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The love of Albus Severus Potter — capítulo 2

Capítulo I

-Black and white-

"Hay tanta oscuridad en el día

como luz en la noche…"

Nadie en todo Hogwarts jamás se podría haber imaginado que esas dos chicas eran hermanas  y mucho menos mellizas.

Dicen que el tiempo cambia a las personas y así lo hizo con ellas, así las fue moldeando hasta llegar a ser lo que en ese momento eran, dos adolecentes muy distintas pero con muchos sueños que cumplir y uno en especial que sin saberlo compartían.

Paz Longbottom era una morocha de ojos verde olivo, dueña de una de las mentes más privilegiadas de todo el colegio y una Rewenclaw ejemplar. Sus notas eran las mejores, siempre sobresalía en clases y era conocida por ser la "Come libros" de allí; aunque esto parecía no importarle a la chica que solo se limitaba a reír cada vez que alguien decía algo al respecto o cuando los comentarios eran muy envenenados solía contestar con ironías que dejaban a las personas pensando por largos ratos mientras ella se deleitaba al verlos. También era conocida como "La chica Potter" debido a su relación con los dos hijos menores del matrimonio Potter, Lily Luna era su mejor amiga a pesar de las notables diferencias entre ambas. Y Albus Severus era el chico con el que siempre salía, con el que siempre estaba, su mejor amigo y para muchos su novio, y aunque ella lo deseara con fuerza esto no tenía una sola gota de verdad.  Para ella su vida era perfecta, excepto por una cosa que nunca la dejaría ser completamente feliz: Su hermana. Lo había intentado todo, pero nada funcionaba ya que la rubia se negaba a tan solo llevarse como dos personas civilizadas, desde que tenía memoria Alice le había hecho la vida imposible, aunque nunca supo a que se debía.

Alice Longbottom era una rubia de ojos color cielo, con un cuerpo perfecto y conocida como la Femme Fatale del colegio. No solo era una Slytherin propiamente dicha, si no que se empeñaba en hacer la vida de todos miserable pero en especial la de su hermana. Era temida por todos y deseada por los chicos, la pesadilla de los profesores debido a sus constantes comentarios ácidos. Tenía una intachable fama de "Chica fácil" y se rumoreaba que se había acostado con la cuarta parte del colegio; aunque esto le era completamente indiferente, ella solo vivía en su pequeña burbuja personal molestando a la gente, divirtiéndose con sus amigas y disfrutando de todos los chicos que quería…excepto uno…solo había un chico -De los que le interesaban—que se había resistido a sus encantos y ese chico no era ni más ni menos que Albus Severus Potter, el mejor amigo de su hermana. Y esto la frustraba notablemente, a tal punto que él se había convertido en su obsesión…

Pero lo que nadie sabia era el dolor que Alice guardaba en su corazón, lo que nadie sabía era que ella solo quería resaltar, ella solo quería dejar de ser la sombra de su perfecta hermana.

[…]

Suspiró clavando la vista en las profundas aguas del lago, el sol le dio de lleno en el rostro dejando que sus cabellos color negro soltaran pequeños reflejos. Sus pensamientos comenzaron a divagar, hasta llegar a donde siempre lo hacían: Su hermana. Apretó los ojos con más fuerza aún, deseando que las cosas no fueran como eran, deseando poder llevarse como Lily lo hacía con Albus o ella misma con Frank…pero no, con Alice todo era mucho más complicado.

Sintió como dos manos se posaban sobre sus ojos y un perfume que conocía a la perfección la invadía.

-Albus-Murmuró con una sonrisa en sus labios.

-¿Por qué siempre me descubrís?-Preguntó mientras se sentaba a su lado.

<<Porque podría descubrir tu perfume entre miles>>, pensó.

-Siempre haces lo mismo, Al-Dijo poniendo los ojos en blanco.

-Para la próxima prometo mejorar mis técnicas-Le guiñó un ojo y ella solo rio mientras se acostaba sobre su regazo, dejando que él acariciara sus negros cabellos que caían en cascada.

Ambos se mantuvieron en silencio, ella con los ojos cerrados, dejando que el perfume de él la invadiese y él perdido en el horizonte, perdido en sus pensamientos.

