hasta el hueso más diminuto del cuerpo.
James Potter contuvo el impulso de acercarse a Lily y se obligó a fijar la mirada en sus agujetas deshilachadas, como si fueran un objeto interesantísimo al que habría que prestarle una exagerada atención. Desde la noche en la biblioteca, cuando descubrieron a Severus Snape como uno de los atacantes, la inusual relación entre Lily y James se había congelado más rápido que un glacial. James suponía que, para Lily, era complicado aceptar en que se había convertido Severus Snape. Volvió a fijar su mirada en las agujetas mientras un nuevo temor reptaba sobre ellas ¿Y si Lily lo consideraba el causante de que Severus Snape decidiera unirse a los atacantes de Hogwarts? Recordó la frase que Remus Lupin le había dicho aquella mañana: *"Nosotros creamos nuestros propios demonios, James"*y él había creado ese demonio, el de Severus Snape.
Horace Slughorn, empaquetado en tres suéteres y una gabardina café, había resaltado su aspecto de morsa, lo cual muchos consideraban imposible. Intentando imponer autoridad, se posicionó enfrente de los estudiantes que estaban matriculados en pociones avanzadas
-Espero hayan traído su libro de pociones- anunció Slughorn. Claire Starkey soltó una maldición entre dientes y Marlene Mckinnon le dio un sutil codazo- ahí encontraran la descripción de la *Descurainia Sophía.*Recuerden que cada quien necesitará dieciséis muestras para terminar su poción multijugos. Nos dividiremos en dos grupos, el primero vendrá conmigo- sacó un pergamino arrugado y leyó- Davey Gudeon, Severus Snape…
-Snape no vendrá hoy profesor- siseó Avery - se encontraba… estomacalmente indispuesto- las risas colectivas se entretejieron, Lily Evans frunció las cejas y rodó los ojos.
-Bueno, ya mañana hablaré con el Señor Snape. Entonces en mi grupo seremos Davey Gudeon, Alice Stone y Marlene Mckinnon. Le pediré a la señorita Evans que me ayude a supervisar al segundo grupo…
Lily se sobresaltó al escuchar su nombre. Ella titubeó por un segundo intentando procesar la petición de Horace Slughorn. Su mente había estado divagando muy lejos: en el sauce boxeador, Remus Lupin y el perro escabulléndose dentro del tronco.
-Claro profesor- contestó Lily finalmente. James observó a la despistada Lily y la curiosidad lo carcomió.
-El segundo grupo lo conformarán Daniel Avery, Claire Starkey, James Potter; supervisados por Lily Evans.
Por primera vez en toda la noche, Lily Evans dirigió su mirada hacia James Potter; una estampida de maldiciones de amontonaron en su garganta. ¿Por qué él? ¿Por qué siempre é?
Cuando Lily Evans se fue
James Potter levantó la vista y entrecerró los ojos. Las copas de los árboles cubrían el cielo y la luna llena. Él habría preferido acompañar a los merodeadores en otra aventura nocturna como animagos, que caminar en el bosque envuelto en ese silencio incómodo.
-Esta es la *Descurainia Sophía-*anunció Lily Evans sin muchos ánimos. Le lanzó una mirada discreta a James que a él no le pasó inadvertida.
-¡Eso es todo Lily!- exclamó Claire Starkey dándole una mezcla de "abrazo-apretón"- ¿Por cierto, sabes a cuanto está la planta en el mercado? Creo que podría ganar unos galeones de más…
Lily Evans rió. Hacía rato que no reía. Se sentía bien.
-Ya entendí porque te emocionaba tanto la excursión del viejo Sluggy - comentó James.
-Cada ocasión es una oportunidad de negocio. Tienes tanto que aprender de mí, Potter. - comentó Claire guiñándole un ojo y comenzando a recolectar lasDescurainia Sophía.
*-"Es como un Sirius. Un Sirius en falda y con visión empresarial"-*pensó James negando con la cabeza.
