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Pequeños momentos de Lily Evans y James Potter — capítulo 2

-La primera pelea…-

"Cuándo amamos hacemos todo por llamar la atención del otro…"

La sala común de Gryffindor permanecía en una apacible tranquilidad, colmada de alumnos pero cada uno de ellos sumidos en sus propios problemas, estudiando, charlando con algún amigo o realizando deberes.

Acurrucada en un rincón de la sala y sobre su sillón favorito, el  más grande y bonito de un terciopelo color rojo y pequeños labrados en dorado, se hallaba la prefecta de esa casa, completamente sumida en la lectura de su libro favorito y el que había leído al menos cuatro veces. Frunció el ceño levemente al llegar a una parte que no le gustaba, frunciendo los labios también. Rebuscó en su regazo hasta hallar un paquete con galletitas de chocolate, sus preferidas, tomó una y le dio un mordisco sin apartar la vista de su libro.

El retrato se corrió y por el pasaron cuatro chicos hablando animadamente, a la delantera iban los dos morenos, uno de cabellos rebeldes y ojos avellanas, el otro con cabellos negros casi azules que le caían con gracia sobre el rostro y unos penetrantes ojos grises, detrás de ellos venía un chico de aspecto enfermizo, cabellos castaños claros casi rubios y ojos color miel que llevaba un pesado libro en sus brazos y miraba a sus dos amigos con una media sonrisa curvada en sus labios; y por último venía un chico regordete y de baja estatura, cabello rubio arenoso y ojos de un celeste acuoso, cara redondita y cachetes prominentes, cargaba grandes cantidades de comida y miraba a los dos primeros con un brillo en los ojos.

 -Canuto-Llamó el de cabellos desordenados al que estaba a su lado que le sonrió, captando la mirada significativa que este le había mandado, sin dudas había llegado la hora de fastidiar a la nueva prefecta.

Lily, ajena a los malévolos planes que se estaban formulando a su alrededor, seguía completamente concentrada en su libro, saboreando sus galletas de chocolate.

Sirius le guiñó un ojo a James dejando entrever una bomba fétida que descansaba plácidamente en el bolsillo de su túnica. Este le sonrió ampliamente, levantando su dedo pulgar en  muestra de su asentimiento.

Con un movimiento casual Sirius dejó que la bomba callera sobre el piso de la sala común, estallando al instante.

Ambos chicos se unieron en una sonora carcajada mientras todas las personas del lugar comenzaban a chillar incontrolablemente, corriendo de un lado hacia otro y chocando entre ellas en el proceso.

La antes apacible sala se llenó no solo de un espantoso olor y humo color grisáceo, sino que también de estridentes gritos.

-¡BASTA!-Un gritó se hizo oír por encima del barullo de la multitud que permaneció en completo silencio, incluso los dos bromistas.

Con un ligero movimiento de varita la sala quedó completamente limpia y todos pudieron ver a la persona que los había hecho callar.

Parada en medio de la sala con la varita en alto y el rostro más rojo que sus cabellos se hallaba Lily Evans, hecha una completa furia.

-¡Ustedes!-Gritó con más fuerza aún, señalando con su dedo índice a los dos chicos que se hallaban en una esquina de la sala, sonriendo con fingida inocencia.

La pelirroja los fulminó con la mirada mientras se acercaba a paso firme, provocando que sus rojos cabellos bailaran a su alrededor.

-¿Qué pasa con nosotros?-Preguntó James poniendo cara inocente y con la voz calma.

-¡Se que fueron ustedes!-Chilló la chica apuntándolos con la varita.

-Evans, Evans, ¡No hace falta violencia!-Dijo Sirius de forma tranquilizadora, colocando uno de sus brazos sobre los hombros de la chica y sonriéndole con su sonrisa de galán, esa que derretía a todas pero que solo logró un mueca de desagrado en Lily.

-O te apartas o te olvidas de tu bonito cabello, Black-Murmuró la chica con los dientes apretados a causa del enojo.

Sirius abrió desmesuradamente los ojos y, al notar que la amenaza de la chica no era una broma, se alejó considerablemente, dedicándole una inocente sonrisa que ella nunca devolvió.

-¿Quién de ustedes fue?-Indagó la pelirroja, un poco más calmada.

-Ya bonita, podemos arreglar esto de otra forma-Respondió James guiñándole un ojo seductoramente.

Lily alzó una ceja y lo fulminó con la mirada.

-Cierra la boca, Potter-Soltó con desprecio.

James la observó ofendido pero fascinado, por primera vez en su vida una chica le decía que no y eso le fascinaba, además de que acaba de notar lo bella que lucía ella cunado se enojaba, con sus ojos verde chispeando y sus cabellos del color del fuego flotando a su alrededor.

-Voy a llamar a la profesora McGongall y ella les dará su…-Comenzó Lily con su monólogo de  prefecta perfecta.

-¿Saldrías conmigo, Evans?-Preguntó James de golpe, desordenándose los cabellos y sonriéndole seductoramente.

-¿Qué?-Soltó ella confundida.

-¿Saldrías conmigo?-Repitió él.

Ella abrió la boca una y otra vez, como un pez fuera del agua, completamente desorientada por la pregunta del chico.

-¡No!-Soltó finalmente mientras sus mejillas se tornaban de un rojo intenso, pero esta vez a causa de la vergüenza.

Los murmullos se extendieron por su alrededor y la pelirroja, cada vez más roja salió disparada hacia su habitación, al parecer olvidando su castigo.

La gente reanudó sus charlas y quehaceres, mientras los cuatro chicos que se hacían llamar "Los Merodeadores" permanecían callados, tres de ellos mirando atónitos al de lentes y este con la mirada perdida hacia la escalera que conducía al cuarto de las chicas y por dónde se había perdido la pelirroja.

James sonrió de lado y apoyándose sobre el hombro de su perruno amigo soltó un suspiro soñador.

-Esa chica va a ser mi esposa, Canuto-Le dijo seriamente, obteniendo una carcajada por parte del aludido.

-Si tú dices, Cornamenta, si tú dices…-Murmuró Sirius entre risas y ante la fulminante mirada de su amigo.

¡Holaaaaaa!

Y volví, incluso antes de lo previsto (:

Además...ya tengo escrito los capítulos (Menos los últimos tres)

Pero en fin, espero le haya gustado, a mi me gusta muuuucho más que el primero ^-^

Nunca se me dio por escribir como James se fijó en Lily pero esta idea me gustó, fue muy él (:

Bueeeeno, nos leemos.

Besos,

Paz