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Historia 117392 — capítulo 2

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No había sacado nada en claro de la visita al medimago, solo que es probable que realizara algún tipo de embrujo o hechizo de forma incorrecta y este le causara la amnesia. Le había dicho que creía que sería algo temporal y que gradualmente iría recuperando sus recuerdos. No le cuadraba eso de que el hiciera un embrujo tan mal como para causar un daño de tal calibre, aunque no podía saberlo a ciencia cierta porque no lo recordaba! Era todo demasiado frustrante.

Le habían hecho un reconocimiento completo, cientos de preguntas y ahora solo necesitaba descansar

Nott le había dejado en casa preguntándole unas mil veces si se encontraba bien, se había ofrecido a quedarse a dormir en su casa. Había perdido recuerdos, pero no estaba invalido! Además tenía una enfina que haría cualquier cosa que le pidiera y cuidaría de el mucho mejor que Nott.

Se moría de ganas de seguir haciendo preguntas, pero estaba agotado. Necesitaba dormir. Cuando abrió la puerta nada mas que pensaba en saltar sobre su cama.

-Señor- La elfina se encontraba en la entrada, con semblante preocupado

.-Estoy bien- dijo cansado, no iba a tener una conversación con una elfina domestica. No sabía lo que hacia su yo del futuro, pero el se negaba.

-¿Quiere que le prepare un baño, señor?- Le seducía la idea, pero necesitaba irse directamente a la cama.

-No- contestó solamente.

-Su madre apareció esta mañana, al poco de marcharse al medimago.

"Mi madre"

Se moría de cansancio pero era consciente de que tenia que hablar con la mujer que le dio la vida. Narcisa Malfoy no era lo que se dice una madre cariñosa pero este era un asunto del que tenia que hablar con ella. Había perdido siete años de recuerdos.

-Ponme en contacto con ella Leila- se dirigió arrastrando los pies a la chimenea. En un minuto tenía la imagen de su madre frente a el.

-Madre-musito asombrado. Su madre estaba casi exactamente igual a como la recordaba. De aspecto frágil y semblante imperturbable. Le impresionó bastante.

-Hijo- pronunció ella inspeccionándole con sus profundos ojos azules- ¿como te encuentras?- añadió en el mismo tono ceremonioso.

-Estoy bien, imagino que has hablado con Smith- su madre hizo un pequeño gesto con la cabeza que indicaba que si lo había hecho.

-No comprendo como ha podido suceder algo así, tu eres un mago notable, jamás tendrías un descuido -era lo mismo que el pensaba.

-Lo se madre

-Smith me ha comentado los resultados de tus test, cree que la niña podría hacerte bien, debes de pasar mas tiempo con ella.

-Hay una orden del tribunal que me limita a un fin de semana al mes, madre.

-Podrías hablar con Hermione, ella seguro que comprende que es una situación especial- frunció el ceño, escuchar a su propia madre llamando a Granger por su nombre le provoco un largo escalofrío.

-No se lo que pueda conseguir madre, Nott me dijo que no nos llevamos precisamente bien.

-Inténtalo Draco, es tu salud- Se quedó callado, demasiadas preguntas se estaban formando en su cabeza. Prefirió afirmar con la cabeza- Cuando tengas un rato pásate por casa y me cuentas- su madre le observó en silencio durante unos segundos, tan seria como siempre, esperando una respuesta afirmativa.

-Ya hablamos madre- miró a la elfina, para que esta cesase la comunicación. Desde que había despertado en el futuro no se había parado a preguntar el hechizo de esa nueva manera de comunicación

-Adiós hijo- se levantó del sofá, y ahora si se dirigió a su habitación a descansar. Había sido un día larguísimo.

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Se levantó temprano, eran las 8 de la mañana y sentía que no necesitaba dormir más. El día anterior había estado preocupado por saber que había hecho durante los últimos siete años, pero no había preguntado a que se dedicaba en esos momentos. Supuso que tendría algún trabajo, quizás en alguna de las empresas de su familia. La familia Malfoy tenía un holding de empresas bastante impresionante hasta cuando el recordaba, seguro que actualmente la situación era mejor, seguro que habían mejorado.

