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Corazón de bruja — capítulo 6
Cuando la leona llegó al patio de transformaciones, su amigo ya la estaba esperando.
-¿Por dónde empezamos?
-Por el tercer piso - sugirió Hermione - partiremos del pasillo de la sección prohibida e iremos bajando.
Dicho eso, subieron al tercer piso y recorrieron todo el pasillo sin encontrar nada. Así que bajaron al segundo y continuaron de la misma manera.
Cuando ya llevaban más de una hora buscando oyeron un ruido.
-¿Qué ha sido eso? - exclamó la muchacha asustada.
-No lo sé.
El ojiverde apuntó su varita hacia la esquina de la que procedía el ruido.
-¡Lumus!
- dijo en voz baja, pero la castaña se lo impidió.
-No ves que así nos descubrirán. Si es la sombra nos devora y si es Snape…prefiero que sea la sombra - Harry sonrió divertido, pero el rostro de Hermione le reveló que lo decía de verdad.
Se acercaron a la pared y dejaron de moverse. El ruido de pasos se oyó de nuevo y una sombra apareció frente a ellos. ¿Sería el monstruo?
La figura no parecía muy alta y tampoco llevaba una varita encendida, así que podían descartar a Snape. Tenía más o menos la estatura de los muchachos y caminaba lentamente, pero esta vez no estaba encorvado ni se oían respiraciones lentas y entrecortadas. Esta vez más que un monstruo, parecía una persona. Los chicos seguían muy quietos. De repente, la sombra se giró y los miró.
-¡Ahhhh!
- gritó la leona asustada y Harry se lanzó contra la silueta.
El pelinegro había intentado atraparlo con su capa, pero la sombra peleaba con furia y pronto estaba sobre Harry y le agarraba con fuerza. Hermione contempló la escena asustada y comprendió que debía actuar, así que se lanzó contra los dos atacantes y se metió en la pelea. Los tres individuos rodaron por el suelo y no se sabía de quién era qué mano, qué pie o qué cosa. De repente, una luz apareció tras ellos.
-¿Qué está ocurriendo aquí?
Era McGonagall.
Con la luz de la varita de la profesora, ambos amigos se giraron para ver a la silueta y descubrieron que…era Malfoy.
-¿¡¡Tú!!?
- exclamaron.
-¿Qué es lo que ha ocurrido? - inquirió nuevamente la profesora.
-Ellos me han atacado sin motivo - se defendió el rubio con su habitual soberbia - Se han abalanzado sobre mí como animales.
La leona enrojeció.
-¡Levantáos!
- ordenó la profesora.
Entonces se dieron cuenta de que aún estaban los tres tirados en el suelo. Harry por un lado y Draco y la muchacha por el otro. El rubio tenía encima a la leona y esta se había ruborizado. La ayudó a levantarse y se puso a su lado con los brazos cruzados, fingiendo indignación.
-No voy a preguntar qué hacíais los tres fuera de vuestras respectivas torres a altas horas de la noche. Diez puntos menos por cada uno para vuestras casas y, cuando se me ocurra algo, os impondré un buen castigo. Buenas noches.
Los tres recogieron sus varitas y capas del suelo y empezaron a seguir a la profesora. Hermione se giró un instante más para ver el oscuro pasillo que dejaban atrás y entonces… lo vio.
* * *
-Haber, Hermione. Tenemos mucho trabajo por delante - le dijo George cogiéndole los libros y la maleta de las manos.
La castaña suspiró. ¿Habría sido buena idea ponerse en manos de esos dos guapos Weasleys revoltosos?
-Lo primero es lo primero. Cómo moverse con elegancia.
-Pensaba que lo primero era el vestido - dijo la leona, incrédula.
-Hermione, Hermione - empezó Fred divertido - Somos hombres, así que sabemos perfectamente qué es lo que nos gusta de las chicas. Su aspecto físico es importante, pero para eso existe la ropa bonita. Lo que no puede conseguir un vestido es hacerte parecer sexy.
