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Historia 114880 — capítulo 2
- ¡wingardium leviosa¡- dijo alto y claro, sin esperar nada en absoluto.
Por eso se llevó un susto tremendo cuando vio asombrada como el lápiz se elevaba delante de ella. Soltó la varita sorprendida y el lápiz cayo a la mesa.
- No puede ser... - musito - no puede ser…
Se acercó temerosa a la varita y la miro como si fuese algo raro luego se miró las manos y se fue dando cuenta de la verdad. Nunca había visto un gato tan tieso recordó en ese momento. Esas palabras las dijo Dumbledore cuando entregaba a Harry para referirse a la profesora McGonagall. Pero entonces ese gato de la entrada… Abrió los ojos al darse cuenta de quien la había visitado. Miro la varita y se convenció de que únicamente sabría la verdad si lo aceptaba y probaba otros hechizos. Cogió la varita con mano temblorosa, pero en cuento sintió su tacto se calmó. Se dirigió pensativa al cuarto de baño y cerró la puerta con pestillo. Bien, se dijo, si esto funciona no tendré más remedio que aceptarlo…la magia sí que existe. Apunto al pestillo sujetando fuertemente la varita y dijo - alohomora - la puerta se abrió y ella sonrió ampliamente.
- Entonces es verdad…¡La magia existe! Y eso no es todo ¡¡Soy bruja!! Si es que yo ya lo sabía, lo tenía clarísimo…
Bajo alegre a la cocina. Entro en la despensa que siempre estaba a oscuras.
- Una última comprobación - se dijo - lumos - de su varita salió una luz que ilumino toda la despensa.
Salió de allí aún más contenta y cogiendo las llaves se fue a la calle. Abrió la puerta de la calle y descubrió que allí estaban el perro y la gata que había visto y la miraban, uno divertido y otro severo.
- Pasad, por favor - les dijo - no os quedéis ahí fuera.
Los dos entraron mientras ella abría el buzón y descubría allí un sobre para ella grueso y pesado, hecho de pergamino amarillento, y con la dirección escrita en tinta verde esmeralda. Le dio la vuelta y vio un sello de lacre púrpura con un escudo de armas: un león, un águila, un tejón y una serpiente, que rodeaban una gran letra H. Se le dibujo en el rostro una gran sonrisa.
- Hogwarts - *Voy a ir a Hogwarts, no me lo puedo creer, ¡¡voy a Hogwarts!!*No dejo de repetir lo mismo todo el rato y cuando se dio la vuelta para decírselo al perro y a la gata vio que ya no estaban.
En su lugar vio a dos personas, un hombre y a una mujer. El hombre estaba delgado y ligeramente pálido. Tenia el pelo negro largo y unos hermosos ojos grises.La mujer tenía un aspecto severo. Llevaba gafas de montura cuadrada y su cabello negro estaba recogido en un moño. Les sonrió amablemente y levantó la mano que sostenía la carta. Iba a decir algo pero la mujer se le adelanto:
-
Buenos días señorita Gonzalez. Soy la profesora McGonagall y este es Sirius Black - le dijo en un perfecto español.
-
Encantada, yo me llamo Paula Gonzalez.
-
¿Están sus padres?
-
Eh...no están trabajando...
-
Entonces vendremos más tarde, ¿estarán para las cuatro?
-
Si, pero...
-
Entonces vendremos más tarde.
-
Pero...
- Adiós.
Y con esas palabras se fueron dejando a Paula con las palabras en la boca y un millon de preguntas en su mente.