"debí de preguntárselo a mi madre"

La idea al terminar Hogwarts era seguir formándose unos años más y entrar a trabajar como directivo en alguna empresa del holding empresarial "Malfoy". Parece ser que hizo un curso de leyes, aquello le cuadraba bastante, seguramente de normativa empresarial. Recordaba haber tenido una conversación al respecto con su padre, quien se lo recomendó especialmente.

Lo siguiente que le vino a la mente fue su hija, aquel ángel de pelo rubio y ojos grises, una gota de agua a el mismo de pequeño.

"¿como estará?"

Sintió la necesidad de verla, entonces recordó lo que le había dicho su madre, la conveniencia de tener a su hija cerca, que le haría bien en su recuperación.

"Granger"

Tenía que llegar a algún acuerdo con ella. Granger era territorio desconocido para el, desconocía todo lo relativo a su relación con ella, y los pocos minutos que habían interactuado no se podía deducir nada. Fue a recoger a la niña, de forma correcta. Y después se había marchado enseguida.

Granger y el habían tenido una niña. Demencial.

Sacudió la cabeza y decidió echar un vistazo a las cosas de su habitación, sentía curiosidad por encontrar nuevas fotos, objetos, notas, algo que le mostrará algún momento de los últimos siete años.

A el que eso de tener un pensador le parecía una tontería inmensa! Ahora todo sería mucho más fácil si pudiera simplemente sumergirse en sus recuerdos.

Abrió su armario. Estaba perfectamente ordenado, olía a su perfume. Eso si que no había cambiado desde que el tenía memoria. Aquello era suyo, sintió una felicidad extrema al reconocer aquellas ropas en todo este caos. Era una tontería pero sentir algo como suyo, reconocerlo, era para sentirse inmensamente feliz.

Las camisas estaban ordenadas por colores, negro, grises y blancos. Al igual que los pantalones y las chaquetas. Decenas de trajes perfectamente doblados y colocados en el mueble. Abrió los cajones, donde encontró zapatos y ropa interior. No había ninguna foto, ningún diario o papel.. En su época de Hogwarts tenía un cajón guardado en el armario con fotos, cartas...Se sintió decepcionado al no encontrar nada allí, solo había ropa. Un armario enorme lleno de ropa carisima.

No le dio tiempo a buscar nada más, de nuevo la elfina de ropa ridícula estaba en el marco de su puerta.

-Señor, tiene visita

-Me han contado lo que te ha pasado- la voz de Granger le sorprendió, apareció en el umbral de la puerta- Me he informado y seguramente vayas recordando con el tiempo¿tu estas bien?

Le incomodaba la normalidad con la que Granger se dirigía a el. Además no entendía que hacia en su casa. El no era capaz de articular palabra, todo era demasiado raro. Opto por salir de la habitación e ir al salón.

-No recuerdas nada?- Ella continuaba hablando, sentía que había ido tras el

-Mira Granger, no se que haces en mi casa, yo no te he invitado- se dejó caer en el sofá, y echo para atrás la cabeza, respirando hondo.

-Tu madre me llamó para decirme lo que te había pasado- no parecía cortada por la manera en la que el chico se dirigia a ella.

"¿mi madre?"

-Ver para creer...-musitó el, alucinado por la información. Definitivamente en esos años que no recordaba habían pasado cosas rarísimas.

-¿No recuerdas nada?-Volvió a preguntar la castaña sentándose en su mismo sofá, aunque a una distancia prudencial

-No, nada- contesto finalmente, sintiendo cierta rabia, además la manera en la que le miraba Granger no ayudaba. Era como quien observa a un paciente terminal.

-Sospechas como ha podido ocurrir? El negó con la cabeza.

-SI necesitas estar un tiempo solo no te preocupes, puedes volver a ver a Alene cuando estés preparado.

-Quiero ver a la niña lo que me corresponde- Contestó cortante, mirando a Hermione Granger directamente a los ojos- Le quiero

pudo notar como la mirada de la chica se enternecía. Sonrió sincera.

-Alene te quiere mucho, eres como un superheroe para ella- le gustó escuchar aquello, no pudo evitar sonreír también.

