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Domestique a su Merodeador. 2.0 — capítulo 15
15
Cuando James Potter abre los ojos.
La cabeza ladeada, el cabello rebelde, la boca entreabierta y el cuerpo extendido ocupando toda la cama. El sol se filtraba por la ventana como una invitación a un nuevo día, pero James Potter permanecía dormido.
Remus Lupin y Peter Pettigrew llevaban unos segundos contemplando la impasible figura. Remus le lanzó una mirada cómplice a Peter.
-¿Me harías los honores Colagusano?- preguntó con una sonrisa. Peterse restregó las manos con emoción y corrió hacia la cama de la derecha. Dio un salto sobre ella, y luego otro, intentando agarrar impulso. Finalmente se lanzó con los brazos extendidos, como un Kamikaze cayendo del avión, sobre el somnoliento James.
James Potter abrió los ojos. Soltó una exhalación violenta y levantó bruscamente el torso, mientras intentaba comprender lo que había caído sobre él.
-¡Colagusano! ¡Pero qué demonios te sucede!- exclamó James y sus manos se extendieron como garras con la intención de atrapar a Peter. Colagusano se escurrió con agilidad y astutamente se colocó detrás de la espalda protectora de Remus Lupin. James entrecerró los ojos. El respeto que Remus Lupin provocaba lo volvía intocable.
-En veinte minutosempiezan las clases James- anunció Remus- ¿Acaso tu aventura nocturna con Lily te dejó agotado?- como respuesta James le aventó un almohadazo a Remus.
-¿Dónde está Canuto?- preguntó James estirándose.
-Con Claire- informó Peter aún escondido detrás de Remus.
-¿Ya están saliendo de nuevo?- cuestionó James fingiendo sorpresa- Colagusano ve a anotar eso en mi bitácora personal…
-No están saliendo- interrumpió Remus- sabes que ninguno va a dar su brazo a torcer, pero usan la planificación de lafiesta de Halloween como pretexto para pasar tiempo juntos.
-Y Remus dijo que tú eres el que debe escribir en la bitácora personal- replicó Peter. James soltó un bufido como toda respuesta.
-¿Estás bien James?- preguntó con cautela Remus observando el extraño humor que cargaba el chico.
-Ya sé quien fue mi atacante- comentó mientras se quitaba la pijama para ponerse el uniforme.- Severus Snape.
Unos segundos de silencio recorrieron el dormitorio.
-¡Lo sabía!- chillo Peter- ¡Hay que irnoscontra él!
-No lo entiendes Colagusano- bramó James y les lanzó una dura mirada- No fue una jugarreta infantil, como cuando lo dejamos de cabeza y mostramos sus calzoncillos, el trató de matarme.
-Nosotros creamos nuestros propios demonios James- habló Remus manteniéndose serio.
-¿Estás insinuando que me gané a punta de varita que Quejicus quisiera matarme?- explotó James y contuvo el impulso de sujetar a Remus de la túnica y sacudirlo con fuerza.
Remus Lupin suspiró y negó con la cabeza. Cuando James Potter se ponía a la defensiva era imposible hacerlo entrar en razón.
-¿Alguna vez les conté la causa por la que me convertí en un hombre lobo?- aventuró Remus. Peter negó con la cabeza y James se mantuvo en silencio e inquieto. Remus no solía hablar de su pasado. - Mi padre trabajaba en el departamento de regulación y control de criaturas mágicas, en la oficina de registro de hombres lobo. Un día capturaron a un hombre llamado Fenrir Greyback para interrogarlo por el asesinato de unos niños muggles. Él fingió ser un vagabundo muggle y como no tenía varita los presentes le creyeron… menos mi papá, quien insistió en que el hombre permaneciera 24 horas más, hasta la luna llena. Los demás lo tiraron al loco y él, en un ataque de furia gritó que "los hombres lobos eran desalmados, malvados y seres que lo único que merecían era la muerte."
Peter soltó un grito estupefacto. Una expresión de sorpresa e indignación apareció en el rostro de James. Él buscó los ojos de Remus, pero el hombre lobo se había dado la media vuelta, cómo si algo demasiado intimo se pudiera filtrar en su mirada y no quisiera dejarlo escapar.
