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The love of Albus Severus Potter — capítulo 8
Capítulo VII
-Forever and always-
"Si el amor es verdadero,
siempre encontrará la manera de sobrevivir…"
**Escuchar: [**http://www.youtube.com/watch?v=DChHEf0lpEE****]
Las pequeñas lágrimas resbalaban por su rostro, ya hacia mucho tiempo que había dejado de querer detenerlas, en ese momento solo se limitaba a dejarlas caer con libertad, respirando entrecortadamente. Ya no había vuelta atrás, no después de que tomara esa decisión.
Frunció los labios en un nuevo intento por detener el llanto que parecía imparable, pero las lágrimas no dejaron de caer. Frustrada, cerró los ojos, tomó aire con lentitud y separó su mano de la de él que aún la presionaba con fuerza.
Fue difícil, quizás una de las cosas más difíciles que había hecho en su vida. Pero esa era su decisión, sabía que aunque era arriesgado, aunque le partiera el corazón, esa era la mejor solución a todo. Quizás una solución un poco cobarde, pero era su solución al fin y al cabo.
Abrió los ojos con fuerza, ya no lloraba, ya no…
Soltó un gemido mezclado con una tímida sonrisa, se llevó una mano a los labios y la presionó contra ellos para luego apartarla, lanzándole un beso volador a él, que aún permanecía dormido, abrazado a una almohada que ocupaba el lugar que el cuerpo de ella debería tener.
Tomó el pequeño bolso entre sus manos y antes de irse se volvió una vez más para llenarse con la imagen de él. Lo quería recordar así, completamente en paz, como si todo estuviese bien para él.
-Por siempre y para siempre, Al-Susurró antes de cerrar la puerta a sus espaldas. Se recostó en esta una vez cerrada, dudando una vez más.
<>, se dijo con firmeza, <<Esto es lo mejor, para mí, para Albus y para Alice>>.
Alice, sabía que todo esto lo estaba haciendo por ella, sabía que su hermana lo comprendería y quizás así pudiera perdonarla. Solo quizás.
Y eso le daba fuerzas para seguir adelante.
<<Francia, allí voy>>
[…]
Se despertó agitado, con el corazón latiéndole con fuerza, enloquecido. Tanteó a su lado pero ella no estaba allí.
Sintió una punzada en el pecho, <>
-Paz-Llamó, mirando a su alrededor, pero ella no estaba-¡Paz!-Repitió con más fuerza aún. No obtuvo respuesta.
Se puso en pie y comenzó a recorrer la pequeña casucha que antaño había servido como refugio a los merodeadores, esa casucha que ellos habían reformado en secreto hasta convertirla en un lugar algo bonito. Un lugar al que uno se podía escapar sin que nadie lo encontrara.
Tragó saliva con fuerza, envolviendo la fina tela de la sábana sobre su cuerpo, <<¿Dónde estas?>>
Nada. Había recorrido cada rincón del lugar y no había rastros de ella.
Preocupado volvió al cuarto donde habían dormido, allí, sobre la cama revuelta de sábanas había un pequeño papel doblado pulcramente.
Sintió que el corazón se le paraba en ese momento. No podía ser, ella no podía haber hecho algo así. ¡Ella no podía haberlo dejado!
Con manos temblorosas tomó el papel entre sus manos, sintió una oleada helada recorrerle al reconocer la letra de ella.
Tomó asiento sobre la cama y comenzó a leer con pesadez, tragando cada palabra lentamente, como si fueran puñaladas directo a su corazón.
<Albus*,*
Se hace difícil escribir esto teniéndote a mi lado, durmiendo con tranquilidad mientras yo me muero por dentro, me muero porque no se como decirte esto a la cara…me muero porque la noche que pasamos fue la mejor de mi vida pero tengo que decir adiós.
Si, Albus, no puedo…no podemos.
Sé lo que dirás, sé que con tan solo una mirada por parte de tus ojos color esmeralda yo no podré decir no. Por eso decidí escribir esta carta, por eso decidí despedirme así.
Es lo mejor, ¿no crees?
A veces pienso que todo estaba escrito así, quizás fue un error enamorarme de vos. Pero, de todos los errores que cometí en mi vida ese es el único del que no me arrepiento y estoy segura nunca lo haré, porque si fue un error fue mi hermoso error, y no me arrepiento de nada. Porque cada hora que pasamos juntos, cada beso, cada caricia, esta mágica noche, esas son cosas que siempre voy a llevar conmigo pase lo que pase.
No estés triste, quiero que cada vez que pienses en mi recuerdes esta noche, que recuerdes ese beso en la torre de astronomía, que recuerdes cada mágico momento que pasamos juntos. Y sonríe, porque tienes una sonrisa hermosa.
