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La otra cara del crepúsculo — capítulo 17

Manejo en silencio y yo miraba por la ventana, en ocasiones lo miraba de reojo y me daba cuenta que pensaba en algo, no quise preguntar así que hacia como si nada.

Se estaciono frente a casa de Charlie, me miro de una manera extraña, aunque era una de las veces que su mirada me gustaba. En cierta forma me caía bien y en otra me gustaba.

-Justo en la puerta de tu casa.

-Aún falta llegar al porche- bromee.

-Claro, tienes razón- sonrió saliendo del auto y abrió la puerta para que me bajara extendiendo su mano para mí.

-Gracias- dije al bajar del auto.

Me acompaño hasta el porche y me sonreía todo el tiempo, no pude negarme a devolvérsela. Edward me miraba… ¿dulce? Al parecer nunca lo había visto mirarme así y no entendía porque lo hacía ahora, pero sus ojos brillaban emocionados.

-Me alegro de que estas bien- dije rompiendo el silencio.

-¿Te preocupaste por mí?- pregunto aun mirándome directamente a los ojos.

-Si… un poco- respondí parpadeando desorientada al ver sus ojos mirarme tan dulcemente.

Tomo mi barbilla delicadamente y se inclinó para besarme, me quede congelada sin saber qué hacer, cuando llego a mis labios le respondí poniéndome de puntitas. En mi mente me hacía mil preguntas a la vez, ¿Por qué no detenía aquello?, ¿Por qué le había correspondido el beso?

Era la primera vez que besaba a un chico y era sorprendente que el que me lo había dado fuera Edward, nuestro beso duro unos cuantos minutos me hice hacia atrás ya que se me había olvidado respirar.

-Bueno, ahora tienes que entrar y descansar un poco hermosa- sonrió y beso mi frente.

-¿Esto qué significa Edward?- pregunte mirándolo abriendo los ojos como platos.

-Significa… Que estoy enamorado de ti y estoy cansado de ocultarlo- confeso aun mirándome a los ojos.

Mi respiración se detuvo de golpe ante escuchar su respuesta, me había sorprendido.

-Tu… ¿Enamorado de mí?

-Sí, yo estoy enamorado de ti.

-Muy bien, ¿Cuál es el chiste?

-No es ningún chiste, ¿Por qué piensas eso?- puso mala cara.

-Edward, primero fuiste muy odioso conmigo y de la noche a la mañana dices estar enamorado de mi…- suspire- Ese beso nunca debió pasar- lo mire enfadada y sentía que la sangre hervía en mis mejillas me sentía tan estúpida al sentir las lágrimas venir ante el enojo.

-No… Bueno si era odioso y te pido perdón por eso, pero en verdad me enamore de ti.

Quería creerle, pero era demasiado para ser verdad, él era popular y mucho más que eso y yo solo era una torpe chica sin gracia.

-Es mejor que te vayas- sugerí.

-Bella…

-Edward, tengo que irme y tu igual, es tarde nos vemos luego- me metí a mi casa dirigiéndome a la sala. Charlie se encontraba en el sofá y lo moví para despertarlo.

-Papá, despierta- moví su brazo.

Se sobresaltó y me miro.

-Lo siento Bella, ¿Qué hora es?

-Son las ocho, papá- respondí rápidamente.

-¿Tienes hambre? Hay un poco de pizza en la mesa.

-No, solo quiero descansar. Estoy cansada.

-De acuerdo, yo también me iré a descansar- bostezo.

De lo agotado que estaba agradecí que no me preguntara de la pelea en La push, de todos modos no tenía ánimos de conversar sobre eso. Me dirigí al baño y me di una ducha caliente, me sentía muy tensa y no dejaba de pensar en Edward.

Todo el domingo Alice había estado marcando a mi casa para hablar conmigo, pero simplemente no quería hablar del tema de Edward, así que le dije a mi progenitor que le respondiera y dijera que estaba muy ocupada.

Charlie me había visto sin ánimos que no pregunto absolutamente nada sobre el día de ayer, así que supuse que no se olvidaría del tema, simplemente como Jacob estaba implicado no haría nada al respecto.