-No culpo a mi papá por lo que dijo. Después de todo, son los prejuicios que escuchas cuando la gente habla de los hombres lobo.- explicó con voz firme pero forzada- Fenrir Greyback me mordió como venganza a las palabras de mi padre. Yoni siquiera lo recuerdo… era demasiado pequeño…
-Basta Lunático-intervino James parándose abruptamente de la cama- No tienes porque contarnos esto.
-Sí tengo que hacerlo James- hablósuavemente como un susurro- Las decisiones que tomó mi padre provocaron que creara sus propios demonios. En este caso Fenrir Greyback- Nuevamente Remus se dio la vuelta y enfrentó a James y Peter- Nosotros creamos este demonio, el de Severus Snape.
-Remus, creo que tú estás exonerado de culpa ya que jamás le has tocado un pelo a Quejicus- comentó James
-Puede haberlos detenido a ustedes- observó Remus. Le dirigió una mirada preocupada a James- Hemos cometido muchos errores, sobre todo con Snape- aventuró a decir Remus- Es probable que en este momento nos toque ser lo mejor que la humanidad puede ofrecer.
-No entiendo- dijo Peter.
-Sí hay personas, como Regulus Black o Severus Snape, involucradas en las conspiraciones que están sucediendo, es porque la vida que escogieron los llevó al lugar en donde están, pero personas como nosotros fueron factores para que ellos terminaran ahí. Tal vez todavía quede algo de humanidad en los demonios que creamos y estemos a tiempo para rescatarlos- explicó Remus- No se trata de combatir contra ellos, sino de hacerlos recapacitar. Antes de que sea demasiado tarde…
Las palabras de Remus Lupin hicieron despertar algo que había permanecido dormido dentro de James Potter. Abrió los ojos por segunda vez en el día.
Cuando Regulus Black sigue sin comprender
Cualquiera se sorprendería al encontrarlo escondido dentro del armario de escobas. Regulus Black, clavando la jeringa en el brazo de la adormecida Rose Tyler, miró con nerviosismo el rostro de la chica de primer año. Él retiró la aguja de la piel y rellenó la probeta que había recibido.Sabía que ese no era el método en que esperaban que consiguiera la sangre pero ya no podía seguir exponiéndose. Los maestros circulaban como zopilotes por los pasillos. Además… volvió a dedicarle una mirada a la niña y notó como un moretón comenzaba a formarse en la vena pinchada; no podía hacerle daño a alguien así.
Asentó el cuerpecillo de Rose, con una delicadeza inusual, sobre el piso del armario de escobas. En unas horas la poción para dormir perdería su efecto y Rose despertaría confusa, pero sin daño alguno.
Regulus entreabrió la puerta del armario y miró por el resquicio. Los pasillos se encontraban desiertos, probablemente porque todos los estudiantes se encontraban aglomerados en el Gran Comedor. Salió con la sutileza del viento y guardó la probeta en el bolsillo de su túnica.Volvió a observar el solitario corredor y se dispuso a ir a desayunar.
Llegó a una esquina y dobló a la derecha. Antes de que pudiera reaccionar, unas manos sujetaron su túnica y lo azotaron con fuerza sobre la pared. Dorcas Meadowes apoyó su brazo izquierdo sobre el pecho de Regulus y con la mano derecha lo apunto con la varita.
-¡EXPLICAME QUE PRETENDES!- rugió Dorcas Meadowes enseñándole los dientes.
-¡ESTÁS LOCA!- Regulus hizo ademán de apartar a Dorcas pero ella clavo la varita sobre su cuello.
-¿Loca yo?- murmuró entre dientes Dorcas- ¿Por qué fuiste a acusar a tu prima con Dumbledore?
-¿Ese es tu problema? - replicó Regulus indignado- ¿Me juzgas por darte la espalda y, ahora que te tiendo la mano te vas en contra mía?
Dorcas suavizó ligeramente la presión que hacia su varita sobre el cuello de Regulus, mas no la retiró.
-No has explicado por qué lo hiciste- objeto Dorcas.