Sé que te estas preguntando que me hace apartarme, que me hace irme, pues si, como sé que sabes hay una razón. Alice.
Sí, sé que piensas que la odio, las cosas entre nosotras nunca estuvieron bien, el último tiempo de hecho fue el peor de todo.
Pero…el día en que te dejé, ese día ocurrió algo dentro de mí que me hizo pensar en todo, y supe que lo nuestro no podía ser.
Si no fuera por vos nunca hubiéramos logrado cambiar las cosas, si no fuera por vos hoy todo seguiría igual.
Por eso, Al, te quiero agradecer, porque no solo me enseñaste a amar, no solo me diste momentos maravillosos, sino que también me ayudaste a recuperar a mi hermana.
Sé que vas a negar todo esto, sé que piensas que no tengo razón, pero esa es una de tus mejores virtudes, al igual que tu padre, causas cosas en la gente de las que ni siquiera eres consciente. Muchas veces me pregunto si estarás bien seleccionado en Slytherin…
Slytherin para marcar la diferencia, ¿no?
Nunca me lo dijiste, y sin embargo siempre lo supe. ¿Cómo?
Bueno, creo que te conozco mejor que a mi misma.
Llegó el momento de decir adiós, pero sé, de alguna forma, que este no es un adió para siempre. De alguna forma sé que si el destino nos quiere juntos, tarde o temprano nos verá juntos.
Te amo, nunca lo olvides
Paz Longbottom>
<>, ¡Se había ido!, eso era en todo lo que podía pensar.
Ella se había ido, lo había dejado solo, con un dolor insoportable y un montón de cosas sin decir. Cosas que nunca había podido decirle.
Furia. Dolor. Traición.
Tomó un almohadón de arriba de la cama y lo estampó contra la pared, queriendo desquitar su furia con él. Más lo siguieron casi al instante.
Se dejó caer sobre el piso helado, aún con la carta fuertemente apretada entre sus manos.
Cerró los ojos. Las lágrimas no dejaban de correr por su rostro y con ellas vinieron los recuerdos de todo lo que había sucedido la noche anterior.
Poco más de dos meses habían pasado desde que Paz lo dejara, aún seguía sin comprender porque ella lo había hecho. Si, había dicho que era porque no estaba enamorada de él, pero sabía que eso no era verdad.
O al menos se negaba a aceptarlo, simplemente la idea se le tornaba imposiblemente dolorosa.
Desde su ruptura muchas cosas comenzaron a cambiar, ellos ya casi no se hablaban. No es que él no lo quisiese, sino que cada vez que lo intentaba ella parecía esfumarse, como si lo evitara todo el tiempo.
A su vez, también podía notar como había comenzado a mantener una relación algo más cordial con Alice. Y no podía evitar unir ambos hechos.
¿Sería Alice la causante de todo eso? ¿Del cambio en Paz? ¿De que terminara con su relación?
Algo le decía que si, y en cuanto a presentimientos, Albus Potter no solía equivocarse.
Ese día era el último que pasaría en Hogwarts, al siguiente partirían a casa para ya no volver.
Tomó aire lentamente, observando los desiertos pasillos del castillo. <<Si esta va a ser mi última noche acá, entonces que se valla todo al demonio>>
Con una sonrisa grabada en el rostro sacó un arrugado pergamino del bolsillo trasero de sus pantalones, lo tocó con la punta de su varita y pronunció las siguientes palabras:
-Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas-
Localizó a Paz sin problemas, de hecho ella parecía dirigirse hacia dónde estaba él.
Levantó la cabeza para encontrarse con la chica a unos pocos pasos, tocó el mapa nuevamente y tras decir otras palabras lo volvió a guardar.
-Albus-Llamó ella, él podía notar que estaba nerviosa por la forma en que enroscaba pequeños mechos de cabello entre sus dedos. Contuvo una sonrisa, casi había olvidado cuanto le gustaba ese pequeño gesto de ella.
-Paz-Soltó dedicándole una sonrisa.
Ella se acercó con paso tembloroso y poniéndose en puntillas de pie enroscó sus brazos en el cuello de él. Albus la abrazó por la cintura, sorprendido.
Paz cerró los ojos y él pudo observar cada detalle de su rostro, a centímetros del suyo.
-Te amo-Susurró la chica.
La sorpresa parecía haberse evaporado del chico, ahora solo importaba ella. El tenerla así de cerca.
-Y yo a vos-Dijo, en el mismo tono de voz para luego unir sus labios con los de ella.
Fue como tocar el cielo una vez más, se perdió en la boca de ella, en sus labios que sabían a frambuesa, en sus largos cabellos que rozaban su mano y desprendían un familiar olor a jazmines con un toque de limón, la mano que la sujetaba apretujándola contra su cuerpo.
