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La Única Capaz de hacer Flaquear a Lucius Malfoy — capítulo 1

Un nuevo día en Hogwarts empezaba, el cielo aun estaba algo oscuro y con algunas estrellas empezaba a aclarar, el sol poco a poco empezaba a reflejar débiles rayos de sol para dar paso a un lindo amanecer. La sala común de Slytherin estaba en completo silencio y tranquilidad, el único movimiento que se veía era el de los peces que pasaban al lado de las ventanas, mientras los alumnos estaban sumidos en sus sueños a punto de despertar. De repente, el silencio de la mañana fue interrumpido por el sonido de varios relojes despertadores, pasos y algunas voces, lo que significaba que la rutina diario de los alumnos había comenzado.

Un chico de cabello rubio platinado y ojos grises se estaba levantando de la cama sin ninguna prisa, se encamino al baño y estuvo encerrado allí varios minutos, y al salir estaba perfectamente arreglado. Luego de arreglar su bolso y repasar su aspecto para comprobar si se veía bien salió del cuarto y bajo a la sala común, la cual aun estaba algo vacía por la hora. Al llegar al final de las escaleras se detuvo en seco al divisar sentada leyendo en un sillón a una chica de cabello rubio, era Narcisa Black; aun no entendía muy bien (aunque lo sospechaba) el porqué de esa actitud de parte de él cada vez que la veía, era tan extraño, ella provocaba que su corazón latiera como nunca y sin querer la quedaba observando durante un largo periodo de tiempo, y últimamente le gustaba demasiado su compañía. Se acercó hacia la joven cautelosamente para no ser visto, quería sorprenderla, adoraba aquella tímida sonrisa que ésta le mostraba cada vez que le hablaba; logro llegar detrás de ella sin que ésta se percatara, entonces le hablo:

-Buenos días, Cissy - la saludo con una encantadora sonrisa. Ella se sobresalto y cerró el libro, lo que a él le causo gracia.

-Buenos días, Lucius - lo saludo ella.

-Tan temprano y con un libro en mano… ¿Qué lees? - le preguntó.

-Poesía - le respondió - ¿Quieres verlo? - le preguntó al ver que él mostraba gran interés.

-Bueno - le contestó. Ella le entrego el libro, y le hecho una rápida mirada - Interesante - le dijo finalmente, y se lo devolvió.

Se hizo un incomodo silencio, en el cual él aprovecho de sentarse a su lado mientras ella volvía a su lectura. La quedo observando, obviamente ésta se dio cuenta, pero fingió que no lo había notado, pero con el pasar de los minutos le empezó a incomodar un poco ya que la hacia sentirse nerviosa.

-¿No tienes nada más interesante que mirar? - le preguntó divertida, sin quitar la vista del libro.

-No... - le respondió riéndose.

Aquella sonrisa provoco que la chica se ruborizara, lo que a él le encantaba. Hubo otro momento de silencio, está vez ella no volvió a la lectura, si no que se puso a mirar hacia un lugar indeterminado, mientras él la miraba de vez en cuando de reojo.

La tranquilidad de la sala común fue interrumpida por la llegada de los alumnos y sus conversaciones, poco a poco el lugar se iba llenando, algunos se quedaban allí mientras otros salían enseguida. Narcisa guardo su libro en su bolso y se puso a buscar con la mirada a sus amigas, las cuales no tardaron en aparecer y la llamaron para que se reuniera con ellas:

-Bueno, me tengo que ir ¡Nos vemos! - le dijo con una pequeña sonrisa.

-¡Hasta luego! - le respondió él.

Cuando ella llego junto a sus amigas enseguida la molestaron por estar con el Príncipe de las Serpientes, él se dio cuenta ya que mientras le susurraban cosas a la chica lo miraban riéndose de manera cómplice. Todo aquello para él era normal, estaba acostumbrado que las chicas hicieran cosas como esas o cosas peores (hasta estúpidas), lo que le hacia mucha gracia, obviamente era famoso por ser Malfoy y todo un galán, y se sentía orgulloso por ser un sangre pura (un gran privilegio).

De repente, escucho las carcajadas de su grupo de amigos, y al verlos se reunió con ellos. Sus dos fieles amigos: Crabbe y Goyle, pocos inteligentes, pero muy buenos guardaespaldas, hacían un buen trio, en el cual él era el que mandaba.

Se marcharon juntos al gran comedor, allí se sentaron junto a otros miembros famosos de Slytherin con quienes solían compartir ya que tenían muchos intereses en comunes: como sus ideologías. Cuando estaba tomando un sorbo de leche diviso a Narcisa unos puestos más allá de él, y se quedo unos segundos embelesado mirándola, hasta que ella se percato y lo miro entre sorprendida y extrañada, por lo que él enseguida bajo la vista y volvió a centrar su atención en sus amigos.

Aquel día transcurrió normal, como siempre, no sucedió nada fuera de lo común. Las clases estuvieron interesantes, y los Slytherin ganaron varios puntos por contestar algunas preguntas, algo maravilloso. Luego del final de las clases, Lucius se dirigió a la biblioteca a hacer una tarea, iba solo ya que quería estar tranquilo para acabar lo antes posible.

Al llegar a la biblioteca busco un lugar apartado, encontró una mesa perfecta casi al final que estaba vacía, así que allí se quedo. De repente escucho unos pasos frente a unos libreros cercanos, y en su rostro se dibujo una sonrisa al ver a Narcisa buscando un libro en una de las repisas del estante. Ella al sentirse observada miro a su alrededor, y sus ojos azules se posaron en los ojos grises de Malfoy, le sonrió y se acercó a él:

-¿Qué haces tan solo? - le preguntó.

-Hago los deberes - le respondió - ¿Y tu? - le pregunto con curiosidad.

-Buscaba un libro para llevármelo para hacer un informe para historia de la magia - le contestó ella.

-Si necesitas ayuda aquí me tienes, algo sé sobre ello - le dijo.

-Gracias, que amable - le agradeció un poco sorprendida (eso no era normal en él).

-Estoy para servirte - le dijo.

Ahora si que estaba sorprendida, Malfoy no solía ser tan servicial y amable con la gente, pero le gustaba más así. Trato de disimular su asombro y le sonrió, aunque él sospecho a que se debía aquel asombro, hasta él mismo se sorprendía de su actitud tan caballerosa. Luego, ella volvió al librero para seguir con su búsqueda, la cual demoro poco, y se fue a sentar frente a Lucius para acompañarlo, lo que a él no le molesto nada, le agradaba su compañía. Estuvieron allí más de una hora, y finalmente se marcharon juntos a la sala común…