-No lo sé Dorcas- gruñó Regulus- Supongo que por ti y los viejos tiempos.
Regulus bajó la mirada y desvió el rostro ligeramente avergonzado. Dorcas se quedó estática sin saber que contestar y por fin retiró la varita.
-Sé lo que estás haciendo Regulus- habló Dorcas con voz pausada pero firme- Sé que eres uno de los que está atacando estudiantes.
-Y yo sé que eres una de los que están conspirando contra a nosotros- rebatió Regulus.Dorcas suspiró ligeramente exasperada.
-Lo que quiero decir Regulus, es que el que hayas denunciado a Bellatrix no cambia mi perspectiva de ti, por qué sé el daño que le estás haciendo a otros.
Regulus le dedicó una sonrisa gélida.
-¿De verdad así me vez Dorcas? ¿Cómo el chico malo de la historia?- habló con una voz glacial. - ¿Acaso no recuerdas lo que hacían los merodeadores? (porque ellos son con los que ahora te juntas) como lanzaban maldiciones a los estudiantes de nuestra casa.
-Ellos cambiaron- murmuró Dorcas dudosa.
-Siguen siendo los mismos- sentenció Regulus- Nosotros no estamos haciendo nada malo, sólo regresando las cosas a su orden natural: Los hijos de muggles debajo de los sangre pura.
-¿Por qué ese es el orden natural de las cosas?
-Porque siempre ha sido así.- replicó Regulus- ¡Ah lo olvidaba! Ahora tienes una nueva amiga sangre sucia: Lily Evans.
Dorcas no estaba segura sobre si Lily Evans era en realidad su amiga. Llevaba tanto tiempo sin amigos que no recordaba lo que era tener uno.
-No porque luzcan como nosotros significa que sean iguales a nosotros- refutó Regulus.
-A mí me basta con que tengan un alma y un corazón iguales al mío para saber que son igual de dignos que yo.- argumentó Dorcas entrecerrando los ojos - ¿De verdad eso crees Regulus? ¿Cuándo dejaras de recitar lo que siempre dice tu familia y comenzarás a pensar?
Dorcas se dio la media vuelta con brusquedad.
-Nos vemos Regulus- se despidió intentando disipar las nuevas dudas que el chico acababa de sembrar en su mente.
Regulus permaneció estático, todavía con las últimas palabras de Dorcas resonando dentro de su cabeza.
La puerta del armario de escobas crujió y Rose Tyler se asomó rascándose la cabeza confusa.
-¿Eres un prefecto verdad? ¿Podrías ayudarme? No sé como aparecí aquí…
Regulus miró a Rose e intentó ver un alma y un corazón iguales al suyo. Era demasiado complicado para él.
Cuando Dorcas Meadowes revive antiguas amistades
Dorcas Meadowes había estado sola por mucho tiempo. Sus amigos habían volado con la misma rapidez con que se habían vendido sus fotografías para el Profeta. La soledad había funcionado temporalmente como un manto protector, nadie entraba y nadie salía… hasta que la atravesó Lily Evans.
Desde la noche en que Lily había llorado sobre su regazo el accidente de James Potter y que Dorcas había mostrado su dolor por la pérdida de Regulus, la relación de ambas chicas había dado un giro brutal.
Sin proponérselo, Dorcas se había convertido en un miembro más de la Orden del Fénix. Él recelo que los merodeadores sentían por ella se había esfumado… todo gracias a Lily.
Pero todo era fácil dentro de la guarida de Claire Starkey, donde todos podían quitarse la camisa que representara a su casa y ser realmente ellos… simplemente ellos.
Dorcas no compartía clases con ninguno de los miembros de la orden ya que estaba cursando en un año más abajo, pero constantemente se preguntaba si su relación dentro del aula se hubiera mantenido igual. Se imaginó a Lily Evans sentada junto a ella, en el mismo pupitre. ¿La chica seguiría siendo igual de amable frente a toda esa gente? Dorcas temió que la respuesta fuera negativa.
