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The love of Albus Severus Potter — capítulo 3
Capítulo II
-The game starts-
"Un vez iniciado el juego, es como una vez desatada la guerra, ya nada se puede hacer para evitar lo inevitable"
Lo podía notar, como si todo estuviese en el aire. Pero… ¿Qué era aquello?
Sabía que algo estaba pasando, podía ver que las cosas estaban cambiando, sin embargo…había algo que todavía no terminaba de encajar. Como si a su rompecabezas le faltase una pieza, una pieza crucial, de hecho.
Soltó un suspiro cansino, arrojó al lago la pequeña piedra que había estado girando entre sus dedos hasta ese momento.
Llevaba días dándole vueltas al asunto, pero aun así seguía sin respuestas. Y eso la frustraba.
Siempre había logrado resolver todos y cada uno de los acertijos que se le presentasen, sin importar como lo hiciera, sin importar que tan complejos fuesen. Ella siempre tenía una respuesta.
Por algo había terminado en Rewenclaw después de todo.
Comenzó a repasar los hechos con lentitud, cada uno a su vez.
El más relevante era, claramente, Albus y su comportamiento. Si, estaba segura de que lo que fuese que estaba pasando había cambiado algo en su amigo, sino… ¿Cómo podría explicarse todo lo ocurrido?
No, él no iba a cambiar de la noche a la mañana. Se negaba a creerlo.
Se negaba a creer que él ya no la quisiese, se negaba a creer que ya no fuese importante para él, se negaba a creer que él la estuviese apartando de su vida. Pero eso era justamente lo que él estaba haciendo.
Por eso, necesitaba desesperadamente encontrar el porqué de todas esas extrañas cosas. Porque debía existir un por qué.
Se puso en pie con agilidad, miró el lago de reojo, como pidiéndole que le desease suerte y un tentáculo del calamar se alzó del agua, como un pequeño saludo. Paz sonrió.
Comenzó a caminar hacia el catillo con paso lento, como si temiera lo que pudiera encontrarse. Sabía donde debía buscar, conocía la entrada a la sala de los Slytherin, había estado en la puerta de esta infinidad de veces, casi tantas como las que había entrado al lugar. Como Rewenclaw que era, los estudiantes de la casa de las serpientes la respetaban, aunque claro que no les hacía ninguna gracia que estuviese en su sala. Aunque nunca nadie dijo palabra sobre eso, Paz sospechaba que esto se debía a que siempre estaba acompañada tanto por Albus como por Scorpius Malfoy, el mejor amigo de este. Y, a decir verdad, nadie se atreve a contradecir al hijo del salvador del mundo mágico ni claro que al hijo de un ex mortífago.
Para cuando quiso ver las mazmorras estaban frente a sus ojos, siguió su paso con lentitud, observando a los lados en busca de una cabellera azabache y unos ojos verde esmeralda.
Casi se atraganta al ver, allí frente a sus ojos, a dos personas besándose como si la vida se les fuese en ellos.
Dicha escena, no hubiese tenido ninguna importancia para la chica si los involucrados no fueran más que Albus Potter y Alice Longbottom.
-Paz-Albus ahogó una exclamación al verla, se revolvió los cabellos ya de por si revueltos y trató de acomodarse la corbata. Su mirada demostraba lo incómoda de la situación.
Paz quiso decir algo, pero todo lo que podía hacer era tratar de no llorar, de no derrumbarse allí mismo. <<Sé fuerte>>, se repitió mentalmente.
Sus ojos se encontraron con los celestes de su hermana que destilaban felicidad, diciendo sin palabras que había ganado, que había logrado su objetivo.
Apretó los dientes con fuerza. Esa mirada había logrado infundirle valor, no se iba a derrumbar allí, no iba a dejar que Alice viera que había ganado. Nunca haría algo así.
-Yo…nosotros-Comenzó a tartamudear Albus, sin dejar de revolverse el pelo mientras lo hacía.
-No hay nada que explicar-Lo cortó Alice, tomando la mano de él entre las suyas y dirigiéndole una mirada de suficiencia a su hermana mientras lo hacía.
Esto solo logró enfurecer más a Paz.
-Exacto-Soltó, las palabra sonaban claras, fuertes, pero Albus podía distinguir el tono herido en ellas. Conocía a Paz como a la palma de su mano.
La morocha esbozó una sonrisa ancha, completamente falsa y se dio media vuelta. Alejándose tranquilamente aunque por dentro quería desaparecer de allí, hundirse en un baño de agua tibia y llorar sin que nadie la viera.
Una mano se cerró sobre su muñeca cuando se había alejado unos pocos metros. Trago saliva. De alguna forma sabía que eso iba a pasar.
-No creo que a tu novia le guste esto-Dijo, las palabras estaban completamente envenenadas, resentidas. Como ella misma.
Albus se encogió de hombros.
-Esto no se trata de ella, se trata de nosotros-
El nudo en la garganta de Paz creció, acababa de confirmarlo. <>
-¿Nosotros?-Ironizó, quería irse de allí cuanto antes-¡Por favor, Severus!-
<<Auch, eso dolió>>, pensó Albus. Sabía que si se llamaban por el segundo nombre las cosas no estaban bien, era como un pequeño código entre ellos, pero nunca había oído a Paz pronunciarlo de esa forma. Como si sintiese asco.
