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Corazón de bruja — capítulo 4
A la mañana siguiente, Hermione salió pronto de su habitación y se dirigió al Gran Comedor. La verdad es que no había podido pegar ojo en toda la noche pensando en la extraña sombra que amenazaba por los pasillos de Hogwarts, y tampoco olvidaba la cálida mano del rubio tapándole la boca para que no los descubrieran, ni su cuerpo apretándola contra la pared para taparse con la capa oscura. Había soñado con eso hasta el amanecer. La leona sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos de su mente y fue a sentarse al lado de sus dos mejores amigos.
Ron tenía un muslo de pollo en la mano y la boca llena de carne.
-Bbuennos díaass - dijo mientras masticaba.
-¡Traga antes de hablar! - Ginny le dio un suave codazo en las costillas.
La castaña se rió. ¡Ron era siempre tan Ron!
-Hermione, ¿has dormido bien? - le preguntó Harry en tono de preocupación - Tienes mala cara.
La castaña se frotó los ojos y notó que tenía ojeras. Ni siquiera ella misma se había dado cuenta de lo cansada que estaba hasta ese momento. Y lo que le llamó la atención es que Harry lo notara. Su mejor amigo era una persona excelente que siempre se preocupaba por los demás, pero todos sabían que no era nada observador. Así pues, era curioso que, de entre todos, el que hubiera notado el cansancio de la castaña fuera él. Muy extraño…
-Bueno, la verdad es que no he dormido muy bien esta noche - confesó la chica - He tenido algunas… pesadillas.
-¿Algo te atormenta?
Hermione dio un respingo. ¡Qué suspicaz estaba Harry esta mañana! Lo estaba acertando todo. ¿Tendría algo que ver con lo que ocurría en el castillo o la explicación era algo totalmente distinto?
-En realidad… - la leona se frotó las manos, nerviosa. ¿Debería contarle a sus amigos lo de la extraña sombra? En principio le había prometido a Malfoy no decir nada a nadie pero… ¿quién era él para darle órdenes a la castaña? Puede que le hubiera salvado la vida pero, aún así, no podía obligarla a hacer algo que no quisiera. ¡Sí, se lo contaría a sus amigos! - …pues quería contaros una cosa muy importante. Escuchadme bien porque anoche…
No le dio tiempo a decir una sola palabra más, pues en ese instante llegó la hermosa Luna con un montón de hojas en las manos y se acercó corriendo a sus amigos.
-¡Hola! - saludó emocionada y prácticamente saltando de alegría - ¡Muy buenos días! ¡Traigo noticias!
Los demás la miraron expectantes.
-¡Mirad! - y cogió uno de los papeles del montón que traía consigo y lo colocó con fuerza sobre la mesa - ¡Va a haber un concurso! ¡El concurso Miss Hogwarts! ¿No es emocionante?
Ginny fue la primera en abalanzarse sobre el papel y lo leyó de arriba abajo.
Concurso Miss Hogwarts
Me complace invitaros a participar en el concurso de belleza más esperado de todo el año. Lo convocamos por tercera vez consecutiva el club de moda de las chicas de Hogwarts. Con el permiso del director, sólo podrán participar las alumnas de 6º y 7º curso. Así pues, ya lo sabéis chicas, buscad lindos y elegantes vestidos y complementos y presentaos en el Gran Comedor este viernes para la preselección. El domingo a las 6 de la tarde están invitados todos los que quieran venir a ver el desfile de las chicas más guapas y hermosas de todo Hogwarts.
Atentamente,
La gerente del club de moda.
-¿No es genial? - preguntó Luna sonriente.
-Pero - empezó a decir Hermione - tú no eres de las que les importa su físico. ¿Por qué estás entonces tan emocionada?
-Oh, yo no pienso participar - aclaró - Pero estoy en el club de decoración, así que tendré la oportunidad de adornar todo el comedor con mis nuevos hechizos. ¡Lo dejaré precioso!
