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The love of Albus Severus Potter — capítulo 7
Capítulo VI
-Thanks-
"A veces, las grandes cosas de la vida suceden sin que apenas seamos consientes de ellas…"
Caminaba por los oscuros pasillos de Hogwarts con paso apresurado, las sombras se proyectaban por el lugar dándole un aspecto lúgubre, completamente terrorífico. Apresuro su paso, evitando escuchar el seseante sonido de su capa contra el suelo de baldosas, respiró hondo, limpiando las inminentes lágrimas que sus verdes ojos habían vuelto a derramar, sus ojos rojos eh hinchados. Apretó los brazos contra su pecho, tratando de sentirse protegida…aunque ese sentimiento había desaparecido hacia mucho.
Y todo había sido por él, siempre él.
Contuvo los sollozos que pujaban por salir de su garganta, tratando de evitar que más lágrimas surcaran por sus mejillas. Los recuerdos invadían su mente sin dejarla pensar con claridad, nublando sus sentidos por completo.
Su voz, su olor, él, todo él volvía a su mente una y otra vez. Sin dejarla respirar, sin darle pausas para poder sobrellevar todo eso que nacía de su ser, todas esa emociones comprimidas que se amontonaban en su pecho.
Las piernas le flaquearon, todo a su alrededor parecía completamente borroso, su cuerpo se sintió repentinamente blando y liviano, como si ya no estuviera allí.
Ya no era consciente de nada además de esa infinita sensación de vacío que se extendía por su pecho, quemándolo todo a su paso de una terrorífica manera.
Quería gritar, clamar por ayuda, pero su garganta se negaba a reaccionar, se negaba a dejar que esas palabras escaparan de sus labios que permanecían sellados por completo.
Resbaló de a poco, cayendo por ese precipicio que la había atormentado por tanto tiempo, cayendo una vez más en todos sus recuerdos.
-¡Paz!-El grito pareció lejano a sus oídos, como si las palabras fueran llevadas por la tenue brisa, pero a pesar de todo podría reconocer esa voz aún bajo las condiciones en las que se hallaba.
Y de pronto todo fue negro, la más pura y completa negrura la invadió para luego darle paso a algo mucho más terrorífico…sus recuerdos.
[…]
Había tomado una decisión, no fue fácil, pero sabía que una vez tomada no daría marcha atrás. Porque ella nunca daba marcha atrás una vez que empezaba, y ni siquiera Albus podría cambiar eso.
Sus ojos color verde olivo se perdieron en el cielo cubierto de nubes, ese cielo gris que anunciaba una tormenta. Como si estuviese presintiendo sus planes.
Giró la cabeza a un lado, pero él aún no aparecía.
Cerró los ojos unos segundos, tratando de olvidar lo que estaba a punto de hacer, quería creer que si no pensaba en ello tal vez doliera menos.
-Está por llover-Comentó una voz a su lado con tranquilidad, ella sonrió.
-Siempre me gustó la lluvia-Respondió y él sonrió.
Albus se sentó a su lado y comenzó a jugar con una de sus manos, tan pequeña y delicada como ella misma.
Paz tomó aire lentamente, había llegado el momento.
Él acercó sus labios a los de ella y le dio un suave beso.
-¿Pasa algo?-Preguntó casi en un susurro.
Ella se mordió el labio inferior, manteniendo su mirada en el suelo.
-Ya no siento lo mismo, Al-Susurró.
El aludido la miró sin comprender.
-¿Qué?-
La chica levantó la mirada de a poco, como si le costara una vida hacerlo.
-No te amo, Albus-Respondió, tan fría como pudo, pero aún sin perder su naturalidad.
-¿De que me estas hablando?-Siguió él, negándose a creer lo que ella decía.
-¡No estoy enamorada de vos!, te quiero, sos mi mejor amigo-Frunció el ceño unos segundos-Pero nunca va a pasar de eso-
Albus estaba helado, ¿alguien le había cambiado la película que había estado viendo esos últimos meses?
-¿Todo este tiempo me mentiste?-Preguntó, enfadado.
Ella negó con la cabeza, aun mirando el suelo.
-Solo…confundí las cosas-
Él asintió. Dolía, dolía mucho. Pero no iba a mostrarse débil frente a ella.
[…]
La había seguido, desde el momento en que distinguió su silueta en el medio de la noche comenzó a seguirla.
No iba a perderla, no otra vez al menos.
Aceleró el paso, necesitaba alcanzarla, necesitaba hablar con ella.