-¿Es lista?

-Mucho- contesto ella, aunque el ya sabia la respuesta antes de preguntar, era obvio que con los genes que tiene saliera inteligente.

-Mis padres no enfurecieron cuando se enteraron de que iba a tener un hijo contigo?- era algo que daba por hecho que sucedió, no pudo ser de otra manera

-Tenían muchos prejuicios conmigo, pero lo llevaron bastante bien, vamos de vez en cuando a tu mansión para ver a tus padres- explicaba ella, más tranquila.

-Increíble...- No podía ser, no se lo podía creer.

-Tiene que haber sido muy fuerte para ti- comentó ella castaña divertida. Parecía que estaba cómoda hablando con el, algo que el no sentía para nada. Era MUY raro estar hablando como si nada con Granger, con una hija que tienen en común. De Locos.

-Imagínatelo Granger, hace unos días estaba en Hogwarts y de repente mi vida avanza 8 años con todo esto...-Volvió a echarse para atrás, la situación le superaba.

-Hacia años que no me llamabas por mi apellido- el tono de ella era calmado, dibujó una media sonrisa en su rostro.

-Me han dicho que estas con Weasley

-Si- contestó ella al instante- es un buen hombre, y con Alene se porta fenomenal- le enfureció pensar que comadreja pudiera pasar mas horas con su hija que el mismo

-vivís juntos?- necesitaba saberlo

-No- se sintió aliviado- probamos un tiempo pero Aleen no esta preparada todavía, es muy pequeña. La notó relajada, era el momento de tratar el tema de la niña.

-Mi medimago cree que estar con la Alene el máximo de tiempo posible me ayudara a recuperarme- cogió un cigarrillo y lo encendió.

-¿No fumarás delante de la niña, no?- sin habérselo propuesto había desviado completamente el tema de la conversación, Granger estaba ahora echándole la bronca.

-Sigues siendo una amargada Granger- no pudo evitar meterse con ella, era lo que hacía hasta hace dos días- Por supuesto que no fumo delante de Alene- en realidad no lo recordaba, pero sabia que no haría nada que perjudicara a su hija

-Más te vale Draco...- Ahí estaba, la famosa mueca característica de Hermione Granger, amiga inseparable de poty y comadreja. Entornaba los ojos hasta casi formar una linea, y apretaba tanto los labios que perdían todo el color.

-Mira Granger, te agradecería que dejaras de llámame por mi nombre, cada vez que lo haces muere un gatito, y siento unas arcadas bastante intensas- la chica relajo el rostro, volviendo a una mueca inexpresiva.

-Es la costumbre- dijo ella a modo de disculpa- Entiendo que te parezca raro- el afirmó con la cabeza.

-Vale- el sonrío complacido

"un problema menos"

-Tengo algo que proponerte Granger, una solución para que vea más a la niña sin perjudicarte a ti.

-Hay una orden judicial que_

-Granger, me dejas terminar?¿que haces aquí preocupandote por mi salud si no vas a intentar ni siquiera ayudarme?- la chica guardó silencio de nuevo, aunque arqueando ligeramente la ceja, lo que hizo pensar a Draco que no sería fácil convencerla.

"He conseguido cosas más complicadas"

-Bien- comenzó a hablar de nuevo- como ya te he dicho mi doctor piensa que pasando tiempo con la niña recuperaré antes mis recuerdos y podré volver a mi vida con normalidad- Hermione afirmó con la cabeza, dándole de alguna manera permiso para que continuara exponiendo su propuesta.

-La única manera de pasar más tiempo con la niña es que venga a vivir aquí conmigo.

-NO- Contestó rotundamente la castaña- No voy a dejar a Alene en tu casa, Draco.

-¿Pero que pasa? Soy su padre y voy a cuidar de ella!..y no me llames Draco!

-No- repitió la chica

-Granger es mi hija también y ahora mismo la única que puede ayudarme. Propón tu una solución- Estaba empezando a ponerse de los nervios. Granger y su pose de persona súper integra le sacaban de sus casillas.

-La solución la dio el tribunal, un fin de semana cada tres semanas.

