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Falling Skies: Sobreviviendo — capítulo 5

Hal veía como los más fuertes daban vuelta los autos para usarlos de modo de barrera. Algo que no serviría de mucho por la fuerza de las maquinas. Pero según los informes, que él mismo había hecho esa mañana, los Skitters estaban lejos de su alcance. Y kilómetros mas al oeste había una base, pero estaba bastante alejada por el momento. Había un clima bastante malo porque corría el peligro que lloviera. Si fuera así, no podrían moverse muy deprisa y tendrían que tener mucho cuidado. El lugar mostraba que pronto seria invierno. Los arboles estaban sin ninguna hoja y el viento era muy frio y congelador. Siguió mirando el lugar con sus tiendas y casas. Era un bonito pueblo, pero nadie vivía allí, o eso decían los informes. Empezó a pensar en que ciudades podrían estar habitadas, podría ser New York, Tennessee o algún país como Italia, Francia. No sabían más que lo que ellos sabían de otros pueblos o ciudades pequeñas. Saliendo del edificio vio que Maggie se acercaba a él con su pistola en mano.

  • ¿Qué pasa Mason?

  • Me preocupa la lluvia

  • No creo que eso nos detenga - le sonrió Maggie

Era cierto, la gente movía las cosas de un lugar a otro. Se extendían toldos por si acaso. Los niños volvían a jugar pero cuidados por un grupo de adultos. Entre ellos se encontraba su hermano Ben que vigilaba a los pequeños con su mirada. Una chica se le acercó y empezaron a hablar. Lo más extraño era que hace dos días lo único que hacia él era sonreír y reír. Algo que creía que jamás pasaría. Su padre, Tom, estaba con Weaver organizando todo. Al parecer el comandante estaba considerando el nuevo destino. Hal lo había descubierto, Ben había pasado por allí y Maggie visitó de joven el lugar, donde había escuelas, hospitales y supermercados. Era una reserva ambiental, pero en estos tiempos a nadie le importaría que ocuparan el lugar para protegerse.

  • ¿Cómo has estado? - le preguntó Hal

  • Supongo que bien, todavía me duele la pierna de la granada del escape

  • No sabes lanzar nada - le bromeó con la media sonrisa típica de él

  • Lo dice el que no sabe apuntar - Maggie rodo sus ojos, siguiendo la broma

  • Apuntó mejor que tú

  • Claro, Mason, claro. Como tú digas - le hizo una seña con la mano y se fue a hacer sus tareas.

Al ver que nada pasaba decidió dirigirse al comedor para comer algo. Ese día Pope hizo arroz con salsa de tomate. Algo extraño pero de alguna manera sabroso con algo de especias. Pope estaba repartiéndola con algo de humor suyo. Todos estaban de buen humor hoy quizás porque hace dos días que nada peligroso había pasado. También observó como dos niños con arneses recibían su comida. Pope les hacia bromas de que bueno de que no era pescado la comida de hoy porque ya poseían púas. Los chicos se rieron. Eran de los que ya se les había salido casi por completo esas cosas. Su hermano no tenía tanta suerte, lo podía ver en la fila. Sus púas se contorneaban en su camisa. A él parecía no molestarle. Se fue a reunir con él y su padre para comer algo. Se juntaron todos en una mesa junto a Matt, Lourdes, Anne, Dai, Maggie y la niña chilena, Romina. Estaba junto a su hermano del medio y le mostraban un libro a Tom. Enseguida a este se le abrieron los ojos y les quitó el libro para observarlo. Habló con Maggie sobre sus motos y Dai se les unió recomendándoles piezas importantes que tendrían que reparar. Todo estaba normal hasta que Weaver se levantó de la mesa y se les dirigió a ellos

  • Esperó que disfruten mucho de esta comida y que no esté envenenada - lo ultimo lo dijo mirando a Pope

  • Habría echo mas glamoroso, no te preocupes - le dijo como si fueran compañeros mientras seguía repartiendo la comida

  • Como sabrán nos encontramos Carolina del Sur, en Columbia. Pienso dirigirnos más al oeste. El centro. Así que partiremos dentro de cinco días. Recojan sus cosas, el día antes. Una patrulla reunirá todas las cosas necesarias y revisara cada centímetro del lugar. Eso es todo - volvió a sentarse y la comida siguió como si nada hubiera pasado

  • Papá. ¿Dónde quiere llegar Weaver? - preguntó el hermano mayor a su padre

  • No lo sé. Pero si es donde creo que es. No será un viaje sencillo - su padre lo dijo tan seriamente que nadie quiso discutirle

  • Hey Romina - preguntó el pequeño Matt - ¿Es cierto que sabes hablar español?

  • Así es. Nací en Chile por lo que se hablarlo. ¿Quieres aprender?  - Matt se entusiasmo mucho con la idea y el ambiente se volvió más agradable - Podrías pedirle también a otros chicos que te enseñen mas lenguas. Uno puede hablar italiano.

Siguieron comiendo y hablando normalmente, pero Hal aun pensaba en el lugar que Weaver quería llegar. No podían actuar solos, necesitaban ayuda. En un lugar muy lejos. Un lugar donde se debería proteger. Empezó a atar cabos pero prefirió no decir nada. Tenían razón, si ese es el plan de Weaver es probable que el viaje no fuera muy favorable. Para nadie. Pero si tenían éxito, podrían tener una oportunidad contra esas cosas extraterrestres. A un lugar a más de 2000 kilómetros. Con razón Weaver no quería decir nada a nadie.