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Pequeños momentos de Lily Evans y James Potter — capítulo 5
-Lily, ¿Serías mi novia?-
"Lo que nos puede conducir al corazón del otro es algo insospechado, misterioso"
Tres meses, tres meses habían pasado desde que se besaron bajo esa fría noche. Tres meses habían pasado desde que los padres de James fallecieran a manos de los mortífagos, luchando para el ministerio como buenos aurores que habían sido.
Parecía imposible que el tiempo hubiera transcurrido tan pronto, o al menos eso le parecía a James.
Una sonrisa ladeada rodeó sus labios mientras sentía el viento sobre su rostro. Había tenido una idea, una brillante idea.
Sabía que solo había logrado sobrellevar el dolor que perforaba su corazón gracias a una persona, una persona que amaba con cada parte de su ser, una persona que siempre supo le perteneció aunque ella se negase a aceptarlo.
Dio una vuelta en el aire, sin perder su vista panorámica. La snitch todavía no aparecía, soltó un bufido, la necesitaba en ese momento, necesitaba encontrar esa pelotita dorada lo antes posible si quería poner en práctica su brillante plan.
Las imágenes de Lily volvieron a su mente una vez más, la sensación perfecta de sus labios sobre los cálidos de ella lo llenó de dicha.
Amaba esos encuentros que tenían, lejos de las miradas curiosas de todos, lejos de los indiscretos comentarios.
Pero ya había llegado la hora de que todos supieran lo que pasaba entre ellos, y eso estaba claro para James. Tan claro como que si cometía un error podía llegar a perderla para siempre.
Pero no estaba dispuesto a equivocarse, como tampoco estaba dispuesto a seguir así. Una vez su padre le había dicho que quien no arriesga no gana y él estaba seguro de que esa frase tenía mucha razón.
Tomó aire lentamente, sus ojos se entrecerraron en la búsqueda de la pequeña snitch, pero esta se negaba a aparecer.
Desvió la mirada hacia las gradas, allí estaba ella, con una sonrisa implacable e infundada en los color de su casa, tan bella como siempre.
James sintió como sus piernas se aflojaban y una sonrisa de bobo enamorado afloraba por sus labios al notar como la sonrisa de ella crecía al ver que la observaba, al ver que él la observaba.
Un destello color oro distrajo la atención del gryffindor, durante su distracción la snitch había aparecido y Regulus Black, ni lento ni perezoso había ido en su búsqueda, dejándolo atrás por unos cuántos metros.
A toda velocidad y maldiciéndose por ser tan estúpido se acercó al rival que estiraba la mano, a punto de tocar la pelotita.
Cuando James pensó que Regulus había tomado posesión de la snitch, esta, como si no quisiera interrumpir el destino dio un brusco giro, quedando a pocos metros del morocho. Este, aprovechando su oportunidad y mientras los gritos le perforaban los oídos tomó una larga carrera y cerró su puño con fuerza. La había atrapado.
Levantó la mano en alto, lleno de felicidad.
Pudo divisar a sus compañeros acercándose a toda velocidad pero eso no le importaba, no en ese momento.
Sus ojos del color del chocolate se fijaron en unos verde esmeralda que lo observaban con intensidad, como si quieran decir algo con una mirada. Se acercó a la gran grada dónde estaba Lily, sonriéndole con felicidad.
-Felicitaciones-Murmuró ella, mordiéndose el labio inferior inconscientemente mientras lo hacía, como cada vez que él estaba inconvenientemente cerca.
Él sonrió y completamente consciente de que todas las miradas se hallaban sobre ellos se acercó más, tomando el rostro de ella entre sus manos.
Lily no opuso resistencia al beso que él le plantó, quizás demasiado sorprendida, quizás demasiado eufórica, o quizás ella también quisiese que todos supieran la verdad.
Todo el estadio permaneció en un completo silencio, completamente sorprendido.
Los dos chicos que eran el centro de la atención se separaron con los labios enrojecidos y, en el caso de ella, con el rostro en el mismo tono.
-Lily, ¿serías mi novia?-Preguntó James, sonriendo de oreja a oreja, con esa sonrisa ladeada que era capaz de poner el mundo de ella completamente patas para arriba.
-Si-Murmuró ella, sin siquiera tener que pensarlo.
Hasta ese momento había tenido miedo de lo que las personas pensaran sobre su relación, pero en ese momento comprendió que James era todo lo que necesitaba para ser feliz y deseaba que todos, absolutamente todos, supieran lo que sentían.
Él sonrió y la tomó de la cintura, depositándola sobre la escoba para luego darle un profundo beso.
-¡Potter! ¡Evans!-Gritó a viva voz la profesora McGongall, completamente enfurecida.
James le sonrió, demasiado feliz como para poder hacer otra cosa y Lily le siguió la sonrisa, acomodándose en el pecho de su novio.
¡Hola!
Sí, sé que los tenía abandonados pero es que estaba terminando una de mis historias y tenía toda la inspiración para ella, pero ahora ya la terminé....y bueno....medio que después vino el bajón o algo así...
En fin, lo que importa es que volví (:
Espero les guste el capítulo ^.^
Ya era hora de que Lily aceptara lo que siente, ¿no creen?
Por cierto, ya decidí que voy actualizar una vez por semana, cada martes, y la historia va a tener nueve capítulos.
Eso es todo.
Muchos besos,
Paz