-¿Entonces no vas a ayudarme?- Pensaba que Granger se mostraría más compasiva, se supone que ella era la del bando de las buenas personas, no?- Puedes llamar a mi medimago y preguntárselo tu misma!

-No es eso Draco, solamente que en tu estado no creo que sea lo más adecuado dejar a la niña en tu casa, prácticamente no la conoces y tener una niña trae responsabilidades- su tono se había suavizado, lo que dio esperanzas al rubio de conseguir algo. Ya no era un no rotundo.

-Puedes venirte tu también, tengo una habitación libre- la esperanza de conseguir tener a su hija en su casa era mayor a la repulsión que le producía que Granger fuera también.

-Draco no voy a venir a vivir contigo, entiendo que quieras ver mas a la niña después de lo que ha ocurrido pero no procede.

"Nada, no hay manera de que no me llame por mi nombre"

-Tendrás tu propia habitación, puedes entender la gracia que me hace a mi que te quedes en mi casa, pero necesito a Aleen cerca, Granger.

-No

-Si no quieres venirte tu déjamela, tiene su cuarto arriba, aquí va a estar fenomenal, podrás venir cuando quieras a verla.

-Estas cosas no se hacen así, no puedo dejar aquí a la niña mientras tu continuas con tu vida de don Juan. No está bien

"Así que es por eso"

-¿que coño importa con quien me acueste yo? La niña eso no va a verlo!

-No!

-No me acostare con nadie el mes que la niña este aquí, no me importa!- ahora la que soltó una carcajada fue la castaña.

-Vamos Draco! Posiblemente Daphne no este de acuerdo con eso.

-GreenGrass puede irse a la mierda, no me acuerdo tampoco de ella! La única mujer que quiero en mi vida es a mi hija.

La castaña se mantuvo en silencio, observándole durante unos segundos, que le parecieron eternos.

-Necesito a la niña para recuperarme Granger, es cuestión de salud- Tenía que echar el resto- Las condiciones las pones tu, no me importa.

-No voy a dejar a Alene sola- dijo tranquila- nos vendremos aquí las dos y espero que te comportes Draco, a la mínima nos marcharemos.

El chico no pudo más que sonreír.

-Tendré tu habitación lista hoy mismo.

-Vendremos el Jueves a primera hora- Y sin decir nada más Hermione Granger salió de casa de Draco Malfoy

"pasado mañana. No está mal"

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Como bien le había dicho Granger, Greengrass no se mostró demasiado contenta con las noticias. La chica se había mostrado realmente cariñosa con el y le resultó complicado no resistirse a sus encantos. Tenia que admitir que Daphne Greengrass era una mujer muy atractiva, y estaba loca por el. El carácter de la rubia cambió drásticamente cuando le comentó que su hija y Granger iban a mudarse a su casa y que ella no podría dormir allí ninguna noche. Le prometió que hablarían pronto, y le rogó que comprendiera su situación, todo con una encantadora sonrisa made in Draco Malfoy. La chica no pudo resistirse, y tras prometer que la mantendría informada de todos los avances lo hicieron en una cama enorme de grandes doseles.

[…]

El tiempo había pasado volando, sin que se diera cuenta otro día había pasado. El tiempo pasa deprisa cuando se disfruta, y tenía que reconocer que Daphne sabía como entretenerle, había sido una tarde-noche muy interesante. Hacía escasos diez minutos que se había despedido de ella para llegar a su casa a tiempo de recibir a las nuevas inquilinas.

-Leila-la llamó nada más salir de la chimenea-¿la habitación de Granger esta preparada?- se imaginó la cara que pondría la amiga de Potter si llevaba allí y no tenía todo listo. Soltó una carcajada. Por un segundo deseó que la elfina le respondiera que no.

-Si mi señor- la elfina siempre sonriente.

-Vale- el mismo había elegido unos muebles por catalogo mágico la tarde anterior. Tenia una tarjeta de crédito de gringrots, de color oro, como la que tenía su padre.. Recordó entonces que no sabía a que se dedicaba, con Daphne había hablado más bien poco.

