← Tres slytherin, tres amores · de
Tres slytherin, tres amores — capítulo 19
Hola:
Primero que nada quería decirle que fue un placer compartir esta historia con ustedes. ahora, espero que les guste el final....
Espero sus comentarios. y desde ya les agradezco a cada una de las que alguna vez ha comentado un capitulo.
Muchas gracias, y espero volvernos a encontrar en otra historia.
PD: También agradezco a quienes pusieron esta historia como sus favoritas...
MUCHAS GRACIAS
Epílogo:
Pasaron dos semanas en que Hermione parecía una muerta en vida. Apenas salía de su habitación, no comía, no dormía, solo existía. Cuando Draco se alejó de ella, el dolor fue doloroso pero ahora era insoportable. Porque sabía que no lo volvería a ver. Que no lo volvería a tocar. Que no lo volvería amar.
Durante esas semanas, sus amigos la iban a ver, pero nadie fue capaz de darle algún consuelo. Solo la prepararon para hacer un viaje, en el cual se despejaría de todo. Ya que en el estado en que se encontraba no era de mucha utilidad para la batalla que se estaba desarrollando.
Theo y Luna, pese a las circunstancias, estaban felices. Luna tenía tres semanas de embarazo.
Ginny junto con Blaise trataban de consolar a la castaña, pero esa complicidad de ellos como pareja terminaba por cansar a Hermione abandonándolos enseguida. En cierto sentido estaba celosa de sus amigas. Ellas tenían a sus hombres, pero eso era porque habían luchado por ellos. Quizá si ella no hubiera sido una cobarde, a lo mejor ahora estaría disfrutando a Draco.
Pasaron los días y el mentado viaje ya estaba planeado. La verdad es que Hermione no entendía cual era el apuro de sus amigos por sacarla de ahí. La prepararon y se fueron a la estación de trenes. Como ella estaba tan absorta en sus propios pensamientos y desdichas, no se percató de ningún detalle hasta que estuvo sentada en su puesto.
Se despidió de sus amigos y estos se fueron de vuelta a casa. Theo le dijo que se haría cargo de la casa de Malfoy. Y Harry y Ron le dijeron que le informarían todo sobre lo que estaba pasando.
Suspiró cansada, dispuesta adormir todo el viaje…
-¿Está ocupado el asiento? - Preguntó un hombre con una gorra sobre su cabeza y unos lentes oscuros que tapaban sus ojos. Pese a su indumentaria ella no pudo contener el asombro de su corazón. Era demasiado. Cerró los ojos, para evitar seguir imaginando cosas. Siempre soñaba con él, pero nunca había llegado a este estado de verlo en otras personas. El hombre tomó asiento a su lado.
Hermione estaba paralizada. Totalmente en tensión. Su cuerpo estaba tan tenso que no se sentía con las fuerzas de mover un musculo. Él hombre puso una nota sobre sus manos de la forma más suave posible. Ella no lo miró, sino que tomó la nota y la veía cómo si en esa nota estuviera el remedio a una gran enfermedad, como si tuviera el mayor tesoro del mundo. Suavemente, la abrió y leyó su contenido: eran cuatro simples palabras que para ella lo eran todo.
Perdóname Hermione,
Te amo.
Ella levantó la mirada para encontrarse con una profunda mirada gris y una media sonrisa. No pudo evitarlo: lanzó puños en su dirección. Se sentía dolida, herida, humillada e incluso traicionada. ¿Cómo es que esto estaba pasando? No lo entendía. Cuando su rabia se vio medianamente satisfecha se paro y se fue hecha una furia.
Entró a un baño y en ese lugar se desarmó llorando. Sintió una presencia dentro y cuando se giró se vio acorralada por un rubio, cuyos ojos la persiguen desde hace mucho. Quería golpearlo, arañarlo, llorar, pero sobretodo abrazarlo, tocarlo y besarlo.
-¿Qué quieres? - Le preguntó mirándolo a los ojos. - Déjame pasar.
-No. - Él le respondió tajante.
-¿Qué? - Lo miró furiosa. - ¿Qué rayos te pasa? - Dijo tratando de pasar, pero él no se lo permitía.
-Sólo quiero hablar… - Pero no pudo continuar porque ella trataba inútilmente de salir. - Hermione, escúchame.