Ambos intensificaron el beso, se necesitaban. Había pasado tanto tiempo, tanto tiempo sin sentirse así de cerca, sin sentirse completos una vez más.
Paz se apartó con delicadeza, sin deshacer el agarre de él. Se mordió el labio inferior apenas, <<Otra muestra de que está nerviosa>>, pensó Albus.
-Vamos a la casa de los gritos-Susurró ella aún contra los labios de él-No quiero que nos vean-Terminó.
Albus asintió y ambos se encaminaron hacia ese lugar donde habían ido tantas otras veces, ese lugar al que adoraban tanto.
Bajaron por el pequeño pasillo que los conducía a la casa en completo silencio pero aún con las manos entrelazadas, como un pequeño símbolo de unión.
-Llegamos-Exclamó el mediano de los Potter, volviendo la vista a ella. No quería preguntar, a pesar de que había tantas cosas que necesitaba saber, de alguna forma no quería arruinar ese momento.
-Albus…-Comenzó Paz como si le leyera la mente, él la cayó con dulzura, apoyando sus labios sobre los de ella.
-No hay nada que decir, Pasi-Susurró para volver a besarla.
Y ambos se dejaron llevar, más besos necesitados, más caricias perdidas. La ropa comenzaba a estorbarles.
Se miraron a los ojos por unos segundos, verde con verde. Ambos sonrieron, se conocían tan bien como para saber lo que el otro quería tan solo con una mirada.
Albus deslizó sus manos con delicadeza por debajo de la blusa de ella, acariciando con cuidado la piel bajo ella, quito la prenda mientras ella se deshacía de la camisa de él, desabotonando un botón a la vez.
Sus labios se encontraron una vez más, jugueteando entre ellos como dos viejos conocidos.
Las manos de él de deslizaron hasta el cierre de la pollera que ella llevaba, la desabrochó con lentitud para luego bajarla, acariciando las suaves piernas de ella.
Se sentía como si su cuerpo fuera a explotar, sentía que nada podía ser más perfecto.
Sintió las manos de Paz desabrochar sus pantalones, y se los quitó sin casi esfuerzo.
Descendió sus besos por el cuello desnudo de ella mientras la apoyaba sobre la cama enfundada en una colcha color chocolate.
Ella soltó pequeños gemidos sintiendo los húmedos besos de Albus, deslizó sus manos por la espalda de él, acariciándola con lentitud.
Las últimas prendas parecieron evaporarse con una facilidad inesperada, entre besos y caricias.
Albus volvió sus labios a los de ella, besándolos con desesperación, acariciándole las piernas que estaban enrolladas a su cadera.
Comenzó a introducirse en ella con cuidado, acallando su dolor con besos dulces, reparadores.
Se envolvieron entre las finas sábanas agotados, ella recostada sobre el torso desnudo de él, trazando figuras con sus dedos en este.
-Te amo, Pasi-Susurró él, depositando un beso entre sus cabellos.
-Y yo a vos, Al-Respondió ella acurrucándose junto a él.
Albus abrió los ojos, maldiciéndose por haberse dormido, maldiciéndose por no haber sospechado nada.
Pero ahora ya era tarde, ella ya se había ido, y él ya nada podía hacer.
Apretó los puños con fuerza, quizás ella lo había dejado. Pero él no descansaría hasta volver a encontrarla.
¡Hola!
¿Demasiado pronto para volver? ¡La ansiedad me mataba! xD
En serio, aprovecho que tengo los capítulos escritos y bueno...actualizo rápido ^^
Mmm...sobre este capítulo...creo que no explica mucho, ¿no?
Bueno, capaz que algo con la carta de Paz pero no se...
Por si acaso, no duden en preguntarme lo que sea.
Ahhh este era el epílogo en un primer momento, pero después me dieron ganas de escribir lo que pasó después y lo hice pero como algo para mi, solo por sacarme las ganas. Pero a decir verdad me gustó como quedó así que decidí cambiar las cosas y dejar el próximo como el epílogo en ves de este.
Aunque lo que me gusta de este es que queda con la intriga de que va a pasar, pero bueno...esta más lindo el otro igual xD
Además en el otro dice algo de Alice, y de Paz...y de Albus
¡Ya van a ver!, lo prometo (:
Mmm...bueno algunas aclaraciones que haría es que este capítulo iría más o menos un mes después del anterior. ¿Se acuerdan que Paz le dijo a Alice que se iba a ir?
Si se preguntan porque no se fue en ese entonces la respuesta es simple, ¡Todavía no habían terminado las clases!, así que ella esperó y se fue cuando ya lo habían hecho, además no se iba a ir sin despedirse de Al...
Okeeeeey, me despido (:
Besos,
Paz