-¿En que trabajo?- le preguntó a la elfina, que seguía ahí, sonriendo con los brazos cruzados.

-Con su padre- la respuesta no le sorprendió, aunque no ignoró el nerviosismo que de repente había mostrado la elfina. No le dio más importancia, habían tocado a la puerta, fue casi corriendo hasta allí

La niña se lanzó a abrazarle cuando abrió la puerta.

-Papi!- la niña se aferró a su cuello, el le devolvió el abrazo casi con las mismas ganas.

-¿Como estas princesa?- no sabia porque la había llamado así pero le había salido del alma, y a la niña parecía encantarle que le llamara así.

-Muy bien- le contestó la pequeña, que se resistía a soltarle, pero a el no le importaba lo mas absoluto- me encanta que nos hayas invitado a tu casa.

-esta también es tu casa- contesto el, mirando a la niña a los ojos. Esta rió de manera que fue como musica para sus oídos.

"¿como puedo haber vivido sin esto tantos años?"

-Hola- saludó Granger, venia con una maleta bastante grande.

-Hola- le saludo el, sonriente, la niña le daba vida- os acompaño arriba. Juntos fueron a la habitación que antes era su gimnasio. Allí alojaría a Granger.

Había colocado una cama de matrimonio, un armario y un escritorio. Sospechaba que Granger lo utilizaría casi mas que la cama.

-Muy bonita Draco- todavía no se acostumbraba a que Granger lo llamara así, pero no le repetiría que dejara de hacerlo, debía de estar a buenas con ella. Decidió dejarla allí, se fue con la niña a su habitación.

-¿Te alegra estar aquí?- la niña le respondió de nuevo con una sonrisa.

-¿Jugamos?- el no tardó ni un segundo en decirle que si y sentarse a su lado en la alfombra, rosa con un enorme unicornio dibujado en el centro.

[...]

-Esta agotada- la niña se había dormido sobre la alfombra mientras terminaba un dibujo para clase. Al chico le ablando el corazón reconocerse dentro de la pintura.. Granger cogió a la niña del suelo con cuidado, deposito un beso en su frente y sin que se despertara logro ponerle el pijama y acostarla en la cama. Draco la observaba en silencio, podría tirarse horas mirando a la niña, era algo fascinante.

-Es preciosa- musitó acercándose hasta la cama, para mirarla más de cerca.

-Si- ambos se quedaron observando a la pequeña-Es lo mejor que tengo- El chico comprendía perfectamente a la castaña, en esas pocos días que llevaba siendo consciente de la existencia de esa pequeña se había vuelto el centro de su mundo, y sabia que era todo mejor por ella

-No comprendo todavía como pudimos llegar a acostarnos Granger, pero lo que tengo claro es que hemos hecho una niña perfecta.

La castaña se giro hacia el, sonriendole.

-No recuerdas nada, no?- el negó con la cabeza

-Theo me contó que fuimos juntos al curso de leyes mágicas y que iniciamos un romance.

-Bueno, mas o menos fue así- el notó que ella no quería hablar del tema, el tampoco preguntó. No le interesaba demasiado.

-¿En que trabajas?

-En el ministerio, soy directora del departamento de leyes mágicas para seres sobrenaturales.

-tu amistad con poty ha dado sus frutos eh- la castaña le fulminó con la mirada.

-No tiene nada que ver con Harry, me lo he ganado por mi misma- el era consciente de que Granger era inteligente, pero no pudo evitar meterse con ella.

-¿Que le ha parecido a Weasley que vinieras a vivir aquí?

-No le he dicho nada, no quiero discutir

-así que mintiendo a comadreja eh Granger, muy mal- la chica salió en ese momento de la habitación, la conversación había terminado. Segundos mas tarde sonaba la puerta de la habitación de al lado, la suya.

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Capitulo completamente de transición, los principios siempre son algo aburridos, aunque parece que tendremos diversión pronto...muajaja!

Muchas gracias por los comentarios, el fict ha tenido una gran acogida y espero que día a día se vayan sumando nuevos lectores :)

Nos seguimos leyendo! El próximo domingo subiré el tercero, que ya tendrá un poquito más de acción ^^ Un besito,

Edin