La madre de mis hijos — capítulo 3
Los Dragones también tienen sentimientos
Draco depositó a su hijo sobre la cama y lo arropo con movimientos elegantes y fluidos, acarició la frente del niño delicadamente posando los labios sobre su frente antes de murmurar un - buenas noches Scorpius- salió de la habitación tratando de hacer el menor ruido posible y camino por el pasillo sin rumbo fijo, repentinamente se detuvo frente a la puerta del estudio y una mueca parecida a una sonrisa se formo en su rostro ante los recuerdos que acudían a su mente… recuerdos de la noche que termino en brazos de una bruja muy inteligente y mandona.
Recordaba esa noche claramente como si hubiera sucedido el día anterior… podía recordar también como se había sentido y las circunstancias que lo llevaron a terminar bebiendo en un bar muggle con Hermione Jane Granger, claro que lo recordaba…
Esa noche se había cumplido un año más desde que la había perdido, dos años desde la última vez que escucho el sonido de su voz, su risa…Recordaba cuanto la extrañaba, cuanto le dolía saberla perdida sin retorno, no importaba cuanto deseara él volver a tenerla entre sus brazos, cuanta falta le hacía el calor de su cuerpo o que aún esperara verla entrar en el estudio usando el vestido verde esmeralda que tanto le gustaba, con sus pasos elegantes y cortos resonando por los pasillos mientras llevaba una taza de café humeante para él.
Aún podía verla sonreír y le parecía escuchar su voz diciéndole que regresara a casa temprano, recordaba la forma tan peculiar en la que se despedía de él; depositando un beso en sus labios, otro beso en su frente para luego abrazarlo con fuerza: regresa pronto a casa amor, recuerda que tu esposa esta esperándote…
-Asstoria- el nombre escapo de sus labios sin que pudiera detenerlo y su rostro se contrajo en una mueca de dolor- te extraño… sabes que te extraño ¿verdad?- susurro ahogando un suspiro, su vista se nublo debido a las lagrimas que luchaban por salir pero se obligo a contenerlas. Un Malfoy nunca debe llorar, no debe mostrar sentimientos, no debe mostrar debilidad…
Tantas estupideces juntas, su padre lo había educado como a un príncipe, siempre dándole todo lo que pidiera… cediendo a sus caprichos y deseos, el mundo había estado a sus pies. Pero nada en esta vida es gratis, siempre hay un precio y mientras más grandes sean tus deseos más grande será el precio a pagar para hacerlos realidad. Mientras era un niño había creído en todas esas cosas que su padre le decía, repetía sus palabras como verdades irrefutables… estaba orgulloso de ser un Malfoy nacido para la grandeza, un pura sangre, un príncipe… Soñando con desterrar a los impuros de un mundo que creía suyo.
Pero la vida es traicionera, todo lo que había creído durante tantos años resulto ser una enorme mentira, se vio envuelto en una guerra que no deseo, defendiendo una causa en la que no creía… y cuando todo aquello acabo descubrió que él no era un príncipe, que no era nada.
Fue marcado como indeseable, soporto las miradas de reproche de los demás, se acostumbro a que nadie confiara en él… nadie esperaba nada de él y él no esperaba nada de nadie, su destino era estar solo y no lucharía contra lo inevitable… su vida no tenía sentido, estaba perdido… Hasta que ella llego a su vida, con su sonrisa sus ojos azules profundos capaces de leer su alma atormentada y lo caso de las sombras.
Asstoria había sido la razón por la que la vida volvió a tener sentido, ella era la luz al final del túnel, siempre sonriente y dispuesta a creer en él, animándolo a salir adelante… y él la había amado, a su manera la había amado… y la había perdido. Pero ahora tenía a su hijo y no podía volver a sumirse en la oscuridad, movió la cabeza tratando de borrar las imágenes que se formaban en su mente… la primera que vez se atrevió a besarla, la primera vez que durmieron juntos, su expresión de alegría cuando supo que estaba embarazada, la emoción en su rostro cuando compro la primeras ropas para el bebé… el sonido de sus gritos de dolor durante el parto, su llanto de felicidad al tener a Scorpius entre sus brazos, su mirada triste mientras se consumía lentamente postrada en la cama, recordaba su voz pidiéndole que siguiera adelante y el juramento que le había hecho pronunciar…
Tomo el vaso que descansaba sobre la mesa y bebió un poco de su contenido, la rabia se apodero de él nublando sus pensamientos y el vaso se deshizo en mil pedazos al chocar contra la pared mientras el líquido ámbar salpicaba el cuadro de uno de sus antepasados, el retrato le grito algo pero él no presto atención y salió de allí deseando poder olvidar su dolor por una noche, una sola noche de paz.