-¿Pasa algo?-Preguntó de repente, acariciándole la mejilla, ella abrió los ojos y no pudo negar lo innegable…

Albus la apretó contra su pecho, sabía lo que le pasaba, lo comprendía todo. Siempre era igual y él siempre estaba para ella, él siempre era su consuelo, su punto de apoyo.

-¿Por qué me odia?-Susurró con la voz llena de culpa, llena de dolor, ese dolor que sus ojos expresaban.

El morocho le acarició la mejilla con ternura y le colocó unos mechones de cabellos detrás de la oreja.

-Ella no te odia, Paz-Ella bufó pero Albus no cambió su postura-Solo es algo…complicada-Agregó con una media sonrisa.

-Siempre es lo mismo, todos dicen que solo es "algo complicada", pero ella siempre tiene todo contra mí, siempre hace todo para molestarme por más que yo quiera mejorar las cosas-Contradijo la Rewenclaw, apartándose de su amigo.

Albus soltó un suspiro, nunca había llegado a comprender porque existía esa rivalidad entre las dos hermanas. Él podía comprender las peleas, podía comprender las diferencias, pero no comprendía ese odio sin razón que parecían tenerse.

Porque, a pesar de lo que dijese, él sabía que Paz guardaba un gran rencor contra su hermana y no la culpaba por ello, no después de todas las cosas que esta le había hecho.

Pero, de alguna forma, él comprendía a Alice y siempre lo había hecho. A pesar de que tenía un gran amor por su mejor amiga y no sería capaz de cambiarla por nadie con Alice era diferente, desde pequeños ellos se habían entendido a la perfección, quizás porque ambos terminaron en Slytherin.

 En ese último tiempo Albus había comenzado a hablar con Alice, había descubierto muchas cosas de la chica, muchas cosas que le gustaban. Incluso había llegado a plantearse si no le gustaba, la posibilidad estaba allí…latente, y no parecía molestarle en absoluto.

Tiró una pequeña piedrita al lago, sin volver la vista a su amiga que permanecía en silencio. Esa era una de las cosas que más le gustaba de Paz, su capacidad de hacerle compañía en silencio, de no molestarlo, de saber hasta que punto podían llegar. Y aún mejor, la naturalidad con lo que lo hacía, como si ni siquiera lo notara.

[…]

Sonrió, con esa sonrisa de clara arrogancia, de clara muestra de que ella era superior a todos ellos, esa sonrisa que siempre adornaba su rostro. Podía sentir a los chicos suspirando tras de sí, podía captar las miradas indiscretas que observaban su cuerpo con detenimiento.  Soltó un suspiro y se llevó una mano al escote de la camisa, como quien no quiere la cosa, desabrochó un botón, dejando ver una fina musculosa de color verde que dejaba entrever el encaje negro de su sostén. Sintió con perfecta claridad como las respiraciones de los chicos se entrecortaban, y eso solo logró que ensanchara aún más su sonrisa.

Nuca se había puesto a pensar realmente en el porque le gustaba que los chicos estuvieran tras ella, porque siempre jugaba con ellos, porque se había acostado con la mitad en la primera cita. Pero acaso, ¿tenía eso alguna importancia?

Ella era feliz, y eso era lo único que le importaba.

<<Soy feliz, soy yo>>, se repitió mentalmente, como si necesitara un recordatorio de porqué hacia eso cada día, porque fomentaba el personaje que ella misma había creado.

Porque ella misma sabía con exactitud que ella no era esa chica fácil que volvía locos a los chicos, que era capaz de hacer maldades solo por diversión, incluso a personas inocentes. Pero, ¿Quién era ella?

Había tratado de responder esa pregunta infinidad de veces, pero nunca lograba una respuesta concreta, concisa.

Solo sabía que ella era Alice, que tenía su personaje perfecto y no pensaba cambiarlo, aunque eso supusiese tal vez no ser ella misma. Porque, a pesar de estar segura de lo contrario, también cada día trataba de convencerse de que ella era esa, no otra.

