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Hogwarts: Desde otra mirada. — capítulo 15
2****Harry Potter3
El Cáliz de Fuego
-¡Fred!- gritó Laura al ver a su amigo sentado junto a una casa de campaña con su familia, Harry y Hermione.
-¡Laura!- saltó Fred abrazándola.
Aquel año se celebraban el mundial de quidditch y magos de todo el mundo se reunían en un lugar especial para ser parte de un evento que se celebraba cada cuatro años, era el deporte mágico por excelencia y contaba con miles de seguidores.
Laura y su madre eran apasionadas del quidditch, quizá solo por esa razón la mujer decidió levantarle su castigo y llevarla a la final del mundial, Laura, Lia, Ginny, y Astoria habían estado castigadas todo el verano por meterse al Bosque Prohibido, o por lo menos Astoria, ya que los profesores Flitwick y Sprout habían decidido no hablarles a su padres del ataque sufrido por un licántropo, pero Luna no había sido castigada, en cuanto a McGonagall y Snape, no habían sido tan bondadosos y le mandaron a los padres de Laura, Ginny y Lia un informe detallado de su aventura, las madres de Laura y Ginny estaban histéricas por sus actos y por las consecuencias que pudieron tener, Lia fue regañada más bien por juntarse con mestizas y sangre sucias, las Gryffindor en cambio lo tenían todo muy mal, sus madres fueron inclementes con ellas, las confinaron a su habitación todas las vacaciones, Laura solo salía para comer y para ir al baño, su madre le recogió toda su literatura, la varita, el televisor y los postres de la cena, la dejaba usar el correo y el teléfono solo una vez a la semana y no tendría regalos de cumpleaños, por fortuna la final de quidditch quedó libre del castigo y con algo de suerte y encanto Laura había logrado que su madre hablara con el padre de Colin y Dennis Creveey para que les diera permiso de acompañarlas, y luego consiguió un permiso para explorar un poco el campamento, antes del partido.
Los hermanos Creveey habían llegado a casa de Laura la noche anterior a aquella misma mañana en que los tres muchachos habían viajado en traslador por primera vez en sus vidas, acompañados de la señora Marie y mochilas con comida, ropa y una casa de campaña (no se sabía cuánto podía durar un partido de quidditch), solo iban ellos porque el padre de Lau era muggle y el quidditch no le parecía atractivo, además de que no podría colarse entre tantos magos sin sufrir algún percance, con tanta magia desatada por el lugar, y los hermanitos de Laura eran demasiado pequeños para un evento así, aunque se habían quedado llorando.
Al llegar al camping, cerca de un gran bosque donde se escondía el estadio de quidditch, se reunían los fanáticos y armaban sus casas de campaña, la señora Marie encontró el trozo que les pertenecía y se puso a trabajar en su tienda, "traten de parecer muggles" les había dicho a Laura y a los hermanos Creveey, un poco fuera de lugar tomando en cuenta que su hija era mestiza y Colin y Dennis de padres muggles. Tras poner la tienda la mujer los mandó por agua para el desayuno, y justo en la fila se encontraron con Astoria negándose a separarse el resto del día.
Después de comer, comenzaron a explorar el lugar en busca de conocidos, Laura anhelaba poder encontrar a Fred antes que a nadie, sin embargo al primero que encontró fue a Oliver Wood entre unas casitas de campaña que parecían montículos de tierra cubiertos de tréboles verdes, Laura lo saludó con mucho cariño, después de todo lo que le había dicho alguna vez era verdad: el muchacho era su guardián favorito.
Oliver les contó que había sido contratado como refuerzo por el equipo de quidditch del United Puddlemere y luego pudo darles indicaciones sobre la ubicación aproximada de los Weasley, quienes estaban acompañados por Harry y Hermione, lo sabía porque se los había encontrado por la mañana.
Cuando Laura alcanzó a ver un grupo de cabelleras rojas su corazón saltó de felicidad y no pudo evitar gritar el nombre de Fred al ver su sonriente perfil.
Tras soltar a Fred Laura abrazó también a Ginny, a quien le tenía gran afecto después de todas sus aventuras, aunque por supuesto no encabezaba su lista de favoritos, como hacían Lia y Astoria. George la saludó con una sonrisa y se acercó para alborotarle el cabello.
-Hey- los llamó Fred -voy a presentarles al resto de mi familia- dijo señalando con la cabeza al grupo que los estaba mirando, fue en ese momento cuando Laura notó la presencia de tres personas a las que nunca antes había visto, Fred primero señaló al hombre de lentes y calva que tenía su lado -él es nuestro padre, papá, ellos son Laura, Astoria Lewis, Colin y Dennis Creveey, Lau es hija de la señora Aguilar, y los chicos son hijos de muggles.