El tiempo había pasado y con él sus pensamientos se habían aclarado, y esa noche sabía que tenía que arreglarlo todo.
Sintió el sonido de un cuerpo deslizándose contra el suelo y se apresuró más aún.
-¡Paz!-Gritó tomando el cuerpo inerte de la chica entre sus manos.
[…]
La luz blanca le molestaba, se removió incómoda, hallándose en una mullida cama que desconocía por completo.
Y de repente, sin previo aviso, pequeños recuerdos de lo que había sucedido comenzaron a llegar a su mente.
Ella corría por los pasillos del lugar, todo le dolía, luego llegó esa voz lejana. Y al final…una vez más estaban sus recuerdos, tan latentes como siempre.
-Hola-Las tímidas palabras le llegaron desde detrás.
Sonrió apenas, se sentía raro estar allí, en esa situación.
-Hola-Murmuró.
Un suspiro escapó de los labios de Alice mientras se recogía un mechón de sus largos cabellos dorados.
-Gracias…-Susurró Paz, jugueteando con la blanca sábana entre sus dedos.
-Por nada-Respondió la rubia encogiéndose de hombros.
El más puro silencio invadió la habitación por unos segundos, hasta que los pasos acelerados de Alice lo interrumpieron.
Abrazó el cuerpo de su hermana con fuerza, sorprendiendo a esta.
-Perdón, perdón por todo lo que hice-Susurró entre sollozos que no querían escapar.
Paz le apretó las manos con fuerza y removió las lágrimas que se deslizaban por las mejillas de la rubia.
-Lo entendí todo, ¡Te lo juro!, y ahora…no sé como pedirte perdón-Sus ojos se llenaron de lágrimas-Hice todo mal Paz, siempre fui una estúpida cegada por la envidia, pero yo solo quería ser alguien…y no me di cuenta que en el camino me perdí a mi misma-
-Pero aún no es tarde para recuperarte-La morocha sonrió apenas.
-Quizás no a mí, pero si a vos-
Paz se mordió el labio inferior apenas, quería decirle que la entendía, quería olvidarse de todo y ser las hermanas que siempre debieron ser. Pero eso solo pasa en los cuentos de hadas, y ella no podía obligarse a sentir algo que no sentía.
-Eso no importa, vos tenes que pensar en vos-Le sonrió-Yo estoy bien-
-No, ninguna lo está ni nunca lo va a estar-Tomó aire lentamente-Porque sabemos que yo rompí ese algo que nos unía, sabemos que ya nada va a poder repararlo por más que lo intentemos-
Paz se encogió de hombros.
-Pero aun así podemos intentarlo, tal vez algún día pueda llegar a ser como fue-Dijo con la vista perdida en el paisaje que se veía por la ventana.
Alice sonrió apenas, podía imaginar lo que su hermana planeaba.
Le dio un beso en la mejilla y se alejó, antes de llegar a la puerta volteó por unos segundos y le dedicó una mirada.
-¿Hay algo que pueda hacer para evitar que te vallas?-Preguntó.
Paz le sonrió.
-No-Dijo con simpleza.
¡Hola!
Primero, este capítulo esta algo confuso, por eso les aclaro que pasa más o menos un mes después del anterior, excepto la parte en que aparecen Albus y Paz hablando , eso es de el día después de la pelea de Paz y Alice en el capítulo anterior. Aparece como un recuerdo de ella, por eso está allí en medio.
Y la primera parte, eso en realidad era el prólogo de esta historia, pero eso fue cuando la historia no era nada que ver, al principio era más bien otra cosa, con Albus y Paz pero sin Alice...pero bueno, después salió esto (:
Creo que ese pobre texto estuvo allí guardado durante al menos tres meses...y no sé cuanto lo abre leído xD pero me gusta...es raro...
Y además la parte en que dicen el nombre de Paz, al principio era Albus quien lo decía, pero después de que Alice apareció en mi cabeza simplemente ella era la única que podría decir eso.
Y sobre ella, bueno, digamos que su cabeza hizo un después de lo que pasó y se dio cuenta de que Paz no es su enemiga ni mucho menos...
Mmm...creo que no me queda nada más por decir, ah si, ¡Este es el último capítulo!
O algo así, es que bueno...ya van a ver pero el problema es que escribí dos epílogos, uno le sigue al otro...
¡En fin!, después veremos que hacemos con ese tema, ¿no?
Besos,
Paz