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The love of Albus Severus Potter — capítulo 6
Capítulo V
-I hate you-
"La verdad es una cosa bella y terrible,
y como tal debemos tratarla con mucho cuidado"
La suave brisa veraniega comenzaba a soplar lentamente, como un silencioso recordatorio de que faltaba poco para finalizar las clases. Tan solo tres meses.
¿Podía el tiempo pasar tan rápido?
Para quienes son felices quizás, pero para quienes viven en un completo caos el tiempo es algo interminable.
Alice soltó un suspiro de cansancio mientras daba otra zancada por ese oscuro pasillo que siempre le había resultado acogedor, ese pasillo que se hallaba camino a las mazmorras.
Acaba de desilusionarse por… ¿decimoquinta vez?, en ese mes, sí, una vez más había caído en los brazos de sus tres placeres prohibidos: sexo, drogas y alcohol.
Y todo había salido mal, muy mal. Quizás el chico con el que había estado fuera bueno, pero ella no podía quitarse la imagen de Albus mientras estaba con él. Y se odiaba por ello, no, no por el hecho de lo indebido que resultaba esto para el pobre chico; se odiaba por recordar a Albus una vez más o mejor dicho por no poder olvidarlo.
Apretó los dientes con fuerza, todavía corrían por sus venas los efectos de alcohol y las drogas. Se sentía fuerte, poderosa, capaz de derribar cualquier objetivo que le pusieran en el camino.
Y quizás así sería.
[…]
Y habían vuelto a caer otra vez en esa trampa mortal que ellos mismos se habían construido.
¿Es que jamás aprenderían?
Albus apretujó el cuerpo de su novia contra la pared, mordisqueando sus labios ya enrojecidos entre los suyos. Una de sus manos se deslizó por entre la falda de la chica y ella gruño, aunque no supo definir si era por enfado o excitación.
-¡Basta!-Exclamó con tono autoritario la chica, poniendo una mano en el pecho de él.
Albus le sonrió lleno de dicha y se acercó más, comenzando a depositar pequeños besos en el cuello de ella.
-¡Albus!-Protestó Paz, pero su voz ya no era autoritaria, sino todo lo contrario, parecía divertida, como si fuera una niña que hace una travesura. Y tal vez lo fuera-Estamos en medio del pasillo-Siguió, entrecortadamente, entre besos que él no cesaba de darle…ni ella de responder.
-¿Y?-Cuestionó él-Es un pasillo oscuro, camino a las mazmorras, y todos están en la cena-
Ella se mordió el labio inferior, dubitativa, miró a un lado y al otro. Parecía desierto.
[…]
Su cuerpo se tensó al instante, la furia recorría cada parte de su cuerpo.
Nadie jugaba con ella, ni siquiera él, ni siquiera ella. Nadie.
Y si alguien osaba a hacerlo pagaría por ello. Y ellos no serían la excepción.
Alice se volteó, alejándose de ese oscuro pasillo rumbo al gran comedor.
<<Que disfruten…mientras puedan>>
[…]
Sus ojos color cielo se deslizaron por entre las mesas, sentía los insoportables cotilleos de esas a quienes llamaba amigas, deseaba gritarles que se callaran pero sabía que eso solo llamaría la atención de las personas. Y eso era algo que ella no necesitaba, no hasta el momento justo.
Podía ver a su hermana en la mesa de Rewenclaw, sus cabellos revueltos, las mejillas aún sonrojadas, los labios con un tono rojizo. La imagen solo logró aumentar su hambre de venganza, su necesidad de devolver el golpe que le habían dado.
Los restos de los postres desaparecieron y ella sonrió triunfal, apresurándose entre la multitud.
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Capturó el brazo de su hermana con una facilidad estremecedora, la chica se volteó con una sonrisa en sus labios y Alice supuso que se esperaba a Albus. Le sonrió con maldad.
-¿Esperabas a alguien más, cariño?-Preguntó con voz aparentemente dulce ante la mueca de sorpresa que se había formado en el rostro de la otra al ver quien la había agarrado.
Paz sacudió su brazo, tratando de liberarse, sin tener respuestas. Alice era más fuerte que ella, mucho más fuerte.
-Suéltame, Alice-Dijo con un deje cansino en la voz.
-Oh-Los ojos celestes de la aludida se abrieron con sorpresa, casi como si hubiera cometido un grave error-¿Y porque debería hacer algo así?-
La de cabellos oscuros tironeó una vez más, sin obtener tan solo un afloje en su agarre.
-¿Qué quieres?-Preguntó y la rubia le sonrió.
