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Historia 114959 — capítulo 28
Capítulo 28: Epilogo.
Samanta Black<<
-y así fue como paso todo, ¿Creen que Embry se pueda quedar aquí mientras regresamos a Brasil?- conté yo y agregue cuando me di cuenta de nuestro acompañante.
-si no tenemos opción, pero solo te pido querida, que se mantenga al margen- me contesto Aro.
-mientras no se metan con Laia, todo estará bien Aro- le dije.
-aun me resulta fascinante el fenómeno de la imprimación de los lobos, ¿Es tan fuerte?- pregunto.
-con decirte que para viajar a Vulterra teníamos que traer al perro…-
-papi, no le digas así a mi Embry, él no es perro, es un lobo grande- Laia abrió sus bracitos especificando el "Grande"
Alec rodo los ojos y cargo a Laia que estaba en brazos de Embry, nosotros pasamos a retirarnos para ir a mi casita que estaba fuera del castillo pero sin salir, en el jardín.
Embry venía detrás de nosotros y Alec caminaba con Laia en brazos yo caminaba a lado del padre de mi hija.
Cuando entramos en mi casita que ahora era de nosotros cuatro, Alec dejo a Laia en el suelo ella se fue corriendo a los cuartos, siempre le daba curiosidad lo nuevo, Embry fue tras de ella. Alec se acercó a mí abrasándome por la espalda.
Laia y Embry salieron corriendo al jardín, nosotros los miramos por la ventana, ellos corrían riéndose, Laia se reía cuando Embry la atrapaba.
-se ve muy feliz-
-es feliz con Embry, Alec-
-aun no puedo aceptar que…-
-él es la persona perfecta para nuestra hija, pero Laia tiene las posibilidades de escoger, él sabe que Laia cuando crezca, podrá elegir si estar con él o con alguien más, el solo quiere su felicidad como nosotros-
-solo que no quería que un lobo se imprimara de mi hija- Alec apoyo su cabeza en mi cuello, besando dulcemente el puente.
-yo tampoco lo quería, yo no quería que uno de mi manada tuviese un estúpido sentimiento de que mi bebé fuera de su propiedad, pero te recuerdo que yo me imprime de ti, la imprimación al principio, pensé que era una maldición, pero eso fue antes de que te conociera-
-y no sabes que tan feliz estoy de haberte conocido y de que te hubieses imprimado de mí, eso me facilito las cosas- me apretó más a él mordiéndome el lóbulo de la oreja.
-la imprimación es algo muy fuerte, nosotros los lobos somos muy entregados en eso, cuando nos imprimamos no existe nada más que no sea esa persona, siempre queremos que sea feliz, aun a puesta de nuestro dolor-
-jamás te lastimaría, y el día que yo lo haga… será porque algo peligroso anda rondando-
-¿Sabes que puedes confía en mí? ¿Qué nosotros somos una pareja y las parejas se hacen una? Tú y yo afrontaremos los problemas tomados de la mano- voltee a mirarlo, sus ojos naranjas por haber empezado la dieta animal me miraron brillantes.
-gracias- negué suavemente mirándolo y sonriendo.
-no tienes nada que agradecerme, lo hago porque si te pasa algo yo no podría vivir, eres mi mundo y también Laia-
-ustedes sí que son mi vida, son las mujeres de mi vida junto con jane-
Sonreí dándole un suave beso en los labios, abrasándolo por el cuello y el sujetándome por la cintura.
Era tan feliz, aun cuando Embry se había imprimado desde el primer día que estuvimos en la reserva, Jake como todo tío celoso se enfrentó a Embry pero la verdad eso no fue nada, Alec fue todo un caso.
Él y Embry pelearon, pero al escuchar el llanto de Laia tuvieron que parar para ver qué era lo que le pasaba, ella no quería que pelearan su padre ni tampoco su Embry, para ella Embry era de su pertenencia, tenía muy en claro lo que le pertenecía.
Ahora nosotros seriamos felices, mi hija y Embry, Alec y yo, tenía a mi familia que jamás pensé tenerla porque era una loba, tenía el amor de mi vida, ¿Qué más podía desear? Nada, solo ser felices por toda la vida.
Fin.