Dorcas caminó, tan sola como era costumbre, hasta llegar a las enormes puertas que daban paso al Gran Comedor. Los cuchicheos no lograron sacarla de su ensimismamiento. Se dispuso a ocupar su solitaria esquina en la mesa de Slytherin, hasta que descubrió que alguien se le había adelantado. Andrómeda Black removía su cereal en el lado desierto de la mesa.
Dorcas miró a Andrómeda con desconcierto y se preguntó porque la chica no se habría sentado, como de costumbre, con las otras Slytherin de su año.
-Y aquí está la nueva traidora- dijo una chica de quinto año pasando a un costado de la mesa. Dorcas sesorprendió de queno se refirieran a ella sino a Andrómeda Black. - Espero que lo que le sucedió a tu novio te sirva de lección…
Andrómeda se puso abruptamente de pie y blandió su varita en dirección a la chica.
-Lárgate o te lanzo una maldición deextracción de tripas - amenazó Andrómeda enseñando los dientes.
-Hazlo, maldecir a un miembro de tu casa sería la gota que derramaría el vaso para una traidora- escupió la chica.
-¿No tienes nada mejor que hacer? - intervino Dorcas Meadowes. Andrómedamiró confusa a su nueva defensora. La desconocida levantó una ceja y una sonrisa burlona se curvó en sus labios.
-Entiendo, las traidoras se unen…encantador- la Slytherin se dio la media vuelta, todavía conservando su expresión cínica, y caminó al otro lado de la mesa para sentarse con sus compañeras.
-No tenías que entrometerte - comentó Andrómeda. Aunque no fuera capaz de decirlo, estaba profundamente agradecida con Dorcas.
-Sé lo que es pertenecer a este lado de la trinchera- sentenció Dorcas tomando asiento en la mesa y sirviéndose cereales en el bol.
-Tampoco es necesario que desayunes conmigo- observó Andrómeda.
-Llevo un año desayunando en esta esquina y no se me apetece cambiarme a otro sitio- comentó Dorcas en un tono relajado. Andrómeda miró a Dorcas con curiosidad. Llevaba bastante tiempo sin hablar con ella pero podía asegurar que no era la misma chica que conocía.
-A lo que me refiero es que no tienes que sentirte obligada ahablarme - explicó Andrómeda- Después de todo yo fui de las primeras en retirarte la palabra cuando sacaste tus fotografías en el profeta…
-Lo pasado es pasado Andrómeda-interrumpió Dorcas- Mejor comete tu cereal que se va a disolver con tanta leche.
Andrómeda sonrió, llevaba mucho tiempo sin mostrar sus blancos dientes en una curva perfecta. Hizo ademán de tomar asiento pero la figura de Bellatrix Black, saliendo altanera del Gran Comedor, la hizo cambiar de opinión.
-Cuídame el sitio- pidió Andrómeda- Tengo un asunto pendiente que resolver.
Antes de que Dorcas pudiera replicar, Andrómeda ya se había ido.
Cuando Sirius Black recibe un regalo de Peppermint
Fuertes corrientes de aire cruzaban por las ventanas de la lechucería provocando un frio que calaba los huesos. Claire Starkey soltó un sonoro estornudo que sobresaltó a varias lechuzas que dormitaban bajo su cabeza. Sirius Black dio un intrépido salto hacia la izquierda, logrando evitar que una masa de excremento de lechuza coronara su cabeza.
-Buen día para enfermarme- farfulló Claire frotándose su hinchada nariz.
-Buen día para esquivar caca de lechuza- respondió Sirius burlón. - Apurémonos o terminarás espantando a la mitad de la fauna silvestre.
-Ni hablar- negó Claire agitando la mano derecha- no me iré de aquí hasta lograr que tu sedosa cabellera se convierta en el nuevo cagadero de las lechuzas de Hogwarts.
-Vamos Claire, que muero de hambre- pidió Sirius intentando ocultar una sonrisa- me pondré peor que Peter cuando cancelarontemporalmente las aventuras de Martin Miggs el muggle loco.
-Está bien. Todo sea por Martin Miggs- sentenció Claire poniendo una mano sobre su pecho para verse dramática- Hace falta encargar los murciélagos rumanos y los globos oculares de vaca.