-¡Oh vaya! Es un gusto conocerlos- exclamó el señor Weasley apenas saludando a Astoria y a Laura, su atención quedó dirigida especialmente a Colin y Dennis que se sintieron un poco cohibidos -¿así que sus padres son muggles? Qué suerte, ¿pueden contarme cómo es que funcionan las bater…?
-Papá, no empieces por favor- interrumpió un muchacho alto con un pendiente de colmillo en la oreja, llevaba atado su largo cabello rojo en una coleta baja.
-Éste es Bill- dijo Fred riendo por haber logrado en su padre el efecto que deseaba -el mayor, y aun lado de él tienen a Charlie, el criador de dragones.
Laura saludó con la mano a ambos muchachos, Bill era, sin duda, de todos los Weasley, el más guapo, y Charlie el más fuerte.
-¿Y cómo te fue con lo de los escarabajos y escorpiones del año pasado?- preguntó Bill metiendo las manos en los bolsillos de sus vaqueros -de haber podido lo hubiera evitado, pero me día cuenta cuando el paquete ya iba en camino.
-La verdad, Bill, que eso fue genial, no te preocupes por no haberlo evitado- respondió Laura esbozando una sonrisa.
-Te dije que le parecería divertido- repuso Fred -hay chicas que no son tan delicadas ni frágiles como las que conoces.
-Que bueno- intervino entonces Charlie -porque de ser así ya la habrías roto hace mucho, con lo salvaje que eres.
Laura redirigió su atención hacia Charlie -así que… los gemelos no se meten mucho contigo ¿no?- le preguntó dándole una leve palmadita sobre una cicatriz de quemadura en su brazo.
-No tanto- respondió Charlie flexionando sus brazos para que las chicas vieran sus músculos.
-Eso creí- sonrió Laura mirando a los gemelos, George había fruncido el ceño y Fred tenía una media sonrisa malvada.
-¡Ah! Y aquí está Weatherby- dijo Fred señalando a Percy que acababa de salir de la tienda -o al menos eso piensa el señor Crouch.
Laura caminó un poco hacia Percy que estaba colorado y molesto, la muchacha lo miró de los pies a la cabeza con una expresión gélida, Percy le caía muy mal, -siempre supe que no eras Weasley- le dijo con desdén, Fred y George soltaron una carcajada.
Percy levantó la barbilla indignado y se dirigió a su padre -Padre, quiero hablar contigo de eso que ya sabes, lo que sabemos que sucederá un Hogwarts- el señor Weasley no tuvo tiempo de responder, fue arrastrado por Percy hacia el interior de su casa de campaña aunque miraba a Laura con anhelo, la joven conocía, por Fred, su fascinación por los objetos muggles.
-¿Eso que ya sabes? ¿Hogwarts?- preguntó Astoria.
-Ignórenlo- dijo George - todas las vacaciones ha tratado que le preguntemos de que se trata. Quiere llamar la atención.
Laura sonrió y se giró hacia Harry -¡Hey Harry! Supe lo del incidente de tu primo, fue genial.
-¿Cómo te enteras de esas cosas?- preguntó Harry entre sorprendido e indignado.
-Mi madre trabaja en el Ministerio de Magia, ya te lo había dicho- respondió Laura, Harry la miraba sin comprender -en el Departamento de Transportes Mágicos, en la División de Red Flu- Harry seguía con cara de ignorante - a ver Harry ¿Quién crees que fue el contacto del señor Weasley para conectar tu chimenea a la de él?
-¡Ah!
-A veces eres un poco lento ¿eh Harry? ¿Tú lo viste Ron? ¿Qué tal salió?
-No lo vi, pero seguro que fue muy gracioso… ¿qué?- dijo Ron al captar la mirada de reprobación de Hermione.
Laura miró a Hermione y recordó la noche a finales del curso pasado en Hogwarts: hombres lobo, giratiempos, fugitivos de Azkaban y Harry, Hermione y Ron involucrados, las amigas de Laura y ella misma habían visto varias escenas que tenían varios cabos sueltos pidiendo a gritos que se unieran, Laura quería llegar al fondo de todo.
-Hay un par de cosas que quisiera hablar con ustedes, pero será al volver a Hogwarts- dijo Laura -¿Cómo sigue tu pierna rota Ron? Ojala pudiéramos volver en el tiempo para evitar tu dolorosa accidente ¿no te parece?- Ron respondió que eso sería genial, pero Harry y Hermione se miraron el uno al otro comprendiendo el verdadero significad de sus palabra, ella les sonrió.
