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Falling Skies: Sobreviviendo — capítulo 3
El sol entraba por la ventana cuando Ben abrió los ojos. Alzó la mano para tapar el sol pero de todos modos tenía que levantarse. Se colocó los guantes y tomó su pistola antes de salir. Una Heckler & Koch G36K. Al salir sintió el frío de la mañana. Caminó por los pasillos viendo a la gente ir y venir. Vio a Maggie que conversaba con Hal en su moto. Empezó a sospechar que allí había más que compañerismo pero tampoco quería preguntarle a su hermano. Lourdes llevaba medicamento a la enfermería y Dai estaba arreglando una de sus armas. Tomó su lugar de patrulla mientras hacia la guardia de ese día. Nada pasaba hasta que llegó un soldado de su grupo corriendo
- ¡Se acercan! ¡Cuatro máquinas y cinco Skitters! - gritaba mientras entraba al campamento, enseguida fue hacia la tienda de Weaver
Pasaron unos minutos hasta que vio salir a su padre y Weaver. Dijo que todos guardaran todo lo que pudieran. Nada se quedaba allí. Mandó algunos a verificar el camino, que se ordenaran los vehículos, que se llevaran toda la comida, gasolina o medicina que quedara. Llegarían en diez minutos por la velocidad que iban, si se apuraban no los encontrarían. Mandó a Hal y a un grupo de cinco a que hicieran una distracción con granadas. Después mandó a Ben a encargarse de los niños. Este los buscó a todos y los llevó un furgón donde cabían todos. Vio a su hermano entre ellos. Estaban todos arriba en los vehículos, menos él y diez soldados, además de Tom, Weaver y el grupo de Hal partió hacia el este a hacer la distracción. Lourdes y Anne entraron a todos los heridos y estaban listos para partir. No faltaba nadie hasta que…
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¡Romina! No ha subido al furgón. Estaba en la librería la última vez que la vi - gritó un chico entre la masa
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Yo iré. Dai encárgate de los niños - enseguida Ben salió hacia la librería que había visitado ayer, escuchó a su padre llamarlo así que le gritó sin pararse en ningún momento - ¡Váyanse! Los alcanzaremos en la moto que queda.
Corrió velozmente hasta que vio el lugar pero se quedó helado porque por la esquina divisó una maquina. Rápidamente entró y cerró la puerta detrás de él. Vio a una joven que estaba de espaldas a él, corrió hasta ella y la tiró al suelo mientras le tapaba la boca. La chica se asustó y trató de soltarse pero cuando vio que Ben la hacía callarse se quedó quieta. Escuchó mientras el suelo temblaba por las pisadas de las maquinas. La joven empezó de temblar de terror y él la miró. Era bonita, bajita, tan solo unos ciento cincuenta, los ojos pardos, el pelo castaño con destellos de unos colores aun más claros y muchas pecas. Por toda la cara, los brazos y las piernas. Parecía tener quince años como él, pero su cara era más juvenil. Lo miró suplicante y el chico le soltó la boca y le puso un dedo en sus propios labios para que no hablara. Se movieron hasta una estantería donde no los pudieran ver. Ben miró hacia un lado y vio que se habían ido pero de todos modos no podía estar seguro. Seguía escuchándolos dentro de su cabeza hasta que ya no escuchó nada. Miró a la chica y la levantó del suelo
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Gracias - su voz era suave y apenas un susurro, tenía un acento español extraño
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Todavía no agradezcas. Tenemos que salir. Los demás se han ido, tenemos que alcanzarlos y la única forma es por una moto que dejaron en el edificio. Tienes que tratar de no hacer ningún ruido ¿Entiendes? - la chica asintió segura - Bien, vamos
La tomó de la mano y sintió un cosquilleo, miró a la chica que al parecer también le había pasado lo mismo y sonreía nerviosa, casi avergonzada. Le sonrió confiado para que no se asustara. La colocó detrás de él y avanzaron hasta el edificio. En el último tramo corrieron hasta llegar allá. Vio la moto pero en ese mismo instante sintió a los Skitters en su cabeza. Puso a la chica detrás para que no viera, pero de todos modos ella quiso hacerlo. Ambos observaron como los alienígenas miraban el lugar y pronto la moto que estaba solitaria. Ben se empezó a desesperar y trató de pensar en algo para poder alejarlos cuando una explosión sonó al sur. Hal y su equipo debieron haber hecho su trabajo porque enseguida sonó otra explosión. Se empezaron a alejar siguiendo el sonido y nuevamente se quedaron solos.
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Por poco. Vamos - tomó la mano de la chica pero ella no se movía - ¿Qué pasa?
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No me has dicho tu nombre. Yo soy Romina Fernández
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Ben. Ben Mason - se sintió extraño por esa conversación, él sabía que de todas formas la chica lo rechazaría tarde o temprano - Vamos, no tenemos tiempo ni seguridad de que vayan a volver.
Se subió a la moto con la chica detrás. Sintió otro cosquilleo cuando ella colocó los brazos en su cintura. No se había dado cuenta de que en mucho tiempo que no salía con una chica. Él no era un rompecorazones como Hal. Además de su problemas con las púas de su espalda. Romina sintió las púas de Ben pero no dijo nada como él tampoco. Y se repitió en su cabeza la frase mientras prendía la moto y salían en busca de los otros. "Tarde o temprano me rechazará como todos". Pero aun así se sentía bien con ella. La moto siguió hasta el norte en busca de la 2nd Mass.