-¿Para qué necesitamos globos oculares de vaca?- inquirió Sirius intrigado.
-Para que aparezcan, con una hechizo de invocación, en los vasos de los invitados- Claire soltó una risa maliciosa- Será una broma espectacular dijo extendiendo las manos.
Sirius sonrió, e impulsivamente sujetó la cabeza de Claire y le plantó un brusco beso en la frente.
-¡Por eso me gustas tanto!- anunció Sirius emocionado conla broma. Claire estaba acostumbrada a esa clase de comentarios insensatos provenientes de Sirius Black. En ocasiones le recordaba a algún nudista que estuviera caminando sobre una calle excesivamente concurrida; despojado del pudor y la vergüenza de mostrarse tal cual es. Pero en esa ocasión, aquella declaración le cayó como un balde de agua fría.
-Ya que la travesura está aprobada por un merodeador…- dijo Claire ocultando su estupor por el comentario anterior. Sirius realizó una pomposa reverencia- … proseguiré a mandar las cartas.¡Peppermint!
Una lechuza parda planeó procurandogolpear con su ala la cabeza de Sirius.
-¡Hey!- chilló Sirius.
-Creo que sigues sin agradarle a *Peppermint-*evidenció Claire mientras amarraba las cartas en la pata de la lechuza. Sirius se tragó una maldición hacia el ave.- Cuídate Peppermint.
El ave pellizcó suavemente el dedo de su ama, y voló procurando dejar un regalito sobre el hombro de Sirius Black.
-¡Rayos Peppermint!- exclamó al sentir el excremento sobre su túnica.
La mañana continuaba húmeda y Sirius Black y Claire Starkey atravesaron los pasillos del colegio con una intencional lentitud. Claire volvió a estornudar y Sirius le cedió su bufanda.
-Peppermint no la manchó - señaló Sirius entregándole la bufanda. Claire lo miró a los ojos intentando disimular su inquietud. La escena del beso en la frente y Sirius exclamando ¡Por eso me gustas tanto! se reprodujo en su cabeza como un filme.
Él se imaginó lo que cruzaba en la mentede Claire. Frunció los labios y guardó las manos en los bolsillos, controlándose por no colocar el tema sobre la mesa.
La Orden del fénixfuncionaba para ellos como un pretexto para verse, para recuperar lo perdido; pero una vez que detuvieran a los atacantes de Hogwarts tendrían que tomar caminos separados. Ambos lo sabían pero Sirius no parecía querer entenderlo. Ya hacía un año que Claire Starkey había terminado a Sirius Black para protegerlo de alguna psicótica medida que podría tomar la familia Black si continuaban su relación. Sirius aceptó dolido porque sabía que el daño igual podría ser para Claire.
-Por eso me gustas tanto- repitió Sirius Black provocando que Claire frenara abruptamente cruzando la puerta del vestíbulo. - Sabes que lo digo enserio.
-Lo sé- contestó Claire- y sabes que yo igual lo siento.
-No entiendo porque tiene que ser tan complicado lo nuestro Claire- soltó Sirius por fin. Clavo sus ojos grises sobre Claire y la miró con intensidad - ¿Por qué no simplemente escapamos de aquí, nos vamos a vivir a Nueva York? Lejos de cualquiera que quisiera separarnos…
-La vida no es tan simple Sirius- interrumpió Claire- No podemos vivir huyendo de todo.
Sirius bufó molesto. ¿Desdecuándo Claire era tan racional? ¿Acaso ella no era más impulsiva que hasta el mismo?
-¿Recuerdas el día en que te pedí que olvidaras nuestro acuerdo sólo por 10 segundos? - Claire tenía presente ese día más de lo que Sirius creía. La enfermería vacía y el beso que Sirius logrórobarle eran imágenes constantes en su cabeza.- Daría lo que fuera para que esos 10 segundos fueran eternos Claire. ¿Tú, no?
Claire abrió la boca sin saber que responder, pero un grito furioso les hizo desviar la atención.
Dorcas Meadowes sujetaba con fuerza Andrómeda Black, quien se retorcía para lanzarse sobre una altanera Bellatrix.
