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Tres slytherin, tres amores — capítulo 7
Hola:este capitulo tomará a las tres parejas juntas.... asi despues se podrá abarcar a las parejas por separado con mayor facilidad._________________________
Sucesos:
Cada uno de los Slytherin, pasó su última noche en esas habitaciones, las cuales se ubicaban en un castillo apartado y escondido donde vivían aquellos motífagos que estaban en la guerra misma. Que participaban y peleaban en ella. El mismo lugar en el que ahora, una vez ganada la guerra, ya no era necesario estar. Cada uno de los partidarios del Lord Tenebroso, quien era ahora el único que manda en el mundo mágico, podía tomar posesión de sus riquezas y propiedades. Volver en gloria y majestad a ellas.
Los tres jóvenes, Theo, Draco y Blaise, se fueron cada uno a sus casas. Con sus respectivos premios de guerra, o prisioneras, como preferían llamarlas: Luna, Hermione y Ginny.
Pero la situación se volvió insostenible para cada chica. Por diferentes razones, los jóvenes estaban distantes de ellas. Bueno, no es que ellas quisieran vivir una vida larga y feliz con ellos. Pero era incómodo.
Theo llevó a Luna a casa de sus padres. Ellos habían muerto en batalla. Así es que esa propiedad ahora era suya. Le ofreció una habitación de invitados y, desde entonces, se había abocado al trabajo. Aunque él era tierno y comprensivo, últimamente se le veía abstraído. No había vuelto a tocar a Luna. Ella no lo comprendía. Quizás a él no le había gustado estar con ella. Bueno, ella le había entregado un cuerpo usado y desdeñado por otros, según su pensar. Tal vez era eso. Él la creía una cualquiera, de seguro no la quería volver a tocar. Por eso, Luna comenzó a ocuparse de las cosas de la casa, aunque no se lo habían ordenado.
Sin embargo, Theo no podía estar con Luna. Puesto que había cosas que ella no sabía de él. Prefería que ella creyera que la usó. Que es un idiota presuntuoso como Draco o Blaise.
Por su parte Draco, había dejado en su casa a Hermione y no había vuelto después de eso. Obviamente no la dejó en la mansión Malfoy. Principalmente, porque sus padres estaban ahí. También porque hace mucho que no vivía con ellos. Por supuesto que mantenía el contacto, siempre los iba a ver. Pero nada más. Las relaciones con su padre no eran muy buenas. De hecho, ee temía más a su padre que a Lord Voldemort. Nunca lo había tratado como a un hijo, sino más bien como a un hombre libre que tenía que hacer su voluntad por el simple hecho de ser de su sangre. Lo odiaba terriblemente. Pero también le temía. De hecho, esa era la razón de su alejamiento. Temía que se enteraran de que tenía a la Granger. No por él. Sino por ella. No quería que se inmiscuyeran en sus asuntos. Tenía que alejarla un tiempo.
Es cierto que en el colegio no se llevaban bien. Aún recordaba las peleas y continuas discusiones. Incluso habían llegado a las manos más de una vez. Al principio todo se debía a una orden de su padre: Nunca simpatizar con una sangre sucia y menos si es amiga de Potter. Pero con el tiempo, esas discusiones eran un bálsamo para la vida fría y lúgubre que tenía. Aunque no podía negar que la chica lo sacaba de sus casillas. Y era bastante estresante cuando se las daba de sabelotodo.
Tenía que alejarse de ella. Por el momento. Por ahora, ella estaba en su casa. La cual no era una mansión pero tampoco una pequeña cabaña. Con un elfo doméstico. Allí estaría segura de sus padres. Pero él no estaría ahí. No quería verla. La última vez, se había apoderado de él una ternura que nunca antes había sentido. Y un deseo irracional. Ella lo confundía. Era preferible saciar sus necesidades con otras mujeres.
Blaise llevó a Ginny a su casa. Hace muchos años que vive sólo. Su madre, que estaba con su último marido, nunca pasaba en casa. Así que, no hubo problemas con llevarla ahí. Él no estaba durante el día. Ginny pensaba que estaba en algún asunto administrativo de sus propiedades. Pero la verdad es que él estaba en bares, todo los días, con diferentes mujeres. Según él, que para sacarse del cuerpo el olor a Weasley. Aunque en su interior sabía que era para comparar y ver si otras mujeres provocaban en él tal deseo. Cada noche, volvía frustrado, porque en cada cuerpo femenino había encontrado algo que no le gustaba. Y cada noche, iba a la simple habitación de la Griffindor, la sacaba de ahí y se la llevaba a su cama. Pero cada vez que podía le recalcaba lo despreciable que ella era y, cada vez que lo decía, ella se sentía más humillada y dolida.
Bueno, espero que sirva para avanzar, actualizaré lo mas pronto posible....
por favor dejen comentarios, para saber en que he fallado o si esta clara la redacción.