*Mifune,*el centelleante cartel iluminaba la avenida y Hermione se quedo quieta unos segundos como hipnotizada por las luces fluorescentes, recordó que alguna vez había ido a aquel lugar para celebrar el cumpleaños de uno de sus colegas del Ministerio y sin pensarlo siquiera se introdujo en el bar y se sentó frente a la barra- ¿Que le sirvo?- pregunto el dependiente con una sonrisa amable, era un hombre mayor vestido todo de negro que la miraba como si comprendiera porque estaba allí.
-
Lo más fuerte que tenga- respondió ella sin pensar- algo que haga que lo olvide todo y a todos- el encargado le sirvió una bebida amarillenta que sabía a rayos e hizo que su garganta ardiera pero no le importo- Otro-pidió cuando hubo terminado el contenido de su vaso.
-
Esta noche tenemos dos corazones rotos- susurro el dependiente a un joven que al parecer era su ayudante- estos jóvenes de ahora creen que la solución a sus problemas están al final de un vaso- resoplo moviendo la cabeza en un claro gesto de desacuerdo.
A pesar de haberse mantenido imperturbable ante el comentario del viejo esa noche, Draco aún se preguntaba qué hubiera pasado si aquel hombre hubiera sabido que esos "dos corazones rotos" acabaron marchándose juntos de aquel bar y terminaron ahogando sus penas en la habitación de un hotel, embriagados por el alcohol y la decepción…
Después de haber salido del bar los recuerdos le resultaban algo confusos, recordaba la interminable caminata zigzagueante a través del pasillo para llegar al pequeño cuartito de hotel, recordaba las manos de ella sobre sus cuerpo y sus caricias desesperadas, recordaba el sabor de sus labios mezclado con el alcohol, recordaba el ardiente deseo que lo invadió cuando la ropa que los separaba al uno del otro fue a dar al suelo… Recordaba incluso cuando …
-
Papá- Escucho el grito de su hijo que lo llamaba desde su habitación- papá, papá.
-
¿Qué pasa Sxorpius?- pregunto el rubio al entrar al cuarto del niño con expresión preocupada.
-
Pa hay un mostro ahí- balbuceo el niño señalando temeroso la parte inferior de la cama- qere comerme- lloriqueo el niño cubriéndose parcialmente con las sábanas.
-
¿Quieres dormir con papá esta noche?- le ofreció Draco sentándose junto a él sobre la cama.
-
Quero a mamá- pidió el niño haciendo un puchero mientras el rubio entraba en pánico ante la petición de su hijo - Quero a ma y nanita.
-
Yo también quiero a mamá- contestó sin pensarlo- pero por ahora tendrás que conformarte con papá...- Ya encontraría la forma de que Hermione aceptara mudarse a la mansión Malfoy - a tu hermanita si vas a tener que esperarla un poquito más y tendrás que cuidarla mucho- la expresión seria de Scorpuis hizo sonreír a Draco, era como si le niño comprendiera a la perfección cuales serian sus obligaciones como hermano mayor.
Dicen que los niños no pueden comprender muchas cosas pero Scorpius Malfoy comprendía que esa mujer con la barriga muy grande seria su nueva mamá y le daría una hermanita, ella sabía contar cuentos y se sentía muy lindo cuando lo abraza… cálido y seguro, casi como se sentía abrazar a mamá Astoria. Quizás el fuera muy pequeño y aún no supiera montar en escoba pero sabía que cuando estaban con esa mujer su papá y él eran felices, si tan solo ella quisiera quedarse con ellos para siempre … seguro que ellos también podían hacerla feliz.
Corto lo sé… quizás no es lo que esperaban pero es que sentía que debía escribirlo para que comprendieran un poco mejor la historia.
Además es su regalo retrasado por el 31 de julio.
¿Qué opinan?