-Que dejes de existir-Susurró cada palabra lentamente. Podía ver como su hermana luchaba por no llorar, era débil y ella lo sabía.
-¿Qué es lo que hice para que me odies?-Preguntó, esa pregunta que había querido brotar de sus labios por años enteros, esa que nunca había podido hacer.
-¡Oh!-Alice la soltó, sabía que Paz ya no se iría, la conocía demasiado bien-Esa es una buena pregunta, hermanita-
Los ojos del colegio estaban sobre ellas, todos congregados a ver esa batalla que había amenazado con desatarse infinidad de veces. Pero esa noche parecía distinta.
-Así que, mi querida Pasi, ¿No sabes que es lo que has estado haciendo desde que naciste?-
Paz negó con la cabeza, aún contenía sus lágrimas, pero no iba a llorar, no enfrente de Alice.
-Veamos…-Fingió estar pensativa para luego sonreírle con maldad-¡Siempre tan perfecta!, tan asquerosamente perfecta…-
Sus ojos parecían desbocados, al punto de la locura completa.
-¿Crees que todos te aman? ¿Crees que eres buena solo por ser la princesa de mamá y papá?-Rio con ganas-Pues no, porque solo eres un desagradable insecto que se quiere hacer pasar por mariposa. ¿Por qué no les dices, Paz? ¿Por qué no le dices a todos lo que la prefecta perfecta hace en los oscuros pasillos de las mazmorras?-
Los ojos verdes de la aludida se vieron horrorizados. Había logrado comprenderlo todo, pero eso no solucionaba las cosas.
Alice se volteó a la multitud que aguardaba expectante.
-¿A que todos ustedes piensan que soy una puta, verdad?-Nadie respondió, quizás por miedo. Pero la rubia sonrió-¿Qué pasaría si se enteraran de lo que mi dulce hermanita hace? ¿Quieren que les diga?-
-¡Basta, Alice!-Bramó Paz roja de furia
-Oh, por fin vemos un poco de tu verdadero carácter-Le sonrió otra vez-¿Es que tienes miedo de lo que pueda decir? ¿Por qué le temes a la verdad, hermanita?-
La morocha apretó los dientes con fuerza. Ya no podía más, necesitaba hablar o iba a estallar.
-¡Estoy harta de vos, Alice!-Rugió-Estoy harta de todas tus estupideces, de tu odio, ¡¿Qué maldito problema tienes con como sea yo?! ¡Deja de meterte en mi vida y ocúpate de la tuya!-
Silencio. Un silencio sepulcral.
Los ojos de Alice estaban desorbitados, su boca abierta como si fuera a decir algo. No esperaba que Paz dijese eso.
La morocha le sonrió con sarcasmo, como tantas veces Alice había hecho y se volteó.
-Yo no me acuesto con el novio de mi hermana-Las palabras de Alice causaron el mismo efecto que las anteriores de su hermana.
Paz se volteó en el acto, una vez más roja de furia pero con una sonrisa en sus labios. Ese carácter explosivo que pocas veces salía a la luz había salido esa noche, y no pensaba callarse.
-No es mi problema que no seas lo suficientemente capaz como para evitar que se busquen a otra-
Esas palabras no parecían salidas de su boca, pero las había dicho y hasta el momento no se arrepentía.
Alguien se abrió paso entre la multitud, dando tumbos. La cabeza color azabache de Albus Potter emergió, su rostro serio. Tomó a Paz de la mano y la alejó de allí.
Alice cerró los puños con frustración. Una vez más todo había salido mal. Pero esta vez las cosas no iban a quedar así. Paz iba a pagar por sus palabras, y muy caro.
-¡¿Ustedes que mierda miran?!-Chilló a los alumnos que se alejaban precipitadamente de su camino.
¡Hola!
Ahhhhhh estaba que moría de ganas de actualizar ^.^
Amo este capítulo, si, amé escribirlo, ¡Fue tan divertido!
¿Querían a una Paz loca? Ohhh ahí está xD
Lo admito, está basada en mi cuando me saco de quicio, y si, soy así de HDP cuando estoy enojada y también me quedo roja o eso dicen...
Lo bueno es que como ella, no suelo sacar esa parte de mi xD
Aunque según dicen es bastante cómico de ver...
Yaaaa no los aburro más (:
A sí, ¡Queda solo un capítulo! y el epílogo :(
Me deprimoooooooo me salió tan rápido escribir todo que asusta...
Ahora si, ¡Me voy a mirar The Vampire Diaries!
Besos,
Paz