James, Lily y Claire se agacharon sobre la tierra húmeda recolectando el último ingrediente de la poción multijugos. El trabajo de tres semanas pronto se concretaría. Avery los observaba a la distancia, con los brazos cruzados y la icónica sonrisa pintada en el rostro. Lily se arremangó las mangas del suéter rojo para evitar mancharlo, y por ratos le lanzaba furtivas miradas cargadas de irritación a Avery. ¿Acaso creía qué recolectarían su Descurainia?
-¿No pretendes trabajar?- soltó Lily.
-Y a ti que te importa *sangre sucia-*escupió Avery.
-No la llames así- exclamó James parándose abruptamente. Avery sólo sonrió burlón.
-Es una lástima… Alguien con tu linaje familiar hubiera quedado bien en este lado de la trinchera- Avery rió despreocupado.
-Es una lástima que existan idiotas como tú, Avery- comentó Claire todavía recolectando Descurainia.
-Ustedes tres creen saber mucho…- comentó Avery ladeando la cabeza-… sobre lo que está pasando aquí en Hogwarts. Pero no tienen una maldita idea de qué o con quién se están metiendo.
-Si hablas de tus amiguitos atacando estudiantes, lo sabemos - respondió Lily armándose de valor y parándose en frente de Avery- ¿A eso viniste esta noche? ¿A amenazarnos?
Avery volvió a sonreír y miró a Lily Evans con una mezcla de escalofriante ternura.
-No- sentenció Avery- vine a buscar algo que tú tienes… sangre sucia- y con una delicadeza estremecedora pasó su mano sobre el brazo descubierto de Lily, apoyando el pulgar sobre una vena.
El puño de James voló con la rapidez de una snitch en juego y se estampó sobre el rostro de Avery. El slytherin chilló y escupió sangre en el piso.
-¡Pero que te sucede James!- exclamó Lily con los ojos exageradamente abiertos
-¿Qué le sucede?- intervino Claire- ¿Qué te sucede a ti, Lily? Cualquiera estaría agradecido de que le dieran un puñetazo a este idiota...
-Me las pagarán- Avery se había despojado de su porte despreocupado y apuntaba a los tres estudiantes con su varita. Les mostro los dientes ensangrentados con furia- Ahora realmente sabrán con quien se están metiendo… ¿Qué fue eso?
Un aullido se filtró entre las copas de los árboles. James Potter se revolvió el cabello con nerviosismo y soltó una maldición por lo bajo. Los arbustos comenzaron a removerse y un gran perro negro salto frente a ellos.
Lily Evans reconoció al perro. Era el mismo que estaba acompañando a Remus Lupin cuando se escabulló en el sauce boxeador. Pero eso no fue lo que sorprendió a Lily, sino la exclamación de James al ver al animal.
-¡Pero que hacen los dos aquí! - dijo James Potter irritado. Lily bajó la vista y descubrió a la gorda rata encaramada en la espalda del perro.
¿Por qué James les hablaba a una rata y a un perro? Antes de que Lily pudiera descubrirlo, una tercera figura apareció tras los matorrales. El hombre lobo soltó otro aullido y el enorme perro negro brincó sobre Claire Starkey.
-¡CORRE LILY!- gritó James Potter y, por primera vez, Lily hizo lo que James le pidió.
Lily Evans corrió sin saber qué dirección seguía y sin mirar atrás. Corrió hasta que sus piernas, torpes, trastabillaron con la raíces de los árboles y cayó al suelo, descubriendo el sabor de la tierra mezclada con la sangre. Lily se sentía mareada y confusa. Una oleada de pánico la sacudió al descubrir que James y Claire no la habían seguido.
-Tengo que regresar - balbuceó Lily poniéndose de pie pero, un fuerte golpe propinado en la cabeza la regresó al suelo, completamente noqueada.
-Demasiado tarde… sangre sucia.
Cuando Regulus Black y Dorcas Meadowes tienen un encuentro nocturno
Dorcas Meadowes clavó sus ojos castaños sobre la tierra húmeda a orillas del lago negro. Regulus no había llegado y ella sintió el impulso de echarse para atrás, aún había tiempo para regresar a la sala común y fingir no haber asistido. Dorcas negó con la cabeza; la imagen amenazante de Bellatrix Black se cernió en su cabeza. Necesitaba de las respuestas de Regulus para detenerla.