-¿Sexy?
- la castaña abrió los ojos de par en par. ¡Madre mía! ¿Dónde se había metido?
Los gemelos se sentaron sobre la mesa escritorio.
-Camina hasta la puerta y vuelve.
-¡Puf! - exclamó la chica - ¡Otra vez no! - y empezó a caminar desde donde estaban los gemelos hasta la puerta y volvió - ¿Y bien?
Los dos pelirrojos la miraron con interés.
-Voy a serte sincero - empezó Fred - Caminas muy normal, ni bien ni mal. Pareces muy… corriente - tuvo que pensar la palabra.
-Y lo que nosotros queremos es que te veas sexy, ¿entiendes? Prueba a caminar más lenta y a mover un poco las caderas, nada exagerado, sólo un poco.
Hermione obedeció y repitió el mismo recorrido. Sus pasos eran lentos y sus caderas se movían discretamente de lado a lado haciendo ondear la falda del uniforme de una forma muy sensual.
-¿Qué tal? - preguntó tímidamente, muy avergonzada de todo esto.
-¡Genial!
- exclamaron los chicos, emocionados - Ahora da una vuelta.
Hermione giró, pero más que una chica guapa parecía un patito mareado. George se acercó a la chica.
-Querida Herms, cuando caminas queremos verte sexy, pero cuando giras tienes que parecer mona, con gracia, elegancia. ¿Podrás hacerlo?
La verdad es que cada vez estaba más sorprendida de aquellos dos pillastres ¿Cómo sabrían tanto sobre chicas? Prefería no preguntar.
Hermione dio una vuelta sobre sí misma y, en vez de frenar al terminar, cruzó ligeramente las piernas, inclinó un poco el cuerpo hacia delante y apoyó las manos en su falda, imitando a una niña pequeña.
-¡Eso es! - exclamaron - Ahora traviesa. ¡Enséñanos lo traviesa que puedes ser!
-¡Grrr!
- Hermione imitó las zarpas de los gatos con una mano y gruñó como un gatito.
-¡Grrr!
- le respondió Geoge al mismo tiempo y los tres empezaron a reír.
-Sólo nos falta una cosa - declaró Fred - Ahora debes hacer lo mismo con tacones.
Hermione se llevó las manos a la cabeza. ¿Tacones? ¿Había dicho tacones?
-¿No podría participar con sandalias bonitas o algo así? - suplicó desesperada. Hermione no sabía nada de moda y no quería caerse en mitad del escenario.
-¡Ni hablar! - y le acercaron un par de zapatos negros bastante altos - Prueba estos.
La castaña se los abrochó y empezó a caminar con cuidado. Pronto se tambaleó y George tuvo que sostenerla.
-¡Es inútil! - declaró convencida - ¡No se puede caminar con estas cosas!
Los dos gemelos empezaron a reírse y George sacó unos zapatos de tacón de un número bastante elevado y empezó a calzárselos.
-¿Pero qué…!
-¡Shhh! - le dijo Fred a la castaña - Ahora verás como lo hace George.
-¡¡¿Pero de dónde habéis sacado unos tacones así?!!
Fred sonrió divertido.
-Siempre nos ha gustado jugar con la ropa de nuestras ex novias.
Hermione se llevó una mano a la cabeza y empezó a reírse. No podía creerse que esos chicos tan guapos y ligones se dedicaran a jugar con zapatos de chica en sus ratos libres.
George empezó a andar hacia la puerta moviendo las caderas de forma exagerada.
-¿Ves? ¿Estoy guapo? - se rió.
La castaña y su hermano lloraban de la risa. Si Angelina supiera lo que su novio George estaba haciendo en ese instante…
Pasaron así bastante rato más, zapateando y taconeando por toda la habitación, riendo y divirtiéndose como no se habían divertido en mucho tiempo.