-¿Vamos a dar una vuelta?- preguntó Fred empujando a Laura para empezar a andar.
Laura volteó a ver a Astoria, Charlie se había ido acercando poco a poco a ella y ahora conversaban animadamente -¿te quedas?- le preguntó Laura a su amiga.
Astoria miró a Charlie antes de responder -sí, ¿vuelven por mí?
Laura asintió. - Colin, Dennis, ¡andando! ¿Y a donde vamos?- le preguntó a Fred.
-A buscar a Lee Jordan- respondió George uniéndose a ellos.
-Debe estar por la parte del camping que le corresponde a Bulgaria- añadió Fred.
-Pobre tonto- sonrió George -no sabe lo que es bueno.
-¿Debo suponer que ustedes apuestan por Irlanda?- preguntó Laura.
-Y vaya que apostamos, Ludo Bagman nos hizo una buena oferta- dijo George.
-¿Y tú a que equipo apoyas?- preguntó Fred.
-Solo para molestarlos, a Bulgaria, además, allí juega Viktor Krum, que es soberbio- respondió Laura.
-Irlanda tiene siete excelentes jugadores, Bulgaria perderá- alegó George.
-¿Y? Bulgaria seguirá teniendo a Krum y Krum seguirá siendo genial.
-Estás demente- le dijo Fred empujándola un poco con el hombro.
-Un poco, sí…
-¿Quién es Krum?- preguntó de repente Dennis.
Fred, George y Laura se detuvieron en seco y voltearon a mirar al pequeño hermano de Colin, quien se encogió de hombros.
-Solo conocemos a los jugadores de equipos locales- dijo Colin -esto del Mundial va más allá de nuestros conocimientos.
George entornó los ojos mirándolos como si no se hubiera dado cuenta antes de que estaban con ellos -¿Cómo es que ustedes dos están aquí? Su padre es muggle ¿no?
Laura puso los ojos en blanco -claro que su padre es muggle, ¿pero eso porque habría de limitarlos? Yo les estuve hablando del mundial de quidditch y los convencí de que no podía perdérselo, los invité a casa para que vinieran, y aquí están.
-Oh, ya veo- comentó George.
-¿Quién es Krum?- refunfuñó Fred volviendo a andar -ya lo sabrán cuando lo vean.
Laura rio y les hizo señas a sus amigos para que olvidarán el tema, ya les contaría de Krum cuando volvieran a su tienda. -Fred, ¿tienes un dulce?- preguntó la muchacha mirando los bolsillos de Fred.
Aquellas piezas de su ropa que desde hacía un par de años llamaban tanto su atención, su bromista amigo siempre sacaba de ellos objetos de burlas, caramelos y otros artículos, hacía un tiempo que Lau sospechaba que tenían un hechizo de expansión y moría por meter la mano y sacar todo lo que Fred guardaba allí, pero él se lo tenía tajantemente prohibido. Los dedos de Laura se movieron inconscientemente.
-No toques mis bolsillos- advirtió Fred sin dejar de parecer agradable y despreocupado -lo siento pero hoy están vacios, no conservo ni un solo truco siquiera.
-¿Por qué? Y hablando de trucos ¿cómo van con lo de Sortilegios?- preguntó Laura al llegar a una parte del camping donde las casas comenzaban a tener la cara de Viktor Krum por todas partes.
Los gemelos cruzaron miradas y sus rostros se pusieron muy serios, en breve le narraron a Laura lo que les había sucedido, Laura había mantenido contacto con Fred a través de las pocas cartas que su madre le dejaba recibir y sabia que los gemelos estaban trabajando en un proyecto llamado *Sortilegios Weasley,*que era algo así como un negocio con productos de bromas que ellos mismos habían inventado, algunos eran muy buenos, como las varitas de pega que se transformaban en diversas cosas cuando se las agarraba por error, Laura los había visto hacer un par en Hogwarts y le sorprendía lo buenos que eran, tomando en cuenta sus calificaciones, las cuales eran desastrosas, ellos tenían un gran talento. Los gemelos planeaban comenzar sus negocios mandando los productos por correspondencia, querían anunciarse en El Profetapara iniciar, y ahora la nueva mala noticia era que su madre los había descubierto y les había vaciado los bolsillos (y un poco mas) de casi todas sus existencias, debían volver a empezar desde poco menos que cero, lo peor era que no tenían el capital suficiente para hacerlo.
-¿Saben qué?- dijo Laura sacando su monedero -el curso pasado pude ahorrar cincuenta galeones, ¿qué tal si los invierto en su negocio?
-¿Y tus planes?- le preguntó Fred.
-¿Qué planes?