-Dorcas- saludó Regulus Black desde la oscuridad.
Ella se dio la vuelta y descubrió la sombra de Regulus oculta entre los árboles del bosque prohibido.
-Llegas tarde- saludó Dorcas.
-Tenía que cerciorarme de que nadie me siguiera… y que no estuvieras acompañada- dio un paso adelante saliendo a la luz, pero se mantuvo a la distancia.
-¿Acaso creías qué esto era una emboscada?- Dorcas levantó la ceja burlona.
-Hoy en la mañana me amenazaste por defenderte de Bellatrix- observó Regulus con su voz pausada- creo que puedo esperar cualquier cosa viniendo de ti.
-Hoy tu querida prima trató nuevamente de intimidarme- comentó Dorcas dando una paso hacia él.
-¿Y qué? ¿Quieres que la reporte con Dumbledore?- habló Regulus con sarcasmo.
-Ella mencionó que "seríamos los primeros en la noche de los Walpurgis"- comentó Dorcas dejando a Regulus de piedra- y por lo que investigué se refiere a la noche de Halloween.
Regulus se mantuvo en silencio.
-¿Qué pretenden hacer en la noche de Halloween, Regulus?- cuestionó Dorcas.
-No lo sé
-¿No lo sabes? - lo interrogó Dorcas con escepticismo.
-No lo sé, no lo sé, NO LO SÉ- Regulus dio grandes zancadas hasta quedar frente a Dorcas Meadowes. - Mantente alejada de esto Dorcas.
-No puedo- sentenció Dorcas.
-¿No puedes?- cuestiono Regulus
-No puedo, No puedo, NO PUEDO- contestó imitándolo.
-¿Te estás burlando de mí?- gruño Regulus- Porque tú no te imaginas la magnitud de en lo que te estás metiendo.
-Podría imaginármelo si me lo dijeras- replicó Dorcas.
-No lo sé Dorcas. No nos han dicho lo que sucederá esa noche.
-¿Quién no les ha dicho?- Regulus suspiró.
-Tú sabes quién-murmuró Regulus. - Tú sabes quién no nos ha dicho. Dorcas se quedó helada por el miedo. Tú sabes quién era el que realmente movía lo hilos. - por eso debes mantenerte apartada de esto. Prométemelo.
Dorcas negó con la cabeza.
-Prometemelo Dorcas- suplicó Regulus.
-Lo siento Regulus- contestó Dorcas dándose la media vuelta. Él la sujeto de la muñeca y la atrajo hacia su cuerpo. La abrazó.
-Por favor- Regulus se despojó de su egoísmo, de su vanidad, y de todas las máscaras que lo oprimían - Por favor Dorcas- murmuró con voz pausada- Sé que ya te perdí… lo entiendo… fue mi culpa… pero no me perdonaría si algo… te pasara a ti.
El corazón débil y expuesto de Regulus quebró el de Dorcas Meadowes.
-Regulus…- Dorcas se calló abruptamente. Escuchó los pasos agotados de los estudiantes de pociones. Le dirigió una mirada de pánico a Regulus.
-¡La Descurainia Sophíadebe estar por acá!- chillo Slughorn a sus estudiantes.
-Eso dijo hace media hora- masculló Marlene McKinnon.
-¡Aja! Aquí está- Horace Slughorn apartó los matorrales y descubrió el lago negro- ¡Un momento!
-¿Qué?- cuestionó Alice Stone.
-No hay nada.
El lago negro había quedado vacío.
Cuando Lily Evans despierta.
Lo primero que sintió fue el punzante dolor en las muñecas. Levantó el rostro y se encontró sujeta, por algún hechizo, al tronco de un árbol. Sus brazos estaban extendidos horizontalmente y el mismo encantamiento los había pegado a las ramas de un árbol, como una crucificada.
Avery la observaba con una escalofriante sonrisa de autosuficiencia.
-Quería esperar a que despertaras.
-Bájame ahora- demandó Lily Evans.
-Creo que no entiendes la posición en la que te encuentras Evans- observó Avery acercando su rostro al de Lily. - Voy a dejarte seca, sangre sucia.