Sacudió la cabeza apenas, logrando que su mechón de pelo color rosa chillón callera con pesadez sobre sus ojos, lo hizo a un lado con un leve movimiento y sus ojos se perdieron en una esquina alejada donde Albus Potter la observaba con concentración, con los ojos entrecerrados.

Sonrió con suficiencia, <<Está cayendo>>, afirmó sus pasos, provocando que los altos tacones color negro resonaran por los pasillos ahogándose entre el ruido de los estudiantes.

-¿Se te perdió algo, Potter?-Preguntó, mirando al chico de arriba abajo, sin borrar su sonrisa. Pasó la lengua por sobre sus labios apenas humedeciéndolos, sabiendo que ese gesto enloquecía a los hombre.

Pero Albus se mantuvo imperturbable, se acomodó en el lugar, alejándose de la pared en la que permanecía recostado hasta ese momento. Las comisuras de sus labios se elevaron en una sonrisa tenue.

-¿Qué te hace pensar eso?-Indagó, comenzando a caminar, ella lo siguió, molesta por el hecho de que estuviera a punto de dejarla con la palabra en la boca.

-Quizás el hecho de que me miraras tanto-Comentó, guiñándole un ojo a un chico de Huffelpuff que iba en el mismo curso que ellos.

Albus frunció el cejo levemente ante el gesto y ella, mirándolo de reojo, pudo notarlo, contuvo una sonrisa triunfal.

Nadie, ni siquiera Albus, se resistía a sus encantos. Todos caían, tarde o temprano, pero lo hacían.

Siguieron caminando, en silencio.

El mediano de los Potter podía notar las diferencias que había entre la Alice que se mostraba cuando estaban a solos, y esa que tenía frente a él. Siempre lo había hecho.

Alice soltó un suspiro, volviendo su mirada sus uñas pintadas de un perfecto negro con una pequeña serpiente color verde que se movía por ellas, siseando cada tanto. Se estaba cansando, su pregunta seguía sin respuesta, y estaba dispuesta a obtener una.

-¿Qué quieres, Potter?-Preguntó, acorralando al chico contra uno de los muros, en un desolado pasillo.

Albus examinó el rostro de la chica, sin inmutarse por la cercanía, por el hecho de que le llegaba el aliento de ella y podía asegurar que con certeza había estado fumando hierba mágica esa misma mañana. Entrecerró los ojos, examinando los celestes de ella. Por un momento pudo jurar que pudo ver los verde olivo de Paz en ellos, pero todo pareció una estúpida ilusión.

Deslizó su mano por la cintura de la chica, aprisionándola contra su cuerpo. Quizás era hora de cambiar las cosas.

-A vos-Susurró en su oído para luego alejarse, acomodándose la corbata que ella había desecho.

Alice sonrió.

<<Si quieres jugar, entonces, que el juego comience>>

¡Hola!

En verdad debería actualizar mañana (Domingo), pero en teoría y dado que por Uruguay son ya las doce puedo considerar que es domingo, ¿no?

Da igual xD

Solo espero que les haya gustado el capítulo y empiecen a entender a las chicas un poco más ^^

Ellas, las dos, son especiales y MUY especiales.

No quiero que piensen que hay una ´buena´y una ´mala´

Porque si, es obvio que Paz es el prototipo de la buena perfecta y Alice de la mala desquiciada.

Pero no es esa la imagen que quiero dar, es todo lo contrario. Los contrastes están echos para que vean las diferencias y para que vean también que nada es perfecto, como dijo una vez Sirius:

"Nadie es completamente bueno ni completamente malo"

En fin...solo denme tiempo para desarrollar la historia (:

Aunque valla a ser cortita...

Por cierto, tuve otro ataque de inspiración para acá y escribí dos capítulos en un día... eso solo me deja uno para rescribir T-T

Pero les prometo que en cuanto lo termine les subo dos capítulos por semana, ¿les parece?

Meeee voy que mañana juega mi futuro esposo en las olimpiadas  y quiero verlo -, si mi futuro esposo es muuuuuy famoso y muy lindo, creo que ustedes lo deben de conocer, por si acaso se llama Roger Federer y como que nada, es un ´poco´ bueno jugado al tennis xD

Besos,

Paz