La madre de mis hijos — capítulo 4
Magia involuntaria
- Scorpius no te olvides lo que ensayamos- le recordó el rubio al niño guiñándole un ojo con picardía a su hijo.
-¿Mamos a ver a mami?- pregunto el pequeño con una sonrisa.
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Si, campeón… vamos a ver a mami, tú has lo que papi te dijo y podremos ver a mami todos los días- respondió Draco mientras su hijo daba brinquitos entusiastas. Al cruzar la puerta de entrada del Ministerio Draco aferro con fuerza la pequeña mano de Scorpius, subieron al elevador y bajaron en el tercer piso para luego girar en una esquina frente a estatua de un elfo doméstico- listo hijo, ahora…- dijo el rubio como si estuviera dando la señal de partida de una carrera.
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Mmm… Hermione- llamo la secretaria algo temerosa entre abriendo la puerta, sabía que no debía molestar a su jefa a menos que se tratara de una emergencia y definitivamente esta era una emergencia- disculpa, … Hermione - volvió a llamar nerviosa.
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Anastasia ¿qué sucede?- pregunto la castaña extrañada luego de ofrecer una disculpa levantando la vista del largo y tedioso informe que debía revisar.
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Tenemos un pequeño problema de magia involuntaria- contestó la secretaria sin atreverse a continuar.
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Pues llama al departamento encargado de esos casos y que hagan algo al respecto- repuso Hermione molesta por la interrupción, ese informe resultaba muy aburrido y si Anastasia seguía interrumpiéndola no iba a terminar de leerlo nunca.
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Es que… se trata de un niño- respondió Anastasia sin saber cómo continuar- está llorando y ha inflado a todos los que se han acercado a él y …
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Y que tiene que ver ese niño conmigo- espetó Hermione sin levantar la vista del informe, unas cuantas correcciones más y terminaría.
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Es que el niño esta gritando que quiere ver a su madre… - dijo mordiéndose el labio nerviosamente
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Entonces busquen a su madre- respondió la castaña exasperada, deseaba terminar de revisar el informe para poder regresar a casa y comenzar a disfrutar del permiso de embarazo que el Ministerio le había conseguido.
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Precisamente por eso es que estoy aquí- respondió la secretaria - Usted es la madre ¿no?, su hijo está armando un gran alboroto en el tercer piso, inflando a cualquiera que se atreva a acercarse a él y gritando que quiere verla.
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¿Mi hijo?- repitió Hermione sin comprender- Anastasia yo no tengo hijos, tú lo sabes muy bien.
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El pequeño está realmente muy triste, dice que la extraña, que desea que vuelva a casa y que…- pero lo que sea que hubiera quedado decir quedo en el aire ya que la castaña salió corriendo hacía presa de un extraño presentimiento.
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Vamos pequeño, sé un buen niño y baja de ahí- decía un hombre bajito vestido con una túnica verde y la varita en alto, se veía cansado y algo molesto.
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¡Mami!- grito el niño al ver a Hermione, Scorpius estaba montado sobre la cabeza de la estatua de un elfo doméstico, parecía muy cómodo allí, pequeñas lagrimas adornaban sus mejillas sonrosadas y antes de que Hermione llegara gritaba a pleno pulmón, quiero ver a mi mami.
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Señora Granger- dijo el hombre mirándola entre extrañado y molesto- su hijo está fuera de control.
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Señora Malfoy- corrigió Draco entonces Hermione se percató de que el Malfoy mayor estaba parado bajo la estatua del elfo con expresión preocupada.
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Mami, te estraño… papi te estraña- gritaba el niño provocando murmuraciones de los magos y brujas que se habían reunido allí a causa del alboroto.
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¿Qué haces tú aquí?- pregunto Hermione al rubio.
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Vine por unos negocios y Scorpius quería verte, le dije que no era posible pero… el no acepta muy bien las negativas- replicó casi con sorna.
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Scorpius, baja de ahí te vas a hacer daño- pidió Hermione dedicándole una mirada asesina al rubio. El pequeño la observo por unos segundos indeciso y luego soltó la oreja del elfo a la que permanecía aferrado, mago con la túnica verde conjuro un hechizo y luego el pequeño levito hasta los brazos de la castaña.
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Esto es culpa tuya- dijo Hermione sin levantar la voz pero muy molesta.
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¿Mía?- pregunto Draco- lo siento Hermione pero no puedo tomar el crédito por esto, Scorpius ha tenido brotes de magia involuntaria debido al estrés, no puede controlarlo… - replicó Draco tomando a su hijo de entre los brazos de la mujer- Creo que es mejor que nos vayamos Scorpius… no somos bien venidos aquí.
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¿Mami no quere a mi?- pregunto el pequeño rubio con los ojos aguados y estirando sus pequeños brazos hacía Hermione- ¿no me quere?