La chica se soltó de su agarre y reanudó la marcha, pero el la siguió, impidiéndole continuar.
-¿Qué quieres?-Preguntó con voz cansina.
-Hablar-Respondió él con simpleza, esbozando una pequeña sonrisa que se esfumó al ver los ojos de ella. Nunca lo había mirado con esa frialdad.
-¿No puedes simplemente dejarlo?, ya es bastante difícil así-Respondió, por primera vez demostrando cuanto le dolía aquello. No podía fingir, no con él.
-No quiero lastimarte-Susurró Albus con la voz dolorida.
-¿Eso importa?-Las palabras salieron de sus labios sin que tuviera control de ellas. No quería eso, no quería ser la víctima de todo, nunca le había gustado ese papel.
-Claro que importa, yo te quiero-Los ojos esmeraldas de él se centraron en los olivos de ella que apartó la vista casi al instante, sin poder soportarlo.
-Y por eso estas de novio con mi hermana, que es claramente mi mejor amiga-Ironizó ella, soltando una sonrisa igual de irónica.
-No seas injusta-
Albus pudo notar como las mejillas de Paz se enrojecían. Sabía lo que venía a continuación, lo había estado esperando desde el principio. Jaló de ella hacia un aula vacía y antes de que pudiera notarlo trabó la puerta con su varita.
-¡¿Injusta yo?!-Rugió, roja de furia. Como cada vez que algo la superaba, soltando ese carácter explosivo que pocos llegaban a conocer-¡¿Yo soy la injusta?! ¡Vos sos el que sale con la estúpida de mi hermana que bien sabes me odia y yo soy la injusta!-
Albus se mantuvo en silencio, dejando que ella descargase su furia. Sabiendo que no tenía sentido interrumpirla, simplemente ella no lo iba a escuchar.
-¡Ni siquiera tenes el valor para decírmelo a la cara!-Tomó aire, logrando que sus mejillas se enrojecieran nuevamente-¡Y después venís con ese patético discurso de "Yo te quiero" y pretendes que te pida perdón!-Otra pausa-Sos patético Potter, patético-
-¿Terminaste?-Preguntó el aludido, sin apenas inmutarse, cosa que solo logró que ella se volviera nuevamente roja, como si fuese a estallar otra vez.
Asintió, con los dientes apretados. Conteniéndose para no decirle todo lo que pensaba.
-Entonces…-Comenzó, comprobando que ella había vuelto a su tono de piel normal, que ya había pasado la furia…o al menos lo peor de ella-Sí, estoy de novio con Alice y no te lo dije porque sabía que iba a reaccionar así-
Ella lo observó sin decir palabra, como si hubiese llegado su turno de escuchar. O tal vez simplemente no tenía nada que decir.
-Ella no va remplazar tu lugar, ninguna chica lo haría-
Paz soltó un pequeño bufido ante ese comentario.
Albus sonrió y extendió sus brazos, pero ella se mantuvo en su lugar. Al final los bajó, revolviéndose el pelo incómodo.
-¿Listo?-Preguntó Paz, su tono era indiferente. Y eso solo lograba que doliera más.
Albus asintió, contraído por el rechazo de ella. Quizás si se había equivocado.
Paz caminó hacia la puerta, sacó su varita y deshizo el hechizo.
-Paz-Llamó él, tomándola de la mano, ella se soltó con brusquedad-Te quiero-Finalizó, abatido.
La chica apretó los dientes con fuerza, casi se muerde la lengua para no decir lo que quería, lo que estaba pensando. <<Sé fuerte>>, se repitió mentalmente.
No, no iba a caer ante él, no al menos por ahora.
Salió del lugar con la cabeza en alto y el corazón hecho trizas. Ya nada iba a volver a ser igual.
Una mano se cerró sobre su brazo con fuerza y la arrastró contra la pared de ese pasillo oscuro. Estuvo a punto de gritar cuando reconoció los ojos celestes que la observaban de lado, casi con vehemencia.
Alice sonrió espléndidamente, colocando un mechón de los castaños cabellos de Paz detrás de su oreja. Esta se removió, asqueada.
-¿Qué diablos quieres?-Preguntó, sin paciencia-Ya tienes a Albus, ahora déjame en paz-
-Oh-Alice fingió sentir pena para luego acercarse con malicia hasta su hermana-El juego recién comienza, darling-Susurró contra su oído.
Paz sintió un escalofrío recorrerle la espalda vertebral. Empujó a Alice y se alejó de allí a toda prisa, apretando los puños con fuerza.
<<Si quiere jugar, entonces vamos a jugar>>
¡Hola!
Bueno, a decir verdad tendría que actualizar mañana pero...tenía ganas de hacerlo hoy (:
Mmm...¿qué me dicen del capítulo?
Las cosas se empiezan a poner entretenidas ^.^
Oh, si, Alice está sacando la parte de su carácter que más me gusta al igual que Paz.
Por cierto, ya casi terminé el fic.
Solo me queda un capítulo y listo (:
¡Ah!**¿Les gustó la portada?
Tenía ganas de cambiarla... :)
Creo que eso es todo.
Besos,
Paz