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Historia 114959 — capítulo 24
Capítulo 24: No puede ser… yo no puedo estar… es imposible…
Ya habían pasado unas semanas desde que llegamos a este precioso lugar, el primer día que llegamos aquí técnicamente nosotros no perdimos el tiempo, Alec y yo, jugamos, por así decirlo. Terminamos entregándonos el uno al otro, la verdad fue que, la experiencia de Alec, me hacía volverme loca por completo.
Tres semanas aquí nos sirvió para salir a pasear por las noches, ya que con la condición de Alec no podíamos arriesgarnos, pero el tiempo que estábamos encerrados en la habitación nos des aburríamos asiendo… otras cosas.
Sami:
Lamento no estar aquí, tenía que salir a cazar, sé que si te digo que volveré pronto será una mentira, recuerda que hay mucha gente aquí y debo de tener cuidado con mi alimento, prometo regresar lo antes posible, te amo.
Alec.
Eran eso de las cuatro de la tarde, estaba viendo algo de televisión, pero no entendía lo que decían así que mejor apague eso. Me fui a la cocina a preparar algo de comer, moría de hambre, sabía que mi lobo a veces pedía mucho de comer, pero esta última semana ha estado pidiéndome de más.
En esta última semana me he sentido algo extraña, el sueño era más fuerte en mí, al día dormía dos o tres veces, pequeñas siestas, Alec decía que era porque estaba agitada y no dejaba que descansara como era debido.
También el mareo que se me presenta por las mañanas y las náuseas que tengo al digerir el alimento, tal vez sea algocomo infección en el estómago.
Me prepare un omelets con jamón y unos trozos de queso, eso era lo que más me gustaba. Cuando acabe de prepararlos me los comí rápidamente, tenía mucha hambre, pero así como entraron querían salir; me fui corriendo al baño devolviendo todo en la tasa del baño.
En mi frente habíasudor, pero aquí en Brasil hacía mucho calor, cuando termine de vomitar fui al lavamanos y me mire en el espejo, algunas ojeras debajo de mis ojos y el sudor que hacia brillar mi frente, un suave espasmo en mi estómago hizo que soltara un jadeo.
Puse mis manos en mi vientre, de ahí fue donde sentí el espasmo, de repente lo volví a sentir, pero esta vez un poco más fuerte, ¿Qué fue eso?
¿Qué me está pasando? ¿Qué tengo? Fui a la habitación, tome el teléfono que estaba en la mesita de noche y pedí servicio a la habitación, pedí una prueba, solo quería salir de sospechas, Leah me había dicho que era imposible, pero quien quita y a mí me… pasa eso.
Cuando me dijeron que llegaría en media hora espere impaciente, camine por todo el departamento-casa, me sentaba en el sofá y me paraba, me dirigía a la enorme ventana y abría y serraba las cortinas, estaba desesperándome cada vez más hasta que la puerta sonó, era mi pedido.
-aqui está o que você pediu (aquí esta lo que pidió)-
-graças, aqui é a ponta (gracias, aquí está la propina)-
El joven se fue, Alec me había enseñado unas cosas en portugués, apenas me estaba enseñando pero ya sabía defenderme.
Abrí la pequeña cajita mientras caminaba al baño, abrí la puerta y me encerré en el baño, hice todo lo que decía la pequeña cajita y espere los minutos que decía, cada minuto que pasaba era una pesadilla e incertidumbre por el resultado, ¿era posible que una loba se embarazara de un vampiro? No lo sabía, pero ahorita me sacaría de dudas.
-muy bien, azul negativo, rosa positivo- leí en la caja, mire con mucho miedo lo que se mostraba en el resultado.
Me senté en la tasa del baño, mirando detenidamente el resultado, entre en una especie de shock, ¿Esto estaba pasando de verdad?
No sé cuánto tiempo estuve dentro del baño, mirando el resultado
-Sam, ¿Sami, estas ahí?- Alec toco suavemente la puerta del baño. No pude responder.- Sam, me estas asustando, voy a entrar-
Escuche como la puerta se abrió, Alec camino rápidamente hasta posicionarse enfrente de mí, me miro a los ojos pero yo solo veía a la nada, miro la prueba que tenía en mis manos, duro unos segundos mirándolo y después miro la cajita, comprendió todo y tomo mis manos y me hizo pararme y me abrazo protectoramente.
-no tengas miedo, estaré siempre contigo-
-no tengo miedo, estoy feliz de… lo que crese dentro de mí, es solo que estoy tan sorprendida, jamás pensé que me pasaría a mí-
-¿Te sientes bien?-
-perfectamente, esta última semana me había estado sintiendo mal, pero todo era por… esto- dije mientras me separaba de él y tocaba mi vientre.
-seremos papás- me susurro con una sonrisa.
-si- suspire con una sonrisa, sabía que esto sería estupendo.
Un pedacito de Alec crecía dentro de mí, un pedacito fruto de nuestro amor. Lo amaría con todas mis fuerzas, fuese lo que fuese, y mataría a quien sea que lastime a mi bebe.