-Estabas ahorrando para hacer un viaje al terminar Hogwarts ¿o no?
-¿Cómo lo sabes Fred?- se extrañó Laura.
Fred se rio -me lo contaste hace mucho.
-¿Yo? ¿Cuándo?
George puso los ojos en blanco.
-Bueno, no importa, si todo sale bien lo recuperaré después- dijo Laura -¿aceptan mi oferta sí o no? Aunque pensándolo mejor solo les daré cuarenta galeones, conservaré diez para golosinas, ah y quiero ser uno de sus controladores de calidad, ¿puedo aportar ideas?
Fred y George se miraron, intercambiando opiniones y tomando una decisión sin cruzar palabras.
-Tenemos un trato- dijo Fred tendiéndole una mano -George administrará el dinero.
Laura puso en las manos de George las brillantes monedas doradas, George las guardó en su bolsillo, -¡hey!- gritó enseguida asustando a Laura -allí esta Lee.
Laura miró hacia donde George saludaba, el gemelo de Fred corrió hasta su amigo Lee, un muchacho de piel negra y rastas en el cabello, siempre sonriente y con gran sentido del humor, los Creveey también se adelantaron.
Laura y Fred se dirigieron hacia ellos con más tranquilidad, Fred de hecho se detuvo un momento interesado por otro tema.
-Pensé que no te gustaba- dijo señalando la brillante diadema plateada con piedras azules que resaltaba en el cabello oscuro de Laura, el regalo de cumpleaños aderezado con escarabajos y escorpiones del que hablaba Bill.
-Al contrario, me gusta tanto que la reservo para ocasiones especiales.
-Pues deberías usarla con más frecuencia, te queda muy bien- agregó Fred tocando la diadema, deslizando después su dedos por las ondas de cabello de Laura, la miró a los ojos y Laura se sonrojó, al notarlo, Fred se ruborizó también y apartó su mano de inmediato, ambos volvieron a caminar como si nada.
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El final del mundial de quidditch fue una de las cosas más increíbles que Laura, Colin y Dennis habían visto jamás, los jugadores de ambos equipos eran una cosa impresionante, y Krum era de verdad soberbio, con su cuerpo esbelto pero musculoso y su impenetrable expresión dura, en persona parecía todavía más guapo que en las publicidades.
Como Inglaterra había quedado fuera de las finales y como ni Laura ni los Creveey sentían verdadera afición por Irlanda o por Bulgaria disfrutaron en grande de las jugadas de ambos equipos, y de la exhibición de mascotas, los amigos apreciaron la belleza de la veelas y luego las criticaron un poco, se sorprendieron mucho con la generosidad de los leprechauns y sus monedas de oro a montones. Laura decidió que de verdad quería un autógrafo de Krum cuando este cogió la snitch con el rostro bañado de sangre por un accidente previo, su equipo perdió la copa pero les evitó la humillación total, y estaba tan enfadado que no dejó que los medimagos se le acercaran para curarlo, al menos en el campo de juego era un tipo muy duro.
Cuando el estadio, oculto entre las sombras del gran bosque, se vació, el camping quedó llenó de aficionados de Irlanda que cantaban y hacían magia por doquier, Laura y los Creveey se sumaron a los festejos con tal de hacer ruido y dormirse tarde, aunque no tenían toda la libertad que querían, la madre de Laura le había devuelto la varita, por si acaso, y Laura estaba segura de que allí podía usar la magia sin recibir amonestación, pero su madre la vigilaba de cerca, y resultaba que la tienda de los padres de Tory estaban muy cerca así que ella tampoco gozaba de la libertad que hubiera querido, aunque pudo unirse a ellos con su gran sombrero con tréboles verdes, todos cantaban a voz en cuello.
La madre de Astoria estaba muy cerca de la señora Aguilar, Laura ya la conocía, se había topado con ella en el Callejón Diagon, hacia apenas un par de semanas, la señora Marie había llevado a arreglar una gargantilla a una tienda de joyas y forja artística de las más alta calidad: "Morandi", cuya finura se comparaba con las creaciones de los duendes, allí se habían encontrado con Rebeca (así la había llamado Mary), que no era muy alta, pero sí bastante seria, iba de la mano del padre de Tory, quien parecía un hombre sumamente agradable, era muy alto y tenía la complexión robusta, el cabello castaño y los ojos verdes como su hija, de él sin duda había sacado lo atractiva.
Los cuatro muchachos pasaron un buen rato haciendo escándalo con los demás revoltosos, pero cuando todos comenzaron a bostezar las madres los mandaron a dormir, Laura se despidió de Tory y arrastrando los pies fue hasta su tienda.