Hermione observo al pequeño y se sintió terriblemente mal por ser la causante de la angustia del pequeño, sabía que si le decía que lo quería de alguna forma estaba comprometiéndose con él y que Draco usaría eso para insistir con su loco plan de que ellos formaran una familia. A pesar del corto tiempo que llevaba conociendo al hijo de Malfoy, tenía que admitir que estaba encariñándose con él, había algo en el niño que le resultaba francamente encantador y tierno, simplemente no había forma de decirle que no, pero no podía decirle que si… ella no era su madre.
Instintivamente llevo una mano a su vientre e inmediatamente su hija se manifestó dándole una patadita, era casi como una señal- Si amor, claro que te quiero - contesto y el niño volvió a acomodarse entre sus brazos con una radiante sonrisa iluminado su rostro.
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Anastasia podrías encargarte del informe- dijo la castaña a la secretaria que la había seguido y la mirada con sorpresa.
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Claro, claro…. Yo me encargare, no se preocupe… nos vemos en tres meses- contesto Anastasia sin poder comprender como era posible que su jefa tuviera un hijo, un esposo y ella no lo supiera, porque era casada ¿verdad? … su esposo la había pedido que la llamaran señora Malfoy.
Hermione regresó a su oficina recogió unos papeles, subió al elevador y camino por el pasillo del Ministerio con Scorpius en brazos y Draco a su lado, a simple vista parecían una familia, Draco llevaba un maletín en la mano y a pesar de que su rostro apenas expresaba alguna emoción en su interior estaba sonriendo, celebrando el éxito de su plan - ¿Entonces vas mudarte con nosotros?- pregunto Draco cuando estuvieron fuera del Ministerio.
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¿Mudarme con ustedes?¿quién ha dicho algo de mudarse?- replicó la castaña molesta asesinando al rubio con la mirada.
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Pues has dicho que quieres a Scorpius, él te quiere, estas esperando a mi hija … no sé tú pero yo pienso que lo más sensato sería que te mudaras con nosotros, estarás mejor atendida y tendrás todo lo que necesites…
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Menos amor- le interrumpió Hermione.
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Vamos Granger, sabes tan bien como tú que no te soy indiferente y bueno tú tampoco estas nada mal- contesto haciendo una mueca mientras abría la puerta de su coche para que ella.
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¿Tampoco estoy nada mal? No podrías haber sido más romántico - gruño la castaña sin atreverse a levantar la voz para no espantar a Scorpius.
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Y que quieres que te diga, que desde esa noche que pasamos juntos no he podido sacarte de mi cabeza, que no puedo dejar de pensar en ti… - casi grito el rubio pero la mirada espantada de su pequeño lo tranquilizo- podemos ser una familia Hermione, solo tienes que decir que sí.
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Lo haces parecer muy simple pero estamos hablando de formar una familia, ¿qué pasará si no funciona? ¿si descubrimos que no podemos soportar vivir juntos bajo el mismo techo? ¿si esta niña es hija de Ron? ¿La amaras igual podrás amarla?- dijo ella acunando al pequeño que comenzaba a dormirse.
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Esa niña es mi hija, claro que voy a amarla y esto va a funcionar, solo tienes que darnos una oportunidad para entrar en tu vida. Vamos Hermione, sé que tú también lo deseas… se que tú también sientes lo mismo.
Hermione se estremeció ante las palabras del rubio, ¿acaso era broma o en verdad Draco Malfoy le había dicho que sentía algo?; quizás todo fuera un sueño…o una pesadilla- Draco, no creo que …
- Sabes que terminaras aceptando de todas formas, por que luchar contra lo inevitable- la callo el rubio- puedes aceptar o puedes pedirme que te deje en tu casa y prometo que nunca más volveré a incomodarte, pero recuerda que lo más probable es que pases toda tú vida lamentándote por lo que pudo haber sido. Tú decides- la mirada del rubio era fría pero Hermione pudo ver por unos segundos una sombra de temor en sus ojos.
Hermione se sintió de pronto al borde de un abismo; un tenebroso , profundo y tentador abismo, podía saltar al vacío y quizás… solo quizás no terminara herida o podía quedarse donde estaba y nuca sabría que encontraría al terminar la caída.
Quizás en el fondo del abismo no todo fuera oscuridad, quizás había cosas hermosas por descubrir… solo si tenía la valentía de tomar el riesgo y aceptaba los sentimientos que comenzaban a nacer en su interior- Esta bien pero que quede claro que no quiero tener elfos a mi servicio y que Scorpius debe comenzar a asistir a una escuela muggle, además debemos hacer algo para evitar los brotes de magia involuntaria y …
- Estoy de acuerdo con todo eso, haremos todo lo que tú quieras- repuso el rubio acercándose a ella con una sonrisa- sabía que no podrías resistirte a mi- dijo burlón mientras acariciaba la mejilla de la castaña para luego acariciar sus labios con la yema de sus dedos, la miro fijamente durante lo que le pareció una eternidad y aprisiono sus labios entre los suyos con ternura y pasión mezcladas, puede que no la amara pero en el fondo sabía que no estaba lejos de amarla.
¿Les ha gustado?