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Pequeños momentos de Lily Evans y James Potter — capítulo 3
-¿Amigos?-
"No siempre todo es lo que parece…"
La pelirroja más deseada y temida de todo Hogwarts caminaba con rapidez por los largos pasillos del castillo, sus ojos verde esmeralda iban perdidos en el suelo, sus manos jugueteaban inquietamente con un mechón de su pelirrojo cabello, arrollándolo para luego dejarlo caer repetidas veces; un débil suspiro se escapó de los labios de la chica.
La ausencia de Alice le empezaba a pesar mucho más de lo que alguna vez podría haber llegado a imaginarse, no es que no se llevara bien con Mary, ella era una gran chica…pero no era Alice, no era esa loca chica de cabellos negros cortos y ojos azules profundos con una sonrisa contagiosa.
Lily sonrió de lado, la extrañaba tanto, pero debía aceptarlo de una vez por todas, Alice se había ido del colegio y ella debía seguir adelante, además le quedaba tan solo un año…solo un año más.
Soltando el aire contenido en sus pulmones pesadamente entró en la gran biblioteca. Siempre le había gustado ese lugar, a pesar del acostumbrado malhumor de la bibliotecaria, ella siempre podía encontrar un atrapante libro con el que pasar horas entretenida, sumida en el silencio que se expandía por el lugar, perdida en las inmensidades de las maravillosas historias que leía, soltó un suspiro melancólico…
Lo que la llevaba hasta la biblioteca esa tarde de sábado no era el puro placer de leer un buen libro, sino la tortura de estudiar para los EXASIS que parecían cada día más cerca, y eso le ponía los pelos de punta, y como si no fuera suficiente la tortura los profesores se lo recordaban cada vez que podían.
<<¡Cómo si fuera a olvidarlo!>>, pensó con ironía.
La bibliotecaria levantó su mirada del libro que leía con intensidad al sentir los pasos de la chica, soltó un pequeño resoplido y chasqueo la lengua antes de pasar a la página siguiente y volver a sumirse en el libro.
Lily ahogó una pequeña risita, <<¿Será que Filch anda desaparecido?>>, pensó divertida.
Se acercó a uno de los colmados estantes del lugar donde millones de libros parecían descansar a la espera de alguien que se mostrase deseoso de leerlos.
La pelirroja los observó críticamente, recorriendo los lomos con su dedo índice, buscando el libro adecuado. Frunció levemente el ceño ante los complejos y largos títulos que se podían leer, no es que no le gustase la artimancia, solo que ese sábado a la tarde no le apetecía pasarlo encerrada leyendo un libro, simplemente, aburrido. Tomó entre sus manos <Numerología y gramática>, un libro gordo y pesado que permanecía lleno de polvo.
<<De seguro nadie lo a tocado en años>>, pensó la pelirroja con pesadez, observando sin ganas el libro frente a sus ojos.
Soltando un casi inaudible bufido lo dejó sobre la gran mesa y se sentó frente a él, examinándolo con los ojos entrecerrados. Contuvo una carcajada al notar lo estúpida que resultaba aquella escena.
Sintió como la silla que se hallaba enfrente de ella se movía para luego volver a ser colocada en su lugar, alguien había tomado asiento. Sin prestarle atención, abrió el gran libro y examinó el índice.
Un perfume que estaba segura había sentido antes le llegó con intensidad. Hierba seca mezclada con mar, había sentido ese olor en clase de pociones cuando prepararon Amortentia.
Muerta de la curiosidad levantó la mirada. Tuvo que ahogar un grito al ver quien estaba frente a ella, con las gafas desarregladas, los cabellos revueltos y el entrecejo fruncido estaba James Potter, leyendo un pesado libro sobre pociones avanzadas.
Los ojos de la chica se abrieron de par en par, no entendía nada. ¿Cómo era posible que su Amortentia tuviera el mismo olor que Potter?
Eso era una completa y total locura.
Volvió la vista al libro, aunque no sin antes darle una fugaz mirada al chico. Resultaba sexy verlo concentrado, movió la cabeza negativamente, horrorizada con sus pensamientos, ¡No podía pensar en Potter y mucho menos de esa forma!
Un carraspeo le atrajo la atención, levantó la mirada para encontrarse con los profundos ojos color chocolate de James, tragó saliva grueso, debía admitir que a pesar de todo el chico era condenadamente guapo.
-Evans, ¿Podrías explicarme como se realiza la poción Amortentia?-Preguntó él, extendiendo el libro frente a la chica. Su voz sonaba temblorosa, como si temiera que ella pudiera hacerle daño.
Lily abrió la boca para responder con una sarta de maldiciones y demás cosas pero los ojos suplicantes de él la detuvieron, provocando que se atragantara con sus propias palabras antes que tan solo pudiera pronunciar algo.
-Claro-La respuesta salió inconscientemente, perdida en los ojos de él como estaba poco notó lo que acababa de hacer.
En cuanto James bajó la mirada, tras una breve sonrisa, Lily comprendió su error pero ya era tarde. Aunque si lo pensaba bien, quizás Potter mereciera una oportunidad de demostrarle que en verdad había cambiado.
La pelirroja se levantó y tomó asiento junto al merodeador que la observaba atónito. Tomó el libro entre sus manos y comenzó una larga explicación sobre cosas que para él poco importantes resultaban.
Quería prestarle atención, en verdad que quería. Pero tenerla así de cerca, el movimiento de sus labios con cada palabra pronunciada, la forma en que se recogía los mechones de cabello detrás de la oreja cuando estos caían sobre su rostro, el perfume a lirios que emanaba, su suave voz.
James tuvo que contener un suspiro, no había caso, ella sería su perdición por toda la eternidad.
¡Hola!
Bueno, por si me extrañaban acá estoy, actualizando rápido (:
En verdad, creo que lo voy a terminar pronto...es que es un mini-fic
Tan solo ocho capítulos y bueno...ya tengo escritos la mayoría.
Mmm...este en especial me gustó, es un poco diferente, pero bueno...no sé tiene algo que me gusta.
Lily tan ella, y James ¡bah!, James es James y es condenadamente lindo 0
Creo que es es todo.
Besos,
Paz