← Historia 114959 · de
Historia 114959 — capítulo 27
Capítulo 27: Es hora de volver con la familia.
-¿Por qué mami?- me pregunto por quinta vez en menos de cinco minutos.
-para que conozcas a tu tío Jake y a tu abuelito Billy-
-¿Tengo muchos tíos?- pregunto ella con sus ojitos brillando.
-claro que si princesa, tienes muchos tíos y tendrás muchos amigos-
Peine delicadamente el cabello de Laia, le hice dos coletas altas y flequillo, una pequeña banda de color de su vestido, azul turquesa, y unos zapatitos de color negro, más bien eran una botas, unas mayitas de color blanco y su collar que jamás se quitaba.
-hola mis mujeres-Alec entro a la habitación sonriendo.
-¡Papi!- Laia corrió a los brazos de su padre, yo los mire sonriendo.
-¿Llamaste al taxi para irnos al aeropuerto?- le pregunte mientras acomodaba unas cosas en la mochila de Laia.
-si, en quince minutos está aquí, ¿Ya tienes todo?-
-si, en la sala están las maletas y Laia quería que le llevara a Míster Toni- míster Toni era el oso de peluche que Alec le había regalado.
-papi, ¿Cuándo conoceré a tía jane?-
-cuando viajemos a Italia, ella vive en un castillo de princesas-
-yo quiero vivir en un castillo como una princesa-me preocupo el comentario de mi hija, ¿Vivir en el castillo Vulturi? Ni loca dejaría que ella se quedara ahí.
-lo siento mi amor, pero eso no puede ser, nosotros tenemos una casa aquí, ¿No te gusta que solo estemos mami, tú y yo?-
-sí, si me gusta, ¿Pero me llevaras a ver a tía jane?-
-claro que si princesa-
Hoy viajábamos para ver a mi papá y a Jacob, ellos no sabían nada pero queríamos darles la sorpresa de lo grande que era Laia ya, a veces hablábamos y le mandaba algunas cosas desde Brasil pero jamás les mande una foto a ellos para que vieran a mi hija.
El taxi llego rápido y nosotros fuimos al aeropuerto, suspire y me recordé que a nada le debía temer.
(Salto espacio-temporal)
-¿Tito vive aquí?- pregunto Laia. Ella no decía bien el abuelito completo así que solo le decía tito.
-si cielo, aquí vive tu abuelito y mi hermano Jake, vamos-
Alec y yo tomamos a Laia de las manos uno con cada mano, las maletas se quedaron en el auto que Alec había comprado en Seattle. Le habíamos puesto una chaqueta a Laia por el frio de Forks, no queríamos que se enfermara, caminamos los tres hasta la entrada de la casa.
Toc, toc, toc…
Toque tres veces y pasos se escucharon en la puerta, eran de Jake. Tardo algunos segundos para abrir, al hacerlo el me miro con los ojos abiertos y me abrazo fuertemente. Alec tenía agarrada a nuestra hija de la mano y se hicieron un poco para atrás, el abrazo efusivo de Jake duro algunos segundos también pero una vocecita se escuchó.
-yo también quiero un abrazo mami-
Me separe riendo suavemente y Jake miro por mi hombro, vio a Alec y bajo su mirada por su brazo donde mi hija lo agarraba fuertemente.
-claro que sí, ven aquí princesa te presentare a tu tío Jake-
-¿Tío Jake?- me pregunto Jacob confundido, su mirada estaba en Laia.
-si Jake, ella es Laia, es mi hija-
-pero esta… es preciosa- lo pensó un minuto y de seguro estuvo haciendo sus cuentas.
-¿Entonces también tengo abrazo para mí?- pregunto mi hija, Jake sonrió y estiro los brazos, Laia los acepto y lo abrazo por el cuello.
Se veían muy bien abrazados, Jake me miro y le sonreí, Laia en brazos de Jake se metieron dentro de la casa, Alec tomo mi mano y yo la entrelace, caminamos dentro de la casa serrando la puerta, ahora faltaba Billy.
-¿Quién era Jake?- al mirarme empezó a llorar y yo fui a sus brazos, lo había extrañado tanto a mi padre.
Jamás pensé que hacer una vida aparte de mi padre serían tan difícil, pero aun así estaba contenta de la familia que tenía, tenía a Alec y tenía a una hija, tenía a la familia perfecta, también estaba mi padre y Jake, que él y yo éramos licántropos, también estaban los demás chicos que también eran como mis hermanos.
Tenía una gran familia que no cambiaría por nada del mundo, y que estaba segura que yo daría la vida por protegerlos.