Colin y Dennis se dejaron caer en su cama, mientras Laura entraba a un compartimento privado, apenas había empezar a ponerse el pijama cuando el ruido y los canticos cambiaron, la alegría se volvió espanto y desesperación, la señora Marie salió a asomarse mientras el sueño se le pasaba.
-¡Salgan!- dijo al volver, estaba un poco pálida -hay problemas, saquen sus varitas y no duden en usarla si es necesario.
Laura se alarmó -¿Qué pasa?- preguntó.
-Mortífagos- dijo su madre.
Laura se tensó, sabía lo que significaba. Una de las ventajas de ser hija de Marie Aguilar era que la mujer pensaba que era importante que su hija supiera cosas que la mayoría de los padres ocultaba a sus hijos, Marie decía que la verdad era un arma poderosa, por ello Laura conocía varios hechos del apogeo de Voldemort, Voldemort como su madre lo llamaba y como ella había aprendido a llamarlo sin miedo, sabia de algunas muertes de conocidos y amigos de su madre, como la de los valientes hermanos Prewett o la tortura de los señores Longbotton, algunas traiciones, algunas condenas, conocía nombres como lo de los mortífagos y la marca tenebrosa, la muerte de los padres de Harry y las conjeturas de cómo afectó eso el reinado de terror de Voldemort y de su dudosa muerte y posible regreso. Todo eso sabia Laura y mientras más crecía más cosas le iba contando su madre con la firme intención de que supiera ser cautelosa y defenderse, de no caer en tentaciones y de no confiar en cualquier persona, de que supiera enfrentarse a los peligros que aun no terminaban con respecto al señor tenebroso y de que se formara un personalidad integra y valerosa para saber cuál era la causa a la que debía a poyar, y aunque había cosas que su madre consideraba que aun no había tiempo de saber, Laura estaba más informada que muchos muchachos de su edad.
-Vayan al bosque, traten de buscar una cara conocida y espérenme allí hasta que vaya a buscarlos, yo voy a apoyar al Ministerio, Laura cuídate, y cuida a Colin y a Dennis, ya sabes lo que esto significa.
Laura asintió, tenía idea de lo que significaba: era probable que el regreso de Voldemort estuviera cerca y sus seguidores lo sabían, solo eso justificaba su actitud, o eso, o eran realmente estúpidos para arriesgarse así por un recuerdo, como fuera Laura miró a su madre con decisión y se dispuso a salir de la tienda para obedecer sus indicaciones.
Inmediatamente después de salir con sus amigos volvió a encontrarse con Astoria que era tirada de la mano de su madre.
-Marie- dijo angustiada -tenemos que ayudar al Ministerio, mi esposo ya se ha adelantado.
-Bien, ¿ya le diste indicaciones a tu hija? Que se una a Lau, Colin y Dennis y se queden juntos, nosotras vamos a apoyar.
-Quédate con tus amigos, Tory- dijo la madre de Astoria no muy convencida -vayan hacia el bosque.
-Cuídate mamá- le dijo Laura mientras tomaba a Astoria de la mano, poco después los cuatro muchachos se encaminaron hacia el lugar que les habían indicado, su madre fue hacia los mortífagos que avanzaban en grupo con algunos muggles flotando sobre ellos.
Laura les contó a sus amigos todo lo que sabía sobre los mortífagos mientras se adentraban en el bosque al lado de un montón de gente confundida y en pijama, de repente alcanzó a ver a un grupo de pelirrojos y corrió a encontrarse con Fred, George y Ginny, intercambiaron impresiones y se quedaron preocupados por Harry, Ron y Hermione, de quienes los Weasley se habían separado sin querer. Acababan de ponerse de acuerdo en que podían quedarse tranquilos porque el Ministerio estaba haciendo el contraataque cuando la marca tenebrosa ilumino el cielo con un inquietante brillo verde.
Laura y los gemelos se miraron y decidieron ir a ver con el corazón pendiendo de un hilo, ¿quién o quiénes serían las victimas que anunciaba la marca? Fred sujetó la mano de Ginny con más fuerza, lo mismo que Laura hizo con Astoria y avanzaron de regresó, iban llegando al lugar de donde provenía la señal de muerte cuando la poderosa figura de Charlie les impidió el paso, llevaba la camiseta desgarrada y se alcanzaban a ver su abdominales, además de eso parecía bastante tranquilo, después de preguntarles como estaban los acompañó de vuelta a las tiendas diciendo que no había ningún problema, que solo había sido un susto y todo estaba bien, pero Laura no se tranquilizó hasta ver aparecer a su madre con el señor Weasley, Ron, Harry y Hermione.