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Falling Skies: Sobreviviendo — capítulo 4

Los árboles pasaban a su lado como manchas verdes y cafés borrosas. Sentía que pronto anochecería pero no podían parar menos en la noche. Aún no veía al campamento y tampoco a su hermano Hal. Él le había enseñado como montar una moto sino no sabría como salir de allí. Aunque se preocupaba realmente ese viaje era muy tranquilizador, el pelo se le arremolinaba por el viento, la adrenalina le satisfacía y el calor que la chica le daba le hacía sentir bien. En unos minutos ella se había dormido en su espalda. Le molestaban las púas pero a ella parecía que no le importaba. Cuando pasaron unos minutos escuchó un ruido y paró la moto. Siguió escuchando con su oído afinado y se dio cuenta que eran más motos que venían detrás de él. Al darse la vuelta vio a su propio hermano con su pelo negro corto junto a Maggie y los demás de su grupo

  • Ben ¿Pero qué…? - se acordó que su hermano no sabía de su pequeña aventura

  • Romina se quedó atrás y la fui a buscar - miró a la chica en su espalda y comprendió

  • Si no quieren que tomemos una linda tarde de picnic con esos alienígenas será mejor que nos apuremos ahora mismo - dijo Maggie con su "animadora" voz

Volvieron a arrancar las motos y siguieron al norte. En diez minutos llegaron para al atardecer a un pueblo más pequeño que el otro. Buscaron alguna pista hasta que vieron un hospital en unas calles más allá. Se habían instalado con bastante rapidez, pero después de haberlo hecho tanto tiempo ya se habían acostumbrado. Unas cuantas personas los vieron llegar y fueron a saludarlos. Tom y Matt se encontraban entre ellos y fueron a abrazar a Hal. Ben bajó de la moto y ayudó a Romina que ya se había despertado. Luego su padre lo abrazó y cuando lo soltó escuchó a Weaver hablando con los demás de si habían dejado rastro, se alejó con su familia a su nueva habitación y se dio vuelta para ver a la chica pero ella ya había desparecido.

Al día siguiente se trataron de acostumbrar a ese nuevo lugar. Como no pudieron encender las luces tuvieron que conformarse con velas en la noche. Matt volvía a jugar con sus amigos a la pelota y Hal hacia de guardia. Su padre estaba hablando con Anne y ya se había enterado de que Ben no había ido ese día a su revisión por más de tres veces. Ben estaba en una pradera tirando piedras para pasar el aburrimiento. Ese día era libre para él pero no sabía qué hacer. No había mucho que hacer después de todo. Mientras seguía lanzando piedras escuchó una rama romperse. Al darse vuelta vio a la chica de ayer que se escondía como si eso pudiera ocultarla de él

  • ¿De qué te escondes? No hago… - pero no logró "daño", porque él sabía que si era capaz

  • Quería darte las gracias por lo de ayer

  • Aceptadas. ¿Algo más?

  • Quería pasar mi rato libre para estar contigo - el chico frunció el entrecejo pero ella se ruborizó por lo que había dicho.

  • Siéntate - le hizo sentarse en una piedra para compartirla entre ambos - Cuéntame de tu vida

  • Vengo de Chile, hace cinco años vine a vivir aquí a Massachusetts con mis padres y dos hermanos menores. Cuando esas cosas llegaron mataron a mis padres. Trate de salvar a mis hermanos pero a uno se lo llevaron y el otro falleció cuando un balazo le llegó a la cabeza. Al otro no lo he visto - miró a Ben que de repente se sintió agradecido de tener a su familia, ella estaba sola sin nadie que la cuidara además del campamento - y tú eres Ben Mason, el segundo hijo de Tom Mason. Que tiene un talento increíble para los problemas - lo miró divertida pero él estaba serio

  • Sí, él. Que también tiene las púas - después de eso se hizo un silencio incómodo que ella rompió al hablar en un susurro

  • Pero no por eso me voy a alejar de ti - esa confesión sorprendió al muchacho y la miró - No tienes amigos, por lo que sé. ¿Quieres ser mi amigo?

  • ¿Me preguntas si quiero ser tu amigo?  - le preguntó entre feliz y divertido

  • Claro, te vi la otra vez en la librería por lo que creo que te gusta leer. Tengo unos cuantos libros que te puedo compartir. Siempre voy acumulando cuando viajamos. Y tú me puedes enseñar a usar una pistola ¿Te parece? - le ofreció la mano que él se la estrechó

  • Me parece

Juntos volvieron al campamento. Se reían y hablaban de los libros que ambos conocían. En ese momento Tom había ido a regañar a su hijo, lo vio riéndose después de mucho tiempo. Era una risa tan natural que lo conmocionó. Vio que era la chica chilena que había salvado ayer. Sonrió al pensar que Ben tenía un amigo. Los dejo solos, mientras conversaban y formaban una nueva amistad. Una que él no había tenido desde que su único amigo, Jimmy, había muerto. Muchos se extrañaron al ver a Ben reír. Ese pequeño detalle lanzó una chispa de esperanza. Si ese chico triste y solitario podía volver a ser feliz ellos también podían hacerlo.