Los amigos rieron ante su entusiasmo.
-¡Pienso ganar! - dijo Ginny levantándose y alzando el puño en señal de decisión - Sin duda, voy a presentarme.
-¿Hay alguna prueba que consista en demostrar un carácter agradable? Porque si es así, Ginny ya ha perdido - exclamó Ron divertido.
Ginny le propinó un librazo en la cabeza.
-¿Qué insinúas? ¿Acaso tu hermanita no es simpática? - dijo algo mosqueada.
-No mucho - afirmó el pelirrojo.
-¡Te voy a mostrar lo simpática que puedo ser! - dijo en tono irónico y empezó a darle librazos en la cabeza.
-¡Socorro! - Ron se levantó de la mesa y salió corriendo del Gran Comedor, seguido de su hermana pequeña y el pesado libro que ésta alzaba en el aire.
Sus amigos no podían parar de reír. A Fred y George se les saltaban las lágrimas de la risa.
-Eso le pasa por meterse con ella - afirmó George sin parar de reír.
-Tú también deberías presentarte - le dijo de repente Harry a Hermione - Seguro que te escogen para participar.
La castaña lo miró ruborizada.
-¡Oh, no! Seguro que no pasaría la prueba de preselección. Además, a mí tampoco me interesan los concursos. Yo soy como Luna - y le sonrió a la rubia.
-Sí, pero hay un buen premio - confesó la Lovegood en tono de confidencia - No puedo decirte cuál pero vale la pena.
Hermione empezó a cambiar de opinión.
-Bueno, aunque decidiera participar, yo no podría hacerlo. No sé andar con zapatos de tacón, ni maquillarme correctamente.
-Ginny podría ayudarte - exclamó Harry, convencido.
-No puedo pedírselo. Ella estará ocupada en su propio vestido y maquillaje.
-Entonces te ayudaremos nosotros - espetó Fred - Podríamos convertirte en una verdadera belleza, aunque a ti no te haga falta - y le guiñó un ojo.
La castaña se puso colorada. Sus cuatro amigos la miraban expectantes. Al final, bajo la presión de todos, acabó aceptando.
-Está bien. Vosotros ganáis.
-¡Sí! - chocaron su mano los dos gemelos - Vamos a hacer un montón de apuestas, así que más no defraudarnos, preciosa. Si lo haces bien, conseguiremos una pequeña fortuna.
* * *
Esa noche, cuando Hermione llegó a su cuarto, sus compañeras de habitación no paraban de hablar del concurso. Lavender pensaba participar sin ninguna duda y estaba convencida de poder ganar. La sensata Katie había preferido quedarse estudiando el fin de semana, así que no participaría en el concurso, y la tímida Parvati había decidido que, al menos, lo intentaría.
-¿Tú vas a participar, Hermione? - inquirió Lavender maliciosamente.
-Mmm… sí.
-Bueno, si crees que puedes hacerlo… aunque vas a necesitar mucha ayuda para arreglar ese pelo.
Hermione la miró con odio y ya estaba a punto de contestar cuando la prudente Katie intervino.
-Bueno, siendo así yo puedo ayudarte, Hermione. ¿Querrías que yo te peinara el viernes por la tarde antes de la selección?
La castaña pareció relajarse y decidió ignorar a la bruja de Lavender.
-Gracias, katie. Me harías un gran favor - y se sonrieron.
Sus compañeras habían seguido hablando del concurso un rato más, pero ella tenía otras preocupaciones. Con la caída del día había recordado la aventura de la noche anterior y todos los peligros que habían corrido. ¿De verdad sería capaz Malfoy de atrapar él sólo a lo que fuera que acechaba el castillo? ¿Debía ella contárselo a un profesor o tal vez a sus amigos? Se lo pensó un poco y decidió que mañana mismo se lo contaría a Harry. Él era el más sensato de todos en estos temas, así que podría confiar en él. Lo que Granger no sabía es que Harry probablemente no podría centrarse tan sólo en la aventura.