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Historia 114959 — capítulo 25
Capítulo 25: Dos meses… es hora…
Samanta<<
Estaba en el jardín plantando algunas rosas, Alec había comprado una casa aquí en Brasil, para vivir cómodos y estarlo yo mientras nuestro bebé nacía.
Alec mando una carta un día después de que supimos que seriamos padres, a los Vulturis, dos días después recibimos respuesta…
Alec y sami…
Mis queridos hijos,mis felicitaciones de nuestra parte… les quiero decir que cuando nazca esa criatura tiene que ser presentada ante nosotros… el primogénito de nuestro querido Alec, nuestra joya más preciada. Saludos y nuestras sinceras felicitaciones…
Aro Vulturi…
Recordé la carta que Aro nos mandó, era típico de él, le importaba más el don que pudiera tener nuestro bebé, aun no sabíamos que sería si un niño o una niña, pero en algo estábamos de acuerdo Alec y yo, que nuestro hijo o hija serianamados, sean lo que sean.
-sami, aquí estabas, mira te traje el vaso con sangre-
-gracias mi vida, ya tenía algo de hambre-
-pues tómatelo-
Tome el vaso que Alec me tendía, estaba lleno de sangre, de algo que nos dimos cuenta fue que él bebeo la bebe seria parte vampira, ya que recibía la sangre a la perfección, pero también tendría parte humana porque aun podía comer comida.
Bebí el vaso completo, serrando los ojos y disfrutando del delicioso sabor, al principio pensé que me daría asco beber del alimento del cual sobrevivía el ser al que debía de matar.
Al abrir los ojos mire la sonrisa de Alec, el disfrutaba el como yo disfrutaba del alimento suyo. Claro que Alec tenía que matar animales para dármelos a mí. Recordé la llamada telefónica con mi padre.
Él estaba muy contento de tener un nieto, pero él lo esperaba primero de Jake, claro que, la impronta de él apenas tenía cinco meses y aparentaba algunos años, no mayor de diez.
La reacción de Jake fue algo peor, él dijo que si veía a Alec lo mataría por embarazarme. Algo exagerado cuando ya lo tenían pensado, ¿Qué más haríamos nosotros dos solos en una casa?¿Jugar al monopolio?Sabía que Jake ya lo tenía en mente, su cabeza siempre piensa cosas que aún no han pasado.
Un dolor algo fuerte hizo que dejara de pensar eso y el vaso que sostenía con mi mano callera al césped, Alec corrió a mi lado sosteniéndome.
-¿Estás bien?- me pregunto preocupado.
-sí, no te preocupes, solo fue…- un grito mayor salió de mi boca y sentí como mi vientre se abría de a poco.
Alec me cargo hasta dentro de la casa y me llevo a nuestra habitación, recostándome en nuestra cama, yo me empecé a retorcer de dolor entre las sabanas de color canela.
-¡YA VA A NACER!- grite con frustración. Alec se quedó paralizado.
Alec sabia perfecto lo que tenía que hacer, así que no me preocupaba, pero en el momento que se quedó paralizado me empecé a preocupar. Otro espasmo me hizo gritar más fuerte.
Mi parto empezó en el momento que yo empecé a pujar, sentí como mi vientre se abría poco a poco, desgarrándome por dentro y dejando salir a mi bebé. Pujaba como nunca en mi vida lo había hecho.
-¡Alec!- el reacciono ante mi grito y corrió en mi ayuda, el recibió a nuestro bebé.
Todo cesó cuando escuche el llanto de un hermoso sonido, mi bebé.
Mire a Alec, quien tenía las manos llenas de sangre y tenía a un pequeño ser que lo miraba con adoración. Me miro sonriendo felizmente,me miro y luego miro al pequeño ser entre sus brazos.
-es una niña, nuestra hija-
Suspire, sonreí y después empecé a reír. Me tumbe en la cama mirando al techo, mi niña, una preciosa niña.
Ahora teníamos un pequeño problema… el nombre de nuestra hija.