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La otra cara del crepúsculo — capítulo 18
-Edward POV-
Estaba demasiado nervioso sin saber que hacer respecto a Bella, la había besado y ella había correspondido de una manera muy linda que hizo que mi corazón latiera rápidamente. Pero su reacción segunda fue malinterpretar las cosas; le pedí un consejo a la única personita sensata en mi familia y a la que mas necesitaba en esos momentos, a Alice.
Ella me había asegurado que lo dejara en sus manos ya que ella hablaría con Bella, aunque al parecer no respondía a las llamadas que mi pequeña hermana le hacia. Estaba hecho una piltrafa, no entendía porque pensaría que solo jugaría con ella.
Realmente me había enamorado de ella, algo que nunca me había pasado con otra chica, ni siquiera llegaba el amor que sentía por Bella al que había sentido por Tanya alguna vez.
-Ed, vamos andando, estoy lista- anuncio Alice bajando del porche, abrí la puerta de mi volvo y conduje hacia el instituto.
-Hoy la veras y la convencerás de lo contrario, si por alguna razón vuelve a no creerte te prometo que te ayudare- comento Alice adivinando mis pensamientos durante el camino.
-Sinceramente no entiendo que pasa por su cabeza- dije totalmente frustrado.
-Soy una chica y tal vez lo que ella piensa pudo haber sido verdad, además tú tienes la culpa por haberla tratado de esa forma desde el principio.
-Gracias, eso ayuda de mucho Alice- ironice.
-Lo siento, pero es verdad.
Llegamos al instituto y me estacione en el mismo lugar de siempre, le abrí la puerta para que bajara tomando mi mochila y la suya.
-¡Eddy!- me llamo Tanya corriendo hacia mí.
-¿Qué quieres?
-Saludarte- rodeo mi cuello con sus brazos y me beso.
La quite automáticamente de mí en cuanto lo hizo.
-¿Qué es lo que te pasa?, ¿Estas loca o perdiste el juicio?- dije enfureciéndome y empujándola lo mas lejos de mi.
-Estas de muy mal humos mi amor, necesitas estar una noche conmigo como en los viejos tiempos.
-No, no necesito de ti. Vete a buscar a otro que te haga ser de nuevo popular no soy tu juguete.
-Oh vamos Ed, ¿dime que no te gustaría estar conmigo como una de esas noches que pasamos muy bien en Port Angeles?- se acerco a mi de nuevo.
-Déjame de molestar, no quiero regresar contigo nunca- me di la vuelta tomando del brazo a Alice y caminando lejos de Tanya.
-Eso estuvo muy bien-me felicito.
Asentí con la cabeza caminando hacia mi clase, me tocaba biología así que fui esperanzado al laboratorio de biología, esperando que ella estuviera ahí.
Al entrar al laboratorio me di cuenta que todos ya estaban en sus respectivos asientos, pero Bella no se encontraba ahí, mi corazón sufrió una desilusión. Se me hacia demasiado raro que ella no estuviera, nunca faltaba a sus clases. Estuve desanimado todas mis clases hasta el almuerzo.
Busque a Alice y la encontré en el pasillo que estaba cerca de la cafetería junto con Jasper.
-No asistió a clases- dije con un suspiro.
-¿Qué? No puede ser- respondió Alice mirándome triste.
Entramos a la cafetería y nos dirigimos hacia la barra de comida, y no es que yo quisiera comer si no que solo acompañaba a Alice y Jasper pero no tenia ánimos de probar bocado.
-Hermano, ahí esta.
-¿Quién?- mire a Jasper.
Puso mi mano en mi cabeza haciéndola girar hacia una de las mesas, Bella se encontraba con sus demás amigos Mike, Jessica, Angela y Ben, entre otros que no recordaba su nombre. Todos bromeaban y jugaban con a comida, pero Bella solo tenia una botella de refresco a la que hacia girar con su delicado dedo. Miraba la mesa, aunque su mirada demostraba tristeza y sentí deseos de correr hacia ella y consolarla.
-Falto a biología, pero… si esta aquí- hice una mueca.
-¿Y que piensas al respecto?
-Que esta tratando de evitarme Jasper- baje la mirada.
-Ve con ella- me levanto el rostro mi pequeña hermanita.
-Pero… ¿si no me quiere hablar?
-Nada de eso, puedes ir y le preguntas si puedes hablar un momento con ella.
-Alice…
Me empujo hacia donde se encontraba ella y lo hizo fácilmente porque en realidad quería hablar y preguntarle que pensaba sobre el beso del sábado. Estaba un poco ansioso y cuando llegue a su mesa todo su grupo de amigos me miro extraño, Bella no había levantado la vista hasta que Angela la codeo lentamente sin dejar de mirarme. Sus hermosos ojos cafés se encontraron con los míos.
-¿Podemos hablar?- pregunte nervioso aun mirándola.
-Te escucho- dijo demasiado cortante.
Mi corazón latía rápidamente, me sentía nervioso y no me gustaba esa sensación, quería abrazarla y besarla diciéndole que la amaba una y otra vez.
-A solas por favor- le suplique.
Se levanto y camino hacia una mesa vacía, le seguí sentándome al mismo tiempo en el que ella lo había hecho.
-¿Qué quieres Edward?- pregunto cerrando los ojos.
-Por favor, dime que es lo que tienes, no asististe a clases y me tratas así tan fríamente… estoy preocupado por ti.
-Bueno me comporto de igual manera, no eres amigo mío y siempre me has tratado así, eres alguien que a penas conozco.
Esa respuesta me dolió mas de lo que yo había pensado que me diría, me sentía tan mal que no sabia que decirle.
-Yo tengo que dejarte algo muy claro…
-No, no tienes nada que aclarar, me importa poco lo que tengas que decirme- me interrumpió de inmediato.
-Es que no lo entiendes, realmente estoy enamorado de ti y no te miento de verdad créeme.
-¿Ah si? ¿Entonces porque…- se cayo de inmediato y miro hacia otro lado estremeciéndose un poco para luego mirarme. En ningún momento mi concentración se quito de ella.
-¿Qué pasa?, ¿Por qué, que?
-Eres un mentiroso, olvídalo, mejor dicho olvídate de mi yo no quiero nada contigo- se levanto y salió corriendo de la cafetería.
Me levante rápidamente y corrí detrás de ella, me imagine que esa escena la habían visto todos los chicos que estaban en la cafetería pero no me importo. La perdí de vista, me había quedado en un pasillo, aunque al parecer la hora del almuerzo había terminado.
Pregunte a varias personas si no la habían visto, una de las chicas que se juntaba con ella me dijo que Bella se había ido a casa, que se sentía mal y había pedido permiso para salir.
No me sentía en condiciones de asistir a clases, por lo que me fui del instituto tomando un taxi para que me llevara hacia casa del jefe Swan. Me dejo a unas cuantas calles de su casa ya que no tenían permitido entrar más, así que camine sin importar la lluvia que caía a cantaros. Me daba igual si me reprimían por haberme salido del instituto, me daba igual si me enfermaba por estar empapado, solo quería verla y rozar sus labios con los míos una vez mas.