Avery sacudió la varita y le dio una tajada al brazo de Lily. Ella chilló de dolor.
-¡Estás loco!- exclamó Lily. Él extrajo una ampolleta de su túnica comenzó a llenarla con la sangre de Lily.
-No es personal, Evans. Sólo cumplo con mi deber.
-¿Tú deber con quién?- chillo Lily entrecerrando los ojos.
-Con el Señor Tenebroso ¿Con quién más?- contestó Avery- Ya que dejaré que te desangres al final, creo que será satisfactorio decirte las respuestas que con tanta insistencia estuviste buscando estas tres semanas… ¿Crees que no sabíamos de ustedes?- cuestionó Avery viendo la cara de sorpresa de Lily. - Investigando en la noche, entrevistando a las víctimas… queriendo detener lo inevitable. - Avery sonrió y le enseño los dientes teñidos de rojo por el golpe de James Potter.
-Avery…realmente tienen que parar esto- pidió Lily intentando ignorar el hilo de sangre que fluía de su brazo, tiñendo la tierra de escarlata.-Si necesitan ayuda…
-¿Ayuda? Creo que deberías preocuparte por ti, Evans- interrumpió Avery- Estamos solos en el bosque prohibido y estoy a punto de matarte.
Lily soltó un respingo incrédulo; Avery amenazándola con matarla le parecía irreal. Con una velocidad inexplicable Avery volvió a desenvainar la varita y la clavó en el cuello de Lily.
-¿Crees que nos obligan a hacer esto, Evans?- susurró Avery en la oscuridad- Te equivocas. Hacemos esto porque queremos…, porque queremos ser mortifagos- Lily lo miró realmente asustada. Avery sólo le dedicó una sonrisa espeluznante - Siete reclutas, cuatro semanas y tres pruebas: La primera: retar a duelo a un digno rival; la segunda: experimentar el sabor de la venganza y tomar un trofeo de nuestra víctima; la tercera: obtener la sangre de un sangre sucia. ¿Estás lista para ser parte mi acto final, Evans?- preguntó Avery preparándose para agitar la varita.
-¡SECTUMSEMPRA!- Los ojos azules de Avery se abrieron como platos. Gritó de dolor al sentir como si una horda de cuchillos le desgarraran la carne. Avery cayó al suelo inconsciente, creando un espeluznante charco de sangre a su alrededor.
La figura encapuchada salió de los arbustos.
-¡NO!- chilló Lily sacudiendo el cuerpo, en un intento desesperado para desprenderse del hechizo- ¡PARA SEVERUS!- suplicó Lily.
El encapuchado se mantuvo quieto. Levantó la varita y pronunció:
-*Vulnera Sanetum-*la sangre volvió fluir hacia las heridas abiertas de Avery. Las cicatrices cerraron y el cuerpo permaneció extendido sobre las hojas secas.
Severus Snape volvió a sacudir la varita y Lily Evans cayó al suelo. Sus manos abrazaron la tierra. Su primera reacción fue hurgar en su bolsillo buscando insistentemente su varita; no la tenía.
-Aléjate Severus- ordenó Lily, aunque nunca se había sentido tan vulnerable en su vida.
Severus Snape se quitó la capucha, revelando su rostro delgado y cetrino, como la cera que chorrea de una vela.
-¿Cómo sabías qué era yo?- pregunto Severus con pastosa voz.
-La maldición que usaste- contestó Lily empezando a sentirse mareada, ya había perdido bastante sangre- es tu marca personal.
Snape dio un paso precavido hacia ella.
-Permíteme ayudarte -murmuró Snape señalando la tajada sangrante. Lily lo miró escéptica; era demasiado orgullosa para aceptar la ayuda de Snape pero, estando sola en el bosque prohibido, herida y sin varita; no tenía una mejor opción.
Lily extendió su brazo hacia Snape. Él se agachó hasta quedar a su misma altura. Colocó la varita a unos centímetros de la herida. Un suave destello les indicó que los tejidos habían sido restaurados y el corte se había sellado.