-¡SE QUE TU ATACASTE A TED!- exclamó furiosa Andrómeda- ¡SI LA PASA ALGO TE LANZARÉ UNA MALDICIÓN DE EXTRACCIÓN DE TRIPAS!
-¡Vaya! Una pelea familiar y yo no recibí invitación- Sirius caminó hasta quedar en medio de las hermanas Black.
La sonrisa de autosuficiencia de Bellatrix se volvió en una mueca al descubrir a su primo acompañado de Claire Starkey.
-Tú ya no perteneces a nuestra familia y además veo que continúas cosechando tu deshonra.- escupió Bellatrix acuchillando con la mirada a Claire.
-Un gusto verte Bella- saludó Claire con sarcasmo.
-Ya no falta mucho para la noche de los Walpurgis-murmuró Bellatrix en un tono amenazador- ustedes serán los primeros en ser eliminados.
Antes de que cualquiera pudiera replicar se dio la media vuelta y desapareció por la escalera que daba a las mazmorras. Dorcas Meadowes aflojó la presión y Andromeda Black pudo liberarse.
-La mataré en un día de estos- anunció Andrómeda Black acomodándose la túnica.
-Tranquilízate Dromeda- intervino Sirius.
-¿Tranquilizarme?- exclamó al borde de la histeria- No la escuchaste.- replicó y señaló a Claire. -Es probable que ella termine peor que Ted.
-Soy demasiado inteligente para dejar que esa bruja de mala leche me lastime- refutó Claire cruzándose de hombros.
-Y engreída- señaló Dorcas acercándose a la conversación.
-Pequeño defecto de fábrica- comentó Claire guiñando un ojo.
-Como sea, ¿alguien sabe qué es la noche de los Walpurgis?- preguntó Dorcas cruzándose de hombros.
-No lo sé. Nunca entiendo nada de lo que dice esa chica- observó Claire rascándose la cabeza- Habla como una bruja del Medievo.
-Así se le conoce al día de brujas en Alemania- explicó Sirius. Claire lo miró con incredulidad.
-¿Qué? Si pertenecieras a mi excéntrica familia sabrías de esas cosas.
-Definitivamente- apoyó Andrómeda. - Dorcas, ¿A dónde vas?
Dorcas Meadowes le había dado la espalda al grupo y comenzaba a alejarse.
-A ver a otro miembro de tu excéntrica familia…
Cuando Lily Evans ve algo muy curioso tras la ventana.
El cielo comenzaba a teñirse de naranja y morado, cuando Lily Evans se sentó al borde de la ventana del dormitorio.No había visto a James Potter en todo el día ya que intencionalmente lo había estado evitando.
Severus Snape había rondado en sus pensamientos todo el día, como un cuervo asechando sobre un campo de trigo. Dolía, pensar en él dolía; aunque no tenía claro por qué.
Lily Evans conocía el camino que Severus Snape había escogido, pero no había sido tan nítido hasta la noche anterior en la biblioteca. El cuervo se había lanzado despiadadamente sobre su primera presa y, clavando sus garras, había dejado atrás su último rastro de humanidad.
Inesperadamente Lily Evans pegó el rostro sobre la humedecida ventana. Sus ojos verdes se habían clavado sobre el sauce boxeador que, subitamente había dejado de sacudirse como era costumbre, parecía que le habían lanzado un encantamiento petrificador.
Remus Lupin estaba parado a un costado del sauce acompañado de un enorme perro negro. ¿Acaso él había logrado petrificar al árbol? E inesperadamente ambos se habían escabullido por alguna parte del tronco sin dejar rastro alguno.
-¿Lily?
Lily Evans se sobresaltó al escuchar la voz de Alice Stone.
-¿No vas a bajar a cenar? La excusión de Slughorn es esta noche…
-¡Es verdad!- Lily lo había olvidado por completo- En cinco minutos bajo.
Lily dirigió una mirada discreta a través del cristal. Quería quedarse a observar un momento más.
-¿Sucede algo?- preguntó Alice notando su comportamiento inusual. Lily negó abruptamente con la cabeza.
-Sólo vi algo curioso tras laventana.