-No. - Ahora le tocó a ella ser tajante. - ¿Cómo pudiste? - Preguntó con lágrimas en los ojos. Detuvo su resistencia. - ¿Cómo me pudiste hacer esto?
-Era por tu bien. - Respondió este. Al ver que ella le iba a decir algo, él prosiguió. - Era un mortífago, Hermione. Y estaba metido en la boca del lobo, tratando de salvar a una sangre sucia. - Esas últimas palabras le dolieron como un golpe en el estómago.
-Entonces, debiste dejarme en donde estaba. - Le dijo esta.
-¿Qué? - Dijo sorprendido, Draco. - ¿Qué acaso estás loca? - Al ver sus ojos comprendió que la había insultado sin darse cuenta. - No, entiéndeme. A ojos de ellos yo soy un traidor.
-Si, entiendo. - Dijo ella con vergüenza en la mirada, porque ya había comprendido bien sus palabras.
-Con los chicos hicimos un plan. Y cuando digo chicos, me refiero a Theo, Blaise, Potter y la comadreja. Porque ellos también participaron en esto. - Él le informó mirándola a los ojos para ver su reacción. Hermione estaba demasiado sorprendida para aparentar cualquier cosa.
-Pero, ¿Cómo…? - Logró preguntar.
-Cuando él me diera la espalda, yo lo iba a matar con un avada pero a la vez Weasley iba a enviarme otro hechizo. En el cual yo iba a morir a ojos de los demás. Por un cierto tiempo. Luego, los chicos se harían cargo de sacarme y de hacerme desaparecer. - Se quedó mirándola unos segundos antes de proseguir. - Todos debían de creer que estaba muerto, para poder huir contigo y así no tener que temer por que nos persigan. ¿Entiendes?
-Sí, lo entiendo. - Lo miró, pero también se veía rabia en los ojos. - Pero ¿Por qué yo no también tenía que pensarlo? ¿Qué acaso no pensaste en mí? - Sus ojos lanzaban llamas de indignación.
-Debía hacerlo. Si tú lo creías, todos los demás también. - Lo dijo con vergüenza en sus ojos. - Siento haberte hecho sufrir. De verdad. Pero fue un plan muy apresurado, no medimos consecuencias.
-Eres un idiota. Todos lo son. - Totalmente frustrada.
-Sí, pero un idiota que tú amas. - Dijo, esbozando una sonrisa.
-En eso te equivocas. ¿Quién te dijo eso? - Dijo ella, resistiéndose a dejar de lado su enojo.
-Bueno. En primer lugar, sufriste cuando yo morí. - Y cuando vio que ella lo miró con enojo, prosiguió. - Y en este momento estas deseando que te bese.
-Puede ser. Pero aun no te perdono cuando me echaste de tu casa. - Le dijo ella.
-Sí, es verdad. Te he hecho sufrir. De verdad, lo siento. - Puso su cara de niño bueno que solo hizo una travesura.
Hermione, no podía más. El enojo hace mucho que se había evaporado. Lo único que quería en ese momento era abrazarlo, tocarlo y besarlo. Y no dejarlo ir jamás. Así se lanzó a sus brazos y se besaron como hace mucho no habían podido hacerlo.
Se besaban con pasión, con ansia, con hambre, con necesidad. El la subió al lavabo y abrió sus piernas. La empezó a tocar por todo el cuerpo y ella hacía lo mismo. De a poco se despojaron de sus ropas y las caricias se tornaron más ardientes. Él ya no se contuvo y entró en ella. Ambos se sentían en el paraíso. Cuando terminaron, se vistieron y juntos se fueron a sentar.
-¿Qué va a pasar ahora con los demás? - Preguntó la castaña una vez estuvieron sentados.
-Theo y Luna se irán a tener su bebé. - Contestó el rubio. - Y Blaise y Ginny también se irán. Cada uno tomará un rumbo diferente. La idea era que al morir, todos los demás no vieran en ellos una amenaza, puesto que mi muerte les serviría de ejemplo.
-Entiendo. - Dijo ella mirándolo con ojos de amor. - ¿Y qué será de nosotros? - A lo que el rubio respondió con una sonrisa en el rostro.
-Nosotros seremos felices. - Respondió este. Ambos sellaron su destino con ese bezo que marca el pasado que compartieron juntos, el presente que los unía ahora y el futuro que les esperaba por vivir.
FIN
THE END