-Gracias- murmuró Lily clavando sus ojos verdes en la oscura mirada de Severus Snape. Hacía bastante tiempo de que los dos no estaban así de cerca. Severus Snape se mordió el labio inferior y desvió los ojos, incómodo- ¿Por qué faltaste a la excursión?
Severus Snape se encogió de hombros.
-No es tu asunto- respondió Snape. Lily rodó los ojos y asintió con la cabeza
-Comprendo- dijo poniéndose de pie. Trastabilló ligeramente, seguía mareada.
-Lo viste, ¿Verdad? A Lupin…- dijo incisivamente Severus. Lily lo miró confusa.
-No sé de qué me hablas.
-Hoy es Luna llena- murmuró Snape. Fue como bañarse con una cubeta de agua helada. Con los sucesos recientes, la aparición del hombre lobo se había convertido en una mancha difusa en su memoria. Recordó al perro negro y a la rata. Recuperó la imagen de James dirigiéndose a os animales, como si pudieran comprenderlo.- El bosque prohibido alberga muchos secretos: hombres lobo, animagos y otras cosas…
-¿Por qué me estás diciendo esto?- interrumpió Lily.
-Relacionarte con esta clase de personas mira a lo que te llevó, Lily- exclamó Snape mostrando la herida del brazo.
-Esto no me sucedió por llevarme con los merodeadores- replicó Lily entrecerrando los ojos. - Fue porque soy una sangre sucia y por lo que tú y tus amiguitos aspiran a ser: mortÍfagos.
-Creo que Avery aflojó un poco la lengua- murmuró Snape.
-Sé que tu tiraste a James Potter de su escoba - soltó abruptamente Lily dejando a Severus de piedra.
-El idiota se estrelló sólo contra el piso- escupió Snape.
-No me mientas- bramó Lily.
-¿Qué no te mienta? ¡Tú fuiste la que me mintió!
-¿De qué demonios estás hablando?- cuestionó Lily. Severus le dedicó una gélida sonrisa.
-Dijiste que nunca te enamorarías del idiota de Potter- habló con voz agónica. Lily no respondió, se quedó en silencio observando el corazón herido de Severus Snape- Lo escogiste a él antes que a mí…
Un grito potente atravesó el bosque prohibido.
-¡Lily! ¡LILY!- era la voz de James Potter.
Severus Snape le dirigió una elocuente mirada a Lily Evans.
-Es mejor que te vayas- murmuró Lily. Snape buscó debajo de su capa y sacó la varita de Lily Evans.
-Necesitarás esto- dijo devolviéndosela.
Severus Snape se dio la media vuelta y se camuflajeó con la espesa oscuridad.
-¡LILY!- volvió a repetir James Potter.
-¡JAMES!- grito Lily buscándolo entre la negrura.
Cuando James Potter encontró a Lily Evans.
La voz de Lily despertó al corazón inquieto de James; fue como tomar una enorme bocanada de aire luego de estar varios minutos bajo el agua.
Era ella, estaba bien
-Tierra llamando a Potter- habló Claire Starkey tronando los dedos en frente del rostro de James. - Esta es la parte en la que se supone que corres hasta ella y la abrazas con exagerada emoción.
James le dedicó una mirada filosa a Claire. Esa chica podía convertir cualquier sentimiento en algo burdo y empalagoso, como los extraños pastelitos que vendía Madame Pundipie en Hogsmeade.
-¡LILY!- repitió James
-¡ESTOY AQUÍ!- anunció Lily.
- Es en esa dirección Romeo- dijo Claire señalando un punto en la oscuridad- ¡Ahora ponte esos calzoncillos inflables y ve por ella!
James Potter no escuchó el último comentario ridículo de Claire Starkey. Se introdujo entre los matorrales alumbrando con su varita, hasta distinguir la cabellera rojiza de Lily Evans.
-¡Lily!- exclamó emocionado. Ella se dio la media vuelta hasta quedar frente a él y sonrió.
James Potter siguió las instrucciones de Claire Starkey: corrió hacia Lily Evans y la abrazó sin importarle las consecuencias. Ella estaba bien.
-Te tengo- murmuró.
-Me tienes- contestó Lily antes de desvanecerse en los brazos de James.